Conciente de asistir en el próximo tiempo a la inauguración de un sólo Estado conformado por varias naciones bajo el común denominativo de Bolivia, independientemente del éxito o fracaso inmediato de la Asamblea Constituyente, podría elegir el camino del recuento pormenorizado de lo que nos pasa como país "hacia el mundo" en los planos habituales con que se mide el tamaño, la incidencia política en la arena internacional y el momento económico de un Estado moderno, pero creo que tal elección volvería a posponer la prioridad de buscar datos y la necesidad generar estructuras de investigación acerca del desarrollo humano, asunto llamativamente postergado en un momento que todos suponemos de cambio.
Desde el punto de vista de la conciencia de autoidentificación, respeto por las diferencias étnico culturales como principio de igualdad ciudadana, sentido de soberanía, lucha por los derechos ciudadanos desde los sujetos colectivos, preservación e intervención en la explotación y uso de los recursos naturales, participación en la base social para la toma de decisiones, los bolivianos calificamos con nota sobresaliente.
Es desde el ámbito de los saberes, la capacitación técnica, la formación entendida desde la necesidad de la actualización permanente que tenemos severos problemas que con la "revolución democrática y cultural" firmada por Félix Patzi no se resuelven, porque si para los seguidores de un andinocentrista es suficiente con enarbolar una whipala y un par de consignas estamos fundidos.
¿En qué se notan las rajaduras, por ejemplo, de la gestión gubernamental? En lo que refleja la multicolor y dispareja composición del MAS que bajo el genérico denominativo de Movimiento de Movimientos (lease movimientos sociales) expone una fortaleza masiva envidiable para arremeter con vistas a la toma del poder total, pero unas debilidades a partir no sólo desde la condición originaria de la gran mayoría de sus componentes, sino sobre todo, desde los espacios de actividad económica y productiva de todos quienes se sienten identificados como masistas.
Bien apunta el corresponsal de Clarín Pablo Stefanoni en un artículo publicado en Pulso hace unas horas que una cosa es un masista con perfil indianista como el Canciller David Choquehuanca, y otra cosa sería el señor Juan Carlos Ortíz, ex presidente de YPFB, autonombrado masista, procedente del mundo karayana oriental, "clase media" con paso laboral por transnacionales del petroleo.
Esa desigualdad de raíces, itinerarios vitales, formaciones académicas, experiencia y excelencia laborales se advierte de manera nítida en el gabinete de ministros en el que se puede encontrar de todo: Una activista rural en el Ministerio de Justicia, un ex militar e intelectual sociólogo en el Ministerio de la Presidencia, un economista subsecretario de la UDP en el Ministerio de Planificación del Desarrollo y un dirigente de la COB de los 70-80 en el Ministerio de Trabajo, estos dos últimos antiguos militantes del MIR, una médica con recorrido académico y militancia comunista en la UMSA en el ministerio de Salud, un abogado especializado en asuntos empresariales en el ministerio de Defensa...
Ninguno de los nombrados tiene que ver con una matriz cocalera o campesina, a excepción de Célima Torrico, y en alguna medida de David Choquehuanca. Y así como tenemos al ex presidente del Colegio de Abogados de La Paz, en la misma mesa de trabajo se sienta una dirigenta acusada de hechos reñidos con la legalidad durante los cruentos sucesos de Cochabamba en enero pasado.
No se trata de buscar uniformidad a la hora de elegir al equipo de trabajo, pero sí, en lo posible, de armar un grupo parejo en condiciones intelectuales y de experiencia en las especialidades correspondientes que permita jugar todos los torneos con alto sentido de trabajo colectivo. Pero esto en Bolivia no es posible. Como la exclusión de siglos ha sido tan despiadada es más importante por ahora la participación que la excelencia y el conocimiento, y es esta, desde mi punto de vista, la matriz para llevar a buen puerto una verdadera revolución democrática y cultural.
En los últimos veinte años han surgido una pléyade de brillantes intelectuales aymaras como Esteban Ticona, Director de la Academia Diplomática de nuestra Cancillería. Pero nuestra nación de naciones necesita formación académica, teórica y especializada para hombres y mujeres de las otras treinta y cinco pueblos y naciones indígenas de Bolivia, porque con el espíritu de lucha llegara un momento en que no será suficiente.
Para tener un gabinete mayoritariamente indígena como quisieran los más indigenistas e indianistas hay que recorrer rutas muy largas y eso se puede demostrar con lo siguiente: Los ministros a los que más consulta Evo Morales no son indígenas, los aliados políticos del Presidente,con liderazgo como Juan del Granado no son indígenas, los alcaldes a los que el presidente entrega cheques en todos los departamentos de la República no son indígenas, y lamentablemente muchos de los indígenas y campesinos que llegan a alguna instancia de decisión son seducidos por las taras y las triquiñuelas de la burocracia pública que los alejan de sus territorios y comunidades originarias que les entregaron la confianza para luchar por sus derechos y aspiraciones.
Periodicamente se viene informando acerca de la erradicación absoluta de analfabetismo en varias poblaciones rurales del país. Leer y escribir son los primeros pasos y ojalá que este plan se masificara y propendiera a un proceso asentado en la memoria larga, de lecto-escritura embadurnado de espíritu crítico. El gran Roberto Rosellini decía al respecto que "un espíritu libre no puede aprender como esclavo". En otras palabras, por aquí comienza el destierro del colonizador alojado en la cabeza del colonizado como bien dijo el maestro brasileño Paolo Freire.
Con todo esto quiero significar que un proceso de cambio sólo será posible propiciando una descomunal revolución en el interior de todos nosotros, bolivianos. El día en que consigamos equilibrar el derecho y el acceso al conocimiento y a la formación seguro que las clases medias ignorantes y que hacen gala de esa ignorancia, emergerán a la vida con muchos menos prejuicios y comprenderán que la ciudadanía universal es una cualidad o condición a la que debemos llegar a empatarnos todos los bolivianos.
sábado, 29 de septiembre de 2007
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Tuto el cipayo
¿Desde que pedestal habla el plagiario de John Fitzgerald Kenedy? ¿Quién le ha otorgado esa petulancia como si se tratara de un docto conocedor de la historia y geografía de nuestro país? ¿Dónde cabe su memoria, cipayo del imperialismo norteamericano ya que esa memoria no cabe en su pequeña sesera?
Cuando usted era Subsecretario de Inversión Pública y Financiamiento Internacional y luego ministro de Finanzas de Jaime Paz Zamora ¿Cómo llevaba su chip al grupo consultivo de París y al club de París? ¿Hablaba primero con el embajador de Estados Unidos, el representante del Banco Mundial, el del Fondo Monetario , el del BID o el de la CAF para repasar las lecciones del Consenso de Washington? ¿O su buena memoria de contable aplicado de la IBM en Texas ya le permitían la opción de no pasar por esa instancia?
¿Qué recuerda de usted mismo señor Quiroga? ¿Que jugaba básquet en el Nonis de Santa Cruz, cuando su papá era embajador del Coronel Banzer? ¿Que pateaba pelotita en el patio de su casa cochabambina mientras sucedían las masacres de Tolata y Epizana a cargo del que su merced luego sería niño mimado, candidato a la vicepresidencia y sucesor?
Cuando los bravucones de la DEA se paseaban Santa Cruz empistolados, o disparaban al aire en el subtrópico chapareño, o hacían Piscinas-party con chicas benianas en el oriente salvaje ¿hacia dónde miraba usted Tuto? ¿Hacia Washington, o mejor hacia los hermosos rostros de su disitinguida esposa Ginger y sus hijas estadounidenses?
Y ahora nos quiere hacer creer que es todo un nacionalista. Que vitupera a Chávez por orgullo y soberanía bolivianas. Que se encoleriza porque llega, Amhadinejad, el presidente de Irán, pero ya no recuerda al embajador Rocha profiriendo incendios contra un candidato indígena a la presidencia de nuestro país.
Es decir ¿quién diablos se cree usted JQR, para intentar persuadirnos que todos los bolivianos somos idiotas y no sabemos quién es usted?
Cuando usted era Subsecretario de Inversión Pública y Financiamiento Internacional y luego ministro de Finanzas de Jaime Paz Zamora ¿Cómo llevaba su chip al grupo consultivo de París y al club de París? ¿Hablaba primero con el embajador de Estados Unidos, el representante del Banco Mundial, el del Fondo Monetario , el del BID o el de la CAF para repasar las lecciones del Consenso de Washington? ¿O su buena memoria de contable aplicado de la IBM en Texas ya le permitían la opción de no pasar por esa instancia?
¿Qué recuerda de usted mismo señor Quiroga? ¿Que jugaba básquet en el Nonis de Santa Cruz, cuando su papá era embajador del Coronel Banzer? ¿Que pateaba pelotita en el patio de su casa cochabambina mientras sucedían las masacres de Tolata y Epizana a cargo del que su merced luego sería niño mimado, candidato a la vicepresidencia y sucesor?
Cuando los bravucones de la DEA se paseaban Santa Cruz empistolados, o disparaban al aire en el subtrópico chapareño, o hacían Piscinas-party con chicas benianas en el oriente salvaje ¿hacia dónde miraba usted Tuto? ¿Hacia Washington, o mejor hacia los hermosos rostros de su disitinguida esposa Ginger y sus hijas estadounidenses?
Y ahora nos quiere hacer creer que es todo un nacionalista. Que vitupera a Chávez por orgullo y soberanía bolivianas. Que se encoleriza porque llega, Amhadinejad, el presidente de Irán, pero ya no recuerda al embajador Rocha profiriendo incendios contra un candidato indígena a la presidencia de nuestro país.
Es decir ¿quién diablos se cree usted JQR, para intentar persuadirnos que todos los bolivianos somos idiotas y no sabemos quién es usted?
lunes, 24 de septiembre de 2007
Gestos, voces, palabras, imágenes, adiós
Se ha ido Marcel Marceau. El clown de la corporalidad perfecta, del gesto enternecedor, el admirador de Charlot y del hombre de la cara de palo, el maestro Buster Keaton.
Está de viaje por las nubes Luciano Pavarotti. Canta junto a los ángeles y a las ángelas, arias de "La hija del regimiento", "Cavallería rusticana", "I pagliacci", "Rigoletto", "Carmen", "Elixir de amor", canciones napolitanas como O sole mío, pop-rock con Elton John, Sting, David Bowie. Pavarotti es la voz perfecta, la media voz que te rasga las vísceras, el vencedor de todos los tiempos. Más grande que Carusso, aunque los clásicos se escandalicen.
Hace un par de meses también se marchó el rosarino Roberto Fontanarrosa. Entre el dibujo y el cuento, entre Boogie el aceitoso y el clásico Rosario versus Newells. Talentoso para el trazo y la risa, para la palabra futbolera de arrabal, llena de barrio y amor por la amistad, por la tertulia.
También se fue Ingmar Bergman, el sueco admirado por Woody Allen, el amante profundo de la inmensa Liv Ullman. El cineasta esencial, invicto por jamás haberse rendido ante la seducción tecnológica.
Gracias por la mueca, el canto, la palabra, el dibujo, la cámara en movimiento. Qué sería de nosotros sin ese talento y esa sensibilidad que tanto nos ayudo a crecer y a creer, a vivir y a levantarnos cuando la mano venía pesada.
Artistas y distintos. Por eso distintos. Sin ellos seríamos nadie.
Está de viaje por las nubes Luciano Pavarotti. Canta junto a los ángeles y a las ángelas, arias de "La hija del regimiento", "Cavallería rusticana", "I pagliacci", "Rigoletto", "Carmen", "Elixir de amor", canciones napolitanas como O sole mío, pop-rock con Elton John, Sting, David Bowie. Pavarotti es la voz perfecta, la media voz que te rasga las vísceras, el vencedor de todos los tiempos. Más grande que Carusso, aunque los clásicos se escandalicen.
Hace un par de meses también se marchó el rosarino Roberto Fontanarrosa. Entre el dibujo y el cuento, entre Boogie el aceitoso y el clásico Rosario versus Newells. Talentoso para el trazo y la risa, para la palabra futbolera de arrabal, llena de barrio y amor por la amistad, por la tertulia.
También se fue Ingmar Bergman, el sueco admirado por Woody Allen, el amante profundo de la inmensa Liv Ullman. El cineasta esencial, invicto por jamás haberse rendido ante la seducción tecnológica.
Gracias por la mueca, el canto, la palabra, el dibujo, la cámara en movimiento. Qué sería de nosotros sin ese talento y esa sensibilidad que tanto nos ayudo a crecer y a creer, a vivir y a levantarnos cuando la mano venía pesada.
Artistas y distintos. Por eso distintos. Sin ellos seríamos nadie.
jueves, 20 de septiembre de 2007
Pajeros
Cada vez que me llega una opinión de alguien escondido en el anonimato, cada vez que me entero de algún sucio comentario en algún otro blog basado en la mentira y en la calumnia, pienso en quienes por sus actividades laborales diarias no están obligados al estatus público.
Los envidio sanamente.
Hablan con sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo y no le rinden cuentas a nadie, no tienen que empeñarse en demostrar si son buenos ciudadanos o no, si creen en la patria, su destino, su gobierno y sus opositores. Periodistas como yo, en cambio, somos sospechosos por lo que hacemos y por lo que no hacemos, es el precio que hay que pagar por ejercer este oficio.
Quiero decirles con toda claridad a esos pajeros que se hacen películas con mi trayectoria periodística que no les tengo miedo, que no tengo nada que esconder, que mi trayectoria profesional es conocida desde que me inicie en 1982. He trabajado en gestiones gubernamentales en tres oportunidades y estoy tranquilo con el trabajo que desarrollé, es más, estoy orgulloso del trabajo que hice en la Cancillería de la República, estoy orgulloso del trabajo que hice con el Presidente Rodríguez Veltzé y estoy tranquilo con mi conciencia a pesar de haber trabajado con Sánchez Berzaín como director de comunicación del Ministerio de Gobierno entre 1996 y 1997. En esa oportunidad fuí director de comunicación y los periodistas con los que tuve relación, ellos desde sus medios, yo desde la función gubernamental, pueden dar cuenta de mi conducta y mi empeño por siempre haber tratado de facilitarles sus búsquedas y sus demandas de información.
Ya me tienen harto compañeronacas. Son ustedes un lastre agazapado en la guarida del anonimato, la mediocridad y la frustración.
Voy a seguir haciendo periodismo, desde la radio, desde este blog, desde la televisíón si es que se presentan las condiciones, desde el trabajo con instituciones internacionales a las que estoy vinculado y que no son oeneges con oficinas en Bolivia, valga el subrayado.
En 1989 voté por Gonzalo Sánchez de Lozada porque para entonces consideraba su proyecto como viable para Bolivia, ganó, pero la presidencia fue para el tercero. Luego voté sucesivamente en blanco. En 2002 voté por Evo Morales y lo dije en su oportunidad en un programa de televisión. En 2005 volví a votar por Evo Morales convencido de que había llegado la hora de un proyecto distinto, que enmendara los errores del neoliberalismo.
Sin embargo no hago política partidista, no me interesa militar, a estas alturas si hay algo que me tiene tranquilo es no trabajar para ninguna institución boliviana, gubernamental o no gubernamental. Soy un periodista independiente financiado por un proyecto relacionado con la OIT y que tiene apoyo publicitario en los espacios de los que dispone.
Así que pajeros, mal entretenidos y cobardes, los sigo esperando, quiero ver si tienen el coraje de sacarse las mascaritas y enfrentarme publicamente para ventilar nuestras diferencias como seres civilizados y respetuosos.
Los envidio sanamente.
Hablan con sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo y no le rinden cuentas a nadie, no tienen que empeñarse en demostrar si son buenos ciudadanos o no, si creen en la patria, su destino, su gobierno y sus opositores. Periodistas como yo, en cambio, somos sospechosos por lo que hacemos y por lo que no hacemos, es el precio que hay que pagar por ejercer este oficio.
Quiero decirles con toda claridad a esos pajeros que se hacen películas con mi trayectoria periodística que no les tengo miedo, que no tengo nada que esconder, que mi trayectoria profesional es conocida desde que me inicie en 1982. He trabajado en gestiones gubernamentales en tres oportunidades y estoy tranquilo con el trabajo que desarrollé, es más, estoy orgulloso del trabajo que hice en la Cancillería de la República, estoy orgulloso del trabajo que hice con el Presidente Rodríguez Veltzé y estoy tranquilo con mi conciencia a pesar de haber trabajado con Sánchez Berzaín como director de comunicación del Ministerio de Gobierno entre 1996 y 1997. En esa oportunidad fuí director de comunicación y los periodistas con los que tuve relación, ellos desde sus medios, yo desde la función gubernamental, pueden dar cuenta de mi conducta y mi empeño por siempre haber tratado de facilitarles sus búsquedas y sus demandas de información.
Ya me tienen harto compañeronacas. Son ustedes un lastre agazapado en la guarida del anonimato, la mediocridad y la frustración.
Voy a seguir haciendo periodismo, desde la radio, desde este blog, desde la televisíón si es que se presentan las condiciones, desde el trabajo con instituciones internacionales a las que estoy vinculado y que no son oeneges con oficinas en Bolivia, valga el subrayado.
En 1989 voté por Gonzalo Sánchez de Lozada porque para entonces consideraba su proyecto como viable para Bolivia, ganó, pero la presidencia fue para el tercero. Luego voté sucesivamente en blanco. En 2002 voté por Evo Morales y lo dije en su oportunidad en un programa de televisión. En 2005 volví a votar por Evo Morales convencido de que había llegado la hora de un proyecto distinto, que enmendara los errores del neoliberalismo.
Sin embargo no hago política partidista, no me interesa militar, a estas alturas si hay algo que me tiene tranquilo es no trabajar para ninguna institución boliviana, gubernamental o no gubernamental. Soy un periodista independiente financiado por un proyecto relacionado con la OIT y que tiene apoyo publicitario en los espacios de los que dispone.
Así que pajeros, mal entretenidos y cobardes, los sigo esperando, quiero ver si tienen el coraje de sacarse las mascaritas y enfrentarme publicamente para ventilar nuestras diferencias como seres civilizados y respetuosos.
martes, 11 de septiembre de 2007
Teorías de la conspiración
Instalada con todo éxito la cultura de la sospecha, en Bolivia todos invocan la democracia y el Estado de derecho (algunos quisieran proponer el Estado de derecha, pero el pudor que les queda, se los impide).
Esas invocaciones sirven para llenar notas de TV, entrevistas en radio y páginas de diarios. Producen hartazgo y hastío. Producen desazón y aburrimiento. Producen incredulidad y ganas, a veces demasiadas ganas, de cerrar la libreta y dedicarse a otra cosa que no tenga que ver con la pesada agenda política nacional.
En Bolivia todos conspiran según todos:
Conspira el Embajador Goldberg, con pasado diplomático en Kosovo, que habría llegado con la misión de evitar la consolidación del triángulo Cuba-Venezuela-Bolivia.
Conspira Branko porque la nueva ley de tierras va a afectar a muchos de sus colegas empresarios, a sus amigos y a su propia familia.
Conspira Chávez desde Venezuela que quiere una reedición del foco revolucionario en nuestro país, tal como lo intentara el Che en los 60.
Conspiran los indianistas que quieren reestablecer el Tahuantinsuyo en pleno siglo XXI.
Conspira el Alcalde Percy Fernández que quiere bolivias, una de oriente y otra de occidente.
Conspira Manfred que ha pedido la renuncia del Presidente Evo Morales.
Conspira García Linera para introducir un modelo indigenista con el sofisticado membrete de capitalismo andino (?).
Conspira el mesismo con sus portavoces sabelotodos que han penetrado en varios medios de comunicación para hacer escuchar sus sabias palabras desde los púlpitos mediáticos.
Conspiran todos los cívicos y prefectos hijos de la partidocracia banzerista, movimientista y mirista desde Cobija, Trinidad, Tarija, Sucre, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.
Conspira la FIFA que ha afirmado que esta será la última eliminatoria mundialista que se juega en La Paz.
Como todos conspiran contra todos, pocos hablan de un modelo de desarrollo nacional que permita pasar de la participación política a la participación que convierta a los habitantes de nuestro país en masiva población economicamente activa.
Como todos conspiran contra todos, nadie habla de una ingeniería empresarial estatal que le permita saltos cualitativos a YPFB y COMIBOL que por ahora siguen estacionadas en el pasado de la burocracia pública politizada y discrecional.
Como todos conspiran contra todos, nadie ha presentado la necesidad de la discusión de un modelo nacional que supere la mera exportación de materias primas, industrialice el agro de manera definitiva y total, y se pueda pensar en darle valor agregado a todo lo que pueda producir este país que la leyenda indica, es un mendigo sentado en una silla de oro.
Con todos estos datos, se puede intentar escribir una nueva teoría de la conspiración que viene por derecha y por izquierda, y con el denominador común que caracteriza a los políticos de América Latina: Estrechez de miras y dureza de entendederas.
Esas invocaciones sirven para llenar notas de TV, entrevistas en radio y páginas de diarios. Producen hartazgo y hastío. Producen desazón y aburrimiento. Producen incredulidad y ganas, a veces demasiadas ganas, de cerrar la libreta y dedicarse a otra cosa que no tenga que ver con la pesada agenda política nacional.
En Bolivia todos conspiran según todos:
Conspira el Embajador Goldberg, con pasado diplomático en Kosovo, que habría llegado con la misión de evitar la consolidación del triángulo Cuba-Venezuela-Bolivia.
Conspira Branko porque la nueva ley de tierras va a afectar a muchos de sus colegas empresarios, a sus amigos y a su propia familia.
Conspira Chávez desde Venezuela que quiere una reedición del foco revolucionario en nuestro país, tal como lo intentara el Che en los 60.
Conspiran los indianistas que quieren reestablecer el Tahuantinsuyo en pleno siglo XXI.
Conspira el Alcalde Percy Fernández que quiere bolivias, una de oriente y otra de occidente.
Conspira Manfred que ha pedido la renuncia del Presidente Evo Morales.
Conspira García Linera para introducir un modelo indigenista con el sofisticado membrete de capitalismo andino (?).
Conspira el mesismo con sus portavoces sabelotodos que han penetrado en varios medios de comunicación para hacer escuchar sus sabias palabras desde los púlpitos mediáticos.
Conspiran todos los cívicos y prefectos hijos de la partidocracia banzerista, movimientista y mirista desde Cobija, Trinidad, Tarija, Sucre, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.
Conspira la FIFA que ha afirmado que esta será la última eliminatoria mundialista que se juega en La Paz.
Como todos conspiran contra todos, pocos hablan de un modelo de desarrollo nacional que permita pasar de la participación política a la participación que convierta a los habitantes de nuestro país en masiva población economicamente activa.
Como todos conspiran contra todos, nadie habla de una ingeniería empresarial estatal que le permita saltos cualitativos a YPFB y COMIBOL que por ahora siguen estacionadas en el pasado de la burocracia pública politizada y discrecional.
Como todos conspiran contra todos, nadie ha presentado la necesidad de la discusión de un modelo nacional que supere la mera exportación de materias primas, industrialice el agro de manera definitiva y total, y se pueda pensar en darle valor agregado a todo lo que pueda producir este país que la leyenda indica, es un mendigo sentado en una silla de oro.
Con todos estos datos, se puede intentar escribir una nueva teoría de la conspiración que viene por derecha y por izquierda, y con el denominador común que caracteriza a los políticos de América Latina: Estrechez de miras y dureza de entendederas.
viernes, 31 de agosto de 2007
Branko y los brankos
Exitoso empresario, de familia tradicional inmigrante, industrial propietario de una importante aceitera, Branko Marinkovic está jugando con su spots televisivos del Comité Cívico Pro Santa Cruz a "Presidente, Presidente".
Muy lejos del estilo de su antecesor, Germán Antelo, que tenía un ayudante fanático del cruceñismo excluyente en materia de comunicación, cuenta con una empresa asesora de imagen que ahora está en el plan de proyectarlo nacionalmente.
El Presidente del Comité Cívico es más importante que el mismísimo Prefecto del Departamento, quien a la hora de la evaluación del paro cívico se acomoda al centro frente a cámaras y micrófonos, con el senil y penoso Percy Fernández a su diestra y el gris Rubén Costas a su siniestra. Es en realidad, para el imaginario colectivo, el Presidente de la Republiqueta de Santa Cruz, como quisieran los logieros, rodeado de karayanas y protegido por su brazo operativo, la Unión Juvenil Cruceñista que patea collas, los embiste con autos y les saquea sus puestos del mercado Abasto.
Branko es la expresión más abominable de la hipocresía clasemediera. Habla de unidad, democracia, de un país para todos, pero en los hechos niega la vigencia del Estado boliviano cuando se trata de una movilización orquestada por el civismo fanático que dirige: Para circular en auto hay que pedir autorización al Comité. El que abre un local comercial es castigado con la rotura de vidrios y el saqueo de mercadería, si un colla se atreve a vivar al MAS en el Plan Tres Mil es inmediatamente reprimido y masacrado por los jovencitos fascistas hijos de viejos falangistas y nietos del federalismo que tiene su embrión en la dictadura de Banzer.
Branko es un producto mediático arropado por ese reino glamoroso cruceño que tiene como capital de su sueños a Miami. En esa medida tiene que sentirse como pez en el agua porque el yuppismo del que se ha trasminado ideologicamente lo exime de responsabilidades como la de saber qué significan palabras como diversidad, interculturalidad, inclusión social, lucha contra la pobreza, combate al racismo, construcción de una sociedad igualitaria y otros asuntos que seguramente le sonarán a verso utópico perteneciente a la literatura y al país del nunca jamás, a la legítima y mayoritaria búsqueda de la superación de las sociedades pobres y dependientes, sometidas al imperialismo y al capital saqueador, como la nuestra.
Branko es todas estas cosas y a Branko hay que combatirlo con las ideas, con el conocimiento de la historia boliviana, desde la etapa precolombina, pasando por la colonia y llegando hasta la Repùblica y lo que podría ser una Segunda República a la que Branko y todos los brankos de Bolivia le tienen pánico.
Y a los palos, los intentos de linchamiento, las amenazas de muerte y demás dispositivos intimidatorios, a los brankos hay que contestarle con la palabra profundamente liberadora, para demoler a este pequeño monstruo que juega a "Presidente, Presidente" y que en el fondo sabe, sólo representa a sus amiguetes del Club Social, del Country Club, y en Cochabamba seguro que a Manfred Reyes Villa.
Muy lejos del estilo de su antecesor, Germán Antelo, que tenía un ayudante fanático del cruceñismo excluyente en materia de comunicación, cuenta con una empresa asesora de imagen que ahora está en el plan de proyectarlo nacionalmente.
El Presidente del Comité Cívico es más importante que el mismísimo Prefecto del Departamento, quien a la hora de la evaluación del paro cívico se acomoda al centro frente a cámaras y micrófonos, con el senil y penoso Percy Fernández a su diestra y el gris Rubén Costas a su siniestra. Es en realidad, para el imaginario colectivo, el Presidente de la Republiqueta de Santa Cruz, como quisieran los logieros, rodeado de karayanas y protegido por su brazo operativo, la Unión Juvenil Cruceñista que patea collas, los embiste con autos y les saquea sus puestos del mercado Abasto.
Branko es la expresión más abominable de la hipocresía clasemediera. Habla de unidad, democracia, de un país para todos, pero en los hechos niega la vigencia del Estado boliviano cuando se trata de una movilización orquestada por el civismo fanático que dirige: Para circular en auto hay que pedir autorización al Comité. El que abre un local comercial es castigado con la rotura de vidrios y el saqueo de mercadería, si un colla se atreve a vivar al MAS en el Plan Tres Mil es inmediatamente reprimido y masacrado por los jovencitos fascistas hijos de viejos falangistas y nietos del federalismo que tiene su embrión en la dictadura de Banzer.
Branko es un producto mediático arropado por ese reino glamoroso cruceño que tiene como capital de su sueños a Miami. En esa medida tiene que sentirse como pez en el agua porque el yuppismo del que se ha trasminado ideologicamente lo exime de responsabilidades como la de saber qué significan palabras como diversidad, interculturalidad, inclusión social, lucha contra la pobreza, combate al racismo, construcción de una sociedad igualitaria y otros asuntos que seguramente le sonarán a verso utópico perteneciente a la literatura y al país del nunca jamás, a la legítima y mayoritaria búsqueda de la superación de las sociedades pobres y dependientes, sometidas al imperialismo y al capital saqueador, como la nuestra.
Branko es todas estas cosas y a Branko hay que combatirlo con las ideas, con el conocimiento de la historia boliviana, desde la etapa precolombina, pasando por la colonia y llegando hasta la Repùblica y lo que podría ser una Segunda República a la que Branko y todos los brankos de Bolivia le tienen pánico.
Y a los palos, los intentos de linchamiento, las amenazas de muerte y demás dispositivos intimidatorios, a los brankos hay que contestarle con la palabra profundamente liberadora, para demoler a este pequeño monstruo que juega a "Presidente, Presidente" y que en el fondo sabe, sólo representa a sus amiguetes del Club Social, del Country Club, y en Cochabamba seguro que a Manfred Reyes Villa.
jueves, 30 de agosto de 2007
Andrés está en Suiza
Andrés tiene dieciséis años, una forma de ser que envidiamos los sanguíneos irremediables y una sensibilidad para transmitir templanza y cariño que me indican cuánto uno puede aprender de los hijos, cómo sólo ellos pueden ayudarnos a desandar creativamente los lugares del error cotidiano y la mezquindad con el prójimo.
Andrés va a vivir en Rüschlikon, una pequeña población de cinco mil habitantes a quince minutos de Zurich, durante diez meses, en el seno de una familia en la que el papá es jardinero, la mamá, trabajadora social y sus hermanos europeos, estudiantes de universidad y colegio.
Suiza tiene seis millones y medio de habitantes, con un sesenta por ciento de ellos situados en la parte "alemana", algo así como el treinta por ciento en la parte "francesa" y el resto, en la parte "italiana". Su extensión territorial es menor a la del departamento de Santa Cruz.
Para llegar en las mejores condiciones posibles, ha tenido que estudiar alemán (de Alemania) durante tres meses, aproximadamente ocho horas a la semana, a sabiendas que el alemán-suizo tiene variaciones y me informan que es aún más dificultoso que el que se habla y escribe en Berlín.
¿Cuál es el sentido de este viaje?
Conocer, desde la ciudad sede de la FIFA, el vasto y riquísimo entramado cultural europeo, convivir con seres del primer mundo, enseñar/aprender con ellos, por ejemplo, las diferencias entre el país al que Evo Morales ve como modelo y el modelo mismo en su organización social, económica, política, y por supuesto que en sus hábitos cotidianos de vida.
Andrés nos ha hecho coincidir a su madre y a mí en el reconocimiento de una propuesta de vida fundamental: Quiero ser yo, y para ser yo creo que este viaje puede ser muy útil, luego volveré a La Paz, me recibiré bachiller con mis compañeros de la promo del Leonardo Da Vinci y estudiaré en la UMSA... no sabemos si Literatura u otra carrera que nos sorprende como posibilidad: Medicina.
Creo que Andrés, sus hermanos Santiago, Sebastián, Camila, Adriana y Robert (el que está de intercambio en su casa de La Paz, procedente de la Bélgica flamenga)y todos los que apreciamos tanto su capacidad para darle sentido a la vida, no queremos que Bolivia sea como Suiza, simplemente queremos que Bolivia sea como Bolivia, para así tener siempre la posibilidad de nutrirnos de las diversidades y cantar como lo hacía Savia Nueva hace aproximadamente dos décadas: "entre tu pueblo y mi pueblo no hay un punto ni una raya, se ven selvas, desiertos, ríos, montañas, pero ni puntos ni rayas."
Andrés va a vivir en Rüschlikon, una pequeña población de cinco mil habitantes a quince minutos de Zurich, durante diez meses, en el seno de una familia en la que el papá es jardinero, la mamá, trabajadora social y sus hermanos europeos, estudiantes de universidad y colegio.
Suiza tiene seis millones y medio de habitantes, con un sesenta por ciento de ellos situados en la parte "alemana", algo así como el treinta por ciento en la parte "francesa" y el resto, en la parte "italiana". Su extensión territorial es menor a la del departamento de Santa Cruz.
Para llegar en las mejores condiciones posibles, ha tenido que estudiar alemán (de Alemania) durante tres meses, aproximadamente ocho horas a la semana, a sabiendas que el alemán-suizo tiene variaciones y me informan que es aún más dificultoso que el que se habla y escribe en Berlín.
¿Cuál es el sentido de este viaje?
Conocer, desde la ciudad sede de la FIFA, el vasto y riquísimo entramado cultural europeo, convivir con seres del primer mundo, enseñar/aprender con ellos, por ejemplo, las diferencias entre el país al que Evo Morales ve como modelo y el modelo mismo en su organización social, económica, política, y por supuesto que en sus hábitos cotidianos de vida.
Andrés nos ha hecho coincidir a su madre y a mí en el reconocimiento de una propuesta de vida fundamental: Quiero ser yo, y para ser yo creo que este viaje puede ser muy útil, luego volveré a La Paz, me recibiré bachiller con mis compañeros de la promo del Leonardo Da Vinci y estudiaré en la UMSA... no sabemos si Literatura u otra carrera que nos sorprende como posibilidad: Medicina.
Creo que Andrés, sus hermanos Santiago, Sebastián, Camila, Adriana y Robert (el que está de intercambio en su casa de La Paz, procedente de la Bélgica flamenga)y todos los que apreciamos tanto su capacidad para darle sentido a la vida, no queremos que Bolivia sea como Suiza, simplemente queremos que Bolivia sea como Bolivia, para así tener siempre la posibilidad de nutrirnos de las diversidades y cantar como lo hacía Savia Nueva hace aproximadamente dos décadas: "entre tu pueblo y mi pueblo no hay un punto ni una raya, se ven selvas, desiertos, ríos, montañas, pero ni puntos ni rayas."
miércoles, 15 de agosto de 2007
Silencio
Se ha ido Ingmar Bergman, el maestro sueco que con mirada cinematográfica se ha metido a lo largo de su extaordinaria carrera,en esa maraña multicolor tantas veces insondable llamada alma.
Recuerdo con particular inquietud "Gritos y susurros" que es una obra maestra de los claroscuros, los silencios y el desgarramiento humano.
Recuerdo también "Escenas de la vida conyugal" con Liv Ullman y Erland Josephson, una película que anticiparía tantas catástrofes domésticas vividas por mi generación, entre ellas alguna mía, desatadas entre el lecho de las pasiones y el desgaste de la convivencia.
Ahora que recuerdo a Bergman, pienso en lo fundamental que es para la vida humana la no-palabra, tal como también recuerdo haber apreciado en "Frida, naturaleza viva" de Paul Leduc, sobre la vida de la gran pintora, sus líos bisexuales, los sufrimientos que le provocó Diego Rivera, su marido, y los amoríos que vivió con Trotsky. Una película de planos y espejos, de la que nacen dos o tres palabras, punto, lo demás es un festín visual con todo lo que el dolor impulsó a plasmar en la tela a esta mexicana devastadora.
Y pienso en todo esto ahora que la verborrea política está devaluando nuestro hermoso idioma, con el bombardeo de ida y vuelta, propio de un país que exhibe como estado natural su conflictividad en distintos volúmenes e intensidades.
Que bueno sería que Evo Morales le pusiera pausa a su viajero estilo gubernamental. Que se desconectara al menos cuarenta y ocho horas de cámaras y micrófonos para sentarse a mirar el cielo y escuchar las sabias enseñanzas del silencio. Con sólo eso, los mortales sensitivos estaríamos recibiendo la buena nueva de que hoy es mejor callar, porque es bueno darse tiempo para pensar en retiro, introspección, diálogo con uno mismo.
Calla Evo que de verdad mucha gente cree que todavía tiene mucho tiempo para escucharte.
Recuerdo con particular inquietud "Gritos y susurros" que es una obra maestra de los claroscuros, los silencios y el desgarramiento humano.
Recuerdo también "Escenas de la vida conyugal" con Liv Ullman y Erland Josephson, una película que anticiparía tantas catástrofes domésticas vividas por mi generación, entre ellas alguna mía, desatadas entre el lecho de las pasiones y el desgaste de la convivencia.
Ahora que recuerdo a Bergman, pienso en lo fundamental que es para la vida humana la no-palabra, tal como también recuerdo haber apreciado en "Frida, naturaleza viva" de Paul Leduc, sobre la vida de la gran pintora, sus líos bisexuales, los sufrimientos que le provocó Diego Rivera, su marido, y los amoríos que vivió con Trotsky. Una película de planos y espejos, de la que nacen dos o tres palabras, punto, lo demás es un festín visual con todo lo que el dolor impulsó a plasmar en la tela a esta mexicana devastadora.
Y pienso en todo esto ahora que la verborrea política está devaluando nuestro hermoso idioma, con el bombardeo de ida y vuelta, propio de un país que exhibe como estado natural su conflictividad en distintos volúmenes e intensidades.
Que bueno sería que Evo Morales le pusiera pausa a su viajero estilo gubernamental. Que se desconectara al menos cuarenta y ocho horas de cámaras y micrófonos para sentarse a mirar el cielo y escuchar las sabias enseñanzas del silencio. Con sólo eso, los mortales sensitivos estaríamos recibiendo la buena nueva de que hoy es mejor callar, porque es bueno darse tiempo para pensar en retiro, introspección, diálogo con uno mismo.
Calla Evo que de verdad mucha gente cree que todavía tiene mucho tiempo para escucharte.
domingo, 5 de agosto de 2007
Erase una vez un país poblado de invisibles
Estoy en Sucre hace quince días. He entrevistado a diecisiete constituyentes para un documental que se difundirá fuera de Bolivia seguramente a partir de mediados de 2008. El sol del Cabildo de La Paz me ha destrozado la cara. Las apreturas de la marcha sucrense por la reivindicación de la capitalidad me han dejado sin respiración. La Cumbre Social indígena campesina me ha entregado una realidad contundente e irreversible: Nunca más los pobres de Bolivia volverán a la invisibilidad a la que fueron condenados por los ricos, los ilustrados y los indiferentes e iletrados clase media.
Nunca más los indígenas de Bolivia dejarán de hacer escuchar sus opiniones y sus demandas. Nunca más, a partir de las guerras del agua y del gas esconderemos a los morenitos, bajitos, ignorantes que no pronuncian correctamente muchas palabras en castellano, nunca más desaparecerán de la faz de la adormilada cotidianidad de las ciudades.
Aquí no me interesa hablar bien o mal del Presidente. Tampoco me parece relevante decir si el MAS es cada vez más o es menos. Lo que si me interesa destacar es que en Bolivia la gente ha comenzado a participar en la vida de lo que debe ser el Estado, de como hay que reconfigurar el mercado y cuánta necesidad hay de pensar y hacer cosas por nosotros mismos, eso que de manera abstracta llamamos sociedad.
Si Evo alienta la confrontación, Branko es un ladrón de tierras, Alvaro es un maquinador de un supuesto marxismo indigenista, es materia para un análisis que no cabe aquí, y aquí de lo que trato es de mis pulsiones, de cómo uno puede aprender tanto con gestos aparentemente irrelevantes, insignificantes.
Estoy viviendo con intensidad este proceso constituyente, aunque la nueva Constitución no necesariamente refleje este profundo y revelador proceso que por lo menos a mí, me permite verificar que se pueden tirar a la mierda los fantasmas y los resquemores, los paternalismos y "lecturas" periodísticas como la de mi querida amiga Marcela Roca que ha escrito en su periodiquito "El otro", "18 meses de sobresaltos" combinando el uso de ciertos datos con algunos latidos seguramente exteriorizados en alguna charla de café con amigos de la avenida Montenegro de La Paz.
Lamento tanto que a Marcela y a todos los lechines que asesoran a todas las caincos, les de tanto miedo lo que está pasando en Bolivia. Que se sientan amenazados y que encima exhiban la osadía de decir que "los indígenas que van allá sólo para ganarse unos pesos" con referencia al desfile del 7 de agosto en Santa Cruz de la Sierra. Una cabronada de este calibre podía esperarla, pero no de Marcela. Cuando la vea, le voy a pedir las pruebas de su brutal afirmación, esa que pone en evidencia una violencia más brutal que la denunciada en su lamentable texto, la del que cree que sabe y nunca ha dormido con hambre debajo de lo que ella misma llama "hotel mil estrellas."
Yo lo que haré es tratar seriamente de registrar periodisticamente esto que viene sucediendo en Bolivia y que definitivamente está conmocionando nuestras entrañas. A unos les da ganas de saber más, a otros les da pánico. No están acostumbrados a que ahora, todos sean visibles y sus voces se escuchen con gran respeto más allá de nuestras fronteras.
Nunca más los indígenas de Bolivia dejarán de hacer escuchar sus opiniones y sus demandas. Nunca más, a partir de las guerras del agua y del gas esconderemos a los morenitos, bajitos, ignorantes que no pronuncian correctamente muchas palabras en castellano, nunca más desaparecerán de la faz de la adormilada cotidianidad de las ciudades.
Aquí no me interesa hablar bien o mal del Presidente. Tampoco me parece relevante decir si el MAS es cada vez más o es menos. Lo que si me interesa destacar es que en Bolivia la gente ha comenzado a participar en la vida de lo que debe ser el Estado, de como hay que reconfigurar el mercado y cuánta necesidad hay de pensar y hacer cosas por nosotros mismos, eso que de manera abstracta llamamos sociedad.
Si Evo alienta la confrontación, Branko es un ladrón de tierras, Alvaro es un maquinador de un supuesto marxismo indigenista, es materia para un análisis que no cabe aquí, y aquí de lo que trato es de mis pulsiones, de cómo uno puede aprender tanto con gestos aparentemente irrelevantes, insignificantes.
Estoy viviendo con intensidad este proceso constituyente, aunque la nueva Constitución no necesariamente refleje este profundo y revelador proceso que por lo menos a mí, me permite verificar que se pueden tirar a la mierda los fantasmas y los resquemores, los paternalismos y "lecturas" periodísticas como la de mi querida amiga Marcela Roca que ha escrito en su periodiquito "El otro", "18 meses de sobresaltos" combinando el uso de ciertos datos con algunos latidos seguramente exteriorizados en alguna charla de café con amigos de la avenida Montenegro de La Paz.
Lamento tanto que a Marcela y a todos los lechines que asesoran a todas las caincos, les de tanto miedo lo que está pasando en Bolivia. Que se sientan amenazados y que encima exhiban la osadía de decir que "los indígenas que van allá sólo para ganarse unos pesos" con referencia al desfile del 7 de agosto en Santa Cruz de la Sierra. Una cabronada de este calibre podía esperarla, pero no de Marcela. Cuando la vea, le voy a pedir las pruebas de su brutal afirmación, esa que pone en evidencia una violencia más brutal que la denunciada en su lamentable texto, la del que cree que sabe y nunca ha dormido con hambre debajo de lo que ella misma llama "hotel mil estrellas."
Yo lo que haré es tratar seriamente de registrar periodisticamente esto que viene sucediendo en Bolivia y que definitivamente está conmocionando nuestras entrañas. A unos les da ganas de saber más, a otros les da pánico. No están acostumbrados a que ahora, todos sean visibles y sus voces se escuchen con gran respeto más allá de nuestras fronteras.
martes, 31 de julio de 2007
El país que tendremos
1.Bolivia tendrá nueva Constitución Política del Estado a partir de fin de año.
2.La pugna entre el MAS, empeñado en construír hegemonía política, y el Comité Cívico Pro Santa Cruz, en utilizar la Autonomía Departamental para instaurar una republiqueta, está en sus inicios. Será una lucha que le demandará al país por lo menos dos décadas.
3.Con la nueva Carta Magna, Evo Morales accederá a la reelección y gobernará por lo menos diez años contínuos. La duda está en si el proyecto masista comenzará y terminará con la figura y el liderazgo del Presidente, o será capaz de preparar a los posibles relevos que le garanticen la reproducción del poder.
4. Bolivia será un país plurinacional unitario y comunitario. Se diferenciarán con nitidez las categorías de pueblos indígenas y naciones indígenas. En ese marco, los recursos naturales, la tierra y el territorio nunca más serán materias de devastadora negociación mercantil, conforme lo indica el convenio 169 de la OIT y las nuevas disposiciones legales que le confieren a los propietarios ancestrales de nuestros suelos, el derecho a opinar y a beneficiarse por lo que en ellos pueda producirse.
5. Bolivia no será jamás una nación totalitaria porque su diversidad étnico cultural por una parte y sus fuerzas productivas por otra coexistiran en pugna y conflictividad contínua, sin que una aniquile a la otra en tanto eso significaría la pulverización del Estado, el mercado y la sociedad, tres componentes por igual de fundamentales en el funcionamiento de un país inserto en la comunidad internacional.
6. La pervivencia de Bolivia como país, seguirá dependiendo, en gran medida, de la mantención de su sociedad estratégica a largo plazo, en primer lugar con Brasil, luego con Argentina y también con Estados Unidos. Venezuela seguirá siendo una nación benefactora y asistencialista del gobierno del MAS mientras Hugo Chávez siga creyendo que la bolivarianidad del siglo XIX puede construirse en el siglo XXI.
7. Los índices de pobreza, desnutrición, analfabetismo, falta de competitividad empresarial e insuficiencia en la cualificación de los recursos humanos irán disminuyendo muy lentamente, pero para superar uno de los sitiales inferiores en la tabla de posiciones de América Latina, serán necesarios por lo menos cincuenta años y esto rompiendo con la lógica de poner todos los huevos en una sola canasta, sino construyendo las condiciones para generar nuevas canastas que hagan de la nuestra una economía diversificada de materias primas, industrialización nacional y estímulo a las inversiones extranjeras(que el Mutún con la Jindal se conviertan en un punto de inflexión).
8.Así imagino la ruta por la que Bolivia debe enfilar. En realidad hablo del país que tendremos a partir de una expresión de deseos. Otra cosa es que la miopía y el cortoplacismo sigan imponiéndose para que continuemos en una perniciosa mediocridad que debiera romperse con furia y profundo sentido de liberación.
9. Finalmente esto podrá comenzar a verificarse en la realidad el día en que Evo aprenda a conducir la nave del Estado y no sólo a liderizar agitando la complejidad simbólica en que nos desenvolvemos cotidianamente.
2.La pugna entre el MAS, empeñado en construír hegemonía política, y el Comité Cívico Pro Santa Cruz, en utilizar la Autonomía Departamental para instaurar una republiqueta, está en sus inicios. Será una lucha que le demandará al país por lo menos dos décadas.
3.Con la nueva Carta Magna, Evo Morales accederá a la reelección y gobernará por lo menos diez años contínuos. La duda está en si el proyecto masista comenzará y terminará con la figura y el liderazgo del Presidente, o será capaz de preparar a los posibles relevos que le garanticen la reproducción del poder.
4. Bolivia será un país plurinacional unitario y comunitario. Se diferenciarán con nitidez las categorías de pueblos indígenas y naciones indígenas. En ese marco, los recursos naturales, la tierra y el territorio nunca más serán materias de devastadora negociación mercantil, conforme lo indica el convenio 169 de la OIT y las nuevas disposiciones legales que le confieren a los propietarios ancestrales de nuestros suelos, el derecho a opinar y a beneficiarse por lo que en ellos pueda producirse.
5. Bolivia no será jamás una nación totalitaria porque su diversidad étnico cultural por una parte y sus fuerzas productivas por otra coexistiran en pugna y conflictividad contínua, sin que una aniquile a la otra en tanto eso significaría la pulverización del Estado, el mercado y la sociedad, tres componentes por igual de fundamentales en el funcionamiento de un país inserto en la comunidad internacional.
6. La pervivencia de Bolivia como país, seguirá dependiendo, en gran medida, de la mantención de su sociedad estratégica a largo plazo, en primer lugar con Brasil, luego con Argentina y también con Estados Unidos. Venezuela seguirá siendo una nación benefactora y asistencialista del gobierno del MAS mientras Hugo Chávez siga creyendo que la bolivarianidad del siglo XIX puede construirse en el siglo XXI.
7. Los índices de pobreza, desnutrición, analfabetismo, falta de competitividad empresarial e insuficiencia en la cualificación de los recursos humanos irán disminuyendo muy lentamente, pero para superar uno de los sitiales inferiores en la tabla de posiciones de América Latina, serán necesarios por lo menos cincuenta años y esto rompiendo con la lógica de poner todos los huevos en una sola canasta, sino construyendo las condiciones para generar nuevas canastas que hagan de la nuestra una economía diversificada de materias primas, industrialización nacional y estímulo a las inversiones extranjeras(que el Mutún con la Jindal se conviertan en un punto de inflexión).
8.Así imagino la ruta por la que Bolivia debe enfilar. En realidad hablo del país que tendremos a partir de una expresión de deseos. Otra cosa es que la miopía y el cortoplacismo sigan imponiéndose para que continuemos en una perniciosa mediocridad que debiera romperse con furia y profundo sentido de liberación.
9. Finalmente esto podrá comenzar a verificarse en la realidad el día en que Evo aprenda a conducir la nave del Estado y no sólo a liderizar agitando la complejidad simbólica en que nos desenvolvemos cotidianamente.
viernes, 27 de julio de 2007
Los indios ahora salen en la tele
Recuerdo que hace tres décadas, cuando acompañaba al mercado Rodríguez de La Paz a mi madre, los indios eran los cargadores de nuestras compras, las cholas, las vendedoras de las verduras,las frutas, las carnes y los enlatados y las otras cholas nuestras cocineras y nuestras niñeras.
Para lo demás, cuando no recordábamos con un mínimo de agradecimiento los servicios de nuestras "sirvientas", los indios eran los malolientes de los micros, los moterosos que hablaban mal el castellano, los resentidos que siempre nos envidiaron porque nosotros eramos blancos, perfumados, pero sobre todo decentes.
Hasta que llegó el día en que Felipe Quispe, "El Mallku" nos refregara en nuestras caras pálidas que el luchaba "para que mi hija no sea tu empleada" a lo que ya agregué en un artículo publicado en "El juguete rabioso" para que no sigan durmiendo en esos cuartitos que parecen ratoneras y que diseñan los arquitectos bien formados en Europa, Estados Unidos y las universidades nacionales, esos arquitectos de la propiedad horizontal que hacen un dormitorio "en suite" de 25 metros cuadrados y otro de 2 por 2 para las cholas que se levantan con las primeras luces del día a comprarnos la marraqueta y el diario, y terminan la jornada después de dejar la cocina brillando hasta la última cucharilla.
Todo este recuerdo me lleva la sangre a la cabeza, peor cuando tachamos de "resentidos" a estos hombres y a estas mujeres que hace algunos años ya son visibles en la televisión, en la radio, y en general en el espectro público "moderno", comenzando por las trabajadoras del hogar --no les llamamos más "sirvientas"-- que han podido conquistar derechos en la legislación laboral.
Esa visibilización, dicho sea con énfasis, ha dejado de circunscribirse, por otra parte, a la mirada exótica o folklórica ensayada a través de las lentes de camarógrafos y fotógrafos conmovidos con estos seres oscos, herméticos, impenetrables (tierras altas), o risueños y lánguidos (tierras bajas).
Hoy en el Coliseo Jorge Revilla de Sucre pude ver a cinco mil indígenas y campesinos, hombres y mujeres, reunidos durante ocho horas luego de marchar por las calles céntricas de la capital de la República, para reafirmar sus demandas históricas en la Asamblea Constituyente.
Estado Plurinacional Unitario y Comunitario y Autonomías Indígenas piden estos indias e indios que siguen trabajando en nuestras casas, pero que ahora, muchos de ellos, salen a comer con nosotros a cualquier restaurant y se sientan en nuestra mesa o miran las noticias también con nosotros en nuestras cómodas habitaciones. El racismo persiste, pero hemos avanzado muchísimo, hemos avanzado tanto que ya no es un problema darle un beso en la mejilla a una originaria del Norte de Potosí a la hora del saludo o llamarla por celular para pedirle una entrevista. Muchos, genuinanemte, han sabido superar el asco y aceptar que estos descendientes precolombinos tienen la misma cantidad de huesos que el resto de los seres humanos.
Estos últimos datos indican que la lucha va a ser larga todavìa, difícil, sacrificada, tediosa, pero tendrá que ser indetenible hasta el día en que hayan escuelas, colegios y universidades para los ciudadanos de los pueblos indígenas que nos permitan la multiplicación de profesionales que ya no necesiten el apoyo de los técnicos y los especialistas de occidente, que nos sigan teniendo como aliados, pero que dejemos de ser indispensables.
He aprendido muchísimo en estos últimos seis meses, trabajando un número sobre Bolivia de la revista "Asuntos Indígenas" y editando para nuestro país el informe "El mundo indígena 2007", y para ello, repito, no necesito ser fundamentalista o indigenista, basta con que tenga la voluntad y la lucidez para trabajar con la gente que necesita de nuestro cariño, solidaridad y capacidad, sin asquerosos paternalismos (lease Carlos Mesa) y sin falsas poses de humanitarismo incondicional (lease, otra vez, Carlos Mesa).
Para lo demás, cuando no recordábamos con un mínimo de agradecimiento los servicios de nuestras "sirvientas", los indios eran los malolientes de los micros, los moterosos que hablaban mal el castellano, los resentidos que siempre nos envidiaron porque nosotros eramos blancos, perfumados, pero sobre todo decentes.
Hasta que llegó el día en que Felipe Quispe, "El Mallku" nos refregara en nuestras caras pálidas que el luchaba "para que mi hija no sea tu empleada" a lo que ya agregué en un artículo publicado en "El juguete rabioso" para que no sigan durmiendo en esos cuartitos que parecen ratoneras y que diseñan los arquitectos bien formados en Europa, Estados Unidos y las universidades nacionales, esos arquitectos de la propiedad horizontal que hacen un dormitorio "en suite" de 25 metros cuadrados y otro de 2 por 2 para las cholas que se levantan con las primeras luces del día a comprarnos la marraqueta y el diario, y terminan la jornada después de dejar la cocina brillando hasta la última cucharilla.
Todo este recuerdo me lleva la sangre a la cabeza, peor cuando tachamos de "resentidos" a estos hombres y a estas mujeres que hace algunos años ya son visibles en la televisión, en la radio, y en general en el espectro público "moderno", comenzando por las trabajadoras del hogar --no les llamamos más "sirvientas"-- que han podido conquistar derechos en la legislación laboral.
Esa visibilización, dicho sea con énfasis, ha dejado de circunscribirse, por otra parte, a la mirada exótica o folklórica ensayada a través de las lentes de camarógrafos y fotógrafos conmovidos con estos seres oscos, herméticos, impenetrables (tierras altas), o risueños y lánguidos (tierras bajas).
Hoy en el Coliseo Jorge Revilla de Sucre pude ver a cinco mil indígenas y campesinos, hombres y mujeres, reunidos durante ocho horas luego de marchar por las calles céntricas de la capital de la República, para reafirmar sus demandas históricas en la Asamblea Constituyente.
Estado Plurinacional Unitario y Comunitario y Autonomías Indígenas piden estos indias e indios que siguen trabajando en nuestras casas, pero que ahora, muchos de ellos, salen a comer con nosotros a cualquier restaurant y se sientan en nuestra mesa o miran las noticias también con nosotros en nuestras cómodas habitaciones. El racismo persiste, pero hemos avanzado muchísimo, hemos avanzado tanto que ya no es un problema darle un beso en la mejilla a una originaria del Norte de Potosí a la hora del saludo o llamarla por celular para pedirle una entrevista. Muchos, genuinanemte, han sabido superar el asco y aceptar que estos descendientes precolombinos tienen la misma cantidad de huesos que el resto de los seres humanos.
Estos últimos datos indican que la lucha va a ser larga todavìa, difícil, sacrificada, tediosa, pero tendrá que ser indetenible hasta el día en que hayan escuelas, colegios y universidades para los ciudadanos de los pueblos indígenas que nos permitan la multiplicación de profesionales que ya no necesiten el apoyo de los técnicos y los especialistas de occidente, que nos sigan teniendo como aliados, pero que dejemos de ser indispensables.
He aprendido muchísimo en estos últimos seis meses, trabajando un número sobre Bolivia de la revista "Asuntos Indígenas" y editando para nuestro país el informe "El mundo indígena 2007", y para ello, repito, no necesito ser fundamentalista o indigenista, basta con que tenga la voluntad y la lucidez para trabajar con la gente que necesita de nuestro cariño, solidaridad y capacidad, sin asquerosos paternalismos (lease Carlos Mesa) y sin falsas poses de humanitarismo incondicional (lease, otra vez, Carlos Mesa).
lunes, 23 de julio de 2007
En el extremo de lo simplón
La ingenuidad chuquisaqueña y el vigor combativo del indigenismo paceño han puesto en evidencia quiénes son las marionetas y quiénes mueven los hilos.
Se trata de la vieja pugna entre el poder económico esencialmente concentrado en Santa Cruz y representado por el civismo del Comité y el poder político en construcción del MAS que camina hacia la proyección y consolidación definitivas de su líder Evo Morales.
Los sucrenses se han convertido en las marionetas del autonomismo departamental y los dos millones de paceños instalados en las avenidas Juan Pablo II, 6 de Marzo y la Autopista han reafirmado que en la sede de gobierno hay tradición política, hay experiencia de lucha y finalmente, necesidad de afirmación regional. Si Santa Cruz hace cabildos por la patria chica, nosotros los duplicamos, piensan ahora los chucutas.
El cabildo no era del MAS, pero indirectamente podría serlo, si pensamos en cuáles son los porcentajes que la sede de gobierno, El Alto y las veinte provincias que le permitieron a Evo el triunfo contundente del 18 de diciembre de 2005 con el 53.7 por ciento del electorado. De esos probables dos millones de ciudadanos se podría hacer un cálculo de cuántos votaron por la propuesta del ahora partido gobernante.
A Santa Cruz le interesa un cacahuate si la sede está en La Paz o Sucre. Con su respaldo a la capital histórica cree que erosionará la preeminencia masista en todas las esferas políticas formales, sin advertir que podría estar cabando su tumba en caso de que la Asamblea naufrague porque tal cosa significaría, también, tirar por la borda la decisión del referendum por autonomías departamentales, lo que le daría al MAS la opción de agudizar las contradicciones, ajustando las tuercas en favor de un centralismo peor del que hasta hoy tenemos.
El cabildeo y la política en las calles no tienen soporte legal e institucional, pero si un efecto rotundo en el inconciente colectivo. Una cosa es la gente acudiendo a votar ordenadamente un domingo de elecciones generales, y otra contar con esa gente haciendo masa compacta, construyendo muchedumbre, profiriendo consignas fuertes como "la sede no se mueve", "la sede sí se mueve", "señores de la media luna no nos provoquen, van a despertar al león", o "autonomía carajo".
Hay un remezón en el intestino grueso de la democracia. La gente habla, conversa, discute, debate y camina kilómetros para opinar con bandera o pancarta en mano.
Lo que la gente todavía no lee es que de estas expresiones nace la instrumentalización política y que tanto Sucre como La Paz están siendo digitadas por dos visiones de país y del mundo, la una conservadora, profundamente reaccionaria; y la otra con la imposibilidad de convertirse, por lo menos por ahora, en un proyecto liberado de las prácticas sindicales, de la torpeza para hacer gestión pública y de la desigualdad de intereses y motivaciones en el mismo seno del MAS, ese ente poliforme que tiene una gran cabeza, pero cada vez más, muchas pequeñas cabezas.
Se trata de la vieja pugna entre el poder económico esencialmente concentrado en Santa Cruz y representado por el civismo del Comité y el poder político en construcción del MAS que camina hacia la proyección y consolidación definitivas de su líder Evo Morales.
Los sucrenses se han convertido en las marionetas del autonomismo departamental y los dos millones de paceños instalados en las avenidas Juan Pablo II, 6 de Marzo y la Autopista han reafirmado que en la sede de gobierno hay tradición política, hay experiencia de lucha y finalmente, necesidad de afirmación regional. Si Santa Cruz hace cabildos por la patria chica, nosotros los duplicamos, piensan ahora los chucutas.
El cabildo no era del MAS, pero indirectamente podría serlo, si pensamos en cuáles son los porcentajes que la sede de gobierno, El Alto y las veinte provincias que le permitieron a Evo el triunfo contundente del 18 de diciembre de 2005 con el 53.7 por ciento del electorado. De esos probables dos millones de ciudadanos se podría hacer un cálculo de cuántos votaron por la propuesta del ahora partido gobernante.
A Santa Cruz le interesa un cacahuate si la sede está en La Paz o Sucre. Con su respaldo a la capital histórica cree que erosionará la preeminencia masista en todas las esferas políticas formales, sin advertir que podría estar cabando su tumba en caso de que la Asamblea naufrague porque tal cosa significaría, también, tirar por la borda la decisión del referendum por autonomías departamentales, lo que le daría al MAS la opción de agudizar las contradicciones, ajustando las tuercas en favor de un centralismo peor del que hasta hoy tenemos.
El cabildeo y la política en las calles no tienen soporte legal e institucional, pero si un efecto rotundo en el inconciente colectivo. Una cosa es la gente acudiendo a votar ordenadamente un domingo de elecciones generales, y otra contar con esa gente haciendo masa compacta, construyendo muchedumbre, profiriendo consignas fuertes como "la sede no se mueve", "la sede sí se mueve", "señores de la media luna no nos provoquen, van a despertar al león", o "autonomía carajo".
Hay un remezón en el intestino grueso de la democracia. La gente habla, conversa, discute, debate y camina kilómetros para opinar con bandera o pancarta en mano.
Lo que la gente todavía no lee es que de estas expresiones nace la instrumentalización política y que tanto Sucre como La Paz están siendo digitadas por dos visiones de país y del mundo, la una conservadora, profundamente reaccionaria; y la otra con la imposibilidad de convertirse, por lo menos por ahora, en un proyecto liberado de las prácticas sindicales, de la torpeza para hacer gestión pública y de la desigualdad de intereses y motivaciones en el mismo seno del MAS, ese ente poliforme que tiene una gran cabeza, pero cada vez más, muchas pequeñas cabezas.
martes, 17 de julio de 2007
¿Indigenista yo?
Hace algunas semanas llamé por teléfono a mi amigo Fernando Mayorga con el malvado afán de "celebrarle" el nuevo trofeo de Boquita para sus vitrinas. Fernando que es un gashina (hincha de River) convencido, pasó a otro tema como era de esperarse diciéndome que "me había vuelto más indigenista que García Linera."
Bromas aparte, esto me produjo una reflexión que en alguna medida fue completada con los criterios expresados por Javier Sanjinés al diario La Razón de La Paz en la edición de hoy 17 de julio. A propósito de su libro sobre el mestizaje, el intelectual afirma que la izquierda ya no lideriza las transformaciones, y que los intelectuales se han ubicado en el rol de acompañar a los auténticos actores de los movimientos sociales.
Este muy claro reconocimiento de cuál debe ser el rol de intelectuales orgánicos, inorgánicos y otras hierbas me sirve para salir al paso afirmando que ningún cartel que quieran colgarme para ponerme una etiqueta militante servirá luego de haber toreado en tantas plazas. No me interesa salir en foto alguna, me interesa que se registren fotografías de esos que poco a poco comienzan a ser bolivianos en las entrañas de Moxos, la Chiquitanía o Guarayos.
Me dijeron maclinista, adenista, banzerista, movimientista, chulupista y tantas cosas más. Es verdad que trabajé con cuatro ministros de Estado, uno perteneciente al gobierno de Jaime Paz Zamora (Ronald MacLean) y tres del primer gobierno de Sánchez de Lozada (Sánchez Berzaín, Canelas y Anaya). En los dos casos fuí director general, funcionario público del gobierno y sumadas ambas experiencias trabajé en el ámbito gubernamental dos años: 1992 a 1993 y 1996 a 1997. Todo esto sin jamás ligarme partidariamente a ninguna de las tiendas oficialistas de entonces.
Como ahora hay una ola etnicista que le produce desvaríos a García Linera cada vez que se emponcha de rojo, vale la oportunidad para intentar clasificaciones a quienes desde distintas esquinas especializadas trabajamos en la divulgación de las distintas temáticas relacionadas con las naciones y pueblos indígenas de Bolivia, cosa que en mi caso, se inició en 2002 con el programa televisivo "El Pentágono".
No soy indigenista Fernando. Menos katarista y ramas afines. Soy una mescolanza croata, franchuta y española. Lo que sí soy es un convencido de reconocer sin militancia fanática la necesidad de ayudar a difundir la palabra de quienes están ejerciendola plenamente hoy, y sobre todo, de aquellos vulnerables a las agresiones forajidas del fascismo santacruceño.
No soy indigenista y además tu lo sabes perfectamente, porque máximo, aparte de bostero, soy estronguista, hincha futbolero igual de sufridor que tú, seguramente apesadumbrado por la mala hora que vive tu querido Aurora.
Bromas aparte, esto me produjo una reflexión que en alguna medida fue completada con los criterios expresados por Javier Sanjinés al diario La Razón de La Paz en la edición de hoy 17 de julio. A propósito de su libro sobre el mestizaje, el intelectual afirma que la izquierda ya no lideriza las transformaciones, y que los intelectuales se han ubicado en el rol de acompañar a los auténticos actores de los movimientos sociales.
Este muy claro reconocimiento de cuál debe ser el rol de intelectuales orgánicos, inorgánicos y otras hierbas me sirve para salir al paso afirmando que ningún cartel que quieran colgarme para ponerme una etiqueta militante servirá luego de haber toreado en tantas plazas. No me interesa salir en foto alguna, me interesa que se registren fotografías de esos que poco a poco comienzan a ser bolivianos en las entrañas de Moxos, la Chiquitanía o Guarayos.
Me dijeron maclinista, adenista, banzerista, movimientista, chulupista y tantas cosas más. Es verdad que trabajé con cuatro ministros de Estado, uno perteneciente al gobierno de Jaime Paz Zamora (Ronald MacLean) y tres del primer gobierno de Sánchez de Lozada (Sánchez Berzaín, Canelas y Anaya). En los dos casos fuí director general, funcionario público del gobierno y sumadas ambas experiencias trabajé en el ámbito gubernamental dos años: 1992 a 1993 y 1996 a 1997. Todo esto sin jamás ligarme partidariamente a ninguna de las tiendas oficialistas de entonces.
Como ahora hay una ola etnicista que le produce desvaríos a García Linera cada vez que se emponcha de rojo, vale la oportunidad para intentar clasificaciones a quienes desde distintas esquinas especializadas trabajamos en la divulgación de las distintas temáticas relacionadas con las naciones y pueblos indígenas de Bolivia, cosa que en mi caso, se inició en 2002 con el programa televisivo "El Pentágono".
No soy indigenista Fernando. Menos katarista y ramas afines. Soy una mescolanza croata, franchuta y española. Lo que sí soy es un convencido de reconocer sin militancia fanática la necesidad de ayudar a difundir la palabra de quienes están ejerciendola plenamente hoy, y sobre todo, de aquellos vulnerables a las agresiones forajidas del fascismo santacruceño.
No soy indigenista y además tu lo sabes perfectamente, porque máximo, aparte de bostero, soy estronguista, hincha futbolero igual de sufridor que tú, seguramente apesadumbrado por la mala hora que vive tu querido Aurora.
domingo, 15 de julio de 2007
¿Quiénes son los arcaicos?
Con el objeto de impugnar el retorno de los territorios a sus ocupantes originarios, a los pueblos indígenas bolivianos se los califica desde alguna tribuna de élite, como arcaicos, primitivos, nostálgicos de un pasado al cual es imposible retornar.
Estas observaciones se dirigen especialmente a cuestionar la cosmovisión aymara que tiene como eje la percepción de que el futuro está en el pasado, que construír lo que venga pasa necesariamente por recuperar unas prácticas de hace siglos y que se han transmitido a través de la oralidad y a la fuerte defensa de usos y permanente reinvención de costumbres.
Si uno se interna en las heladas y altas tierras altiplánicas, si uno observa un ritual en Omasuyos o en Pacajes, podría pensar que esto es cierto, que los indígenas del occidente del país son unos retrogrados, ombliguistas, incapaces y renuentes a integrarse al mundo total, marcado por las coordenadas globales de los centros de poder cultural y mercantil.
Ese tema se debate constantemente en distintas esferas y con distintos grados de intensidad, pero a propósito de retrogrados y afines, ¿podríamos también, con esta lógica, calificar de arcaicos a los empresarios cruceños que persiguen autonomía departamental para mantener intactos sus circuitos de influencia y de dominio? ¿No será nada más que una operación marketera hacernos creer que los agroindustriales, ganaderos y afines son unos señores muy modernos que quieren edificar una burguesía fuerte con alto sentido nacional?
Si los aymaras, y en general los indígenas mayoritarios del altiplano son unos regresionistas, creo que los abanderados del corporativismo presidido por Branko Marinkovic tienen una mentalidad peor de retrograda con ese discurso medieval a través del que no hay duda que en el inconciente colectivo de estos dueños, está alojado un sentido atroz de la propiedad: la tierra, sus recursos naturales, sus hombres, mujeres y niños. Es decir, la explotación de la riqueza a cargo de los peones de siempre.
¿Qué es peor entonces, el profundo y ancestral apego al comunitarismo de la Pachamama o este despiadado juego cotidiano de estos terratenientes que manejan 4 por 4, toman wisky, se meten alguna que otra línea de cocaína y alguna vez levantaron un travesti en las oscuras calles aledañas a la plaza 24 de septiembre resguardados por sus ventanillas polarizadas?
No hay duda: Estos que fueron a universidades estadounidenses, que vacacionan en Miami, que van de putas cuando sus mujeres viajan a los spas de los centros mundiales, estos son los verdaderos arcaicos de espíritu, tipos sin educación sentimental, sin nutrientes culturales que vayan más allá de la joda de viernes, y por lo tanto incapaces de leer las fuentes que explican y justifican los discursos reivindicadores de Moxos, Chiquitos, Guarayos o el Chaco.
Así se explica que Branko haya alambrado la Laguna Corazón que es originalmente una propiedad colectiva y ahora se ha convertido en el lugar de remanso de una familia que seguramente se viene dando el lujo de contemplar los atardeceres bien resguardada por paramilitares y mastines que impiden que los guarayos se acerquen con las malvadas pretensiones de avasallar tan bonito y bien decorado lugar. Qué modernidad: Una reserva natural apropiada por una familia de inmigrantes europeos.
Si Marinkovic lo hubiera considerado necesario, en lugar de alambres, hubiera puesto una muralla y esta es en buenas cuentas la atroz realidad de Bolivia, la de unos gamonales estacionados subconcientemente en el siglo XV o XVI y que por supuesto, cuando salen de Bolivia van a los tiendas por departamentos o a los supermercados, y muy dificilmente a los museos de historia.
Y esta es la realidad atroz que hay que cambiar en los próximos cien años. Con paciencia, madurez, claridad política y sin usar las mismas armas empuñadas por los fascinerosos grupos de choque de la Unión Juvenil Cruceñista, brazo tonto y útil de los ricachos incultos y ordinarios del Comité Cívico Pro Santa Cruz. Con las armas del pensamiento, la creatividad, el trabajo y las convicciones jamás sepultadas por ninguna arremetida colonial.
Estas observaciones se dirigen especialmente a cuestionar la cosmovisión aymara que tiene como eje la percepción de que el futuro está en el pasado, que construír lo que venga pasa necesariamente por recuperar unas prácticas de hace siglos y que se han transmitido a través de la oralidad y a la fuerte defensa de usos y permanente reinvención de costumbres.
Si uno se interna en las heladas y altas tierras altiplánicas, si uno observa un ritual en Omasuyos o en Pacajes, podría pensar que esto es cierto, que los indígenas del occidente del país son unos retrogrados, ombliguistas, incapaces y renuentes a integrarse al mundo total, marcado por las coordenadas globales de los centros de poder cultural y mercantil.
Ese tema se debate constantemente en distintas esferas y con distintos grados de intensidad, pero a propósito de retrogrados y afines, ¿podríamos también, con esta lógica, calificar de arcaicos a los empresarios cruceños que persiguen autonomía departamental para mantener intactos sus circuitos de influencia y de dominio? ¿No será nada más que una operación marketera hacernos creer que los agroindustriales, ganaderos y afines son unos señores muy modernos que quieren edificar una burguesía fuerte con alto sentido nacional?
Si los aymaras, y en general los indígenas mayoritarios del altiplano son unos regresionistas, creo que los abanderados del corporativismo presidido por Branko Marinkovic tienen una mentalidad peor de retrograda con ese discurso medieval a través del que no hay duda que en el inconciente colectivo de estos dueños, está alojado un sentido atroz de la propiedad: la tierra, sus recursos naturales, sus hombres, mujeres y niños. Es decir, la explotación de la riqueza a cargo de los peones de siempre.
¿Qué es peor entonces, el profundo y ancestral apego al comunitarismo de la Pachamama o este despiadado juego cotidiano de estos terratenientes que manejan 4 por 4, toman wisky, se meten alguna que otra línea de cocaína y alguna vez levantaron un travesti en las oscuras calles aledañas a la plaza 24 de septiembre resguardados por sus ventanillas polarizadas?
No hay duda: Estos que fueron a universidades estadounidenses, que vacacionan en Miami, que van de putas cuando sus mujeres viajan a los spas de los centros mundiales, estos son los verdaderos arcaicos de espíritu, tipos sin educación sentimental, sin nutrientes culturales que vayan más allá de la joda de viernes, y por lo tanto incapaces de leer las fuentes que explican y justifican los discursos reivindicadores de Moxos, Chiquitos, Guarayos o el Chaco.
Así se explica que Branko haya alambrado la Laguna Corazón que es originalmente una propiedad colectiva y ahora se ha convertido en el lugar de remanso de una familia que seguramente se viene dando el lujo de contemplar los atardeceres bien resguardada por paramilitares y mastines que impiden que los guarayos se acerquen con las malvadas pretensiones de avasallar tan bonito y bien decorado lugar. Qué modernidad: Una reserva natural apropiada por una familia de inmigrantes europeos.
Si Marinkovic lo hubiera considerado necesario, en lugar de alambres, hubiera puesto una muralla y esta es en buenas cuentas la atroz realidad de Bolivia, la de unos gamonales estacionados subconcientemente en el siglo XV o XVI y que por supuesto, cuando salen de Bolivia van a los tiendas por departamentos o a los supermercados, y muy dificilmente a los museos de historia.
Y esta es la realidad atroz que hay que cambiar en los próximos cien años. Con paciencia, madurez, claridad política y sin usar las mismas armas empuñadas por los fascinerosos grupos de choque de la Unión Juvenil Cruceñista, brazo tonto y útil de los ricachos incultos y ordinarios del Comité Cívico Pro Santa Cruz. Con las armas del pensamiento, la creatividad, el trabajo y las convicciones jamás sepultadas por ninguna arremetida colonial.
domingo, 1 de julio de 2007
Santiago querido
Santiago cumple hoy 13 años. Es un obsesivo del sonido, de la música. Ama las artes y la fantasía. Desde muy chico gustaba del cine en pantalla grande como en los tiempos de nuestros abuelos, padres y hasta nosotros mismos. Tiene la colección casi completa de ese talentoso llamado Tim Burton, casi todo Les luthiers, cosa que me sorprende y admira en épocas de humor facilón, nada sutil y casi siempre manoseador del sexo barato para hacer reír.
Santiago es un tipo algo jodido que a veces piensa que el mundo debe girar a su alrededor, pero está aprendiendo lo contrario, que uno tiene que subirse al mundo con esfuerzo, dedicación, responsabilidad y a veces con orden si se quiere sobrevivir
en esta selva de civilizados maniáticos del dinero.
Santiago es la influencia para que a mi programa de radio lo haya bautizado con "Cable a tierra", la desgarradora canción de Fito Páez que dice "si estas entre volver y no volver/si ya metiste demasiado en tu nariz/tirate un cable a tierra". Paseo con mi entrañable hijo por las calles del Sur de La Paz, y también por el Norte, por la Santa Cruz, la Illampu y la Sagarnaga. Es un compañero con el que uno camina feliz con esa su cabellera a lo Jim Morrison y esas gafas tan parecidas a las que utilizaba Charly García cuando todavía no estaba tan loco.
Gracias a él conozco a "Green day", System of a down", "Linkin park", "Good Charlot" que son bandas para gente muy joven como él. Compartimos algunas buenas canciones de "Red hot chili peppers", es decir nos encontramos en el camino intermedio y cuando ls pregunto por los Stones, los Beatles y otros fundadores de la religión rockera no se entusiasma mucho.
En el sitio que sí nos encontramos y que es territorio común es en nuestro gusto por el Barock (el Buenos Aires Rock) en el que confluyen el enorme flaco Spinetta, Charly, Fito y en algunas cosas esa gran voz que es la de Gustavo Cerati y que tiene una canción que me emociona y se titula "Otra piel."
Con Santiago cultivo todos los días el cariño. Es probablemente el hijo más mimado de todos los que tengo (a todos los amo con la misma intensidad, por si acaso), pero este Santi es mucho Santi porque con él se renueva cotidianamente el valor de la carcajada.
Santiago es un tipo algo jodido que a veces piensa que el mundo debe girar a su alrededor, pero está aprendiendo lo contrario, que uno tiene que subirse al mundo con esfuerzo, dedicación, responsabilidad y a veces con orden si se quiere sobrevivir
en esta selva de civilizados maniáticos del dinero.
Santiago es la influencia para que a mi programa de radio lo haya bautizado con "Cable a tierra", la desgarradora canción de Fito Páez que dice "si estas entre volver y no volver/si ya metiste demasiado en tu nariz/tirate un cable a tierra". Paseo con mi entrañable hijo por las calles del Sur de La Paz, y también por el Norte, por la Santa Cruz, la Illampu y la Sagarnaga. Es un compañero con el que uno camina feliz con esa su cabellera a lo Jim Morrison y esas gafas tan parecidas a las que utilizaba Charly García cuando todavía no estaba tan loco.
Gracias a él conozco a "Green day", System of a down", "Linkin park", "Good Charlot" que son bandas para gente muy joven como él. Compartimos algunas buenas canciones de "Red hot chili peppers", es decir nos encontramos en el camino intermedio y cuando ls pregunto por los Stones, los Beatles y otros fundadores de la religión rockera no se entusiasma mucho.
En el sitio que sí nos encontramos y que es territorio común es en nuestro gusto por el Barock (el Buenos Aires Rock) en el que confluyen el enorme flaco Spinetta, Charly, Fito y en algunas cosas esa gran voz que es la de Gustavo Cerati y que tiene una canción que me emociona y se titula "Otra piel."
Con Santiago cultivo todos los días el cariño. Es probablemente el hijo más mimado de todos los que tengo (a todos los amo con la misma intensidad, por si acaso), pero este Santi es mucho Santi porque con él se renueva cotidianamente el valor de la carcajada.
domingo, 24 de junio de 2007
En el torneo de la confusión
Nuestro país es cada vez más confuso y esto porque quienes están llamados al deber de la dilucidación teórica, de la información precisa y oportuna, de la aclaración contínua y didáctica no hacen o hacen mal su trabajo. El Vicepresidente cree que puede persuadirnos que con un par de alocuciones, palabra y realidad quedan empatadas parar tranquilidad del ciudadano de a pie.
Los políticos, a través de sus distintas plataformas --oficialistas y opositores-- contribuyen al maremagnum en el que las consignas han ocupado el espacio de la explicación y la fundamentación basada en algún diseño estratégico, en miradas que vayan más allá de los períodos gubernamentales.
Aplicados alumnos del mirismo fabricante de eslogans y talentosos para erigir los eufemismos en justificación irrrefutable, los masistas ya han aprendido como se va perfeccionando la maquinaria para el control absoluto del aparato estatal, pero lo que hasta ahora no quieren aprender, o les interesa un rábano saber alguna vez,es manejar por separado y con sentido de responsabilidad social, la gestión de políticas públicas --la gestión gubernamental-- y la avanzada irrrefrenable de copamiento absoluto de la estructura burocrática.
El MAS en lugar de sumar, resta para su rédito político. Tiene fisurado al país y ha logrado que se defina con claridad el campo opositor que ya no tiene más su epicentro en los partidos histórico tradicionales, sino en el Comité Cívico Pro Santa Cruz. Y lo peor de todo es que muchos oficialistas, incluído en algunos temas el propio Presidente de la República, están persuadidos que los procesos político- institucionales se pueden transplantar mecanicamente como creen que puede hacerse con el modelo chavista venezolano.
En Bolivia no se podrá cerrar UNITEL como se hizo con RCTV. No se podrá aprobar una nueva Constitución Política del Estado con la imposición de "lo plurinacional" o la superposición de otras autonomías que no sean las validadas por el referendum, las departamentales, es decir, Santa Cruz de la Sierra jamás será Caracas y Evo imposible que pueda transfigurarse en un autócrata de botas y charreteras.
Si se persiste en ese camino, la opción excluyente será la imposición y para que ella pueda triunfar será necesario el enfrentamiento en las calles, la persecución, el linchamiento, los disparos y finalmente la muerte, rasgo fundamental de nuestra cultura política de los cinco últimos años.
El MAS y la derecha han logrado perfeccionar la confusión. Discuten todo puertas adentro, pero al país no le explican casi nada. Elucubran tácticas para el funcionamiento de comisiones, para manipular las formas de votación, en el Palacio de gobierno tienen a J.R. que hace, pero para muchos des/hace, y así vamos por donde vamos, ajenos a cómo funciona la sociedad del conocimiento y la información.
Somos un Estado en indeterminación, una sociedad errática y hay quienes pretenden que se puede sustituir el mercado mundial por el comunitarismo originario. Con este panorama, como ciudadano y periodista, ejercito la memoria y la inteligencia para explicarles a mis hijos con la mayor claridad posible, porque los bolivianos nos hacemos cada vez más imposibles.
Los políticos, a través de sus distintas plataformas --oficialistas y opositores-- contribuyen al maremagnum en el que las consignas han ocupado el espacio de la explicación y la fundamentación basada en algún diseño estratégico, en miradas que vayan más allá de los períodos gubernamentales.
Aplicados alumnos del mirismo fabricante de eslogans y talentosos para erigir los eufemismos en justificación irrrefutable, los masistas ya han aprendido como se va perfeccionando la maquinaria para el control absoluto del aparato estatal, pero lo que hasta ahora no quieren aprender, o les interesa un rábano saber alguna vez,es manejar por separado y con sentido de responsabilidad social, la gestión de políticas públicas --la gestión gubernamental-- y la avanzada irrrefrenable de copamiento absoluto de la estructura burocrática.
El MAS en lugar de sumar, resta para su rédito político. Tiene fisurado al país y ha logrado que se defina con claridad el campo opositor que ya no tiene más su epicentro en los partidos histórico tradicionales, sino en el Comité Cívico Pro Santa Cruz. Y lo peor de todo es que muchos oficialistas, incluído en algunos temas el propio Presidente de la República, están persuadidos que los procesos político- institucionales se pueden transplantar mecanicamente como creen que puede hacerse con el modelo chavista venezolano.
En Bolivia no se podrá cerrar UNITEL como se hizo con RCTV. No se podrá aprobar una nueva Constitución Política del Estado con la imposición de "lo plurinacional" o la superposición de otras autonomías que no sean las validadas por el referendum, las departamentales, es decir, Santa Cruz de la Sierra jamás será Caracas y Evo imposible que pueda transfigurarse en un autócrata de botas y charreteras.
Si se persiste en ese camino, la opción excluyente será la imposición y para que ella pueda triunfar será necesario el enfrentamiento en las calles, la persecución, el linchamiento, los disparos y finalmente la muerte, rasgo fundamental de nuestra cultura política de los cinco últimos años.
El MAS y la derecha han logrado perfeccionar la confusión. Discuten todo puertas adentro, pero al país no le explican casi nada. Elucubran tácticas para el funcionamiento de comisiones, para manipular las formas de votación, en el Palacio de gobierno tienen a J.R. que hace, pero para muchos des/hace, y así vamos por donde vamos, ajenos a cómo funciona la sociedad del conocimiento y la información.
Somos un Estado en indeterminación, una sociedad errática y hay quienes pretenden que se puede sustituir el mercado mundial por el comunitarismo originario. Con este panorama, como ciudadano y periodista, ejercito la memoria y la inteligencia para explicarles a mis hijos con la mayor claridad posible, porque los bolivianos nos hacemos cada vez más imposibles.
viernes, 15 de junio de 2007
Un gobierno hierático
Evo Morales disfruta su presidencia. La vive con intensidad y notoria capacidad para transmitir convicciones. Cuando fue a jugar al Sajama, luego del partido en que su equipo ganó por mínima diferencia, declaró sobre la compra de las refinerías a Petrobras y se le quebró la voz con auténtica emoción nacionalista.
Así como el presidente es capaz de llorar, cada que se presenta la oportunidad, lanza una broma, les habla a sus colegas de la Comunidad Andina de Naciones en plan distendido y cuando pasa al territorio de la queja, también deja notar su nervio lloriqueando, quejándose de los conspiradores, de los neoliberales y de los medios de comunicación que "no sé que tienen con el Evo Morales."
Los aymaras son económicos en gestualidad. Sabemos de su proverbial mirada pétrea, pero parece que las cosas en el Poder Ejecutivo van al revés: El único funcionario de gobierno expresivo y consistente a la hora de las alocuciones, además del presidente, se llama Alejandro Almaraz, Viceministro de Tierras, formado en la Jota Comunista también, parece, en los secretos de la oratoria.
El resto del gobierno es hierático. La inexpresividad para hablar comenzando por García Linera y terminando en Contreritas, el portavoz, es ciertamente lamentable. Y es tan lamentable que un señor tan serio como el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, se expone a ponerse por demás en asuntos menores como el pedir la devolución de dos vagonetas todavía en manos de Tuto en su calidad de ex mandatario del país.
L@s ministr@s son unos tristes. Vari@s de ell@s parece que tuvieran estacas en lugar de tráqueas sobre todo cuando tienen que declarar a los medios. Hay una dureza y una omnipotencia en sus rostros como si estuvieran realizando los más grandes sacrificios de la vida. Qué espanto: Mientras el presidente, ríe, llora, lloriquea, recrimina, agradece y despliega una gama de expresiones que le han permitido pulverizar la solemnidad andina, los secretarios de Estado son un lamento boliviano. Incluído Juan Ramón que luego de quitarse los lentes, apenas metió la pata contra la Iglesia, incursionó en el asunto del fútbol con resultados deleznables para sus pretensiones vicepresidenciales, y ni modo, para retornar al púlpito de la sala de prensa del Palacio y defender al Jefe de Estado Mayor de Octubre Negro, Gral. César López, premiado como flamante Presidente de la Aduana Nacional.
Solemnes, sentenciosos y perdonavidas. Ministros: Miren al presidente y traten de contagiarse de su espíritu y su intensidad para gobernar.
Así como el presidente es capaz de llorar, cada que se presenta la oportunidad, lanza una broma, les habla a sus colegas de la Comunidad Andina de Naciones en plan distendido y cuando pasa al territorio de la queja, también deja notar su nervio lloriqueando, quejándose de los conspiradores, de los neoliberales y de los medios de comunicación que "no sé que tienen con el Evo Morales."
Los aymaras son económicos en gestualidad. Sabemos de su proverbial mirada pétrea, pero parece que las cosas en el Poder Ejecutivo van al revés: El único funcionario de gobierno expresivo y consistente a la hora de las alocuciones, además del presidente, se llama Alejandro Almaraz, Viceministro de Tierras, formado en la Jota Comunista también, parece, en los secretos de la oratoria.
El resto del gobierno es hierático. La inexpresividad para hablar comenzando por García Linera y terminando en Contreritas, el portavoz, es ciertamente lamentable. Y es tan lamentable que un señor tan serio como el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, se expone a ponerse por demás en asuntos menores como el pedir la devolución de dos vagonetas todavía en manos de Tuto en su calidad de ex mandatario del país.
L@s ministr@s son unos tristes. Vari@s de ell@s parece que tuvieran estacas en lugar de tráqueas sobre todo cuando tienen que declarar a los medios. Hay una dureza y una omnipotencia en sus rostros como si estuvieran realizando los más grandes sacrificios de la vida. Qué espanto: Mientras el presidente, ríe, llora, lloriquea, recrimina, agradece y despliega una gama de expresiones que le han permitido pulverizar la solemnidad andina, los secretarios de Estado son un lamento boliviano. Incluído Juan Ramón que luego de quitarse los lentes, apenas metió la pata contra la Iglesia, incursionó en el asunto del fútbol con resultados deleznables para sus pretensiones vicepresidenciales, y ni modo, para retornar al púlpito de la sala de prensa del Palacio y defender al Jefe de Estado Mayor de Octubre Negro, Gral. César López, premiado como flamante Presidente de la Aduana Nacional.
Solemnes, sentenciosos y perdonavidas. Ministros: Miren al presidente y traten de contagiarse de su espíritu y su intensidad para gobernar.
sábado, 9 de junio de 2007
Bolivia no cambia aunque Evo cumpla
¿Cómo son/somos los bolivianos?
Aguerridos, luchadores, bloqueadores, huelguistas, concientes de nuestro espacio/tiempo históricos.
Complejos por su diversidad pluricultural, multilingue y ahora parece que plurinacional también.
Conflictivos, porque no es otra la vía que se elige invariablemente para encarar la búsqueda de soluciones a toda demanda e incorregibles porque allí donde parece autenticamente superado el conflicto siempre se advierte una búsqueda por hallar el "pero" siguiente, para que esa sea la palabra que mejor caracterice a nuestro ser nacional, sobre todo en el lado occidental del país.
El historiador José Luis Roca decía hace unas semanas en Santa Cruz de la Sierra cuando presentaba la tercera edición de su libro "Fisonomía del regionalismo boliviano" que la principal contradicción persistía y no se estaba encontrando la manera de superarla: Centralismo versus regiones. Sede de gobierno versus "el interior" de la República.
No hay cambio en Bolivia, si por cambio se entiende remoción de la estructura institucional. Lo que hay es la instalación de un gobierno popular que arrancó auspiciosamente modificando la relación del Estado con las empresas transnacionales de los hidrocarburos que hicieron lo que les vino en gana gracias a las facilidades regaladas por el neoliberalismo.
Ese ímpetu, sin embargo, comienza a frenarse porque cuando ya deben comenzar a notarse señales de modernización del edificio estatal, lo que se advierte son intenciones de copamiento y control absoluto del poder, de sustituir a los pícaros apadrinados por los regímenes anteriores en el Poder Judicial, por otros, igual de dóciles, sólo que ahora al servicio de Evo y el MAS.
A un año y medio de instalado el gobierno, el MAS se parece cada vez MAS al MNR, igual de nacionalista, igual de prebendal, igual de acaparador, igual de manipulador, igual de conducido por un caudillo rodeado por un entorno de adlateres que han encontrado el momento de ajustar cuentas con quienes los mantuvieron proscritos, excluídos, al margen del hecho político boliviano.
Bolivia no cambia, aunque Evo cumpla.
Bolivia podría cambiar si se dibuja un proyecto nacional de cincuenta años en el que la descolonización no sea uno más de los eslógans con las que la clase política ha atragantado a la sociedad civil en los últimos veinticinco años. Bolivia podría cambiar si los numerosos aymaras y quechuas van a dar encuentro a los minoritarios pueblos indígenas del oriente, apaleados por el racismo, el latifundio, la especulación financiera y el aplastamiento sistemático a los derechos originarios por una clase media compuesta por logieros, hijos de las migraciones europeas de las primeras décadas del siglo XX.
Evo cumple, tiene bríos, es poseedor de una gran intución política, pero está comenzando a cometer errores, y el primero, garrafal, que puede costarle muy caro al país es el haber plantado al Prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, y a todo el aparato corporativo que maneja con eficacia el Comité Cívico que ahora preside Branko Marincovic.
Hoy sábado 9 de junio, Evo Morales ha decidido desconocer la legitimidad del Cabildo del Millón, por más reaccionarias que sean sus matrices, igual que cuando se pronunciara por el "No" a las Autonomías en el último referendum nacional.
Si Evo quiere que Bolivia cambie, tiene que pactar con Santa Cruz y tiene que hacerlo con esos fascinerosos de la derecha si pretende evitar que el país se ensangrente.
No es Tuto el líder de la oposición, es el aparato agroindustrial, ganadero, importador, en términos generales, empresarial, afincado en la capital de la horriblemente llamada "Media Luna", Santa Cruz de la Sierra.
La Bolivia de Evo no puede desconocer a la Bolivia fashion que tiene derecho a una modernidad cosmopolita. Si persiste en el ninguneo, será el responsable de una masacre, de una persecución racista zañuda e incontrolable.
Aguerridos, luchadores, bloqueadores, huelguistas, concientes de nuestro espacio/tiempo históricos.
Complejos por su diversidad pluricultural, multilingue y ahora parece que plurinacional también.
Conflictivos, porque no es otra la vía que se elige invariablemente para encarar la búsqueda de soluciones a toda demanda e incorregibles porque allí donde parece autenticamente superado el conflicto siempre se advierte una búsqueda por hallar el "pero" siguiente, para que esa sea la palabra que mejor caracterice a nuestro ser nacional, sobre todo en el lado occidental del país.
El historiador José Luis Roca decía hace unas semanas en Santa Cruz de la Sierra cuando presentaba la tercera edición de su libro "Fisonomía del regionalismo boliviano" que la principal contradicción persistía y no se estaba encontrando la manera de superarla: Centralismo versus regiones. Sede de gobierno versus "el interior" de la República.
No hay cambio en Bolivia, si por cambio se entiende remoción de la estructura institucional. Lo que hay es la instalación de un gobierno popular que arrancó auspiciosamente modificando la relación del Estado con las empresas transnacionales de los hidrocarburos que hicieron lo que les vino en gana gracias a las facilidades regaladas por el neoliberalismo.
Ese ímpetu, sin embargo, comienza a frenarse porque cuando ya deben comenzar a notarse señales de modernización del edificio estatal, lo que se advierte son intenciones de copamiento y control absoluto del poder, de sustituir a los pícaros apadrinados por los regímenes anteriores en el Poder Judicial, por otros, igual de dóciles, sólo que ahora al servicio de Evo y el MAS.
A un año y medio de instalado el gobierno, el MAS se parece cada vez MAS al MNR, igual de nacionalista, igual de prebendal, igual de acaparador, igual de manipulador, igual de conducido por un caudillo rodeado por un entorno de adlateres que han encontrado el momento de ajustar cuentas con quienes los mantuvieron proscritos, excluídos, al margen del hecho político boliviano.
Bolivia no cambia, aunque Evo cumpla.
Bolivia podría cambiar si se dibuja un proyecto nacional de cincuenta años en el que la descolonización no sea uno más de los eslógans con las que la clase política ha atragantado a la sociedad civil en los últimos veinticinco años. Bolivia podría cambiar si los numerosos aymaras y quechuas van a dar encuentro a los minoritarios pueblos indígenas del oriente, apaleados por el racismo, el latifundio, la especulación financiera y el aplastamiento sistemático a los derechos originarios por una clase media compuesta por logieros, hijos de las migraciones europeas de las primeras décadas del siglo XX.
Evo cumple, tiene bríos, es poseedor de una gran intución política, pero está comenzando a cometer errores, y el primero, garrafal, que puede costarle muy caro al país es el haber plantado al Prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, y a todo el aparato corporativo que maneja con eficacia el Comité Cívico que ahora preside Branko Marincovic.
Hoy sábado 9 de junio, Evo Morales ha decidido desconocer la legitimidad del Cabildo del Millón, por más reaccionarias que sean sus matrices, igual que cuando se pronunciara por el "No" a las Autonomías en el último referendum nacional.
Si Evo quiere que Bolivia cambie, tiene que pactar con Santa Cruz y tiene que hacerlo con esos fascinerosos de la derecha si pretende evitar que el país se ensangrente.
No es Tuto el líder de la oposición, es el aparato agroindustrial, ganadero, importador, en términos generales, empresarial, afincado en la capital de la horriblemente llamada "Media Luna", Santa Cruz de la Sierra.
La Bolivia de Evo no puede desconocer a la Bolivia fashion que tiene derecho a una modernidad cosmopolita. Si persiste en el ninguneo, será el responsable de una masacre, de una persecución racista zañuda e incontrolable.
lunes, 4 de junio de 2007
¿El Mandela de los indígenas?
Si Evo hubiera decidido ser un indígena abanderado de las causas indoamericanas, si se hubiera reunido con Rigoberta Menchú expresándole su solidaridad por la candidatura a la presidencia de Guatemala, si hubiera edificado un gran encuentro de los indígenas de tierras bajas de Bolivia con los andinos, para reconocer que los verdaderos luchadores por las reivindicaciones de los originarios bolivianos nacieron en la Chiquitanía, en Moxos o en el Chaco desde hace diez años, seguramente tendríamos a un presidente auténticamente comprometido en la cotidianidad con sus hermanos de tiempo y espacios.
No ha sido así, porque a dieciséis meses de gobierno del MAS, ha preferido optar por el perfil dominante de caudillo republicano con referentes delirantes como el de Hugo Chávez. Evo debería estar preguntando por José Ignacio Muiba y por tantos más que fueron para el oriente de Bolivia tan importantes como para el occidente lo fueron Tupac Katari y Bartolina Sisa.
Si Evo hubiera optado por una militancia indígena y no por el perfil de un guerrillero por las luchas independentistas del Siglo XIX podría en este momento llevar su voz a los aproximadamente 350 millones de indígenas que habitan los cinco continentes del planeta. Ha preferido ser un presidente con exacerbado índice de presidencialismo, con un entorno idéntico a todos los malditos entornos que rodean presidentes y les cierran el gran angular para ver el paisaje y todos los territorios posibles.
Evo es presidente de Bolivia. De un país de aproximadamente doce millones de habitantes, incluyendo en ese conteo a los que viven en Buenos Aires, Washington y varias ciudades españolas. Pudo haber sido el líder de los indígenas de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Ecuador, Perú, Colombia, México, otra vez: Guatemala. Pero no, prefiere ser aliado de Cuba y del chavismo, para remar en trío contra las muy fuertes y consolidadas corrientes mundiales.
Hubiera querido que el indio alzado siguiera en el plan de indio y en cuanto fuera necesario, también alzado. El sabrá por qué prefiere ser un político criollo que se deja absorver por las coyunturas, cosa contradictoria para un proyecto político que pretende llevar adelante a perpetuidad.
No ha sido así, porque a dieciséis meses de gobierno del MAS, ha preferido optar por el perfil dominante de caudillo republicano con referentes delirantes como el de Hugo Chávez. Evo debería estar preguntando por José Ignacio Muiba y por tantos más que fueron para el oriente de Bolivia tan importantes como para el occidente lo fueron Tupac Katari y Bartolina Sisa.
Si Evo hubiera optado por una militancia indígena y no por el perfil de un guerrillero por las luchas independentistas del Siglo XIX podría en este momento llevar su voz a los aproximadamente 350 millones de indígenas que habitan los cinco continentes del planeta. Ha preferido ser un presidente con exacerbado índice de presidencialismo, con un entorno idéntico a todos los malditos entornos que rodean presidentes y les cierran el gran angular para ver el paisaje y todos los territorios posibles.
Evo es presidente de Bolivia. De un país de aproximadamente doce millones de habitantes, incluyendo en ese conteo a los que viven en Buenos Aires, Washington y varias ciudades españolas. Pudo haber sido el líder de los indígenas de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Ecuador, Perú, Colombia, México, otra vez: Guatemala. Pero no, prefiere ser aliado de Cuba y del chavismo, para remar en trío contra las muy fuertes y consolidadas corrientes mundiales.
Hubiera querido que el indio alzado siguiera en el plan de indio y en cuanto fuera necesario, también alzado. El sabrá por qué prefiere ser un político criollo que se deja absorver por las coyunturas, cosa contradictoria para un proyecto político que pretende llevar adelante a perpetuidad.
miércoles, 30 de mayo de 2007
FIFA nuestra: estamos en los cielos
La Pachamama está bramando de ira, los condores quieren emigrar a los alpes suizos para picotear la cabeza pelona de Blatter, Patato Méndez cochabambinea con boicotear la Copa América, Carlos Chávez, presidente de la Federación, ama La Paz porque vivió aquí y va a defender la altitud, la falta de oxígeno, y el privilegio de contar, nosotros, altos y alteños, con más globulos rojos que quienes viven en la "normalidad" del nivel del mar.
Ayer me preguntó el Hombre Invisible que dirige la radio que se ve, si en este momento mundial no hay una pugna y una puja entre el poder transnacional y las oeneges europeas que se esmeran por penetrar e influir en gobiernos latinoamericanos. Yo creo que no, le dije, que la plata de las petroleras, de los fabricantes de armas y de los narcos es infinitamente mas poderosa que las de quienes defienden la biodiversidad, los ecosistemas, los derechos de los originarios, el oxígeno de los grandes reservorios naturales, etc.
Me falto decir en esa entrevista que la FIFA es las Naciones Unidas de los negocios que sitúan al fútbol como undécima industria planetaria. Que la televisión, el merchandaising, y las grandes marcas de consumo pasan por encima de la pelota, el juego y sus misterios. El fútbol es negocio sobre todo, y la esencia del juego queda para los ingenuos puristas entre los que me cuento.
En La Paz las calles se convirtieron hoy en canchas de fútbol, en marchodromos para reclamar la defensa de la universalidad, la no discriminación, la historia y por supuesto que la geografía cordillerana que nos involucra a peruanos, ecuatorianos, colombianos, chilenos y bolivianos.
En 1993-94 afirmé que el fútbol era el mayor patrimonio emocional del país gracias al encantamiento que la Selección Nacional produjo en la gente. Hoy digo que el único factor de unidad boliviana --ojo el ú-ni-co-- es el fútbol. En lo demás nos reafirmamos en lo distintivo que nos hace diversos, laberínticos, desorganizados, desmembrados, librados a la buena de Dios, masticando nuestras miserias y rumiando
contra el otro, indio, mestizo, blanco o negro.
Blatter: Estamos aquí en el cielo de la tierra y queremos formar parte de la guerra lúdica moderna, queremos participar como hasta ahora por derecho. Aunque perdamos casi siempre. Aunque perdamos incluída la altitud de La Paz, que hace tiempo dejo de ser la aliada que ahora lo es, y de verdad, para Ecuador.
Ayer me preguntó el Hombre Invisible que dirige la radio que se ve, si en este momento mundial no hay una pugna y una puja entre el poder transnacional y las oeneges europeas que se esmeran por penetrar e influir en gobiernos latinoamericanos. Yo creo que no, le dije, que la plata de las petroleras, de los fabricantes de armas y de los narcos es infinitamente mas poderosa que las de quienes defienden la biodiversidad, los ecosistemas, los derechos de los originarios, el oxígeno de los grandes reservorios naturales, etc.
Me falto decir en esa entrevista que la FIFA es las Naciones Unidas de los negocios que sitúan al fútbol como undécima industria planetaria. Que la televisión, el merchandaising, y las grandes marcas de consumo pasan por encima de la pelota, el juego y sus misterios. El fútbol es negocio sobre todo, y la esencia del juego queda para los ingenuos puristas entre los que me cuento.
En La Paz las calles se convirtieron hoy en canchas de fútbol, en marchodromos para reclamar la defensa de la universalidad, la no discriminación, la historia y por supuesto que la geografía cordillerana que nos involucra a peruanos, ecuatorianos, colombianos, chilenos y bolivianos.
En 1993-94 afirmé que el fútbol era el mayor patrimonio emocional del país gracias al encantamiento que la Selección Nacional produjo en la gente. Hoy digo que el único factor de unidad boliviana --ojo el ú-ni-co-- es el fútbol. En lo demás nos reafirmamos en lo distintivo que nos hace diversos, laberínticos, desorganizados, desmembrados, librados a la buena de Dios, masticando nuestras miserias y rumiando
contra el otro, indio, mestizo, blanco o negro.
Blatter: Estamos aquí en el cielo de la tierra y queremos formar parte de la guerra lúdica moderna, queremos participar como hasta ahora por derecho. Aunque perdamos casi siempre. Aunque perdamos incluída la altitud de La Paz, que hace tiempo dejo de ser la aliada que ahora lo es, y de verdad, para Ecuador.
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