miércoles, 30 de julio de 2008

Estoy en ERBOL de lunes a viernes...

Produciendo y conduciendo el programa "Palabra clave" acerca de la nueva Constitución Política del Estado(CPE) que se difunde por radios de la red ERBOL en Sucre, Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba, Trinidad, La Paz, Tarija, Cobija, Yacuiba, Camiri, San Ignacio de Velasco y Riberalta. De 17:15 a 18:00. El ciclo concluye el martes 19 de agosto.
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Y en canal 7 Televisión Boliviana los martes, miércoles, jueves (20:30 a 21:30) y domingo (21:00 a 22:00), también produciendo y conduciendo "Bolivia decide", sobre el referendum revocatorio del 10 de agosto, desde el martes 29 de julio hasta el domingo 17 de agosto.

miércoles, 16 de julio de 2008

La Paz desde Trinidad

Soy un intercultural a toda prueba. He construído mi vida en los doce últimos años, entre La Paz y Trinidad. En La Paz aprendí a caminar las calles, a descubrir el mundo y sus recodos, y en Trinidad aprendí con intensa cotidianidad a saber de los otros, los distintos a mí, los que crecieron entre el calor y el monte y que me enseñaron a saber con incuestionable claridad que Bolivia es amazónica, tropical, valluna y andina, geograficamente en ese orden según mi experiencia.
Anoche, mientras conversaba en uno de esos hermosos patios de casa antigua del centro de la ciudad, escuchaba el sonido "de Julio el gran día". Los paceños estaban desfilando y preparándose para recibir los 199 años del grito libertario de Murillo. Por un buen rato, no pensé en la media luna, o en la media luna ampliada, en el cuarto creciente o en el cuarto menguante. Simplemente sentí que no hay cosa mas gratificante que caminar por el mundo sin miedo a las fronteras y a las trancas de peaje.
Anoche nadie les gritó a los paceños que marchaban por el centro de la capital beniana, "collas de mierda". Todo fluía en paz como si supiéramos que al fin de cuentas, con nuestras marcas identitarias diversas y nuestros sellos distintivos podemos aspirar a ciudadanos del mundo, construyendo a partir del contraste y no destruyendo o matando según los colores de nuestras pieles.
Son las diez de la mañana y mi mujer ya se ha marchado para Rurrenabaque y Reyes. Está en campaña política, y soy primer militante (de mi mujer, no del gobierno) para lograr la mayor adhesión posible por la ratificación de Evo Morales el próximo 10 de agosto.
Dije en mi programa de radio hace unos días, yo que soy un antinacionalista furibundo, que a los paceños nos tachan de centralistas, que no sé si seremos los más bolivianos de todos cuantos hay en los nueve departamentos, pero lo que sí sé, sin lugar a dubitar, es que los paceños son (somos) quienes tenemos el más grande sentido de bolivianidad de entre todos los bolivianos. Para nosotros La Paz es Bolivia, porque en La Paz residen sin persecuciones los ciudadanos y ciudadanas de todos los sitios del país. En ese sentido es que me siento muy de La Paz y en ese mismo sentido también me siento muy trinitario y muy feliz de recordar mis conversaciones de atardecer en la Laguna Suárez.
La Paz, por si fuera poco, es en si misma, andina, subtropical y amazónica. Me gusta el frío ventoso de Pucarani, la humedad de Los Yungas y el calor abrazador de Apolo. Soy paceño-trinitario, soy boliviano de La Paz y aymara cuando viene Lucas desde Tiawanaku a expulsar a los malos espíritus que se andan colando cada cierto tiempo en mi casa y soy boliviano de Moxos cuando vuelvo a visitar la tierra de mi mujer que me ha entregado pasaje a la felicidad de tener un hijo que sonríe todos los días reconociéndose camba-colla.

sábado, 12 de julio de 2008

Confesiones de invierno(I)

Neoliberalismo se ha convertido en palabra demoniaca, gracias a la imbecilidad (2002-2003) de Gonzalo Sánchez de Lozada, mal secundado entonces por Sánchez Berzaín, el Mariscal de Sorata, quienes se autoconvencieron que había que defender una "verdad única" inspirada desde el Imperio a través del ajuste estructural y el llamado Consenso de Wshington, a punta de tropas y de bala.
El neoliberalismo no es otra cosa que la ideología y la política económica del capitalismo que basa sus acciones en las oportunidades y en la iniciativa individual y que en Bolivia funcionó para combatir el déficit fiscal producido por la hiperinflación (1982-1985). En otras palabras, Paz Estenssoro instauró bajo decreto --se pasó por el forro su constitucionalización-- esa que se convertiría en norma fundamental de la economía durante dos décadas, Goni empezó a perfeccionarla con la participación popular y la desvirtuó con la orientación que le dió a la llamada capitalización que se convirtió en la palanca del saqueo, el despojo y el entreguismo.
Podría decirse que en ese momento la gran mayoría de los profesionales de las ciudades desdibujamos nuestro ideario político, nos adscribimos a la racionalidad economicista, traumatizados con esa imagen de la carretilla de billetes que apenas servía para comprar unos cuantos panes, y progresivamente terminamos absorvidos por el sistema, en un país en el que ha demorado muchísimo tiempo la gestación de una opción de izquierda, esta vez distinta porque ya no se trata de una izquierda inspirada exclusivamente en el marxismo, sino que ha incorporado elementos propios de la identidad socio-etnica de origenes precoloniales, y por supuesto también, desde el punto de vista de la influencia del vecindario sudamericano, ha recogido tintes populistas, caudillistas y nacionalistas-republicanos.
Bajo la égida del neoliberalismo gobernaron, además de Goni, Paz Zamora, Banzer, Quiroga Ramírez y Mesa, asistidos por Antonio Aranibar, Max Fernández, Carlos Palenque y Manfred Reyes Villa. Hicieron del Estado un espectador pasivo, del que gran parte de la clase media urbana del país estaba avergonzada porque los militares de izquierda, Ovando y Torres y el gobierno de Siles Zuazo con el MNRI, el MIR, el Partido Comunista, le pusieron el colchón a la derecha para que hiciera lo que hizo, es decir, enderezar la economía, vender con gran éxito persuasivo su eficiencia, y luego entregarla al poder transnacional con la ayuda de los cipayos de turno. Con más sombras que luces, pero eligiendo el camino de la democracia por sobre todas las cosas, así llegamos hasta 2005.
Fue ese el contexto en el que se construyó una incipiente institucionalidad democrática que ha comenzado su crisis porque según la idea de varios estrategas del llamado proceso de cambio, hay que terminar de desmoronar el viejo régimen para construír uno nuevo sobre las coordenadas que señala la nueva Constitución Política del Estado que es en realidad la razón esencial del conservadurismo para intentar evitar que este primer gobierno de Evo Morales llegue a buen puerto.
Está claro que el proceso transformador boliviano es mucho más grande que la específica coyuntura marcada por un gobierno plagado de altibajos, con un gran lider que seguramente ganará el referendum del 10 de agosto, pero lamentablemente mal asistido en muchas zonas técnicas de su administración en las que la corrupción y la ineptitud en la gestión pública nos señalan que todavía hay mucho personal de la burocracia pública, apoltronado en la vieja lógica del ajuste estrucutural que insiste en el modelo neoliberal, único e incuestionable para su comprensión de la realidad, y también un nuevo puñado de oportunistas que bajo el ala de muchas organizaciones sociales está cometiendo atropellos y están utilizando la función pública para beneficio propio, conductas que demuestran que en el marco del servicio público, todavía no ha llegado el proclamado Cambio y es que Evo Morales no puede estar en todos los sitios al mismo tiempo.
El neoliberalimo fue necesario y útil hasta cierto punto. Fueron sus administradores de circunstancia los que lo devaluaron e hicieron inviable, agudizando la pobreza, la desigualdad y la exclusión, esos mismos que ahora se quejan del rol del Estado al que manosearon inmisericordemente en beneficio propio (lease empresarios privados, CAINCO, CAO, etc.). De ellos han quedado varias decenas de desplazados de las áreas de decisión pública que conservan su presencia en medios de comunicación desde los que disparan diariamente contra el gobierno, empeñado cada vez más en serio en consolidar un nuevo paradigma económico en el que el Estado pueda lograr por primera vez en la historia del país, convertirse en el auténtico garante de las necesidades de las mayorías y en el indiscutible gestor del bien común y ahora sí con la inclusión de bolivianos y bolivianas de todos los orígenes y procedencias.
Escribo esto porque es una manera de combatir la intoxicación a la que nos ha conducido la polarización y la lucha política a partir de enero de este año. En un siguiente artículo dentro esta misma línea de análisis, intentaré explicar cómo, muchos clasemedieros renegados como yo, recuperamos nuestro ajayu.

martes, 8 de julio de 2008

Artículo 80 ("Palabra clave" en radio)

Voy con este blog desde abril de 2007,es decir catorce meses y fracción. Junio ha sido raquítico ya que nada más escribí tres artículos, cuando el promedio es de cinco o seis. Esto se debe a que el ciclo televisivo de veinticuatro programas --"Palabra clave"-- me absorvió lo suficiente como para no poder sentarme frente al ordenador con la paciencia y el cuidado que permite publicar.
Estoy reproduciendo en radio este programa, con el mismo nombre (treinta programas conforman el ciclo que va desde ayer 7 de julio hasta el viernes 15 de agosto) y que nos condujo a abordar elementos fundamentales de la nueva Constitución Política del Estado. Se difunde de lunes a viernes de 17:05 a 17:45 por doce radios pertenecientes a la red ERBOL en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz de la Sierra, Tarija, Sucre, Cobija, Trinidad, Riberalta, San Ignacio de Velasco, Puerto Suárez, Camiri y Yacuiba.
En otras palabras, gracias a la Representación Presidencial para la Asamblea Constituyente (REPAC) por estas horas me encuentro en posibilidades de ejercer mi oficio en un tema en el que creo profundamente: Consolidar el proceso constituyente traducido en un nuevo texto constitucional que supere y deje atrás definitivamente el vigente desde 1967, cuando se encontraba instaurado el gobierno militar del Gral. René Barrientos Ortuño.
La nueva Constitución es larga, detallista, redundante, y esencialmente garantista, dicen los especialistas. Y según yo es sobre todo inclusiva porque aparecen categorizados y caracterizados los pueblos originarios de Bolivia antes de que se fundara la República, aparición que debiera convertirse en ejercicio efectivo de ciudadanía.
La nueva Constitución debe ser una herramienta viva y no letra muerta que se respeta a medias. El proceso político cultural es amplio y se pretende que de largo aliento. Se supone que debe trascender por lo menos media docena de gobiernos y gobernantes para edificar una sociedad con su diversidad de expresiones que sea el centro de las preocupaciones del Estado.
Luego de realizado este ciclo radiofónico, haré una evaluación escrita para compartirla con quienes me honran leyendo este espacio periodístico.

sábado, 5 de julio de 2008

No contábamos con que la derecha iba a dividirse

Tuto Quiroga ha demostrado con creces no tener ni la quinta parte de la animalidad política de su mentor, el Gral. Hugo Banzer. Le ha desportillado los planes a la dupla Marinkovic-Costas, que dicho sea de paso se expone al deterioro luego de que estos genios de "la regionalización de la política", cacareada por la vocería del "Lobo Feroz" Llobet, empezaron a comprobar que de facto puede fabricarse una jornada electoral, pero de facto es imposible intentar hacer cosas desde la patria chica y por fuera del único Estado que conocemos por estos pagos que es el Estado boliviano.
Tuto ha venido a chocar la calesita, como diría el pensador Mario Espinoza Osorio. La ha hecho pomada auspiciando la legalización senatorial del referendum feamente llamado revocatorio y descolocando formidablemente a los prefectos que ya se palabrearon y perforaron el CONALDE porque hay unos que creen ciegamente en la confirmación de sus cargos el 10 de agosto, y otros que no están muy seguros de que tal cosa suceda.
La derecha está dividida y es tan paradójica y confusa como nunca antes que ha tenido que aceptar el nombramiento de una indígena para su candidatura unitaria y conseguir llegar de carambola a la Prefectura de Chuquisaca. Los señoritos que hicieron arrodillar indígenas el pasado 24 de mayo votaron ahora por una india y el MAS, optó por un mestizo muy urbanizado (Valda) que ha logrado el 44 por ciento de la votación, lo que termina confirmando que Bolivia es un país indigena en primer lugar (Savina obtuvo el 51 por ciento de la preferencia chuquisaqueña)y luego mestizo.
La derecha se ha dividido, es torpe, es obtusa, pero sigue pontificando con sus sabiondos de la economía y la racionalidad en todos los ámbitos.