domingo, 26 de enero de 2014

La verdad histórica del fútbol boliviano (1993 - 2013)


En 1993, la selección boliviana clasificó para la Copa del Mundo USA 94. Fue un momento en el que todos ondeamos la rojo, amarillo y verde en todos los territorios del país, y nos sentimos profundamente unidos vitoreando la entereza y la calidad de los futbolistas que conformaron ese extraordinario equipo plurinacional dirigido por Xabier Azkargorta.
Ese proceso fue deportivamente conducido con coherencia y acertadas decisiones como la de preparar a nuestros seleccionados para las eliminatorias y para el mundial en el Centro de Alto Rendimiento de San Cugát del Vallés (Barcelona), opción que si no hubiera sido decidida, probablemente nos habría situado en posición muy desventajosa a la hora de enfrentar a nuestros eventuales adversarios, Brasil, Uruguay, Ecuador y Venezuela.
Lamentablemente, hacia el final de la gestión, su entonces presidente, Guido Loayza, consideró suficiente dejar para la Federación Boliviana de Fútbol (FBF)  un edificio sede en la ciudad de Cochabamba en la que fue fundada en 1925, un colorido libro con el testimonio de la gesta y ningún plan estratégico sostenible de mediano y largo plazo para fortalecer las tareas de formación de futbolistas con aspiraciones a llegar a la esfera profesional.
Gracias a esa misma generación de futbolistas, la primavera se alargó casi artificialmente, con una estimable participación en la Copa América organizada en nuestro país (1997) en la que como anfitriones, Bolivia logró el subcampeonato con una selección a cargo de quién había sido Ayudante de Campo de Xabier Azkargorta, Antonio López.
 Hasta ahí llegamos porque ante la posterior falta de renovación de valores que le permitiera sostenibilidad competitiva a nuestra selección, no pudimos repetir ese desempeño en las eliminatorias con la nueva modalidad del todos contra todos, para Francia 98, Japón/Corea del Sur 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 y la explicación para que nuestro fútbol quedara detenido, tiene que ver, esencialmente, con que el bautizado “Salto al futuro” por la gestión federativa de entonces (1992-1994) no se tradujo en el aprovechamiento del altísimo grado de credibilidad, confianza y adhesión emocional que había generado la selección clasificada. Ese era pues, el momento preciso para dotar a nuestro fútbol de condiciones materiales y formativas  que le permitieran continuar en la senda que por ejemplo han sabido fortalecer y sostener Ecuador y Venezuela.

La oportunidad perdida y la evasión de impuestos
Transcurridos veinte años de un acontecimiento que vivimos con gran intensidad, no resulta sencillo comprender qué pasó por las mentes de quienes hablaban de ese salto al futuro que terminó por convertirse en la oportunidad perdida, pues deberemos ser rigurosos en el reconocimiento de que fue un excepcional hecho como el de una huelga  que puso en crisis a la mayoría de los futbolistas de los clubes que forman nuestra Liga,  el que facilitó la convocatoria de nuestra selección para las eliminatorias de 1993 y que fue con la vigente estructura organizacional llamada tricéfala –Federación, Liga, Asociaciones-, que Bolivia fue capaz de vencer todos los escollos y que ya tenía un alentador antecedente cuando en las eliminatorias jugadas en 1989 cara a Italia 90, la selección boliviana quedó eliminada nada más que por un gol diferencia por Uruguay.
Esos mismos dirigentes que condujeron la FBF hace dos décadas, son  ahora quienes pretenden dar lecciones de lo que se debe o no hacer, cuando desde hace cinco años no han podido producir los resultados deportivos esperados por su afición en el club que conducen (BAISA-Bolívar), concordantes con las inversiones que desde su administración externa se realizan, actualidad que explica por qué Loayza y sus ayudantes no estaban en capacidad para trascender el acontecimiento del 93-94 y convertirlo en un verdadero salto cualitativo hacia la renovación organizativa institucional y al necesario pacto con el Estado a partir de sus distintas instancias gubernamentales que le permitiera al fútbol boliviano graduarse de profesional en el verdadero sentido de la palabra.
Los que dirigieron la FBF ayer y administran BAISA-Bolívar hoy desaprovechando tan favorable coyuntura, son los que le dejaron a nuestra institución una deuda impositiva que fue creciendo como una bola de nieve para llegar a la escalofriante suma de cuatro millones de dólares que la actual gestión federativa ha terminado de honrar en mayo de 2013.
Un puntual recuerdo y una pesada carga por obligaciones no honradas con el Servicio de Impuestos Nacionales es lo que nos dejó la gestión 93 – 94 en tiempos en que el fútbol boliviano libraba escaramuzas internas a partir de diferencias regionales exacerbadas por el mismo Loayza que nos dividían entre cambas y collas, entre defensores y detractores de la altitud de La Paz como aliada natural de nuestras legítimas aspiraciones futbolísticas.
Durante estas dos décadas el único logro significativo de los clubes llamados profesionales en torneos internacionales fue la obtención del Club Bolívar del subcampeonato de la Copa Sudamericana (2004) bajo la presidencia de Mauro Cuéllar Caballero –que en su momento fuera uno de los fundadores de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano-- y la dirección técnica de Vladimir Soria. Desde ese momento, hasta hoy, la aparición de nuevos valores futbolísticos en el país ha disminuido progresivamente, en términos generales, tanto en cantidad como en calidad, y de esto, por supuesto, la institucionalidad del fútbol boliviano no tiene responsabilidad si lo que en términos generales se encuentra es un panorama insuficiente y deficitario en la mayoría de los clubes que forman parte del profesionalismo, con dirigentes que llegan incluso a arriesgar su patrimonio personal debido a su compromiso con los colores de los clubes que representan, enfrentando una a una las urgencias que se les presentan en el camino.
El fortalecimiento institucional
Con la llegada de Carlos Chávez a la presidencia de la institución (2006) y con su reelección (2010) se logró superar en gran medida dentro el ámbito dirigencial esa perniciosa y destructiva desconfianza de lo colla contra lo camba, y viceversa,  ratificandose en primer lugar a la ciudad de La Paz como sede histórica de los partidos oficiales de la Selección Nacional,  posición consensuada que en las oportunidades que correspondió fue debidamente representada y defendida en los ámbitos de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) y de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA), y prueba de ello es que nunca más, a partir de esta gestión, volvió a ser impugnada la práctica del fútbol en ciudades de altitud, superándose, además, dañinas posturas regionalistas con un Comité Ejecutivo mayoritariamente conformado por dirigentes de la zona oriental del país que fue el encargado de ponerle una cruz a los permanentes intentos de algunos de nuestros vecinos sudamericanos de negarse a jugar en La Paz,  nuestra Sede de Gobierno.
Las dificultades reales y severas, comenzaron a sufrirse a partir del momento en que se constató que la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) había arrastrado sistemáticas evasiones impositivas, lo que forzó a la actual gestión a ponerse al día con estas obligaciones heredadas, destinando el monto total del contrato por concepto de derechos de transmisión televisiva de la eliminatoria para Sudáfrica 2010, y a pactar un plan de pagos a fin de poner las cuentas en orden, y al mismo tiempo evitar el remate de la sede institucional de la ciudad de Cochabamba.
Hay que recordar que con la fundación de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano (1977) se buscaba generar una práctica futbolística de élite, la que fue conformada por lo más representativo de los clubes del país, escenario al que lamentablemente llegaron a participar sólo de manera intermitente, los departamentos de Tarija y Beni, y no lográndolo hasta ahora el departamento de Pando y de esta manera, las asociaciones departamentales pasaron a ocupar el segundo lugar de las prioridades, aspecto que se buscó remediar en alguna medida cuando en 1992 se estableció la participación paritaria de las mismas con los clubes ligueros a fin de consolidar la institucionalidad y la ratificación o renovación democrática del Comité Ejecutivo de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).
La FBF se actualiza de acuerdo a normas FIFA
Desde el punto de vista del desarrollo institucional (2002-2013), la FBF dio un importante salto cualitativo al completar todas las reformas al estatuto de acuerdo a exigencias de FIFA: Estatuto Orgánico con su respectivo reglamento, Código de Disciplina Deportiva, Código de Procedimiento Disciplinario, Reglamento Anti Dopaje, Reglamento de Selecciones Nacionales, y Reglamento de Derechos de Formación de futbolistas jóvenes. También se puso bajo tuición de la FBF a efectos de participaciones internacionales al Fútbol de Salón y al Fútbol Playa.
Para que esto fuera posible los dirigentes ligueros y asociacionistas concertaron una agenda en todos los ordenes a través de la realización de siete congresos y de esta manera se pudieron desconcentrar las decisiones del Comité Ejecutivo de la FBF con la instauración del Tribunal de Disciplina Deportiva y del Tribunal de Resolución de Disputas con todas las potestades inherentes a sus responsabilidades.
Proyectos para el fútbol boliviano sobre los que el Estado no responde
En lo concerniente a la siempre postergada idea de conectar a través de una sociedad estratégica al Estado boliviano con la institucionalidad futbolística del país, la FBF, la LPFB y Futbolistas Agremiados de Bolivia (FABOL) presentaron, desde el año 2008, ante las instancias gubernamentales correspondientes, ocho proyectos, de los cuales solamente se hizo efectivo el D.S. 27955 con el que se pudo encarar el plan de pago de impuestos adeudados de anteriores gestiones, para que la FBF pusiera sus obligaciones impositivas al día, hasta el mes de mayo de 2013, es decir, un acuerdo en el que el fútbol cumplió efectivamente con el Estado boliviano y que en reciprocidad hasta ahora no recibe nada en materia de políticas de fomento para la práctica futbolística.
El futbolista boliviano
En materia estrictamente deportiva es bueno reconocer que la evolución del fútbol moderno nos ha conducido a unas características competitivas en las que se impone hoy con mayor énfasis el trabajo físico para el que son necesarios procesos inscritos en el llamado Alto Rendimiento si se tiene en cuenta que las eliminatorias mundialistas sudamericanas  ya no se juegan por grupos en breves tres meses, sino todos contra todos durante dos años previos a cada mundial.
Bolivia trabajó con ese concepto para las eliminatorias de 1993 y para la Copa del Mundo USA 94 y nunca más volvió a hacerlo, debido, fundamentalmente, a las insuficiencias económicas que se constituyen en el principal argumento para el retroceso sufrido.
Los futbolistas bolivianos de hoy, con aptitudes naturales para el juego, se encuentran en desigualdad de condiciones cuando deben medir fuerzas en la esfera internacional en la que la gran mayoría de nuestros rivales le prestan cada vez mayor atención y le otorgan mayor prioridad al desarrollo atlético de sus jugadores.
Si a esas carencias de preparación física, les añadimos las vinculadas a la educación integral, encontraremos todas las debilidades con las que un futbolista boliviano con condiciones naturales para la práctica del deporte, llega al llamado profesionalismo con un promedio de 20-22 años, edades con las que nuestros vecinos continentales, ya cuentan con jugadores plenamente afianzados en sus torneos locales, listos para emigrar hacia equipos de fuera de sus países.
Bolivia, en síntesis, no produce la cantidad y la calidad suficiente de futbolistas con vistas a la actividad profesional nacional e internacional, por no contar con las condiciones económicas, de infraestructura y formativas necesarias que le permitan ponerse a la par del resto de los países sudamericanos en los que las políticas públicas y las iniciativas privadas para el incentivo de la práctica y la promoción de valores deportivos están orientadas en una misma dirección.
Para superar las dificultades
Esta es la verdadera historia de por qué el fútbol boliviano no ha podido despegar en dos décadas para competir en igualdad de condiciones con sus vecinos. El pretender insistir con una personalización forzada y perversa acerca de las responsabilidades del actual presidente de la FBF, responde a la retórica demagógica de quienes ya mostraron lo que sabían y podían  --se aplazaron—y aunque lo niegan, pretenden capturar la FBF a través de ataques desestabilizadores que en nada contribuyen a buscar caminos de superación para el fútbol boliviano.
 Si todos los actores --sociales, estatales, y empresariales-- de manera concertada con el ente rector del fútbol boliviano encaran soluciones vinculadas a la educación física y a la formación de niños y jovenes en las distintas disciplinas deportivas, entre ellas el fútbol, como deporte masivo de preferencia de la mayoría de los bolivianos, será más sencillo encontrar los mecanismos formativos y de desarrollo de capacidades competitivas para contar con esos nuevos valores, algunos de nueva generación que ya mostraron sus condiciones en el partido jugado contra Ecuador en La Paz por las eliminatorias sudamericanas para Brasil 2014.
De lo contrario, la desinformación, producto de una interesada y salvaje manipulación mediática a través de la que se hace uso de la mentira y la diatriba permanente, sumado a esto el sectarismo regionalista, seguirán haciendo de las suyas, profundizando las dificultades en lugar de proyectar las soluciones que pasan por el diálogo para la concertación de un plan nacional para el fútbol boliviano con los talentos emergentes que necesitan condiciones imprescindibles para desarrollar sus potencialidades.

Octubre, 2013


miércoles, 8 de enero de 2014

Rotaciones, ventaja de los grandes equipos

Publicado en Marcas Plus de La Razón, La Paz-Bolivia

El Arsenal se impuso al Tottenham Hotspur (2-0) en el derbi londinense por la FA Cup que se juega en simultaneo con la Premier y en el gol de la apertura, la asistencia perfecta para Santi Cazorla –balón rasante en profundidad hacia la izquierda del área grande— la ejecutó con clase y precisión, Serge Gnabry, delantero alemán llegado en 2012 del Stuttgart y al que Arsene Wenger ha empezado a otorgarle minutos de rodaje para que pueda ganar confianza y engranar en el ritmo de jugar entre siete y ocho partidos mensuales.
Gnabry tiene 18 años y completó un interesantísimo desempeño para gestar varias arremetidas en ataque que con el triunfo del sábado sitúan al equipo de los “gunners” en la punta en dos de los torneos locales y seguramente con la mente puesta en lo que podrán ser los encuentros con el Bayern de Munich a jugarse en febrero por octavos de final de la Champions.
Retirado Alex Ferguson, ahora queda Wenger como única ave rara en el cosmos de los grandes entrenadores, con diecisiete años de permanencia contínua al frente de un equipo cuya identidad está sustentada en múltiples sociedades estratégicas para ser protagonista con una inequívoca vocación ofensiva, y ahora también en una muy notable rotación con una plantilla que tiene por lo menos dieciocho jugadores a los que no se podría etiquetar con los clásicos denominativos de titulares y suplentes.
En el triunfo contra el Tottenham, el Arsenal salió al campo del Emirates sin Mesut Özil, Lukas Podolsky y Olivier Giroud que a primera vista podrían ser considerados como prioridades del onceno inicial. Sí lo hicieron en cambio, el ya citado Gnabry, Theo Walcott y Jack Wilshere que refrendaron con sus actuaciones, los argumentos por los que marchan primeros: Trabajo en bloque desde las bandas (Bacary Sagna y Nacho Monreal) y por el centro (Mikel Arteta,  Santy Cazorla, Tomas Rosicky) y enorme solidaridad al momento de retroceder para colaborar sin medir esfuerzos en la recuperación a sus compañeros del fondo, por lo general, Laurent Koscielny y Pet Mertesacker.
Pero está visto, nuevamente, que Wenger puede privilegiar el funcionamiento con sus respectivas variantes tácticas sin necesidad de encorsestarse en un equipo de inamovibles porque cuenta nada menos con treinta y cuatro jugadores: Tres porteros, siete defensores, trece mediocampistas! y once delanteros! con los cuales, gracias a esa combinación de  experimentados y valores forjados en la cantera, tiene margen para dosificar las cargas  con la elasticidad que permite una plantilla larga.
La modalidad de las rotaciones resulta muy beneficiosa como ya lo demostró Gerardo Martino al ponerla en práctica en el Barcelona, apenas se hizo cargo del equipo catalán al inicio de la temporada, sentando en el banco sin que le temblara la mano, de manera alternativa, a Messi, Iniesta y Xavi Hernández porque el sistema de juego del equipo se mantiene incólume con Fabregas, Alexis Sánchez o Neymar tal como se puede comprobar con los azulgranas comandando nuevamente la tabla de la liga española, pero  quienes pretendan trasladar mecánicamente el “experimento” a realidades donde las limitaciones gritan de obvias seguramente fracasarán en el intento tal como ha sucedido con un equipo boliviano en el último torneo liguero.
Si un equipo tiene una identidad histórica que defender, un palmarés que testifica  su trayectoria, y los recursos económicos para tener jugadores de una sola calidad, las rotaciones pueden convertirse, como está sucediendo con el Arsenal, en el mejor antídoto para combatir la extenuación con la que muchos futbolistas terminan sus torneos, pero eso sólo lo pueden hacer éste puntero inglés, los Manchester United y City, el Chelsea, el Barcelona, el Real Madrid, el Bayern de Munich y unos pocos más que tienen la fortaleza económica para simultaneamente invertir en sus divisiones menores y en la compra de jugadores en cifras fabulosas.
Calidad –y cantidad—en el Arsenal
Si en el arco no está Szczesny pueden estar Fabiansky o Viviano. En defensa con igual rendimiento podrán estar en las bandas Sagna, Monreal, Gibbs o Jenkinson, y como marcadores centrales Mertesacker, Koscielny o Vermaelen. En el centro del campo Wenger ensaya continuamente más de tres combinaciones con Arteta, Cazorla, Rosicky, Ramsey, Wilsher,Diaby, Flamini y Ozil, ; y en el frente de ataque rotan Walcott, Giraud, Podolsky, Gnabry.
A los nombres citados se pueden agregar los centrocampistas Frirmpong, Hayden, Eisfeld, Zelalem y Olson, y los delanteros Chamberlain, Sanogo, Bendtner, Park, Miyaichi, Akpom e Ibowi.
Con esta fortaleza, el Arsenal ha vuelto a ser animador principal del torneo inglés, y dada su experiencia en Champions League tiene