sábado, 28 de abril de 2007

Cable a Tierra

"Cable a tierra" significa muchas cosas. Fito Páez cuenta una desgarradora historia personal de alguien que ama pero está enganchado a la cocaína. Digamos alguien que para pisar el suelo tiene que bajarse del caballo que lo tiene endemoniado.
A partir de esa historia, de la metáfora que nos conduce a pensar en la necesidad de soñar sin abandonar el sistema solar, creí que el título era el más apropiado para el microprograma de radio que de lunes a viernes va por Erbol de La Paz en los horarios de las 14:00 y las 17:30. Creo que esos diez minutos son suficientes para abordar uno o dos temas de la agenda diaria. Transitamos por el segundo ciclo y hay el plan de hacer uno tercero que se aboque esencialmente a abordar los tramos decisivos de la Asamblea Constituyente.
El cable es para conectarnos y la tierra es el lugar de todos, más allá de nacionalidades, identidades, intereses corporativos y esto me viene bien porque soy un antinacionalista convencido, porque creo en la ciudadanía universal, en la democracia para privilegiar en este tiempo, a los que siempre fueron aplastados precisamente por los nacionalismos que son la expresión, digamos moderna y occidental, de cualquier fundamentalismo.
La tierra, además de recordarme algunos poemas de Machado que convirtió su pluma en arado, me concilia a diario con lo distinto y los distintos: Indígenas, campesinos, obreros, maricones, lesbianas, drogadictos, pushers, dealers, putas, vendedores de dulces, distribuidores de agua, de leche o de gaseosas, reclusos, violadores, asesinos, ladrones, estafadores, alcoholicos, juergueros, mujeriégos, curas, monjas, musulmanes, judíos, mulatas cubanas, chicas de Ipanema, negros de Harlem, perros de raza, gatos de angora.
"Cable a tierra" es por ahora una propuesta muy específica en la que la política y lo político son asuntos dominantes. Aspira a convertirse en otras cosas, en función de las aspiraciones de este periodista y por que sin la audiencia sería imposible gracias por los halagos, las puteadas y las iras. El programa, sin proponerselo, como cualquier propuesta mediática, debe tener la fortaleza para recibir toda clase de respuestas, desde la simpatía y la compasión hasta el odio y el resentimiento. Como la vida.

2 comentarios:

lapalabraesferica dijo...

Julio: Sigo con cierta constancia a tu programa y sí me parece interesante porque el formato tiene algo de irreverente en el contexto de nuestra monolítica, mediocre y aburrídisima radio. Aunque a veces me choca el registro sentencioso y petulante que utilizas. Supongo que eso habrá que entenderlo como parte de "tu estilo". Me preocupa tu defensa obsesiva de Peter Maldonado, me aburren tus piropos al Doria Medina y a su inexistente "Proyecto de país", me reí mucho con tu extraño ranking de los 5 virtuosos (creía que era una broma, ¿no lo era?), me divierte y te apoyo plenamente cuando les das palo a los Cayetanos, Barberis, Valverdes; festejo y me alíneo ciegamente a tu antimesismo.
Un detalle que lo persigo de un programa a otro es que cuando disparas o proteges con alguna opinión al Presidente Morales despiertas en tus palabrs una extraña habilidad para contradecirte. Tal vez este vaivén paradójico responda al complejo estado de las cosas. Para no ser redundante: creo que en los diez minutos viertes contenido político al chenko de información que emanan a chorros de los medios; también proporcionas un timón interesante (cuestionable, muchas veces) para conducir y barrancarse en las sinuosas marañas de la política.


Christian Vera.

Julio Peñaloza Bretel dijo...

Estimado Cristhian:
Alguien debe quedar en el ruedo aunque sea con un porcentaje bajo de aceptación y ese es Doria Medina. Es preferible un contendor aunque todavía en ciernes a una cancha vacía.
En cuanto a contradecirme: No lo creo, lo que pasa es que trato de reflejar lo contradictorio que es el propio Evo con todo el talento que lleva en el morral.
Los cinco esos no aparecieron nunca como virtuosos (virtuoso es Eric Clapton) sino como funcionarios públicos "serios" y en Bolivia ser serio cuesta mucho. No aludí a virtudes o defectos por fuera de la seriedad con la que actúan.
En cuanto al registro sentencioso o petulante, tu sabes que a mi me gusta provocar, y si te fijas bien derrepente soy así pero con la derecha, jamás con nuestras bases originarias.
Gracias por escribir,

Julio