domingo, 20 de mayo de 2007

Victor Hugo en Continental

Son exactamente las dos de la tarde del domingo 20 de mayo. Mis hijos me dieron vacación hoy porque pasan el día con sus mamás. Estoy en un Internet de El Prado y comienza el relato de Victor Hugo Morales por Continental AM 590 de Buenos Aires. Juegan el Estudiantes de la Plata del Cholo Simeone dirigiendo desde el banco y la Bruja Verón, organizando los movimientos del "Pincha Rata" dentro el campo frente al irregular River de Daniel Passarella.
Victor Hugo nos cuenta que el cielo porteño es limpísimo. "Ni siquiera un pájaro vuela."
Seguramente en un par de horas comenzará la fecha de la liga boliviana y en la radio comenzarán a latiguear los émulos o malos remedos de relatores argentinos. Con un cielo azul tan limpio como el de Buenos Aires probablemente, pero sin el nervio fundamental para una tarde en la cancha: La emoción. Mediocres, copiones, verbalizadores de un español maltrado la mayoría de ellos, amantes de los lugares comunes, incapaces para la crítica certera, habrá fútbol en las canchas de Bolivia, pero no habrá emoción en las tribunas del Siles.
Da gusto escuchar a Victor Hugo. Ahora que relata el Estudiantes versus River o cuando los lunes aparece en ESPN junto al Mariscal Perfumo para conducir "Hablemos de fútbol". Ese timbre rioplatense inconfundible está respaldado por haber mamado de Montevideo y Buenos Aires de las fuentes primigenias: La casa, la escuela, la cancha y los teatros. Los padres, los maestros, los ídolos y los artistas de la ópera que tanto y con tan grande convicción cultiva el mejor relator de fútbol en castellano de todos los tiempos.
Da gusto escuchar a Victor Hugo. No usa muletillas, no acude al lugar común, nos va contando los desplazamientos y por ahí, cuando se produce alguna jugada de riesgo en uno de los arcos, suena en el fondo algún efecto sonoro parecido a un ventarrón o al paso raudo de un fórmula uno. También se escuchan algunos silbidos, aplausos y vociferaciones, pero encima está siempre la voz de barítono de éste que hiciera llorar a Valdano cuando el mundialista del 86 salió un día a correr con los audífonos y escuchó la grabación del gol de Diego frente a los ingleses, ese que en las últimas semanas ha sido comparado con uno anotado por Messi frente al Getafe.
Victor Hugo Morales no es un relator como tantos. Es un narrador del juego. Y cuando tiene que conversar, rehuye la entrevista y ejercita sus lecturas que felizmente han sido puestas en blanco y negro en un excelente libro que lleva el mismo título del programa televisivo: "Hablemos de fútbol", y que tengo en mis manos gracias a mi amiga Natalia Cabral --hincha de Boca tenías que ser ídola-- que vino a trabajar a La Paz, y sin preguntarme supo elegir el obsequio perfecto.
Van veintiún minutos de juego y todo sigue 0-0. Espero que Estudiantes gané. Hay un gusto aparte cuando pierden los gallinas.

1 comentario:

Andrés Peñaloza Lanza dijo...

Me encantan los textos que escriben espontáneamente, como éste.
Da gusto. Da gusto sentarse en un día soleado con el viento en la cara, pensar al azar en en lo que sea y empezar a extraer ideas creativas desde donde se pueda para crear algo inusual y lindo.
Pasaste del gobierno al fútbol. Da gusto!

Gracias otra vez, cada vez me das mejores ideas pá.

Andre