Cuando un político que
aspira a ser presidente no ha construido en su trayectoria un instrumento
partidario y posee un limitado horizonte programático, pero está convencido que
debe pelearla a brazo partido para conseguir su objetivo, se ve forzado a
acudir al préstamo. Primero tiene que prestarse sigla o ser invitado por una
tienda que no es la suya, simplemente porque con su agrupación ciudadana no
alcanza. Si esa tienda no considera apoyarlo y proyectarlo para la próxima
elección (Comunidad Ciudadana, hoy desaparecida), se ve obligado a buscar otra
sigla-paraguas, en este caso la del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Si a
continuación, cuando ya ha conseguido cómo inscribir su nombre en la papeleta
electoral, el acompañante con el que decidieron conformar binomio lo manda a
freír espárragos, no le queda otra que acudir presuroso a otro préstamo de
emergencia para contar con un candidato a la vicepresidencia de última hora.
Con sigla prestada, y
candidato a la vice a quién sólo conoce por el tik tok, sigue a continuación la
búsqueda del voto y para ello surgirá la necesidad de aceptar el préstamo de
ese electorado que en los cuatro últimos comicios dio su apoyo incondicional a ese
líder carismático al que el candidato prestatario promotor del voto nulo
primero y el voto anti Tuto en la segunda vuelta, dice combatir porque “en 20
años se robaron la plata”. Conclusión, Bolivia no es bicentenaria, es solamente
veinteañera, porque todos sus males tendrían principio y fin con el MAS en el
poder. Traducción: Los que le prestaron el voto al finalmente ganador son los
cómplices de quienes se habrían robado todo en dos décadas de populismo.
El prestamismo no acaba aquí. Una vez que el
candidato al que sus pares del neoliberalismo subestimaron en campaña,
dejándolo afuera de cuantos debates fuera posible, termina obteniendo el triunfo en el primer balotaje de
la historia electoral del país, razón por la que toca enfrentar la cruda realidad y para ello
convierte al candidato a Vicepresidente de los cien días carajo en su superministro
de asuntos políticos y al responsable del área económica de la candidatura de
los cien días carajo, lo nombra ministro de Economía.
Con partido prestado, votos
prestados, candidato a Vicepresidente nostalgico policial prestado por el tik
tok, ministros de áreas estratégicas prestados, plan de gobierno que según la
campaña no pasaría por endeudamientos crediticios, pero que ya en la silla se
convierte en lo contrario con la duplicación de la deuda externa en apenas
sesenta días de ejercicio en el poder, tenemos que el presidente Rodrigo Paz
Pereira ha contraído demasiados préstamos en tiempo récord. En este contexto, el
padre ex Presidente del nuevo Presidente, a los cinco días de posesionado su
hijo, dice que le preocupa que el nuevo gobierno no tenga estructura partidaria
y a dos semanas de instalada la nueva administración gubernamental, se informa
que el MIR-Nueva Mayoría, revive su personería jurídica a partir de una
decisión controversial del Tribunal Supremo Electoral.
Con tan pintoresco panorama,
el gobierno posesionado el 8 de noviembre de 2025 comprende que en una sola
bolsa no pueden caber cebollas, tomates y autitos chocadores, razón por la que
abroga el decretazo 5503, renunciando a reprimir, apresar y confinar como
hiciera Paz Estenssoro con el 21060 en 1985, decidiendo patear para adelante el
sensible asunto de la inversión extranjera que tantas masacres y muertes ha
provocado a lo largo de nuestra historia contemporánea y que estaba contemplado
en ocho artículos del megadecreto desechado, mientras se encuentra instalada
una Asamblea Legislativa Plurinacional llena de floreros plásticos.
Una vez conseguido el
consenso nacional para eliminar la subvención a los precios de los
combustibles, primer logro significativo del gobierno de Paz, ya se tienen
registrados algunos hechos llamativos en esta nueva gestión gubernamental, como
el asesinato de un colaborador mano derecha del primer mandatario en Tarija con
modus operandi ajuste de cuentas narco, y el protagonizado por una ex diputada
cruceña a la que se le permite salir del país violando la ley que exige a parlamentarios
salientes permanecer por lo menos tres meses en territorio nacional una vez
fenecidos sus mandatos, y cuando esta retorna lo hace con 32 maletas en vuelo
privado proveniente de los Estados Unidos y presentando un pasaporte
diplomático caducado para evitar la requisa del equipaje que va a dar a un
galpón de propiedad de un juez.
Las últimas cerezas de este pastel se pueden
encontrar en los tanques de gasolina de motorizados privados y del transporte
público. Sucede que con el incremento del cien por ciento del litro, la gasolina
se ha estado comercializando infectada de carbonilla, lo que provoca averías
costosísimas de reparación. A pesar del absurdo, todavía hay coartada: La culpa
la tiene el gobierno de Arce que contrató la compra de ese maldito combustible
e instruyó la suspensión de los controles de calidad a cargo de la UMSA en
noviembre de 2024.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 07 de febrero
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