domingo, 14 de octubre de 2007

El busto parlante amarillo patito

Hace unos días ha comenzado a sacar la cabeza por la ventana de su lujosa oficina de la Capitán Ravelo de La Paz, Carlos Diego Mesa Gisbert, ex presidente de Bolivia(2003-2005). Seguramente lo hace porque se arma de valor gracias a las encuestas que recibe continuamente acerca de su posicionamiento en el ámbito de las preferencias ciudadanas, ya que de otro modo no podría: Carlos no tiene vocación y menos entereza para entrar al ruedo del contrapunteo mediático diario.
He tenido una relación de cercanía con Mesa cuando me invitó a hacer "En el nombre del fútbol" en P.A.T. (2001), estación televisiva de la que se ha desecho en los últimos meses. Tuvo la gentileza de escribir el prólogo de uno de los cuatro libros --"Fútbol y punto"-- que he publicado sobre el tema futbolístico y realizar la presentación pública del mismo.
En tiempos de Goni, hacíamos "El Pentágono" junto a la divina Verónica, mi caro amigo Freddy Morales, García Linera y Mario Espinoza, y Mesa ya había conversado con el embajador Greenle cuando Sánchez de Lozada se cargó a ochenta combatientes en El Alto. Fue así que llegó a la presidencia de la República, y como no quería dañar mi relación con el flamante primer mandatario, decidí alejarme del quinteto en el que con Mario y Alvaro nos sacudíamos de lo lindo.
En 1982 comenzaba la era democrática que me toca vivir y Mesa fue jurado del concurso de crítica de cine amateur, en el marco del festival "Llama de Plata". Fue él junto a Amalia de Gallardo que decidieron premiarme gracias a mi texto sobre "Dersú Uzalá", maravillosa película del japonés Akira Kurosawa.
Cuento esta anécdota para que se sepa que por lo menos hasta 2002 (veinte años), consideré a Carlos, como muchos, un conocido amistoso y un líder de opinión consistente y creible que se puso la camiseta del neoliberalismo, de la capitalización y las otras reformas gonistas con gran coherencia.
Pero lamentablemente el quiebre se produce cuando el personaje cotidianamente reverenciado por Ximena Valdivia y Mario Espinoza (dos de los otros capos de la televisora de la que era principal propietario) decide dejar el sillón televisivo para enrolarse en la política.
Hay dos libros fundamentales para entender a ese Mesa con el que tuve un sólo contacto más para entrevistarlo como corresponsal de "El Tiempo" de Bogotá (noviembre, 2003): Primero el de Irvin Alcaraz titulado "Las masas en noviembre" y el otro "Sobremesa" de Cayetano Llobet, opinador que ahora, dicen, asesora a la Cainco de Santa Cruz.
En esos dos trabajos, Mesa queda hecho astillas por su falta de determinación ideológica, por su culipandeo, el haber generado una tensión extrema con Santa Cruz, pero sobre todo por haber querido ser al mismo tiempo Dios y el diablo en los andes y en las llanuras.
Mesa ha sido el peor Presidente que ha tenido esta nuestra democracia de veinticinco años contínuos de existencia. El mejor fue Victor Paz Estenssoro por su coherencia entre lo que decía y hacía, porque sin mentiras ni demagogia, se ajustó al modelo neoliberal para enderezar la economía nacional y porque creía que el mundo de los 80 ya era radicalmente distinto del que conoció como revolucionario de los 50-60.
Se puede entender que Mesa fue un desastre presidencial en el título de esta nota: Un narcisismo dañino por su carencia de actitud autocrítica e ideologicamente, como alguien le había expresado en el seno de su entorno familiar: amarillo, ni chis ni mus, ni chicha, ni limonada, y si hay un país que necesita muchos cojones para hacer política es el nuestro.
Un sólo hecho destaca la torpeza de este admirador del Mariscal Santa Cruz y Victor Paz: Inauguró su carrera electoral en Sucre, indispuesto por una tremenda gripe y con desesperadas ganas de subirse al avión que lo retornaría a La Paz, firmó un compromiso como candidato para revisar la sede de los poderes públicos, es decir, encarar seriamente la posibilidad de restituirle la capitalidad plena a los "carapanazas". Los Sánchez (de Lozada y Berzaín) querián ahorcar al inexperto candidato, ducho en las lides de la sentencia opinativa de TV.
Escribo esto porque suelo indignarme como corresponde cada vez que este bien pensante e ilustrado, salta a la cancha para decir con la petulancia que lo caracteriza cosas como "Evo se cree Adán" a propósito de su cuestionamiento a llamarle "nacionalización" a los nuevos acuerdos firmados con las petroleras. Estoy de acuerdo con él en sentido de que esta no es una auténtica nacionalización, pero en lo que jamás voy a estar de acuerdo es la pontificación que hace de las cosas este expresidente fallido que metió las de andar en su gobierno y dicen que quería prorrogarse en el poder en contubernio con el Gral. Marcelo Antezana. No nos consta, el tiempo esclarece sorprendemente muchas cosas que sólo pueden esconderse momentáneamente.
Y ahora sí voy al fondo: En una entrevista para Televisión Española emitida hace aproximadamente un mes, Mesa dijo que lo mejor de la experiencia política es el haber tomado contacto con la gente, de nutrirse de la calidad humana de los bolivianos...no mientas Carlos,porque tengo bastantes antecedentes sobre tu manera de obrar "con la gente":
¿No es cierto acaso que entre la una y las tres de la tarde no podía volar una mosca en el tercer piso de palacio porque el Señor Presidente hacía su siesta?
¿No es cierto que en esos instantes de reparación corporal las únicas autorizadas para transitar por las inmediaciones del despacho eran Ximena Valdivia y su tía Patricia Flores?
¿No es cierto que cuando salías a caminar por los pasillos del Palacio todos tenían que encerrarse para no cruzarse contigo?
¿No es cierto que tu mismo eras el encargado de abrir las botellas de gaseosas porque desconfiabas de la gente que por años de años trabaja en el tercer piso de nuestra casa de gobierno?
¿Recuerdas que abriste una de las ventanas interiores para aullar porque había desaparecido tu plumafuente Montblanc, preguntando quién te la había robado y horas después la encontraste en tu propio maletín?
¿No es verdad acaso que le entregaste la responsabilidad de refaccionar la sala de prensa del palacio al hermano de Ximena Valdivia, tu socia, Eduardo Valdivia Flores que hizo un trabajo que rompió con la unidad arquitectónica del edificio? ¿Hiciste tú eso, hijo de Teresa Gisbert, autoridad nacional de la historia de la arquitectura en Bolivia, y admirador de Emilio Villanueva?
¿Es verdad que el trabajo de blindaje de tu residencia de Calacoto le costó al erario público 180 mil dólares? Por favor, por lo menos en esto desmiénteme.
¿Qué fue de los dos equipos que se compraron en Miami de cien mil dólares cada uno para "pinchar" celulares?
Mejor no sigo Carlos. Bienvenido al mundo de la demagogia. Me voy a encargar de conseguir el tono exacto amarillo patito, para pintar el busto parlante, micrófonos y cascos auditivos incluídos, para cerciorarme de que pases a la historia como el más grandilocuente portavoz de la democracia boliviana y un presidente que tiene en su gestión, la responsabilidad de la muerte del minero Coro Mayta en los acontecimientos de Sucre, cuando le rogabas a Ormando que te escuche.
Al epitafio que le puse a P.A.T. en la revista Cash de Santa Cruz, hay que agregar algo más: Dios salve a Bolivia de la soberbia elocuente y las ambiciones de Carlos Diego Mesa Gisbert.

14 comentarios:

angelcaido666 dijo...

Carlitos ya fue, ya fue.

Muchas cosas de las que me habia olvidado me las acabio de recordar.

Saluty desde Oruro

La maldad dijo...

Que fácil ser vil arrimado de las locuras narcisistas del presidente de turno. Primero de "amigo" de Mesa y ahora del más narcisista y desubicado de los presidentes.
Sé que me borrarás, pero no dejarás de ser un alcahuetillo de una dizque revolución sin pies ni cabeza, un triste intelectualillo que pretende ser alguien en una sociedad hambrienta de opiniones.
Triste, triste, triste...

Julio Peñaloza Bretel dijo...

No te voy a borrar. Ya sé quién eres. Yo no me arrime a nadie, a mi siempre me contrataron para trabajar y punto. Jamàs le lamí los zapatos a nadie. Mesa cambió con el poder. O se puso en evidencia. Como quieras. Acepto tu crítica, pero parece que siempre te preocupara más ir contra mí, insultarme, que referirte a los contenidos de los artículos.
No soy amigo del presidente actual, y apenas soy un periodista. La intelectualilla eres tú, siempre escondida y cobarde

Enrique dijo...

Se dan duro entre colegas, Dios nos libre. Pero habra que recordar que CMG al pelear con el Congreso por la Ley de Hidrocarburos, perjudico al pais que dejo de ganar cientos de millones de dolares mientras discutian, perdimos todos, pero a el le dolio mas perder el cargo y por su propia renuncia.

Mario Ronald Duran Chuquimia dijo...

Los secretos de palacio son interesantes, cualquiera que fuesen...
pero una pregunta es porque no lo menciono mas antes?

Julio Peñaloza Bretel dijo...

Estimado Mario:
Las cosas se van contando en función de ciertos sucesos que lo exigen.
Mesa salió otra vez en ese plan paternal y de perdonavidas, por eso me indigné tanto.
Pero esto no es todo. Tengo todavía algunos otros datos guardados para una siguiente oportunidad. Ej. El presidente que proclamaba a los cuatro vientos austeridad tuvo que ser despojado "a la fuerza" de un par de vagonetas que debió devolver apenas dejó el palacio de gobierno.
Gracias por escribir.

Wilfredo Jordan dijo...

JULIO YO SOY UN SEGUIDOR DE TU PROGRAMA CABLE A TIERRA, Y CUANDO DEJASTE SE SALIR EN EL AIRE, MASOMENOS CUANDO LA ASAMBLEA SACO DE SU DISCUSIÓN EL TEMA DE LA CAPITALIDAD FIDES DECÍA QUE VOLVERÍAS, YA ESTAMOS EN OCTUBRE, LA PREGUNTA ES CUANDO.

Julio Peñaloza Bretel dijo...

Gracias.
La respuesta es cuando reciba el dinero con el que financio el programa.
Hay también planes para tv.
Saludos,

dalila dijo...
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Julio Peñaloza Bretel dijo...

Dalila, busca a Sanson para ocupar el día. Soy periodista a diferencia de Cayetano. Lo que hice con este artículo es ofrecer datos sobre el impostor de Mesa, y parte de mi trabajo es investigar y exponer publicamente los datos extraídos de las investigaciones.
No confundas la masturbación con las teclas del periodismo.

Mónica dijo...

Sr.Peñaloza: todos los presidentes sufren el efecto de ese airesillo de palacio o terminan engolosinándose con el poder. Le sugiero respetuosamente, que utilice su intelecto, su capacidad profesional y el prestigio del que goza para informarnos de cosas más importantes o consistentes. El Sr. Mesa goza de mi más alta consideración a pesar de estos detalles domésticos que Ud. se esfuerza por enumerar (y ofrece 2das. partes además); habría que hacer un esfuerzo por no "dicotomizar" tanto los conceptos: en buenos y malos: nadie es totalmente bueno ni totalmente malo... ni usted... ni yo....

Julio Peñaloza Bretel dijo...

Mónica:
Si en estos detalles referidos a la calidad humana y al don de gentes el personaje pone en evidencia semejante pobreza de espíritu ¿se imagina usted cómo fue la cosa en los temas grandes de Estado, de administración gubernamental? Ese tema lo dejo para una próxima oportunidad.

dalila dijo...
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Lucybel dijo...

Aunque lo mio es la música y comento sobre eso no deja de llegarme una BUENA crítica sobre lo que le pasa a mi país. Crítica con bases, fundamentos y (perdón si te ofendo) con los huevos bien puestos!.
Aunque la verdad no había que ser un genio para ver que pasaba con este señor que: se meó cuando al país le iba más que mal, que decía una cosa alli y el mismo día decía otra más allá, en fín, tu lo dijiste. Sin embargo hay que darle un punto a favor: la facilidad de palabra, el carisma, el manejo de términos calmó de alguna forma los animos exaltados de la población. Si, nos estaba vendiendo "gato por liebre", pero por un momento el "falso conejo" nos supo a gloria y dió lugar a un nuevo gobierno.