viernes, 29 de agosto de 2008

Una derecha fuera de sí

Hay que recordar la inteligencia y la potencia comunicacional de Gonzalo Sánchez de Lozada en su mejor momento: Usaba las encuestas, le decía a la gente lo que quería escuchar, le prometía lo que anhelaba con más vehemencia --trabajo-- y debatía como nadie. Por eso ganó en 1989 --no fue presidente-- y dos veces más. Las estupideces y la violencia estatal en que incurrió a partir de Sorata (2003) son otra historia.
Digo esto porque Rubén Costas y el resto de desaforados que aparecen en la TV están trabajando febrilmente contra una víctima --pero en realidad en favor de esa "víctima" llamada Evo-- que acaba de obtener algo más del 67 por ciento en el referéndum que le permite haber ganado dos veces en una misma gestión gubernamental.
"Asesino", "cobarde", "dictador", "autoritario" son las frases del Prefecto cruceño que amenaza con la misma voz de Leopoldo Galtieri, dictador argentino que despachó a miles de jovenes hacia la maldita aventura de Malvinas. Y esa víctima que es Evo Morales suma, suma y suma cada vez que es maltratado verbalmente o es impedido de aterrizar en Guayaramerín o en Bermejo.
A esto se añaden las formidables metidas de pata periodísticas como la de Humberto Vacaflor que se sintió aludido con eso de "sucio periodista" y acabo incurriendo en temerarias acusaciones como la de tildar de narcotraficante al presidente y de afeminado al vice. En el ranking de dislates de última data, Humberto se lleva la flor de patujú, de la cual podría entegarle algunos pétalos a Valverde, Llobet, Parejas, etc.
Todos trabajan desde el revés de la trama para Evo. Cuanto más lo insultan, cuanto más amenazan con que no habrá esto o lo otro en la ficticia Media Luna, cuantas más veces utilizan la palabra "indio" para intentar descalificarlo, más crece el caudillo del siglo XXI, populista, indígena, cocalero, bloqueador y dueño de un olfato político que sólo le conocíamos a Paz Estenssoro en la historia política de Bolivia.

jueves, 28 de agosto de 2008

¿Sucios?...simplemente peones

Para ser un sucio periodista hay que tener algo de sofisticación en la vida, y los que se han sentido insultados/aludidos por el presidente Morales, sólo pueden presentar como credenciales, salvo honrosas excepciones como siempre, formas peregrinas de ejercer la profesión, esto es, actuar como peones obedientes, sumisos, bordeando la esclavitud moderna, de sus terratenientes pagadores, esos que han hecho del estudio televisivo, la última extensión de sus hectáreas, tantas de ellas mal habidas en tiempos de dictaduras y democracia pactada.
No son sucios esos periodistas a los que se refiere el siempre provocador Evo. Son simple y llanamente vehiculadores de los intereses de sus jefes, creen que la agenda nacional debe ajustarse a la agenda privada de los propietarios de los medios en los que trabajan y se acabó el cuento. ¿O en UNITEL, la red UNO, ATB, P.A.T. hay algún periodista que obedezca a su propia ética profesional, olfato y experiencia? De los que aparecen en pantallas...nadie. Todos informativistas (no sé quien inventó tamaña palabreja), presentadores de programas de noticias, algun@s de ell@s muy respetables y simpátic@s, pero nada más, de periodistas cero a la izquierda, perdón, cero a la derecha.
El periodismo es un oficio a través del que, con inteligencia y sagacidad, se puede lograr equilibrar las agendas de interes público con las del propietario del medio, esto es, el dueño del canal x ajustándose a un contexto inspirado en el bien común sin renunciar a sus intereses comerciales, y teniendo presente el respeto por una audiencia con derecho a estar debidamente informada, sin manipular o desfigurar la realidad en función de unos intereses corporativos.
En esta línea de razonamiento, resulta destemplada y fuera de foco la iracunda defensa de Humberto Vacaflor en la sección Tribuna de La Razón, de esos supuestos "sucios" periodistas. A propósito, si como me han informado extraoficialmente PDVSA ha comprado La Razón y ATB, el otrora ingenioso y divertido Vacaflor ya puede ir despidiéndose del estímulo que supongo significa para él, escribir esa columna dominical que junto a sus intervenciones en radio Panamericana, nos recuerdan que alguna vez fue un agudo y muy profesional periodista.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Final de los ciclos de radio y TV

He concluído hoy el ciclo de treinta programas radiofónicos difundidos por doce emisoras de la red ERBOL, acerca de la nueva CPE.
El domingo 17 cerré el muy breve "Bolivia decide" que a través de trece programas difundidos por canal 7, Televisión Boliviana, sirvió para encarar periodisticamente el referendum del 10 de agosto.
Tendré novedades sobre un nuevo proyecto televisivo en los próximos días. A quienes me escucharon y vieron, las gracias por considerar mi propuesta periodística.

jueves, 14 de agosto de 2008

Voté por Evo, votaré por Evo

He entrevistado una sola vez en mi vida periodística a Evo Morales. Fue cuando hacíamos "Comenzando el día" junto a Perico Pérez, Freddy Morales e Ivon Palenque en canal 4.
La segunda vez que tuve contacto con él, le entregué un conjunto de DVD con las transmisiones televisivas completas del 22 y 23 de enero de 2006 cuando asumió la presidencia (a los pocos días Alex Contreras me sacó del cargo de gerente del canal estatal), y esto se produjo el día en que el flamante primer mandatario salía del acto de premiación a Antonio Miranda Solíz en la Asociación de Periodistas de La Paz.
La tercera y última vez fue en el Salón de los Espejos el 23 de enero de 2007 cuando dirigió palabras de bienvenida al segundo gabinete que había posesionado minutos antes en el hall central del Palacio de Gobierno.
Dicho en concreto, nunca he conversado con Evo y solamente lo haría si la oportunidad periodística lo permitiera. Eso sí, cuando formaba parte de "El Pentágono" televisivo de P.A.T.en 2002 puse en aprietos a Mario Espinoza, el amigo de Carlos Mesa, al preguntarle por quién había votado en las elecciones presidenciales y respondío con el paraguas del voto secreto. Le repliqué que yo había votado por Evo Morales. ¡Qué horror, un periodista desnudando sus preferencias políticas!
En 2005 volví a votar por él, en el referéndum para la Asamblea Constituyente voté por el MAS y acabo de votar por el Sí en el referéndum revocatorio, lo que me hace parte del 67 y fracción por ciento con el que el ratificado presidente les tapó la boca a sus detractores.
El profundo cambio que necesita Bolivia pasa por Evo Morales. Cuando ese proceso esté consolidado, las nuevas bases estatales estén asentadas y este sea el país de absolutamente todos los bolivianos, solo entonces, seguramente, las transformaciones adquirirán dinámica propia. Por ese voté por Evo y volvería a votar por él, a sabiendas de sus debilidades, de sus defectos, de sus cataratas discursivas cuando la euforia sindical le gana al reposo que cualquier estadista necesita para dirigirse al país.
Creo en la autenticidad de Evo. Ese es su valor fundamental. Dice y hace exactamente lo mismo. Sus palabras testimonian los hechos, y sus acciones son certificadas por sus alocuciones de tinglado. Evo es un presidente de masas, es un presidente que gobierna en las calles y ahí reside la diferencia con copetudos como Goni que gobernaba desde su bicicleta estacionaria celular en mano,combatiendo las gorduras de una vida opulenta, en su residencia de Obrajes.
Como inteligentemente dijo Julieta Paredes en el programa de TV que vine haciendo sobre el Referéndum Revocatorio, ser de clase media es una elección socio-económica y esa clase media de la que formo parte y a la que me resisto...gran parte de ella votó por Evo. En buena hora. Eso significa que por fin los "inteligentes" del país saben que es mejor ir hacia adelante con todas las imperfecciones y tropiezos que esto significa que retroceder a los tiempos del reparto del poder.
Voté por Evo y si se habilita constitucionalmente la reelección, seguro que volveré a votar por él, en tanto su compromiso con la gente siga intacto y se fortalezca conforme transcurren los días.

martes, 12 de agosto de 2008

El 65 que quería Evo

Hace un par de meses, el Presidente Evo Morales les dijo a sus ministros que su objetivo era alcanzar el 65 por ciento de aprobación en las urnas para su ratificación. El Presidente Evo Morales ha demostrado que su olfato y experiencia política valen más que todos los sondeos de opinión y encuestas realizados pocos días antes del 10 de agosto.
Con esta ratificación Evo les ha ganado en convocatoria y adhesión a los históricos líderes del MNR, Victor Paz Estenssoro y Hernán Siles Zuazo. Ha incrementado su caudal en todos los departamentos de la República y por primera vez ha pronunciado un discurso a través del que ha llamado al acercamiento y el diálogo sin recurrir en momento alguno a la recriminación o al ataque contra el adversario.
Sigo buscando a la clase media urbana que lo iba a castigar a la hora del voto y sigo sin encontrarla. Los resultados del domingo son un rotundo desmentido a las finalmente erroneas conjeturas de una oposición partidaria extraviada y sin norte que anunciaba la caída del gobierno. Será por eso que Tuto Quiroga no tuvo mejor idea que dedicarse a correr por la avenida Costanera de La Paz a la una de la tarde el día del referéndum.

sábado, 2 de agosto de 2008

Confesiones de invierno (II)

¿Se irá el frío luego del referéndum del 10 de agosto? Con los imprevisibles y desconcertantes cambios climáticos no puedo anticipar nada, pero lo que sí está fuera de duda es que el hecho político seguirá por delante de los que pretenden imponerse desde la legislación parlamentaria o desde la juridicidad o constitucionalidad para evitar que este proceso continúe por la senda de la consolidación de Evo Morales como único líder político de Bolivia.
Ùnico y por lo tanto in/comparable y eso para una democracia moderna es pernicioso, en tanto el Presidente no tiene a quién temer en la medida que sus eventuales remplazantes --nueve de ellos según una última encuesta-- no suman un treinta por ciento de las preferencias electorales. Miren los nombres: Tuto, Mesa, Samuel, Costas, Del Granado, Reyes Villa, Joaquino, Victor Hugo Cárdenas, Santos Ramírez.
Es la lectura de esta realidad la que se resiste a ejercitar la asustadiza clase media urbana del país. El punto no es que el gobierno sea bueno, malo o regular, sino la constatación de que quienes siempre estuvieron muy lejos de las decisiones estatales o de poder, ahora se sienten en posibilidad, por primera vez, de beneficiarse de ellas, sea a través de políticas públicas seriamente estructuradas o a través de la vía asistencial de cheques benefactores o los bonos que nos hacen irremediablemente militantes de una sociedad rentista.
Es la primera vez en la historia republicana que Bolivia tiene un gobierno de izquierda con programa. Un gobierno que quiere cambiar las prioridades y para ello busca la puesta en vigencia de una nueva Constitución Política del Estado y el acabose del Estado conservador-liberal, individualista, en el que un sólo circuito conformado por propietarios, comerciantes, contrabandistas, narcotraficantes y politiqueros de tiempo completo lo dominaron todo, prescindiendo sistematicamente de los clamores de más del 60 por ciento de este país indígena-mestizo.
Y es precisamente en este contexto que apostamos a respaldar la presencia y la continuidad de Evo Morales en el gobierno porque si deja las avenidas de la participación abiertas, llegará el momento en que este proceso no necesite del culto a la personalidad al líder y adquiera vida propia gracias a la consolidación de los colectivos sociales en la búsqueda de un país con auténticas opciones de educación y trabajo para todos.
El proceso es mucho más complejo e importante que Evo, pero sin Evo, por como se encuentra el tablero político boliviano, la continuación de este proceso es inviable. Los nuevos pasos deben estar orientados a dar fin con la cultura de las consultorías pagadas por las transnacionales para trasquilarnos y dejarnos, como ha sucedido invariablemente, inermes, ante la proximidad de la nueva estación: Vuelve La Niña y nuevamente promete arrasar con inundaciones en el oriente del país.
Bolivia ya ha cambiado, y los iluminados o se alinean con humildad para edificar un país más equitativo, o terminan, como los Mesa boys, en los brazos de los ricachos, para que los asesoren con el objetivo de tumbar al indio, aunque suene tan oficialista y caricaturesco.