martes, 20 de enero de 2009

Nunca en la historia electoral reciente se había mentido y desinformado con tan grande desesperación. Los últimos manotazos los ha dado Carlos Diego Mesa Gisbert que ha decidido interpretar antojadizamente la declaración de las Naciones Unidas sobre los Pueblos Indígenas para intentar persuadir a los incautos y a los ingenuos, que los originarios serán de primera según la nueva Constitución Política del Estado, y los demás pasaremos a convertirnos en ciudadanos de segunda. Mentira: Los derechos colectivos, los derechos de tercera generación, no anulan los derechos individuales y tampoco los derechos civiles y políticos de todos y todas los bolivianos y las bolivianas.
Sirva este preámbulo para afirmar con profundo convencimiento que mi voto será por el Sí a la nueva Constitución, porque creo en una Bolivia plurinacional, con autonomías y con el desafío de hacerse cada vez más intercultural. Es decir creo en lo que es en esencia Bolivia, diversa, contrastada por sus pueblos y su geografía, capaz de tejer lazos de solidaridad y construcción colectiva.
Sí y sólo Sí para los que queremos ir hacia adelante. El No queda para los retrogradas individualistas que quieren continuar en las poltronas de sus privilegios.