viernes, 14 de mayo de 2010

El preocupante estatalismo del Vicepresidente

La exortación de "defender al Estado" que el Presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional acaba de hacerle al nuevo Defensor del Pueblo tiene que hacer saltar las alarmas.
El Estado tiene sentido y contenido, cuando de su cualidad abstracta pasa a una de encarnación de las demandas de la sociedad, esto es, el Estado es para la que la sociedad sea.
El Estado todopoderoso y omnisciente es una maquinaria infernal instalada en un cuarto oscuro y apalancada por un afiebrado fetichista del poder.Vigila y castiga como estudiara Foucault.
Ese Estado nos remite al estalinismo y al fascismo hitleriano, a unas culturas corporativas en la que los organismos públicos se convierten en comisarias políticas y en centros de inteligencia informales donde se instala un ejercicio perverso de judicialización ante cualquier disenso o impugnación a los propietarios transitorios del poder estatal.
Cosa muy distinta es defender los bienes del Estado de los que se supone es beneficiario el pueblo. Para eso existe una Procuraduría General según lo dicta la nueva Constitución.
La institución del Ombudsman o Defensor del Pueblo ha sido activada precisamente para lo contrario, es decir, defender a los ciudadanos de los excesos que pueda cometer el Estado a través de cualesquiera de sus poderes contra las personas. Sirve entonces como contrapeso para evitar que el Estado tenga facultades ilimitadas inevitablemente conducentes al atropello y a la imposición.
El Estado sirve también para intervenir en aquellas áreas de la economía y la producción de bienes y servicios, en las que la iniciativa privada hace y deshace en el reinado del mercado, y para operar un equilibrio se conciben empresas como la de apoyo a la producción de alimentos que incentiva la actividad agrícola de medianos y pequeños emprendedores, y sirve para forzar la baja de precios al consumidor cuando se dan las condiciones para una especulación indolente con los más pobres.
Por donde se vea, en consecuencia, el Deber Ser del Estado es el servicio a sus actores de carne y hueso, a la sociedad en su conjunto, con sus matices de identidad, territorio, actividad laboral e incluso marginalidad social.
Cuando el Estado se convierte en objeto de culto por quienes lo encarnan a través de la representación de sus órganos de poder se producen discursos como el pronunciado por García Linera en pleno hemiciclo parlamentario, luego de la jura de una autoridad que, dicho sea de paso, se encontraba tercera en la tabla de posiciones meritocráticas para optar al cargo.
Insistí en varios tramos de la siempre excesivamente conflictiva vida política del país, que el miedo propagandísitco era un invento resultante de la estrategia marketera de la derecha. Hoy puede decirse que la instalación del miedo puede producirse a través de torcidas comprensiones de la relación entre Estado, poder y sociedad.

2 comentarios:

Hugo Bernal dijo...

Estado para las mayorias es un concepto abstracto, amorfo en vias de definición por sus nuevas instituciones, y que se maneja a displiscencia cuando las decisiones que se toman desde el Estado pueden y van a ser resistidas por sectores sociales.

El culto que sí se ha estado tratando de construir prolijamente es la de S.E. E. Morales; sin duda. Desde las investiduras, ceremonias y rituales diseñados, Orinoca como patrimonio histórico, búsqueda del premio Nóbel, la unción como líder espiritual y protector planetario, aislamiento de las crisis sociales y políticas que vamos sufriendo, los centenares de viajes internos y casi 90 viajes al exterior exponiendose con cumbres y líderes,la atribución por su cúpula de cada y toda medida, plan, decisión, intencionalidad importante, etc. etc.

Cuando las instituciones y sus reglas de juego todavía están en proceso de construcción, y resta todavía mucho para que el Estado sea definido si opta por la vía del capitalismo controlado estatista o el socialismo comunitario (que resta mucho por plantearse en sus ámbitos y espectros reales y aplicativos) o un mix original, no se puede hacer un planteamiento coherente de que pretende o debiera pretender tal Estado en fragua con respecto a cómo dispone o dispondrá definitivamente de bienes, factores de producción, acumulación de riqueza, propiedad privada, educación, salud, libertades ciudadanas,tratamiento de actores sociopolíticos (sindicatos, y organizaciones sociales), etc. Todas estas interfaces operativas están desenvolviéndose ante nuestros ojos , ya con patrones desde pocos años atrás, pero que va aparentemente cobrando topología de Estado centralista supra hegemónico, omnisciente, infalible, definidor de realidades.

El Ciudadano dijo...

Lo lamentable es que parece que el MAS y sus Robespierre quieren acumular el poder y las libertades económicas.

Nadie se opone a la inclusión indígena (si algunos locos que viven estancados en el racismo, creo que son los menos), nadie se opone a que el Estado intervenga en la economía como Regulador y como protector de los recursos naturales estratégicos como se lo hace de manera eficiente en Noruega.

Pero el MAS va más allá, quiere "sovietizar" Bolivia o cuando menos "cubanizarla". Es decir prohibir la propiedad privada y los emprendimientos empresariales individuales o colectivos salvo que tengan aval Estatal y Partidario.