domingo, 13 de junio de 2010

El peligro de la corona de frutas

Luego de una larga trayectoria vigorosa y combativa que ha motivado un record para el registro cinematográfico documental (el último cineasta que se preocupó por su influencia fue nada menos que Oliver Stone), después de una primera gestión gubernamental a la que nadie podrá negarle la conquista de un revolucionario ensanchamiento de la banda de participación popular, algo le viene sucediendo al presidente Evo Morales que lo acerca más a la referencia pintoresca que a la del hombre de Estado. No sea que luego de decidir participar en la inauguración de la Copa del Mundo del Africa, reciba una corona de frutas en lugar de las llaves de visitante ilustre.
Estoy convencido que la cercanía de los despachos presidencial y vicepresidencial da lugar a que García Linera cuente con todas las condiciones para encimar exageradamente al "hermano Evo", y que su influencia en las últimas semanas haya sido perjudicial, si se tienen en cuenta las desmesuradas declaraciones del número dos acerca de las competencias, para él, ilimitadas del Estado en su intervención -y en su injerencia- en todos los compartimientos de la economía nacional.
A casi medio año de inaugurado el segundo período del MAS-IPSP, la contabilidad política nos dice que hay un indisimulable deterioro --y una ostensible diferencia-- en la calidad de la gestión pública a saber: Ministros con baja ejecución prespuestaria, empresa de hidrocarburos con rasgos más administrativos que innovadores, gestión minera errática en el tema de la explotación del Mutún, eliminación de la consulta a pueblos indígenas para la explotación de ciertas zonas del país con recursos naturales, innecesario arrinconamiento a opositores que de por sí no inciden en la institucionalidad, preeminencia de un sólo pueblo indígena por encima de los otros treinta y cinco en el diseño del Estado plurinacional, ostentación de poder y arrogancia de parlamentarios, ex líderes de movimientos sociales, ninguneo olímpico a referentes regionales de izquierda con proyección en el oriente y el sur del país, preocupantes señales de una pérdida de control de la lucha contra el narcotráfico y territorios autónomos de facto como Caranavi y Uncía en que se impone la barbarie.
Se nota en demasía la diferencia entre el primer y este segundo mandato de Evo Morales, y ahora que vuelver al ruedo Juan Ramón Quintana para convertirse en ministro de gobierno sin cartera, para el control y el contrapeso a las gobernaciones opositoras con el membrete de Macroregiones y Zonas Fronterizas, se espera que el Ejecutivo pueda encarar una reconducción proactiva en sus haceres, independientemente de lo muy mal que el ex ministro de la presidencia pueda caerles a los reelegidos líderes de la media luna y el extinto CONALDE.
Mucha ingratitud e inconsecuencia se ha notado en la jerarquía palaciega. Se dice, por ello, que esa sería una de las razones para que Ana María Romero de Campero no haya reasumido la presidencia del Senado. Que al haber quedado "abandonada" en un acto público se encontró con que su presencia podría resultarle tremendamente incómoda al Presidente de la Asamblea Legislativa.
Si Evo no hace como Paz Estenssoro que como jefe de Estado se puso muy por encima y por delante de los amenazantes y asfixiantes entornos, su gobierno está condenado a funcionar con la lógica camarillera que ha tumbado tantos proyectos en Bolivia. Nada más recordemos el más famoso, conformado por Félix Rospigliossi y Tamara Sánchez Peña que aislaron de la realidad al ya legendario Hernán Siles Zuazo durante el gobierno de la UDP.
El país que apostó por él, quiere al Evo que tuvo en las calles y las carreteras como su principal nexo para encarar sus acciones, y no al de un avión presidencial con sospecha de sobreprecio, o al de la sala de reuniones de la Plaza Murillo en la que seguramente se deciden soberanos disparates como el discurso de la Cumbre de Cochabamba sobre las propiedades nutritivas avícolas, o los peligros que contiene una gaseosa transnacional. Pintoreresco y omnipotente, o luchador social con esencia rural ¿cuál de los dos Evos le conviene a Bolivia? Será el propio Evo quien decidirá.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Chebwaca dice:
Triste pero cierto, estamos en la antesala del fracaso del proceso más importante de la historia nacional, un proceso víctima de la apolillada visión absolutista de Linera, el representante letrado, culto y a la vez ignorante tecnológico más grande de este Estado Plurinacional, embriagado, desbocado, patético y encasillado en una de sus frases célebres “El dictadorcillo”, es el líder indiscutible del oratismo tremens del círculo de palacio; este círculo palaciego se ha convertido en el nido ideal en el que los paralogismos y antinomias conviven dentro de una lógica ilógica de ver el nuevo Estado.
Si alguien se pregunta Donde está el indio de Orinoca que con humildad lideró este proceso? La respuesta es tan contradictoria como jocosa, ¡en algún lugar del mundo haciendo quien sabe que!
Se está perdiendo la visión y con Coca como asesor de EVO, las cosas no pueden andar peor, este rabioso personaje que no tiene la más peregrina idea de qué hacer o como llevar un proyecto es el que envenena día y noche los oídos del errante.
Como volver a reencauzar este proceso solo tiene una respuesta, que EVO despierte y los mande a la mierda a todos estos tucuimas que se creen dueños de un proceso que nos pertenece a todos los Bolivianos.
Aun estamos a tiempo y con tiempo para hacer gestión y volver a pensar en las bases del cambio plasmados en la nueva Constitución.
Aun estamos a tiempo…

Anónimo dijo...

El fracaso lo debemos a la corrupción presente en todos los ministerios y frentes y a la presencia del narcotrafico en todas las tendencias del MAS, ver lol señor Smith de santa cruz...