martes, 1 de junio de 2010

Conspiradores

No se le pida más al presidente Morales, que se ciña a un manual de urbanidad o a un código de protocolo. Evo no tiene por qué saber de esas cosas y tal como sucediera con un periodista hace más de un año en el Palacio de Gobierno, disparó contra los gobernadores en pleno acto de posesión en la Casa de la Libertad, que sí conspiraron, sí intentaron desestabilizar al gobierno legitimamente constituído a través de mecanismos legales como el referendum revocatorio y también por la vía de la organización de convulsiones callejeras, o los referéndums por las autonomías y las tomas de instituciones.
Otra cosa es que Rubén Costas no haya resbalado en el pantano del proyecto instrumentalizado a través de Roza Flores y otra cosa es que el primer, ahora sí, gobernador de Santa Cruz, haya accedido al cargo con la legitimad que le otorga el voto.
Separatistas, independentisas y autonomistas. Eso fueron estos personeros ahora gobernadores, en distintos grados, dada la confusión y su falta de claridad estratégica para enfrentarse al crecimiento geométrico del MAS en el espectro político boliviano.
Ahora viene lo que se preanunciaba: El presidente y el gobernador que en su momento actuaron de la misma manera, demostrando una impresionante incontinencia verbal, se van a reunir como corresponde a dos autoridades que gozan del respaldo popular según lo determinado por el pueblo boliviano en diciembre y abril.
Se abre entonces un nuevo capítulo en el que ciertamente Costas lleva la ventaja de haberse acogido a una prudencia que pretende hacernos olvidar calificativos como "excelentísimo asesino." Le toca ahora a Evo aterrizar en un territorio que por sus abrumadores triunfos, desconoce, el de la conciliación de opiniones, el de la toma de acuerdos allí donde es posible transitar un espacio común, en aras del bien mayor, el de la sujeción a las decisiones de los mandantes en las urnas.

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