sábado, 15 de marzo de 2008

(Tardes en el bar) Noches que fueron -septiembre, 2002-

La tarde no es tiempo de bar, sino de Café al pasar y rutina apurada con quienes uno se cruza para intercambiar señales y pareceres sobre las últimas noticias de la bruma paceña. De 4 a 7 es tiempo de Café , pero como lo previsible no me calza y por ello, conciente de no poder cubrir la noche para sumergirme en copas, ahora que la tendencia es andar de Express light y alfajores con dulce de leche, prefiero la soledad en la sagrada barra en la que me encuentro rebobinando mis años de andares entre sillas, mesas, cuchillos, botellas rotas, borrachos inservibles, alcoholicos sin retorno, jaraneros de estirpe, juergueros con estilo, solitarios...que hicieron de la pena su mochila diaria.
Me resulta extraño percibir cómo todavía a esta hora el Sol rebota sobre las superficies que más tarde soportaran el peso de las botellas ambar, una tras otra, y otra y otra, y me resulta extraño porque en esto hay que ser ortodoxo: en el bar se debe estar de noche.
La puerta del bar es como la gente que lo frecuenta: va-viene, de entrada-salida, pero mientras nadie la atraviese debe quedar cerrada para mantener cuidadosamente separado el mundo real de este otro, habitat de tertulias, delirios, palabrería, incidentes mero-machos, estruendos de toilette, esnifadas o fumaditas a la rápida de yerba adolescente.
El café es sitio de charlatanería política, el bar es ring de la palabra, territorio de duelos consecutivos, escenario de broncas remordidas, el ocaso de proyectos nunca concretados, el bar es la palabra centuplicada en gesto, mueca, grosería, mentada de madre y a las cinco de la matina, expulsión hacia el plato picante de la intemperie o el resignado retorno al lecho de la rutina en la que re-comienza la cura de la resaca, cuando la normalidad recupera lo suyo para volver a matar nuestros sueños.

1 comentario:

La Maldad dijo...

Vuelvo de mi exilio autoimpuesto, a comentar en su blog.
Me sorprenden varias cosas, pero de a poco a poco las iré comentando.
Como dijo Jack el destripador... vaos por partes.
Tardes en el bar... fácil de leer, pero no por ello carente de profundidad, a lo mejor por lo rápido que uno entra en ambiente, tanto en sus escritos como en los recuerdos.
"Feriado" y "Trifulca" son magníficos, yo me identifiqué al instante con esas cosas tan cotidianas, y por lo visto no soy al único al que le sucedieron esas experiencias, ni tampoco soy el único que reflexionó con ellas.
"Noches que fueron" es más personal, a lo mejor por ello no me llegó tanto como las otras dos, sin embargo el último párrafo es muy interesante, casi pirateable.

Esito sería.

Abraxos