viernes, 6 de febrero de 2009

El primer día del resto de nuestros años

El sabado 7 de febrero de 2009 será recordado como el día de la culminación del proceso constituyente. A partir de la promulgación de la nueva CPE comenzará el largo camino de construcción de un Estado plurinacional y con autonomías, las dos vertientes que fundamentan la identidad variopinta de Bolivia y que finalmente quedarán constitucionalizadas.
Plurinacional desde lo originario, desde lo indígena, desde la campesino (Revolución de 1952) y también desde lo mestizo, es decir desde la historia del hombre boliviano.
Con autonomías desde lo regional, departamental, municipal y territorios ancestrales (ocupación de estas tierras antes de la llegada de los españoles), es decir desde la geografía y los recursos naturales de esta nación de naciones.
Mucho habrá que caminar. Muchos tropiezos y obstáculos encontraremos en el recorrido, pero lo cierto es que Evo Morales como expresión de la voluntad de masas, ya ha hecho historia, porque además de ganar cuatro consultas en las urnas dentro una sola gestión gubernamental, está marcando la muerte del latifundio a partir de la abrumadora votación del ochenta por ciento de los y las votantes, por las cinco mil hectáreas como máximo de propiedad con función económica social.
Lamentablemente, Bolivia celebrará la puesta en vigencia de la nueva constitución con el sabor amargo que ha provocado la alta traición perpetrada por Santos Ramírez y sus secuaces en YPFB, empresa cuyo desafío central es convertirse en razón suficiente y contundente para que el Estado muestre autoridad y excelencia en el desarrollo productivo del país. Si los resultados van a contracorriente de este gran objetivo, los todologos del neoliberalismo terminarán pavoneándose en sus presagios y malos augurios: El Estado es un mal administrador porque es de todos y al mismo tiempo es de nadie.
Santos debería estar camino a los estrados judiciales y a buscar en sus cuentas bancarias los montos para retornarlos y reparar el daño económico que nos estaría inflingiendo. Santos es la demostración de que el guión de la Bolivia que va camino de transformarse no está basado en el maniqueísmo. Santos se encegueció con el poder y creyó, como tantos otros corruptillos, que nadie lo descubriría. Pero Santos pasará y serán descubiertos algunos otros delincuentes que están metidos en asuntos oscuros en las mismas entrañas del aparato de poder...si el Presidente actúa con la determinación con que decidió expulsar del cargo a su ex compañero de lucha, no terminará como Sánchez de Lozada que se tuvo que ir porque decidió apropiarse del país y subastarlo con un entorno de cuatro bandidos que quisieron hacer de la sociedad boliviana, una granja de experimentación a merced de unas cuantas transnacionales.
En lo personal, tres programas de televisión, uno de radio y un documental para TV son el resultado de mi trabajo periodístico de estos últimos dos años --mas este blog por supuesto-- que me permiten sentir la satisfacción de haber trabajado con profunda convicción en este proceso que tiene en un mismo día, el fin de un proceso y el comienzo de la edificación de una estatalidad de todos y para todos. Si traicionamos esa convicción --como acaba de hacer Santos Ramírez-- querrá decir que todo esto fue nada más que una mascarada. Tenemos el desafío de demostrar que esta lucha ha nacido de nuestras convicciones y nuestra profunda creencia en el bien común.

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