lunes, 3 de marzo de 2008

Preguntas y repreguntas

No existe en Bolivia el periodismo interpretativo y tampoco el periodismo de precisión y eso lo estamos comprobando con gran nitidez luego de la maniobra urdida por el MAS para evitar la presencia de parlamentarios opositores que pudieron haber estropeado la aprobación de las tres leyes con las que quieren hacer avanzar, a marchas forzadas, su proyecto político.
Cuando hablo de periodismo interpretativo debo subrayar que eso nada tiene que ver con el de opinión y "análisis" que ciertamente se encuentra muy devaluado gracias a las consignas de base con que trabajan los Valverdes y cía. o los oficialistas de Radio Patria Nueva y Televisión Boliviana.
Interpretar, en este contexto, significa evidenciar las entrelíneas de lo que los protagonistas públicos declaran diariamente. Ejemplo: Manfred Reyes Villa está enfrascado en elaborar los estatutos autonómicos cochabambinos, y como nadie le pregunta cómo es posible esto si en el referendum sobre autonomías gano el No, menos es posible entonces la repregunta a la que obligaría su probable respuesta.
En otras palabras, en Bolivia hay muy buenos periodistas desparramados --muchos de ellos no están en los medios y menos en la televisión--, pero en general, muy mal periodismo, en tanto exhibe su pobreza conceptual y su falta de curiosidad mínima para avanzar un poco más allá de la declaración circunstancial en las puertas del Palacio de Gobierno o del Parlamento, a no ser que estos colgandijos o lleva micrófonos hayan sido domesticados a tal extremo que aceptan potenciar su trabajo desde la lógica empresarial con la que se mueven sus jefes, esos que les abonan sus salarios cada fin de mes.
Y si no hay posibilidades de interpretación de la noticia, menos todavía podemos aspirar a un periodismo de precisión, cosa que quedó rotundamente demostrada con los productos a importar, a exportar, a prohibir su exportación, todo esto como resultado de La Niña, la inflación, y el ocultamiento sustentado en afanes especulativos.
Los políticos, por izquierda y por derecha dicen lo que sea, como sea, sin preguntas y repreguntas que los incomoden. Qué chatura o qué acomodo, depende del medio en que esté cada quién.

2 comentarios:

javier dijo...

Encuentro en usted un afán periodístico que ciertamente se ha perdido entre quienes ejercen el oficio. Yo creo que se debe a esa especie de estupidez con que se forman, que les hace creer que el micrófono solito, les da poder y pueden permitirse cualquier barbaridad.¡Ay, los periodistas! pobrecillos, correteando tras los poderosos, preguntando obviedades, comentando disparates, ejerciendo su propia dictadura, como doña Amalia Pando. Realmente yo considero que los menos indicados para hacer periodismo son los periodistas, deberían hacerlo intelectuales de fuste, profundos y con posición personal, aunque de esos tampoco quedan.

Hooligannes dijo...

"a no ser que estos colgandijos o lleva micrófonos hayan sido domesticados a tal extremo que aceptan potenciar su trabajo desde la lógica empresarial con la que se mueven sus jefes, esos que les abonan sus salarios cada fin de mes."
Ilusión. Los medios no pagan puntuales. TODOS los medios tienen problemas y TODOS los medios están mal periodísticamente hablando.