lunes, 6 de diciembre de 2010

Soltar un globo de felicidad

Sobrevuela la mediocridad por nuestras sensibles y endebles humanidades, y a pesar de la indigesta proliferación de falsos debates, un palabreo dirigencial que empobrece el idioma y una televisión poblada de idiotas aferrados a consignas que en lugar de promover valores, persisten en la defensa de intereses corporativos, uno se da tiempo para mirar cómo Sebastian (8) se hace hincha de Oriente, revolea la camiseta luego del tercer gol contra Wilsterman en pleno Tahuichi Aguilera y se prepara para ingresar a la escuela de arqueros de Milton Melgar. Al cabo de unos días llega el Barsa a convertir el juego en danza y el festival de goles, en la mejor respuesta contra las infracciones perpetradas por la impotencia expresada en el cautiverio al que Mourinho se somete por voluntad propia, petrificado en el banco, abrumado ante la contundencia y la diversidad de recursos de los culés conducidos por Pep Guardiola. El Arsenal está puntero transitorio mientras no juegue el Manchester que tiene partido suspendido por mal tiempo para satisfacción de Andrés (20), y así rueda la pelota mientras intercambio información con Santiago (16) sobre las maravillosas músicas de Aznar, desde "La Pomeña" y las fusiones de jazz-folklore, hasta "Fugu" el pez que delimita la vida/muerte de quienes ya sabemos de sobra, con experiencia repetida hasta el cansancio, a veces con onda tristeza y también con portentosa dignidad, eso de vivir quebrados.
Diciembre. Veinte años de padre, un padre celebrado por sus hermosos hijos y penoso por su añorada y huidiza hija (17), casi cuarenta y nueve años de vida y con el bolso listo para seguir deambulando en esta aventura sin pausa por las tierras de la existencia humana.

2 comentarios:

Hugo Bernal dijo...

Bonitas reflexiones, Julio.
Los globos se pinchan o desinflan, los goles, como hijos, se registran indelebles en la memoria del alma.
Fue danza o ballet lo del barsa? Aznar, nunca lo habia oído antes, pero me dejó pulida el alma, encarrilada sobre matices cálidos virtuosos.
El quiebre es el arrullo traicionero de los pensamientos en conflicto; mas el andar-de brazo del silencio- nos ata y merge en la totalidad.

Warikasaya dijo...

Bonito post. Lástima que Sebastian se haya hecho hincha de Oriente y no del poderoso Tigre.