viernes, 30 de septiembre de 2011

El gobierno del Ego

Lo único que los hombres del poder no pueden gobernar es el ego/centrismo. Cuando luego de librar mil batallas, perforan el umbral que separa el mundo de a pie de ese otro en que se decide sobre las vidas de los demás es que ha llegado la hora final del hombre y han comenzado los días del mito, ese que puede terminar irreconocible, ese que en sus orígenes comenzó masticando el polvo y todas las inclemencias de la calle, la carretera, el monte o el chaco. Todos los gobiernos deberían tener un desvan de psicólogos sociales, psicólogos clínicos y psicoanalistas a los que debería llamarse cuando los ego poderosos se desprenden de la realidad, empiezan a levitar y no quieren saber de más cables a tierra. 
El ego poder opera con la misma implacabilidad en izquierdas y derechas, en fascismos y comunismos, conservadurismos, liberalismos y populismos. Cuando los líderes electos suben al inalcanzable piso del patrimonialismo estatal y se hacen dueños de los bosques, los parques y los hombres la ilusión ha terminado, la esperanza por el combate en las calles y en los caminos que nos interconectan, termina congelada como una postal  guardada en los cerebros de los ingenuos y los románticos que siempre terminan siendo cursis. 
El ego convierte un proyecto colectivo en una obsesión individual alimentada por el puñado de obsecuentes que se necesita para persuadir al nuevo monarca de su inmortalidad. 
Procesos colectivos, proyectos comunitarios, estrategias descolonizadoras. Patrañas. Todos somos unos feroces individualistas que jamás aceptaremos no tener un espejo en casa para persuadirnos sobre lo que creemos ser, para autoengañarnos sobre nuestra real importancia en el planeta y el universo. 
Cuando el gobernante ha terminado de ser poseído por el ego, comienzan a derretirse las gelatinosas columnas de una revolución que había sido nada más que un sueño que ya comenzará a convertirse en una pesadilla o por lo menos en una horrible broma de mal gusto por la que pagaremos las consecuencias todos los comunes y silvestres, mientras los egocéntricos, aunque en algún momento se vayan, ya lograron pasar a la posteridad moliendo las espaldas y triturando las cabezas de quienes un día contribuyeron a encumbrarlos.

4 comentarios:

David Navarro dijo...

Desde hace casi seis años muchos vieron los pies de barro del "mito" en construcción, pero fueron descalificados, vilipendiados, adjetivizados como una racha de neoliberales, chupasangres, escoria de atrasados derechistas.

Ahora, los pies de barro habían sido de aire.

Lo importante es que muchos más ven lo que en apariencia es la desconstrucción de un falso ídolo.

Entrando al tema, que es más acerca de la verdadera psiquis que anima y es el trasfondo de nuestro comportamiento.

En términos espirituales se sostiene que el peso del maniqueismo, de la violencia y de la furia de los soberbios es concomitante con el miedo que les domina. Necesitan aplastar a tanta gente para tratar de compensar ese abismo de miedo que les desgasta, les hace sentir vacíos y perdidos.

Creen que su palabra es mas que ley, es destino. Al sentirse omnipotentes creen que cobran un sentido de identidad. Al anular a los demás creen erigirse como ´alguien´.

El miedo a la nadiedad enloquece.

Anónimo dijo...

Tristisimo desde todo punto de vista, pero la lucha prosigue y esta si vale mucho; nos jugamos la vida. Saludos desde Oruro.
Le invito a mi blog de futbol http://cronicas-santas.blogspot.com/

Jenny-portatiles dijo...

Digamos lo que digamos, hagamos lo que hagamos... solo Dios dira que pasara.. ha Chavez le llego el dedo.. pues a cada uno le llegara.. solo queda una pregunta.. Que le llegara a todos los culpables por el tema del Tipnis y muchas cosas mas.. como La Calancha, lo que paso en Pando, etc..etc..

Ego Ipse dijo...

Qué manera de haber ego en este post...