miércoles, 31 de marzo de 2010

El partidazo Arsenal 2 Barcelona 2

Fue un juego eléctrico protagonizado por dos equipos que van para adelante, que arriesgan, que tratan bien la pelota, que creen en la formación de los futbolistas desde las canteras. Todo lo que me gusta del fútbol estuvo en el Emirates de Londres con un Barcelona que pudo haberse retirado a los vestuarios luego del primer tiempo con media docena en su haber y ahí se acababa la historia. No fue así porque el meta Almunia y el centavo para el peso en las puntadas finales, sobre todo a cargo de Ibrahimovic, determinó el 0 - 0 de la primera mitad del partido.
En términos generales, Barcelona fue más y ratificó, primero, que es el equipo que mejor espectáculo futbolístico ofrece al planeta y segundo, que precisamente se trata de un equipo que basa su fortaleza en la propuesta colectiva cuando tiene el balón y cuando debe empeñarse en recuperarlo, y que nada tiene que ver con una "Messi dependencia" como quieren demostrar los deslumbrados por las últimas actuaciones del 10 aspirante a suceder en el trono a Diego Armando Maradona (hoy Messi tuvo una actuación muy discreta en la medida en que los rivales supieron rodearlo e impedirle los metros suficientes para un desempeño de los que suele exponer).
Con un Fabregas algo ensombrecido esta noche, al Arsenal le costó una barbaridad enhebrar circuitos con balón dominado desde atrás, cosa que pudo hacer muy pocas veces, entre ellas la vertiginosa llegada de Walcot, que definió sin dubitar en el gol que puso a los dueños de casa a puerta del empate.
Al francés Arsene Wenger le llaman "ladrón" porque se ha robado jugadores entre los 15 y 18 años de distintas latitudes para meterlos en un régimen de formación que le permiten a los "gunners", valores que terminan brillando muy jovenes como para confirmar que cuando se trabaja desde muy temprano, la calidad de la producción de un equipo y la preservación ininterrumpida de su continuidad y su identidad, está garantizada.
Fue un espectáculo de precisión, velocidad y hambre de gol especialmente expuesto por los de Guardiola. Un partido con la reciedumbre y la fortaleza mental con las que siempre saltan al campo los ingleses. Un partidazo memorable, lleno de europeos, africanos y sudamericanos, como para confirmar que el fútbol es una sociedad plurinacional en la que talento y disciplina son las claves que hacen del fútbol un arte plástico.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

felicidades, muy buen blog, lo invito a visitar el mio y dejar algun aporte, www.fotosbolivianas.blogspot.com

Hugo Bernal dijo...

El fútbol es una sociedad plurinacional tanto como lo es una sociedad anónima o la ONU. Los verdaderos equipos, sean de fútbol o de empresas o de ejércitos, encuentran con sus estrategas - sus principios y valores, objetivos y metas, y procesos de actuación - un sentido de identidad que galvaniza el compromiso, energías y talentos rebasando las etiquetas o colores nacionales. Por eso alcanzan la grandeza en sus cometidos. La simple agreagación de nacionalidades solo da a lugar a un mosaico pero no necesariamente a una unidad intencionada que alcanza como un todo sus grandes desafíos y metas.