jueves, 28 de febrero de 2008

Tres tristes policías

Tolata y Epizana son las localidades rurales cochabambinas en las que el dictador Banzer perpetró masacres. "Si ven un comunista, matenlo, yo se los autorizó" dijo el General y los campesinos, hijos de un pacto traidor sellado desde el gobierno de Barrientos --Pacto Militar-Campesino-- escucharon con sumisión las palabras del líder del septenio.
Acaba de ocurrir la muerte de tres policías en Epizana y esto es horrible porque en estas muertes la culpa es colectiva: El hijo del Corregidor que fue a buscar a la población civil para secuestrar, torturar y liquidar a los uniformados, y los propios policías que habrían intentado una coima o extorsión por el tema de un auto supuestamente robado.
Ahora lloran todos, pero a su manera, todos, en este escenario sangriento, son victimarios y la victima es un Estado boliviano cada vez más adelgazado donde la ley y el orden son una vieja referencia que casi nadie toma en cuenta. Violar la ley para imponer "mi proyecto", esa es la base de conducta corporativa, sindical, gremial, etc. en un país que se caracteriza por la indeterminación y la despiadada manipulación de unas mínimas y civilizadas reglas de juego.

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