jueves, 30 de septiembre de 2010

Contra el golpe policial en Ecuador

De la misma manera con la que nos pronunciamos con respecto del golpe asestado al gobierno del Presidente Zelaya de Honduras, expresamos nuestro repudio al intento de acabar con el Estado de Derecho en el Ecuador.
La diferencia es que el presidente Correa se mantiene en Quito y que los aventureros que lo secuestraron tienen las horas contadas. Van a tener que ir presos si no llegan a escapar por su gigantesca irresponsabilidad, en un contexto sudamericano que a diferencia de otros tiempos actúa hoy en bloque y tiene absolutamente claro el despreciable papel ambiguo que juega, nuevamente, la administración del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.
Siempre detrás de estos intentos desestabilizadores está la mano invisible del imperialismo norteamericano a través de sus agencias operativas. La democracia en nuestro continente, es la única manera de combatir las cada vez más infructuosas intentonas yanquis de recuperar espacio para una injerencia que hasta hace unos años, era parte de la institucionalidad de nuestros países, gracias al entreguismo de los gobiernos cipayos que así lo decidieron.

viernes, 10 de septiembre de 2010

11-S

Me invade una rara sensación cuando recuerdo que en 1992 me subí al piso último de una de las torres gemelas. Ví al mítico Empire State como a un enano algo más grande que los otros enanos. Y pensar que desde abajo esos edificios son gigantes capaces de cerrar el cielo y oscurecer muy temprano las calles de Manhattan.
Ese mismo día, en 1973, fue asesinado en La Moneda Salvador Allende. Entre los terroristas del Islam y los sofisticados asesinos de la CIA no encuentro diferencias. Eliminan todo lo que les estorba en cuerpo y alma, y para que el show de la industria de la guerra pueda reverdecer luego de Irak y Afganistán, aparece un descerebrado que anuncia quemas de El Corán. No se da cuenta que trabaja para los fabricantes de la muerte que necesitan compra-vender sus devastadores inventos en un mundo en que la tierra se degrada y el hombre es cada vez más esclavo de toda esta sofisticación de revolcarse en el dinero que nos hace cada día más pobres de espíritu.