sábado, 4 de julio de 2026

Los números del Mundial más participativo de la historia

 

No hay en el planeta otra organización multilateral que albergue más cantidad de países que la FIFA. Cuenta con 211 asociaciones nacionales frente a las 193 que conforman la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La FIFA es la corporación empresarial del fútbol, siempre bienvenida con pasaporte para ingresar a cualquier territorio nacional, mientras que Naciones Unidas es hoy la organización que reúne a los Estados nacionales de todos los continentes con sus respectivas subsidiarias especializadas que como nunca antes se ha convertido en una convidada de piedra en el nuevo escenario geopolítico en el que eso que hasta hace un par de años se llamaba derecho internacional, ha quedado pulverizado por obra y gracia de la democracia estadounidense Maga – Epstein y la vocación genocida desde la Israel de su Primer Ministro, Benjamín Netanyahu.

Con sede en Zurich y un presidente italo suizo, Gianni Infantino, que viaja por el mundo más que Trump, la FIFA que ha incrementado de 15 a 22 por ciento el número de selecciones que juegan la llamada fase final de una Copa del Mundo –de 32 a 48 selecciones—entregará 871 millones de dólares a quienes están protagonizando el torneo más participativo del que se tenga memoria desde que fuera inaugurado en 1930.

De las 16 selecciones que ya quedaron eliminadas en la fase de grupos, se lleva cada una, 10.5 millones de dólares. Las siguientes 16 que resulten perdedoras en los dieciseisavos de final, embolsarán 12.5 millones por cabeza. Las ocho que sean derrotadas en octavos de final, percibirán, también cada una de ellas, 16.5 millones. Cada una de las cuatro que terminen su participación en cuartos de final, percibirán 20.5 millones. La selección que consiga el cuarto puesto, cobrará 28.5 millones y la que quede en tercer lugar, 30. 5 millones. La selección que pierda la final y termine como subcampeona, recibirá 34.5 millones y la campeona del mundo, 51.5 millones de dólares. La forma en que se calculan todos estos montos resulta de la suma de premios por rendimiento más un total asegurado con bono.

Esta información sobre los egresos que le significan a la FIFA la realización de una Copa del Mundo, haría suponer que se  trata de una cada vez más generosa multinacional con sus asociados, pero la realidad contable, hechas las cuentas del debe/haber dicen que percibe por lo menos tres veces más de lo que eroga y esto se traduce entre 2400 y 2900 millones de dólares por derechos de marketing y patrocinios comerciales, cifras aproximadas a las que se debe sumar la publicidad directa indexada en los derechos de transmisión televisiva y digital, lo que el llamado bloque comercial de ingresos genera un aproximado de seis mil millones de dólares.

Los denominados socios de nivel uno, le pagan a la organización futbolística entre 150 y 200 millones de dólares, los del nivel 2 o patrocinadores del torneo, abonan en este 2026 entre 65 y 100 millones de dólares, mientras que los promotores regionales inscritos en el nivel 3, invierten entre 10 y 50 millones de dólares. Estas astronómicas cifras, tienen, además, efectos multiplicadores en tanto las cadenas nacionales de televisión que poseen derechos de transmisión, revenden en sus mercados locales el acceso a transmisiones vía televisión abierta o por cable.  Se calcula que la inversión total del mercado publicitario mundial asciende a 10 mil millones de dólares.

El mundial de fútbol es hoy día el acontecimiento deportivo cultural más resonante del globo. De sus características de juego y reglamentarias se desprenden, además de las comerciales, una serie inconmensurable de manifestaciones callejeras urbanas, repercusiones interculturales, históricas, de archivo periodístico que procesa antecedentes de todas las versiones anteriores con apenas ocho campeonas en toda la historia  --cinco europeas, tres sudamericanas—y que nada más suman el 3.79 por ciento del total de selecciones que pertenecen a la FIFA, lo que significa que la abrumadora mayoría de las selecciones participantes de un mundial  --el 96.21 por ciento—desde las fases clasificatorias o eliminatorias, terminan perdiendo.  Han ganado la Copa del Mundo, nada más que Brasil (5), Alemania (4), Italia (4), Argentina (3), Uruguay (2), Francia (2), Inglaterra (1) y España (1).

Hasta Qatar 2022, las selecciones que llegaban a la final, disputaban siete partidos, así como las que disputan el tercer lugar. En esta versión con tres países anfitriones por primera vez de estas 23 versiones mundialistas, finalistas y semifinalistas llegarán a disputar ocho partidos, al haberse agregado los dieciseisavos de final, exigidos por la participación de 48 selecciones, como nunca antes había sucedido, procedentes de Europa, Asia, África, las tres Américas y Oceanía.

En el contexto histórico del fútbol mundial, la selección de Bolivia ha participado en tres oportunidades: En 1930 en calidad de invitada, en 1950 accedió directamente al haberse retirado las selecciones de Argentina y Perú, y en 1994 al lograr la clasificación en el segundo lugar del grupo B de Sudamérica por debajo de Brasil –único país que ha participado de las 23 copas del Mundo hasta ahora disputadas-- e imponiéndose a Uruguay, Ecuador y Venezuela.

 

Julio Peñaloza Bretel es periodista. Fue Jefe de Prensa de la selección boliviana en la Copa del Mundo 1994, jugada en Estados Unidos.




Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 29 de junio

El ángel amateur

 

El Indio Solari está cantandolé a Lionel Messi desde el cielo y el infierno su premonitorio “ángel amateur”: “Empiezo por el final, terminaré en el principio” para continuar con el augurio “yo ya no puedo cumplir hazañas que prometí, sólo seguir cantando”.

Cada vez que repasamos lo que hace Messi para no dejar de ser amateur, ese que ama vocacionalmente lo que hace, me convenzo más que con su esencia ha logrado ponerle una frontera a su cerebro para separar la fama y el dinero del espíritu con el que el genio nacido en Rosario se desplaza en los tapetes verdes en los que el juego de once contra once se hace prosa y poesía (Pier Paolo Pasolini) gracias a esa capacidad que tiene de honrar al más grande título de un libro futbolero: “La dinámica de lo impensado”(1967) de Dante Panzeri.

¿A alguno de nosotros, seguidores persistentes del juego, se nos pasó por la cabeza que Messi empezaría por el final anotando un triplete en el debut contra Argelia en su sexto mundial para terminar en el principio como cuando debutaba el 16 de noviembre de 2003 con la camiseta del Barcelona a los 16 años? Creo que a nadie, y menos a esa caterva de detractores que siguen esperando vanamente que se produzca el tropezón que le ponga fin a su carrera, ahora que tiene 38 años jugando su sexto mundial.

Los que le llaman extraterrestre o ángel caído del cielo, se equivocan. Messi, desde su inalterable cotidianidad de hombre normal, con la sencillez del que rehúye la ostentación, ha sido tan terrícola durante toda su carrera que primero se hizo especialista en fracasos con la celeste y blanca, como alguna vez se autodefiniera el ahora seleccionador de Uruguay, Marcelo Bielsa, masticando las amarguras de la derrota, claudicando y renunciando a continuar en la selección argentina en 2016 y retornando desde la tristeza para reactivar el incierto desafío de intentarlo otra vez.

Ya lo había ganado todo con los blaugranas y como siempre recuerdo, cristalizando esa santísima trinidad junto a Xavi e Iniesta con los que no se cansaba de dibujar triangulaciones y hacer de cada juego una fiesta en la que la calidad desembocaba en goles y trofeos levantados.  

Cuando Lionel Scaloni se hizo cargo de la albiceleste, acompañado por ese puñado de talentosos que conforman su cuerpo técnico –Pablo Aimar, Wálter Samuel, Roberto Ayala—provenientes de la generación formada por José Pekerman, estaba arribando un desconocido al que gran parte del periodismo argentino le cantó el réquiem de la subestimación y el menosprecio.

Les tapó la boca a los pájaros de mal agüero –desde entonces a la selección muchos le llaman la escaloneta--, aplicando el “uno para todos y todos para uno” de Los tres mosqueteros. Ningún otro predecesor parecía haber asumido plena conciencia de que la fórmula consistía en una dinámica de dar-recibir con Messi jugando para el equipo y simultáneamente los compañeros jugando para Messi, esto es, produciendo la circularidad de lo colectivo y lo personal, con trabajo táctico y autorización de libertad para las expresiones de talento individual, no sólo del 10, sino de todos sus compañeros como sucedió con esa obra de arte que es el segundo gol anotado por Angel Di Maria frente a Francia en la final de Qatar 2022 luego de una secuencia de precisión en velocidad producida por Nahuel Molina, Lionel Messi, Julián Alvarez, y Alexis MacAllister

La perfección futbolística alcanzada por Messi, la única perfección hoy verificable por quienes se ufanan de apreciar el juego en profundidad, pasa por su ausencia del partido jugado frente a Brasil (4-1) por eliminatorias (25 de marzo de 2025). Argentina ofreció entonces una exhibición de solidez táctica notable, pero sobre todo un repertorio de exquisiteces técnicas de sus intérpretes. Fue en ese partido que se confirmó que la “Messi dependencia” era cosa del pasado amargo, produciéndose otro hecho inusual: Messi, inspirando a sus compañeros desde afuera de la cancha, demostró que también se puede ser el mejor en esa aparente contradicción de ser sin estar.

En su debut en este mundial 2026 frente a Argelia, el úlitmo campeón del mundo, obligado por el buen manejo de pelota de la selección africana intentando imponer superioridad en el medio terreno, tuvo que emplear recursos de repliegue y disciplina defensiva que le dieron apariencia de lentitud, ensayando de manera inusual, salidas de balón saltando líneas con largos envíos a cargo del guardameta Emiliano Martínez a contracorriente de una Argentina acostumbrada al control casi absoluto de las acciones en el desarrollo de un partido, que habitualmente sale del fondo con el primer pase a cargo de alguno de los centrales, en este caso Cristian “Cuti” Romero o Lisandro Martínez.

Con la madurez acumulada ejerciendo su condición de gran ganadora en Qatar, Argentina hizo de la perfecta combinación entre pausa y repentización, el expediente de cómo jugar sin ansiedad igual de bien con la posesión de la pelota así como con la pérdida y la búsqueda de recuperación que permitieron las fantasmales irrupciones del ángel amateur para batir la portería del hijo del gran Zinedine Zidane (Luca), ahora más argelino que francés.

Así Argentina inició su andadura en esta Copa del Mundo, como si su tercera final ganada hubiera sucedido hace quince días: La mayor parte de los futbolistas de hace cuatro años estaba en la cancha del Kansas City Stadium repleta de argentinos y argentinas de todas las edades delirando con ese elenco que por si fuera poco, se ha tomado tiempo para contener a su líder histórico, afectado por una enfermedad comprometedora que está padeciendo su padre, internado en una clínica.

Cuando se pensaba que en este torneo tendríamos a un Messi otoñal, sucedió lo  contrario porque como bien dice Aimar, “con el nos acostumbramos a lo extraordinario”.

Ahora toca Austria (lunes 22 de junio 13:00 HB), contra la que podría jugar otro partido memorable, pero no se descarta que en algún momento no brille como todos lo esperamos. No tiene importancia. Ya lo hizo todo por el fútbol en todas sus dimensiones. Lo único seguro es que saltará al campo de juego para decirnos, otra vez, que quiere seguir compitiendo como nadie, hasta cuando quiera y es que como   lo dijera el delantero británico Jack Grealish (Everton) “Messi les recuerda a todos la diferencia entre la fama y la grandeza.”



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 22 de junio

El juego como catarsis de la mediocridad

 

A cuarenta y cinco días de una Bolivia bloqueada por su incapacidad de asumirse a si misma en todas sus dimensiones étnico históricas, el juego, bendito juego, nos ayuda a planear por encima de tanta mediocridad, producto de la negación del otro.

Iniciada la Copa del Mundo hace cinco días, me pasé por el forro la cursilería de un historiador oficial que alguna vez fue definido como un océano de conocimientos con un milímetro de profundidad y también me resbaló la ya consabida andanada de insultos y descalificaciones contra el masismo a cargo de un vejete cascarrabias que alguna vez evocó la figura de la viuda de Paz Estenssoro porque era amiga de sus papás.

Hay que huirle a la lista de cursilerías y patéticas miradas acerca de lo que ha venido aconteciendo en estos tiempos bolivianos en los que está triunfando la mediocridad por derecha y ahora también por izquierda. De verdad que es como para sentir hartazgo ante el aluvión de cantaletas gagá en onda lamento clasemediero, pero quienes abrazamos el sentido lúdico de la vida (lease a Johan Huizinga*) nos sentimos rescatados por el recreativo efecto hipnótico del fútbol.

Pareciera un contrasentido, pero el fútbol, hoy día, lejos de convertirse en un dispositivo para la evasión de asuntos importantes y solemnes, es la manifestación perfeccionada en clave deportiva de la organización humana al servicio de un ideal, de un objetivo capaz de trascender su basamento industrial capitalista. Lease o release a Albert Camus: “Todo lo que con más seguridad sé a la larga sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”. El autor de “El extranjero” y de “La peste” fue arquero antes que escritor. 

La selección de Estados Unidos dirigida por el argentino Mauricio Pochettino ha impartido una lección de cómo se ejercita la presión alta, recurso que ahoga la salida del adversario cuando delanteros y extremos se desdoblan en defensores de avanzada y asumen tareas de recuperación apenas comienza a producirse la salida de la pelota desde el fortín albirrojo. Con este primer argumento de ocupación territorial, la principal selección anfitriona de este mundial aplastó 4-1 a una Paraguay que ingresó al campo, desprevenida y parece que desinformada de cómo los gringos han evolucionado extraordinariamente para intentar parecerse cada vez más a los equipos europeos que tienen como fundamentos la velocidad, la precisión y la automatización de los movimientos colectivos que no dejan jugar al rival, para a continuación exhibir virtudes con la posesión del esférico.

La selección de Marruecos que llegó a semifinales en Qatar 2022 le jugó a Brasil con el desparpajo de un crack prematuro de tan sólo 18 años que forma parte del Lille de Francia. Se llama Ayyoub Bouaddi y pudo haber elegido la selección de “Les bleus” (ya lo había hecho en una juvenil), pero prefirió optar por la camiseta con la nacionalidad de sus padres, nacidos los dos en Marruecos. Es lo que se llamaría en el lenguaje de la naranja mecánica neerlandesa un polifuncional y hoy día se define como todocampista porque puede estar-moverse en cualquier lugar de la cancha para marcar y quitar, colaborar en coberturas, y en consecuencia recuperar la pelota para en fracciones de segundo pasar a comandar desde la gestación de la mitad del campo, los ataques para llegar, en este caso, a la portería de Allison. Resultado: La verde amarilla pentacampeona apenas pudo empatarles a los marroquíes con una aislada como inspirada genialidad de Vinicius Júnior, que ha hecho de su victimización por racismo, la marca del odio trasladada al Santiago Bernabeu del Real Madrid y a otros estadios europeos.

Boadding que recupera como un león y traslada como una gacela, transitó con y sin pelota exhibiendo una condición física envidiable, despreocupado por el peso psicológico que puede suponer la camiseta del Pentacampeón, para hacer lo suyo y mas bien incomodar a los brasileños forzados a conformarse con el empate al final de cuentas.

De lo hasta ahora visto, el lance entre ecuatorianos y marfileños sirvió para confirmar que con un cero a cero durante casi todo el trámite del partido se producía la sensación de que se habían anotado como media docena de goles, por la intensidad expuesta por ambas escuadras que se iban imponiendo alternativamente en el dominio del juego hasta que los africanos quebraron el empate para ganar con un gol de esos que muerden el primer palo del arquero, convertido por Amad Diallo que forma parte de la plantilla del Manchester United.

En la primera etapa, Ecuador dirigida por el argentino Sebastián Beccacece demostró por qué la tricolor consiguió el segundo puesto de la clasificación en la eliminatoria sudamericana. Sólo perdió dos partidos, ganó ocho, empató ocho, anotó 14 goles y apenas le convirtieron cinco, lo que significa que el de Hernán Galindez (Huracán de Argentina), fue el arco menos vencido de todo el torneo.

Con un proceso de construcción de su fútbol profesional iniciado por el montenegrino Dussan Draskovic (1988-1993), en la actualidad Ecuador exhibe una vitrina altamente competitiva. Para muestra hay que citar a Willian Pacho, zaguero central del PSG, bicampeón europeo; Moisés Caicedo mediocampista del Chelsea, primer campeón del mundial de clubes; y Piero Hincapié, lateral izquierdo del Arsenal, último campeón de la Premier inglesa.  

Qué decir de Costa de Marfil dirigida por el francés marfileño Emerse Faé: Como sucede con la gran mayoría de las selecciones africanas, no tiene ningún jugador disputando la competencia doméstica. La mayor parte de su plantilla se desempeña en Europa, con nombres que integran equipos de las cinco grandes ligas: Guela Doue, Simon Adingra y Elye Wahi en la Ligue 1 francesa; Yan Diomande y Bazoumana Touré en la Bundesliga alemana; Nicolas Pépé, del Villarreal de La Liga de España; Evann Guessand, Amad Diallo e Ibrahim Sangare en la Premier League inglesa; junto a Odilon Kossounou, Evan Ndicka y Ange-Yoan Bonny en la Serie A italiana.

El fútbol es hoy día la puesta en evidencia planetaria de cómo puede suceder que el juego ayuda a ponernos a buen recaudo de las pretenciosas tonterías revestidas de análisis político, sociológico, marketero y hasta histórico.

Gracias a la Copa del Mundo 2026, el fútbol reafirma su posicionamiento como legítimo refugio para ponernos a salvo de tanta impostura y mediocridad en este lugar del mundo que se autoengaña esperanzado en un repechaje a título de gesta heróica.

En un país errático como Bolivia hay que hechar mano de la brújula que nos lleva a espectar el talento futbolístico. Aunque su selección, otra vez, no haya podido llegar al Mundial.

 

*Homo Ludens (1938) es la obra más influyente de Johan Huizinga y un pilar fundamental de la sociología, la antropología y la teoría del juego. En este libro, el autor defiende la idea de que el juego no es una simple actividad de ocio, sino un factor constitutivo primordial de la cultura humana.





Publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 15 de junio

Del pasado colonial a la plurinacionalidad futbolística

 

Los prolegómenos de la Copa del Mundo 2026 han sido policiaco persecutorios. En uno de los países sede, Estados Unidos, donde el fútbol se llama soccer para diferenciarlo del “fútbol americano”, la antesala del torneo informa sobre la deportación de un árbitro de nacionalidad somalí, elegido por ser el mejor calificado procedente de África. A continuación espectamos televisivamente las revisiones con tufo represivo al pie del avión a los futbolistas de la selección de Uzbekistán con detectores de metales y perros policías. Un protocolo abiertamente antimigratorio como este, marca por delante de la cita futbolera, por primera vez en sus 96 años de vigencia, con 48 selecciones nacionales, una bienvenida fascistoide a cargo de la democracia “MAGA – Epstein”. En México y Canadá, los otros países sede, no pasan ni por asomo, tales despropósitos.

 Para que todo esto pueda suceder, el suizo italiano Gianni Infantino, presidente de la FIFA, tiene que ser uno de esos gerentes con el estómago blindado para arrodillarse frente al hombre naranja.

Resulta ridículo que en una realidad futbolera plurinacional como la de Estados Unidos estén produciéndose incidentes tan vergonzosos como ofensivos a la integridad humana y al sentido de deportividad, considerando que en su Major League Soccer (MLS) actúan regularmente futbolistas de 76 nacionalidades.

La Premier inglesa, la más importante en calidad competitiva de todas, figura con futbolistas de 71 nacionalidades.

Vale recordar como antecedente histórico geográfico que Inglaterra, el imperio donde “nunca se ponía el Sol”, controló cuarta parte del planeta con las “Trece colonias” que dieron origen al nacimiento de los Estados Unidos de América. También estuvo bajo su yugo Canadá e islas principales del Caribe, centro y Sudamérica.

En Asia la lista es más larga de la que debe considerarse El Raj Británico como "la joya de la corona" que abarcaba los actuales territorios de India, Pakistán, Bangladesh, Birmania (Myanmar) y Sri Lanka (Ceylán), Malasia y Singapur.  Puntos comerciales estratégicos en el sudeste asiático como Hong Kong cedido por China tras las guerras del Opio. Oriente Medio con Protectorados y mandatos en Palestina, Transjordania, Irak, Kuwait y los Estados de la Tregua (hoy Emiratos Árabes Unidos).

En Africa, el Reino Unido ejecutó el proyecto de conectar el continente de norte a sur "desde el Cabo hasta El Cairo", África Oriental y del Norte: Egipto, Sudán, Kenia, Uganda y Somalilandia. África del Sur: Sudáfrica, Rhodesia (hoy Zimbabue y Zambia), Botsuana y Lesoto. África Occidental: Nigeria, Costa de Oro (hoy Ghana), Sierra Leona y Gambia.

En Oceanía, Australia se colonizó inicialmente como un asentamiento penal. Nueva Zelanda fue incorporada formalmente mediante el Tratado de Waitangi, así como las Islas del Pacífico: Fiyi, las Islas Salomón, Tonga y Vanuatu.

Finalmente, en la mismísima Europa, deben considerarse puntos estratégicos como Gibraltar en el que se ejerce el control militar del acceso al mar Mediterráneo, cuya soberanía es reclamada por España. Malta y Chipre: Islas con alto valor naval y logístico.

Con la descolonización de la India, en 1947, y la devolución de Hong Kong a la China en 1997, en un proceso que abarca medio siglo, se produjo el fin del imperio británico, cuando en el mundo pasaban a mandar planetariamente, en el marco de la Guerra Fría, Estados Unidos y la URSS.

Sirva este panorama previo para dar un salto hacia el verde césped del fútbol: En el pasado los ingleses colonizaban y sojuzgaban, y hoy contratan futbolistas de África, Asia, América y Oceanía para sus equipos de la Premier League que inscriben sus nombres en la élite de la industria futbolística en la que las relaciones contractuales y los salarios semanales deben leerse en millones y cientos de miles de dólares, euros o libras esterlinas.

En la actualidad, la Premier inglesa cuenta con futbolistas de 71 países, con el antecedente que desde 1992, han pasado por las filas de sus grandes, medianos y pequeños clubes, jugadores de 128 nacionalidades. Para mejor contexto es bueno considerar que la FIFA alberga 211 asociaciones nacionales a la fecha, cifra que supera a la de países inscritos en Naciones Unidas que tiene 193.

La primera división de los torneos ingleses es indiscutiblemente plurinacional con 40 futbolistas franceses, 36 neerlandeses, 31 brasileños, 21 españoles, 15 alemanes, 14 argentinos, 14 portugueses, un haitiano, un mozambiqueño, un uzbeko y un iraquí.

En términos más generales, actúan en la Premier, 260 futbolistas europeos, de los cuales sólo el 34.7 por ciento son ingleses. Los clubes con menor cantidad de futbolistas nacionales, son el Arsenal y el Manchester City. El Wolverhampton registra nada más que un solo futbolista inglés en sus filas.

Más datos: Del Africa se registran un total de 78 futbolistas. Destacan siete de Costa de Marfil, siete de Nigeria, seis de Marruecos, cinco de Camerún y cinco de Senegal. El club con más futbolistas africanos es el Sunderland que tiene ocho en sus registros.

De Sudamérica, hay 68 en total y al registro mayoritario de brasileños y argentinos hay que añadir seis colombianos, tres uruguayos, dos ecuatorianos y un peruano. El mejor cotizado de todos es el argentino Alexis Mac Allister (Liverpool), valuado en 100 millones de euros. Le sigue el ecuatoriano Moisés Caicedo (Chelsea), cuyo pase ha sido fijado en 90 millones de euros.

Futbolistas de procedencia asiática se registran diez: Seis japoneses, dos coreanos, y los ya citados uzbeko e iraquí.

Estos números indican que a los clubes ingleses les interesa conservar su marca histórica distintiva, pero sin reparar en visiones nacionalistas, patrioteras o chauvinistas, y si para ello es necesario tener un abrumador predominio de futbolistas “extranjeros”, ningún problema, lo importante es competir y tratar de ganar, tal como lo demuestra continuamente el Big Six de los más poderosos: Arsenal, Liverpool, Manchester City, Manchester United, Chelsea y Tottenham. Lo genuinamente inglés, aquí, son los trayectos históricos de los clubes y para fortalecer la competitividad ha sido necesario importar los mejores recursos humanos posibles de afuera: United colours of Premier League.

Las reglas del juego indican que cada club debe registrar un mínimo de ocho futbolistas ingleses, lo que se llama Home-grown (formados localmente). Tales futbolistas deben completar tres temporadas antes de cumplir los 36 años. A esta modalidad también pueden acogerse extranjeros como el francés William Saliba del Arsenal y el brasileño Joao Pedro del Brighton que transcurrieron tres años, antes de cumplir 21, en academias británicas, y por lo tanto puede acreditarse en cada uno de ellos “formación futbolística inglesa”.

Para cumplir con el requisito de los ocho con formación local, los clubes compran futbolistas que serán suplentes y que no jugarán partidos oficiales casi nunca.

El Arsenal, campeón de la última temporada, después de una sequía de 22 años, cuenta con cinco futbolistas españoles, tres brasileños, un noruego, un francés, un alemán, un italiano, un neerlandés, un belga, un danés, un polaco, un ucraniano y un ecuatoriano. Tiene seis futbolistas ingleses, de los cuales tres llegaron de otros clubes, y tres fueron formados en su propia cantera. La plurinacionalidad de los “gunners” se extiende al cuerpo técnico: Cuatro españoles, un neerlandés, un francés y un argentino.

La plantilla de este último campeón de la Premier League y que perdió en la final de la Champions con el PSG está avaluado en 1330 millones de dólares y sus ingresos en el último año se han incrementado en un 12 por ciento por derechos de televisión, ingresos comerciales y recaudaciones, sumando 880 millones de dólares.

  La Inglaterra colonialista de ayer es en la actualidad, por lo menos en el fútbol, una realidad plurinacional extraordinaria, si además de todos los datos hasta aquí expuestos se considera que hay futbolistas ingleses de orígenes africanos.

En la Premier league se abrazan para celebrar un gol, blancos, negros y amarillos con el compañerismo que debe ser parte de un deporte en el que lo individual y colectivo se combinan en función de las virtudes de funcionamiento en el juego y las características personales de talento que distinguen o diferencian a los cracks, de los grandes jugadores y de los muy buenos jugadores.

El fútbol inglés es hoy un lugar de encuentro de continentes y naciones. Mientras tanto en países como Bolivia todavía prevalecen discusiones de trasnoche: ¿El técnico de la selección tiene que ser nacional o extranjero?



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 11 de junio

 

 

 

Indio

 

“Empiezo por el final/ Terminaré en el principio/ Mis intereses, quizá/ No fueron saludables/ Yo ya no puedo cumplir/ Hazañas que prometí/ Solo seguir cantando/ La traición duele hacia atrás/ No sabés cuándo comienza/ Un ángel sonso, amateur/ Me condenó al paraíso/ Solo me falta saber/ La fecha y el lugar/ Y allí iré cantando/ Mis amores refugié/ En el arcón del amor propio/ Al soberbio todo le es/ Sufrido y muy aburrido/ Yo ya no puedo cumplir/ Hazañas que prometí/ Solo marchar cantando/ Más de una vez me escuché decir/ Que en la resistencia está/ Todo el hidalgo valor de la vida/ Yo ya no puedo cumplir/ Hazañas que prometí/ Solo esperar cantando.”

Abro esta columna con la transcripción de “Encuentro con un ángel amateur” (2021), canción que escribió Carlos Alberto Solari (Paraná, Argentina, 1949)  cuando ya había quedado atrás su legendaria banda “Patricio Rey y sus redonditos de ricota” y en ese tiempo en que la gloria ya se vislumbraba eterna para su trayectoria musical, se puso a la cabeza de “Los fundamentalistas del aire acondicionado”.

El nombre de este rockero enigmático, provisto de un fuego poético que no admite comparación, lo hace tocayo de Charly García (Carlos Alberto García Moreno), pero principalmente nos quedará grabada de su imagen, la decision de su banda de amigos de renombrarlo como Indio, porque así le llamaban a otro Solari, Jorge, futbolista de River Plate y luego entrenador.

Ese otro Indio tiene hoy 81 años. En el país de la grieta, un Indio de River facilitó con su apodo el convertir a este otro Indio de Boca en una leyenda, el músico más amado por esas masas argentinas futboleras y musicales que cobran forma de expresividad emocional a través del fanatismo y la lealtad incondicional. Será por eso que la Argentina popular resiste, porque a quienes le escriben, le cantan y los encantan con una estrofa, una gambeta, y un gol, les profesan un amor colectivo de esos que, en otros sitios, difícilmente pueden encontrarse con tan extraordinarios extremos de expresividad y agradecimiento: Una jugada, una canción, un gol, un estribillo han conseguido tantas veces el milagro de la felicidad colectiva en ese Río de la Plata que amó para siempre a Gardel, a Maradona, y a este Indio Solari por el que se han manifestado millones en las calles, las plazas y los estadios de esa Argentina que hoy resiste la crueldad tarareando “Encuentro con un ángel amateur”.

El Indio Solari no se volteaba a mirar si lo llamaban Carlos, Alberto o Carlos Alberto porque hizo del apodo, su verdadero nombre, con el “respeto, admiración y solidaridad hacia los pueblos originarios de nuestra región”. Ninguno de sus gigantescos colegas, Spinetta, Charly, Fito Páez, probablemente a excepción de Gustavo Ceratti y Soda Stereo, ha logrado reunir 300 mil personas en sus convocatorias musicales. Es el ídolo de masas al que no le interesó trascender fronteras rioplatenses porque se dedicó por entero a conectar con las argentinas y los argentinos, a hacer de sus puestas en escena, huracanes de rock en que los ángeles exterminadores y los demonios incontrolables se daban cita para compartir en una misma noche, sueños parecidos de alegrías, decepciones, tristezas y dolores cauterizados por sus textos y su música.

El Indio Solari fue atacado por un accidente cerebro vascular mientras nadaba este viernes 5 de junio. Sufrió a continuación, casi de inmediato, un paro cardio respiratorio, a diez años de habersele diagnosticado el mal de Parkinson, del que dijo en 2016 “me está pisando los talones pero aquí estoy” y habría que agregar como premonitorio el “sólo esperar cantando” de su ángel amateur.

En el apogeo de “Patricio Rey y sus redonditos de ricota” (1993), el Indio ya se había referido a su ángel musical con el título de “Un ángel para tu soledad”:

“Ya sufriste cosas mejores que estas/ Y vas a andar esta ruta hoy cuando anochezca/ Tu esqueleto te trajo hasta aquí/ Con un cuerpo hambriento, veloz/ Y aquí, gracias a Dios/ Uno no cree en lo que oye/ Ángel de la soledad/ Y de la desolación/ Preso de tu ilusión, vas a bailar/ A bailar, bailar/ Es tan simple, así no podés elegir/ Claro que no siempre, ¿ves?, resulta bien/ Atado con doble cordel/ El de simular/ No querés girar maniatado/ Querés faulear y arremolinar, oh, no/ Medís tu acrobacia y saltás/ Tu secreto es/ La suerte del principiante/ No puede fallar/ Alguna vez, quizás, se te va la mano/ Y las llamas en pena invaden tu cuerpo/ Y caés en manos del ángel de  la soledad/ Y él, gracias a Dios, tampoco cree en lo que oye/ Ángel de la soledad/ Y de la desolación/ Preso de tu ilusión, vas a bailar/ A bailar, bailar/ Por mis penas, bailá/ Y por tu soledad”.

Cuando el año 2005, Diego Maradona, al que el Indio llamó “el vengador de los pobres”, lo invitó a su programa televisivo “La noche del 10”, este que se ha erigido como procer del rock en castellano, rechazó el llamado. Decía que la televisión no era para el, sabedor de que a Diego no le gustaba que lo contradijeran, y menos frente a cámaras. El Indio era el Indio que preservaba su vida personal, sabedor que ella no le pertenecía a nadie más que a el.  Así lo recordaremos, inalcanzable para ser presa del show frívolo, y absolutamente entregado a sus miles de seguidores que lo escucharán siempre con devoción religiosa. Los ídolos son así. Capaces de viajar hacia la eternidad, y convertir ese  viaje en mística inmortal.



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 08 de junio

 

País de fallutos

He perdido la cuenta de las veces en que los maestros de oficios menores me fallaron, pero que en realidad son los imprescindibles para que las cosas y las personas funcionen. Algunos de ellos me demostraron con creces sus indiscutibles habilidades para la reparación de averías eléctricas, tuberías ensarradas por el transcurso de las décadas, ajustes de tornillos y barnices impecables de maderas, sastres que han hecho de cuantos jeans han caído en sus manos, prendas de vida alargada gracias a parches perfectos y costuras que les cerraron el paso a las hilachas para que los pantalones superaran la vida útil programada por el sistema de consumo: Se gasta, se rompe y a comprar uno nuevo. Conservo pantalones de mezclilla, parchados por todas partes, que superan las dos décadas de uso, gracias a este sastre que no para de trabajar, desde dar vuelta cuellos de camisa hasta coser botones que volaron por algún descuido.

Del canaletero, ningún reproche. Gracias a su extraordinaria capacidad y precisión, arregló un alero de mi techo para que nunca más en tiempos de aguacero se me inundará la casa. Tengo pendiente sentarme un día con el para que me cuente dónde, cómo y en cuánto tiempo aprendió ese tipo de arreglos contra tempestades, granizos y nevadas. Creo no equivocarme si digo que es el único de todos estos genios que facilitan la vida cotidiana, que nunca me plantó, que llegó puntual cuando dijo que estaría, que arregló lo que tenía que arreglar cuando dijo que lo haría para evitarme un nuevo dolor de cabeza por una lluvia que se filtra por los resquicios menos pensados e inunda de desesperación e impotencia.

El sastre me falló muy pocas veces y el experto en canaletas nunca, pero los demás, todos los demás, que no son pocos, me fallutearon siempre, y de todos ellos, algunos incluso se robaron unos peniques con el consabido “adelantame para el material” para desaparecer hasta el día de hoy.

Casi todos, desde los talentosos hasta los mediocres que venden verdura podrida, son, somos fallutos en este país de históricas promesas incumplidas, y esto cuando se verifica en los escenarios de las grandes decisiones ya resulta cosa seria como ese ofrecimiento de campaña electoral que inauguraba el uso del marketing político boliviano en 1989: Los estudios de opinión encomendados por Goni Sánchez de Lozada informaban que la más alta expectativa de la gente estaba centrada en el deseo de contar con una actividad laboral estable. Consecuencia: Goni ofreció 250 mil empleos a los incautos bolivianos que le creyeron, le creímos, votaron, votamos por el (para evitar el triunfo de Banzer) y eso le permitió llegar al primer lugar del podio, aunque todavía no a la presidencia. Cuatro años más tarde el mismo personaje alcanzaba la silla del Palacio Quemado, pero por supuesto que ya se había olvidado de su apantalladora promesa.

Los 250 mil puestos de trabajo ofrecidos quedarán en el recuerdo de los ingenuos que votaron, votamos por el candidato de la casilla rosada y que años después tuvo que salir rajando en helicóptero por esa autosuficiencia muy característica de los poderosos convencidos de su infalibilidad.

También nos falluteo Evo. No fue luego del referéndum de 2016, cuando en principio, resignado, aceptó su derrota en el referéndum del 21 de febrero y empezó a buscar relevo. Sucedió 20 meses después, en noviembre de 2017. Junto con su entorno palaciego decidió inventar el “ser candidato como derecho humano”, una grosería mayúscula validada por un arbitrario e incongruente Tribunal Constitucional. De esta manera, Goni y Evo resultaron en este sentido, igual de fallutos. El primero hizo una promesa de campaña incumplida y más tarde llegarían otras con el “Plan de todos”. El segundo metió a Bolivia en el túnel de la crisis institucional desde hace casi una década, y las consecuencias nos siguen sacudiendo como replicas de un terremoto que nos trajo hasta 2025 en que el oriundo de Isallavi le facilitó los caminos a Rodrigo Paz para ganar las dos instancias electorales que le permitieron llegar a la presidencia.

De esta manera Evo, por anular sus ex hermanos y compañeros, Andrónico y Del Castillo, endiablado de ira por haber quedado inhabilitado como candidato, instruyó en primera vuelta el voto nulo que siempre favorece al primero de la tabla, y en la segunda, ordenó voto comunitario por Paz-Lara para cerrarle el paso a Tuto al que considera el más distinguido agente del imperialismo norteamericano. A siete meses de instalado el nuevo gobierno, para Evo y la gran mayoría de la Bolivia popular, Paz es ahora el nuevo lacayo del norte.

Así de falluta es Bolivia. Evo con la disminuida, pero cualitatitva influencia sobre una porción del electorado, ayudó a Paz Pereira a ser Presidente, y este que se benefició del voto, con el valor agregado obtenido por el Capitán Lara, ni bien alcanzó el triunfo, tomó como decisión inaugural de su mandato, eliminar el impuesto a las grandes fortunas, beneficiando a ese puñado de millonarios fuga capitales que tiene Bolivia.

Con estos antecedentes, quedará claro que si hay algo que aquí no falla, es el falluterío, puntualmente practicado por el electricista, el plomero, el sastre y el Presidente del Estado, en mi caso con esa excepción que confirma la regla: La del canaletero que con su trabajo un día supo rehacer los aleros y ajustar los bajantes para cerrarle el paso a nuevas probables inundaciones en mi casa. Felizmente, siempre habrá uno que no nos falle. En la política todavía no lo hemos encontrado.




Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 01 de junio


El saber presidencial

 

En tiempos de renovada convulsión social, de alteración de la vida cotidiana, de urgencias producto del hartazgo y la decepción, de haber regresado en un abrir y cerrar de ojos hacia la Bolivia anterior a 2006 desde la lógica de las prácticas gubernamentales, pero que no es más esa Bolivia desde el empoderamiento ciudadano de las clases subalternas, hay que preguntarse cuáles son los saberes del presidente en ejercicio del Estado, cuáles sus habilidades técnico-profesionales y cuál su conocimiento y comprensión de esta Bolivia convertida en eslogan repetitivo, de esta patria también resignificada desde la repetición de arenga que en el fondo es nada más una apelación a las emociones que buscan emparentar la identidad nacional con el compromiso ciudadano.

Según pude conversar con Rodrigo Paz Pereira el 12 de febrero de 2025 (“Cable a tierra”, radio Éxito Bolivia, 16:30 a 17:30), sus intenciones de ser candidato presidencial –en ese momento no tenía sigla para inscribirse—pasaban por la experiencia que le había significado viajar hacia más de 200 municipios desperdigados por todos los territorios altiplánicos, vallunos, de las llanuras orientales, de la Amazonía y del Chaco. Un político viajero en contacto con la gente, pintaba con un perfil distinto y mejor que el de los candidatos de escritorio, algunos hipocondriacos, aterrorizados de contraer covid en 2020.

Paz Pereira nos dijo entonces que había que cambiar el manejo del Estado en manos del partido de gobierno que prácticamente lo había sustituído. Que era necesario eliminar el “Estado tranca”, insensible e inservible para el ciudadano. Que era imprescindible partir los recursos económicos en su administración, reduciendo a la mitad el manejo a cargo del gobierno central y liberando la otra mitad a las regiones. Que se debía eliminar la Aduana, entidad pública de alta concentración de tráfico de influencias y corrupción.  Entonces no tenía partido, ni candidatos para conformar las planchas para la Asamblea Legislativa. Contaba solamente con un puñado de amiguetes y operadores que le hacían el aguante y potenciaban su ilusión de llegar a la candidatura y luego a la presidencia.

Transcurrido el tiempo, el Partido Demócrata Cristiano (PDC), sigla con la que Paz Pereira alcanzó el triunfo, ha perdido su personería jurídica debido a su raquítico rendimiento en las últimas elecciones subnacionales, lo  que significa que los candidatos del oficialismo fracasaron rotundamente y a estas alturas tenemos un gobierno que ejerce tareas con la prescindencia de sectores rurales que le permitieron ganar en segunda vuelta y como dijo el vicepresidente Lara, con el que Paz no habla desde enero de este 2026, cuenta con una mayoría de ministros que jamás hicieron campaña por el binomio y con algunos otros invitados de tiendas adversarias como la de Samuel Doria Medina.

Continué en la tarea indagatoria para detectar alguna expertiz que figure en el CV del Presidente, y sólo pude recordar que trabajó junto a su hermano mayor Jaime, en los comienzos de su vida independiente, en la Sociedad Boliviana de Cemento (SOBOCE), contratados por Doria Medina. Fue entonces que decidí recurrir al archivo que nunca miente para establecer comparaciones y encontré los registros de personalidades de la generación del Chaco: Víctor Paz Estenssoro, tío abuelo de Paz Pereira, trabajó como interventor de la Contraloría General en el frente de batalla durante la guerra. Capitalizó el descontento posguerra para fundar el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en 1942. Hernán Siles Zuazo combatió en el frente y fue herido en combate en la batalla de Cañada Strongest. Se convirtió en uno de los principales ideólogos civiles del cambio social. Juan Lechín Oquendo vivió el impacto de la posguerra y canalizó la frustración minera para crear la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), uniendo la fuerza obrera a la causa de esta generación. Wálter Guevara Arze fue uno de los teóricos y ensayistas políticos más brillantes del grupo, encargado de redactar el "Manifiesto de Ayopaya", documento pilar de la ideología del MNR.

El legado histórico de este grupo de líderes transformó las demandas de justicia social de la Generación del Chaco en acciones concretas. Una década después de organizarse, dirigieron la Revolución Nacional de 1952, logrando hitos históricos que refundaron Bolivia, que todavía tienen vigencia en la vida del país y que encuentran conexión con transformaciones producidas en la primera parte del gobierno de Evo Morales entre 2006 y 2015.

Sin pensamiento, sin ideología   --no soy de derecha ni izquierda” dice Paz Pereira-- y consecuentemente sin visión de país, no hay proyecto neoliberal, nacional popular o populista que pueda entregarle certezas a la ciudadanía acerca de hacia dónde pretende direccionarse el sentido existencial de la patria, la patria, la patria.

Paz Estenssoro es un líder histórico. Banzer desde su formación militar anticomunista y nacionalista de derecha, también. Paz Zamora formó un partido para combatir a la dictadura, aunque luego se abrazaría con Banzer para gobernar. Tuto Quiroga, hijo de un embajador de la dictadura banzerista, se hizo tecnócrata y yuppie financiero. Sánchez de Lozada era empresario minero y expresión de la nueva generación emenerrista, el delfín de Paz Estenssoro. Mesa es producto de la modernización del nacionalismo revolucionario de los 50 – 60 hacia el neoliberalismo de los 90. Rodríguez Veltzé llegó desde la Corte Suprema de Justicia para hacer una presidencia temporalmente mínima y auténticamente transitoria. Evo acumuló experiencia en el sindicalismo agrario y la lucha social. Áñez fue la víctima propiciatoria para la consolidación de la sucesión inconstitucional de 2019. Arce fue el candidato puesto a dedo por Evo Morales, al que luego el mismísimo Evo le dio una patada en el trasero.  Paz Pereira no se sabe hasta ahora qué es como presidente y qué es lo que realmente busca para sus tres bolivias. O cuatro. O nueve. Según lo dicté su estado de ánimo a la hora de alguna alocución.

La presidenciología, neologismo adoptado por la ciencia política para estudiar los comportamientos de quienes asumen el primer cargo electivo de un país, nos provee la información de que a la vida de Bolivia todavía no ha llegado el conductor capaz de amalgamar lo originario con lo cívico, lo ancestral precolombino con lo moderno neocolonial. Los que más cerca estuvieron de reunir esas condiciones son Paz Estenssoro con cuatro presidencias y Evo Morales con tres, pero pudieron más sus liderazgos carismáticos que aplastaron la continuidad programática con sucesión. Las consecuencias son conocidas y nefastas: Paz Estenssoro dio paso a 18 años de dictaduras militares en 1964 y Evo Morales comenzó la autodestrucción del MAS – IPSP el 21 de febrero de 2016.



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 25 de mayo

Un gobierno Frankenstein

 

La Inteligencia Artificial (IA) ha quedado posicionada como big brother editor de la información, la opinión y la conceptualización de personajes, hechos y situaciones en todos los órdenes de la vida humana. Le hice tres planteamientos sobre esta Bolivia de poner y quitar remiendos, y para ello utilicé comparativa o metaforicamente la historia de Frankenstein (1818) de Mary Shelley. Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia diría un guionista prevenido.

Frankenstein está hecho de remiendos corporales y mentales

“Tienes mucha razón en esa metáfora. La idea de los remiendos define perfectamente tanto al monstruo como a la novela en sí.

Aquí te explico cómo se conecta este concepto en los tres niveles de la obra:

1. Remiendos corporales (la materia). Origen: Victor Frankenstein construye a la criatura uniendo partes de cadáveres diseccionados y restos de mataderos. Estética:  Su cuerpo es un mosaico de tejidos muertos que recuperan la vida a través de la ciencia. Contradicción: Victor busca crear un ser hermoso, pero el resultado de esa unión de piezas es un gigante deforme y aterrador.

2. Remiendos mentales (la psicología). Educación: La criatura no nace mala; aprende a ser humana "parchando" conocimientos. Fuentes: Aprende a hablar y a sentir escuchando a escondidas a una familia de campesinos y leyendo tres libros al azar: “El paraíso perdido” (John Milton) “Las vidas paralelas” (Plutarco) y “Las penas del joven Werther” (Goethe). Identidad: Su mente es una mezcla fragmentada de la teología de Milton, la historia clásica y el romanticismo más extremo.

3. Remiendos literarios (la estructura). Narración: La propia novela de Mary Shelley es un "monstruo de Frankenstein" narrativo: Está cosida a través de tres narradores distintos que se intercalan: las cartas del explorador Robert Walton, el relato de Victor Frankenstein y los lamentos del propio monstruo.”

Hay políticos Frankenstein caracterizados por la improvisación hecha de remiendos

“Totalmente. La figura del "político Frankenstein" o del "gobierno Frankenstein" es una de las metáforas más vigentes en la ciencia política contemporánea para describir la gestión pública basada en la improvisación y los retazos. Cuando un líder o una coalición opera bajo esta lógica, se configuran las tres características esenciales de la criatura de Mary Shelley:

1. El Gabinete de retazos (incoherencia ideológica). La costura de contrarios: Al igual que el monstruo, une extremidades de distintos cuerpos, un político Frankenstein une facciones opuestas que no comparten un proyecto común (Nota del columnista: Paz Pereira y Lara). Con frecuencia, bajo discursos de cambio, se reciclan y "cosen" a la estructura figuras desgastadas del pasado, creando un armatoste político incoherente.

2. Leyes y programas "parchados". Improvisación normativa: En lugar de diseñar políticas públicas con visión de largo plazo, la gestión se reduce a parches legislativos e improvisaciones para apagar incendios diarios. El monstruo normativo: Los decretos y las reformas se redactan uniendo pedazos de ideologías distintas para complacer a sectores clientelares, resultando en leyes contradictorias, confusas y difíciles de aplicar. (Nota del columnista: Promulgaciones y abrogaciones express de decretos y leyes).

3. La pérdida de control sobre la criatura. El creador superado: El riesgo más grande en la política —tal como le ocurrió a Victor Frankenstein— es que el creador pierde el control de lo que construyó/…/. En definitiva, la improvisación hecha de remiendos en el poder genera estructuras inestables. Al carecer de un "alma" o un norte claro, estos proyectos políticos suelen sostenerse únicamente por el pragmatismo del poder, arrastrando un andar torpe y conflictivo.”

¿El gobierno de Bolivia es un gobierno Frankenstein?

La caracterización del gobierno del presidente Rodrigo Paz como un "gobierno Frankenstein" se ajusta con notable precisión al análisis político de la actual coyuntura boliviana. Al asumir la presidencia tras derrotar al masismo en el balotaje (corrección del columnista: no derrotó al masismo en el balotaje, más bien parte del mismo votó por el, cosa que le permitió ganar la elección), su administración arrastra la naturaleza fragmentada, improvisada y remendada de la criatura de Mary Shelley debido a factores estructurales muy claros:

1. El "Vientre de Alquiler" (retazos de poder). Falta de base propia: Rodrigo Paz llegó al poder impulsado por las siglas del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Este partido operó en la práctica como un "vientre de alquiler" instrumental, carente de militancia orgánica, raíces sociales profundas o una estructura partidaria sólida a nivel nacional. Facciones en pugna: Al carecer de un partido unificado, su base legislativa y ejecutiva es una costura de diferentes facciones, sectores y alianzas de centro y centroderecha que se unieron con el único fin de derrotar al MAS, pero que no comparten una visión de país idéntica.

2. Alianzas de retazos subnacionales/ mosaico electoral: Para encarar la gobernabilidad y los recientes comicios subnacionales, su bloque articuló la coalición oficialista Alianza Patria (Patria-Unidos). Incoherencia territorial: Este armado demostró ser un monstruo inestable: aunque lograron ganar gobernaciones clave como La Paz y Beni, sufrieron una estrepitosa derrota en ocho de las nueve ciudades capitales del país. Gobernar articulando con líderes regionales dispares obliga al Ejecutivo a vivir parchando fisuras políticas de forma diaria.

3. Contradicciones y remendados económicos/parches ante la crisis: El gobierno navega una de las peores crisis económicas de Bolivia, caracterizada por la escasez crónica de dólares y combustibles. Discursos opuestos cosidos a la fuerza (nota del columnista: en campaña Paz dijo que no recurriría al crédito externo, cuando asumió, lo primero que hizo fue concretar el crédito externo).

4. El peligro de perder el control de sus piezas se constituyen en factores internos de desestabilización: Dentro del propio diseño de su gobierno existen tensiones que amenazan con cobrar vida propia, como las fricciones parlamentarias y el rol de figuras internas. Esto ocurre mientras el país enfrenta marchas, bloqueos y presiones sociales tan severas que incluso se ha sugerido simbólicamente que Paz traslade la sede de funciones fuera de la Sede de Gobierno.

El gobierno de Rodrigo Paz es el vivo ejemplo del "remiendo político": una estructura unida bajo la urgencia del pragmatismo que avanza de manera compleja, intentando que las costuras ideológicas y sectoriales que lo crearon no se terminen de romper.”

 

(La última versión cinematográfica de Frankenstein ha sido dirigida por el cineasta mexicano Guillermo del Toro y estrenada en 2025. Se puede ver en Netflix).




Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 18 de mayo

 

 

 

Hugo Banzer Suárez (1926 - 2026)

 

Recuerdo con privilegiada nitidez al entonces coronel Hugo Banzer Suárez, asomando la cabeza por la ventanilla del auto presidencial para saludar hacia el segundo piso de mi casa en el que se encontraban mi madre y sus amigas, y nada menos que Victor Paz Estenssoro que había subido invitado, protegido por media docena de macizos waruras, luego de encontrarse en la acera de mi puerta de calle para espectar la llegada del presidente de Venezuela, Rafael Caldera, el 11 de febrero de 1973.

Mi familia, que tenía lamentables recuerdos sobre la represión ejecutada por el MNR contra dirigentes de la Falange Socialista Boliviana (FSB) en la década de la revolución nacional, guardaba formas de cortesía, pues a pesar de tal antecedente, el día en que Caldera bajaba de El Alto junto a Banzer, decidió que lo cortés no quita lo valiente y fue así que el “Mono” estaba allí para asistir al paso del automóvil presidencial que apenas duraría unos segundos.

Con el gorro militar del Ejército bien puesto y su distintivo bigote triangular, luego de asomar la cabeza, Banzer extendió la mano y miró hacia nuestro balcón, mientras en la calle se había apostado una apreciable cantidad de gente que aplaudía a la comitiva que se dirigía a la Plaza Murillo con Banzer dictador, y Caldera, presidente conservador venezolano, líder del partido social cristiano COPEI.

Tenía yo apenas 12 años, y en el contexto social de la clase media urbana, dominaba el sentimiento de que Banzer había salvado a Bolivia del comunismo derrocando a su camarada Juan José Torres Gonzáles y poniendo fin a la Asamblea del Pueblo que sustituía al parlamento nacional, liderizada por el histórico fundador de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Lechín Oquendo al que se sindicaba de querer sustituír la tricolor por la bandera roja con la hoz y el martillo de la URSS.

De apellido alemán, el militar era un producto de la Escuela de las Américas cuando prevalecía la guerra fría y los gobiernos de los Estados Unidos, sobre todo el de Nixon-Kissinger, habían decidido cerrarle el paso a la irradiación de la revolución cubana en el continente, alentando la instauración de gobiernos de facto con sello civil-militar.

Eran tiempos en que comenzaba a desplegarse una implacable persecución, encarcelamiento y desaparición de militantes y activistas del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Coronel ascendido a General ordenó las masacres de campesinos en Tolata y Epizana, Cochabamba,  y un acuerdo de los regímenes autoritarios de la subregión en vigencia, aplicaba sin contemplaciones el llamado Plan Cóndor, estrategia terrorista de Estado, de la que fue víctima el mismísmo Jota Jota Tórres Gonzáles secuestrado y asesinado en  Buenos Aires entre el 1 y 2 de junio de 1976, por decisión de las dictaduras militares del Cono Sur, de la que formaba parte Bolivia.

Este 10 de mayo se han cumplido cien años del nacimiento de Banzer que sigue repercutiendo en la política boliviana a través de sus herederos, aquellos que lo conocieron y trabajaron con el, y los que llegaron luego, hijos y  nietos del banzerato dictatorial y el banzerismo democrático, de los que destacan Tuto Quiroga, sucesor en la presidencia (2001-2002) y Luis Fernando Camacho, hijo de un militante falangista y luego presidente de los empresarios privados que empuñó las armas en el golpe perpetrado entre el 19 y 21 de agosto de 1971.

Continúa pendiente una investigación académica acerca de la gravitación del General en la historia del país, que finalmente murió en 2002, aquejado por un cáncer que le fue corroyendo el organismo mientras ejercía su segunda presidencia, esa que lo distingue por tratarse del único caso en América Latina en que un ex dictador volvía al poder por la vía democrática. No pasó con Videla en Argentina, Pinochet en Chile, Stroessner en Paraguay o Geisel en Brasil.

Veintitrés años después de haber tenido en el balcón de mi casa de infancia a Paz Estenssoro, saludando a su socio con el que se enemistaría en 1974 y se reconciliaría en 1985 (Pacto por la Democracia), dos años antes de su regreso a la presidencia, entrevisté al General en su oficina de la Fundación Boliviana para la Capacitación Democrática y la Investigación (FUNDEMOS), que se constituía en el brazo ideológico y de capacitación de Acción Democrática Nacionalista (ADN), el partido que fundó  Banzer en 1979.

En aquél encuentro, haciendo gala de su conocida afabilidad, esa que confirma que los dictadores suelen ser lobos con pieles de cordero, Banzer me contó off the record –hoy ya se puede publicar, a 24 años de su muerte—por qué le había puesto la pistola en la sien al industrial cervecero y luego líder de UCS, Max Fernández y la razón por la que decidió cerrar acuerdo con sus perseguidos de los años 70, los miristas encabezados por Jaime Paz Zamora, que se llamó Acuerdo Patriótico: “Sánchez de Lozada me ofreció dinero (había ganado las elecciones de 1989) para que nuestra bancada facilitara su elección. No se lo perdonaré nunca. El dinero no lo compra todo.”

El año 2010 viví seis meses en Concepción, provincia Ñuflo de Chávez de Santa Cruz en la que Banzer nació en 1926, el que sería gobernante de Bolivia durante once años discontínuos. En la plaza principal de la tierra chiquitana esta situada la casa de familia de este que fue fundamental valuarte de la derecha boliviana durante tres décadas. Allá se encuentra el museo de arte sacro con la historia del pueblo, incluido el registro de la restauración del formidable templo construido en tiempos de la colonia y las Misiones Jesuíticas (patrimonio cultural de la humanidad declarado por la UNESCO) dirigida por el suizo Hans Roth.

El hospital de Concepción, lleva el nombre del hermano menor del General (Julio) César Banzer y en la avenida Banzer, la principal de ese pueblo de calles con ripio color rorjizo, se destaca un monumento de cuerpo entero. Aunque asentó propiedad en la vecina San Javier, Banzer nunca dejó de recordar su origen concepcioneño, donde todavía se pueden encontrar propiedades de familias migrantes alemanas.

Hoy día, pocos que son producto de su impronta política recuerdan al General. Tuto lo ha borrado de sus citas hace muchísimos años, pero queda claro que sin Banzer, Quiroga jamás habría llegado a ser primer mandatario y tampoco seguiría soñando con volver a esa silla de la presidencialista Bolivia.



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 10 de mayo

 

 

Locos por Cerimedo

 

En las redes sociales plagadas de cuentas clasemedieras, propensas al chisme y a las versiones delirantes, el nombre de Fernando Cerimedo se ha convertido en las últimas semanas en el principio y el fin de las desgracias del gobierno de Rodrigo Paz.

¿Será Cerimedo el culpable de haber dejado el micrófono abierto después de que el primer mandatario grabara ese discurso telegráfico alusivo al Primero de Mayo en el que la patria, siempre la patria, la patria, amenaza con convertirse en una cantaleta cada vez más vaciada de contenido?

¿El marketero argentino, cercano a las estructuras de poder de Milei y Bolsonaro en su momento, tendrá alguna responsabilidad para que el presidente esté convencido que ganó las elecciones gracias a su hija mayor, dicen que también en su momento, alumna de Cerimedo?

¿Tiene la culpa Cerimedo de que el presidente envíe a su hija a pronunciar un discurso de circunstancia en ámbitos castrenses? Aunque a muchos les cueste creer, Catalina Paz Urquidi pronunció un “discurso de Estado” en la toma de nombre de la promoción de la Unidad Educativa del Ejército. Representaciones de este tipo se le conocen a Leonor de Borbón, hija de Felipe VI, rey de España.

 ¿Será también Cerimedo el responsable de que el modus operandi para la importación de combustibles, establecida en los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce, no haya sido modificada ni por la superficie?

¿Cerimedo nombró a Yussef Akly como presidente de YPFB? ¿Destituyó al desportillado Mauricio Medinacelli del Ministerio de Hidrocarburos?

¿Cerimedo instruyó no requisar las 32 maletas repletas de “algo” en el aeropuerto de Viru Viru en un vuelo privado contratado por la ex diputada Laura Rojas?

¿Tiene la culpa Cerimedo de que el gobierno no cuente con un correlato parlamentario de bancadas debidamente estructuradas en Senadores y Diputados?

¿Cerimedo le habrá aconsejado al terrateniente Branko Marinkovic gestionar una ley para favorecer el latifundio, que con prisa y sin pausa promulgó el gobierno?

Las respuestas se caen de obvias como racimos de uvas torpemente manipuladas: Cerimedo exhibe con claridad que su trabajo es cuidar la imagen del presidente, que lo suyo pasa por generarle los mecanismos para evitar que su efigie vaya en picada y que pueda gozar, por lo menos por un tiempo más, de la simpatía urbana, cursi y anecdótica de quienes viven enternecidos con la familia Ingalls de la política boliviana (la casa de la pradera, sería El Picacho).

En buenas cuentas, Cerimedo sólo tiene la culpa de hacer bien su trabajo, según puede evaluarlo diariamente Rodrigo Paz Pereira que es en realidad el llamado a cumplir sus deberes como Presidente, muchísimo más allá de lo que el profesor de su primogénita diga o deje de decir.

Cuándo en 1985, Victor Paz Estenssoro puso en funcionamiento el Decreto Supremo 21060, tenía ejecutantes que en ese momento conformaban un equipo altamente eficiente y eficaz. Para muestra bastan cuatro botones: Guillermo Bedregal, Gonzalo Sánchez de Lozada, Juan Careaga. El vocero era Herman Antelo y no se dedicaba a las encuestas, sino a la moderación de las participaciones públicas del equipo de ministros del Presidente. La derecha y el neoliberalismo tienen que estar extrañando exponentes de semejante calibre.

A principios de 2006, el gobierno entonces recién estrenado exhibía tres características imprescindibles: Visión de país (Estado Plurinacional), programa de gobierno (nacionalización de las empresas estratégicas del Estado basada en la llamada Agenda de Octubre) e instancias partidarias orgánicas a través de una suerte de mix con sindicatos agrarios y organizaciones de base originarias indígenas (MAS-IPSP).

A  nadie se le hubiera ocurrido entonces concentrar la artillería contra asesores de campaña, consultores políticos o expertos en guerra sucia en tanto el armado gubernamental y parlamentario poseía sustancia y musculatura. El día en que se igualen los logros gubernamentales obtenidos ente 2006 y 2015, pido por favor que me envíen un mensaje por WhatsApp para sentarnos a charlar.

La falacia del “saqueo masista” está bien para las audiencias de Tuto Quiroga a quién estoy en condiciones de tirarle por la cabeza el libro de Nathanael Hastie, “Los dueños de Bolivia” (2025) en el que figuran los saqueadores históricos de Bolivia, varios de ellos amigos empresarios suyos con los que gobernó en ese fugaz año, luego de la muerte de su mentor, el Gral. Hugo Banzer Suárez.  

Lo que sí sería bueno para Cerimedo es empezar a averiguar de que esta hecha Bolivia. A enterarse acerca de las razones por las que persiste eso que Gramsci llamó empate catastrófico. A interiorizarse acerca de las hasta ahora inconciliables agendas cívica empresarial e identitaria cultural basada en la pluralidad étnica que nos caracteriza. Si le ayudan a saber de que va todo eso, es probable que el marketero pueda incorporar a su registro eso que se llama contexto de memoria histórica cultural, ese del que ningún pueblo puede prescindir para comprenderse a si mismo.



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 04 de mayo

Persecución en las redes

 

El día en que Samuel Doria Medina decidió hacerse tiktokero, a sabiendas que la lluvia de críticas, ridiculizaciones y expresiones de vergüenza ajena llegaría en algún momento, el otrora industrial cementero y ahora empresario inmobiliario, no sospechaba que su apuesta por sumergirse en las redes sociodigitales se convertiría en bumerán. Prescindiendo del que dirán, a pesar de tantas advertencias y prevenciones, Samuel persisitió como suele hacerlo sólo el y construyó una legión de seguidores con los que, suponemos, estaba convencido de que había logrado acumular un capital social que a continuación se convertiría en capital electoral.

 A Doria Medina lo hicieron pedazos por esos actings que armaba con el propósito de conectar con los que vislumbraba, se convertirían en sus fieles votantes, pero no sospechaba entonces que ese mismo instrumental tecnológico alojado en la enredadera internet, se volvería contra su genio y figura. En efecto, en el tramo final de la carrera por la presidencia en agosto de 2025, los nuevos expertos de la consultoría política sobreentrenados en operaciones electorales cibernéticas que en el pasado se llamaban guerra sucia y hoy se denominan campañas de contraste, se encargaron de meterse con la vida personal del candidato de Unidad que involucra a la familia, amigos, amigas, y trabajadoras que alguna vez prestaron servicios en algunas de sus empresas.

Se trató de una guerra intensa, feroz, despiadada y antiética por donde se la vea, desprovista del mínimo pudor de los autores intelectuales de semejante movida y los ejecutantes expertos en el armado de granjas de bots, lo que generó como consecuencia que quién aparecía casi invariablemente punteando las encuestas, terminara tercero, y quedara afuera de la segunda vuelta: Las redes y su potencia para sumar ciudadanos a un proyecto político se transfiguraron en el arma destructora de las ambiciones y el largo sueño presidencial de Doria Medina.

¿Quiénes estuvieron detrás de tan demoledora estrategia? Por supuesto que los adversarios que necesitaban sacarlo del camino para ganar, o por lo menos para conseguir uno de los dos primeros lugares que conducían al primer balotaje de la historia electoral boliviana.

La persecución en las redes practicada contra Doria Medina no tomó cuerpo en los medios de comunicación donde todavía son personas con intereses basados en agendas predeterminadas las que deciden qué se publica y qué se esconde como basura bajo la alfombra y eso es lo que precisamente le está pasando ahora a la estación televisiva Detrás de la Verdad (DTV) que funciona bajo directrices unipersonales de su propietario-periodista Junior Arias. Por supuesto que lo de Arias no se parece en nada a lo que padeció Doria Medina, porque aquí se trata de una persecución naciente de las necesidades de censura y conculcación de la libertad de informar.

Sucede que Arias, respaldado por fuentes documentales que acreditan sus investigaciones, empezó a develar hechos con olor a gato encerrado: Las 32 maletas llegadas a Viru Viru que pasaron sin revisión, los confusos allanamientos a las propiedades del narcotraficante Sebastián Marcet con objetos que aparecen y desaparecen, los contratos con presunto sobreprecio para la compra de combustible a cargo de la gestión de Yussef Akly como presidente de YPFB.

A diferencia de Doria Medina, la fortaleza de Arias pasa por su ejercicio periodístico en una estación televisiva de la que es dueño. Como resulta imposible bajar la señal televisiva de DTV, algunos geniecillos, serviciales al poder político de turno, buscaron a expertos en hacer desaparecer las páginas de DTV de redes sociodigitales. Los encontraron en México y estos, ágiles y eficaces, le tumbaron cuatro cuentas a la estación televisiva que amplifica y sostiene sus contenidos en Facebook y afines. En las últimas horas se ha sabido que lo mismo les sucedió a las cuentas de María Galindo de Mujeres Creando que tiene su fortaleza en radio Deseo y a Horacio Martínez que difunde a través de streaming “Sin mordaza”. Queda claro que la mordaza digital está funcionando a toda máquina.

La persecución cibernética ha resultado más eficaz que cualquier persecución practicada contra los medios. Cuando se trata de atacar la libertad de expresión, los medios amparados aunque bajo un vetusto ordenamiento jurídico en la materia, exhiben fortaleza para defenderse, pero si el asunto se maneja en las redes de  Zuckerberg y Elon Musk, la vulnerabilidad se multiplica en progresión geométrica.  En la televisión Arias es fuerte. En la radio, Galindo tiene un fortín inexpugnable. En las redes, en cambio, el instrumento amplificador de noticias y hechos, cuando estos se presentan sobre todo oscuros con serios indicios de corrupción, puede terminar pulverizado en cuestión de minutos.

Confirmado: el derecho a la libertad de expresión en las redes sociodigitales en Bolivia, se encuentra ahora bajo ataque y como si esto no fuera suficiente, los tres mexicanos a cargo de estas operaciones andaban buscando jugosos contratos de millones de dólares en oficinas de comunicación vinculadas directa e indirectamente al gobierno de turno para continuar con sus tareas de limpieza.



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 27 de abril

 

 

Bolivia en qué mundo?

 

Fueron casi dos décadas de pataletas a veces descontroladas de quienes nos vendieron por años que sin la ayuda norteamericana -y por supuesto que sin su tutelaje—Bolivia estaba condenada a morir huérfana y desconsolada. Esos mismos, los que repiten llegando al hartazgo que Bolivia tenía que dejar de ser “socialista”, que el MAS había destruido el país y lo había conducido a la bancarrota, saben que mienten. Por eso ahora, en lugar de referirse a los líos en los que anda metido el gobierno, por azares de la naturaleza y por errores propios, esos mismos, miran para otro lado y deciden, como siempre, no incorporar a sus agendas corporativo mediáticas, lo que de verdad está padeciendo el país.

Conectada con China y Rusia, con la osadía de haber realizado una gigantesca reunión multilateral en Santa Cruz de la Sierra (G 77 mas China, 2014) para la que se abrió una nueva y ancha avenida alternativa a “la Banzer”, Bolivia redujo sus relaciones con los Estados Unidos a la mínima expresión, llegando a un histórico gesto soberanista con la expulsión del Embajador Philip Goldberg, quién andaba en conspiretas de Media Luna, terminó declarado persona non grata y Bolivia siguió su camino. “La patria” no se murió de hambre y menos de pena, considerando que hay un sentimiento nacional popular antiimperialista que proclama invariablemente “yanquis go home”, aunque ahora se note poco.

En esa perniciosa manía de comenzar de cero, cada vez que llega un gobierno de nuevo color partidario y visión económica restauradora del neoliberalismo, se decidió el regreso de esa política de eslogans que pegó en la gente con cierto éxito: “Triple empate.” Bolivia, país de ganadores”. “Fueron errores no delitos”.

Transcurridos 35 años de ese neoliberalismo que se embarrancó a principios de este siglo, el eslogan de nuevo tiempo dice que “estamos poniendo Bolivia en el mundo”. Este último sábado 18 de abril, siguiendo con puntillosa disciplina el eslogan me puse a buscar en que lugar de ese mundo estaría Bolivia. Pues bien, llegué a la conclusión de que en ninguno, porque en la cumbre progresista realizada en Barcelona a la cabeza del presidente de España, Pedro Sánchez y del presidente Lula del Brasil, nuestro querido país brilló por su ausencia, mientras el ex presidente de Chile, Gabriel Boric, figuraba en la mesa principal de las deliberaciones y Argentina dijo presente con una delegación a la cabeza de Alex Kicilof, gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

Después de haber gobernado durante veinte años, con el interregno golpista de Áñez en 2019 – 2020, la izquierda boliviana, esa izquierda de ninguna manera socialista tal como creen entender el socialismo los que no lo entienden porque no saben de que va, pero sí indígena y campesina, se ha borrado de un plumazo de la deliberación pública, mientras el gobierno vigente está en el mundo que quiere estar: Apoyo al gobierno israelí  de Benjamín Netanyahu con su voto en contra de la presencia de agencias de Naciones Unidas para verificar los alcances de la tragedia de Gaza --sólo 12 países ostentan semejante “orgullo”, entre ellos el nuestro-- y alineamiento con las administraciones del continente que el pasado 7 de marzo fueron a cuadrarse de pie, mientras el psicópata naranja aparecía como dando instrucciones muy bien sentado en Doral, Miami, desempolvando la Doctrina Monroe. 

A partir de entonces, los deberes del gobierno estrenado hace cinco meses tienen que ver con el establecimiento de una buena sintonía con el Secretario de Estado, Marco Rubio, reuniones con el FMI y el Banco Mundial, porque hasta el servicio exterior prolonga sus dificultades: Los funcionarios y funcionarias bolivianas de nuestras embajadas, han sido notificados que ante la falta de dólares y “hasta nuevo aviso”, sus salarios serán pagados en bolivianos, que no se sabe cuánto podrán servir en Argentina, España o Japón.

Bolivia tuvo presencia en la esfera internacional multipolar en los gobiernos de Evo Morales y debilitó su presencia hasta límites mínimos en el de Luis Arce. El nuevo gobierno, retornando a las viejas relaciones de sujeción bilateral con Estados Unidos es parte de esa docena de países en el sistema de Naciones Unidas, que con su silencio, y en algún momento con su voto, da su respaldo al gobierno Israelí fuertemente conectado con la administración Trump que ya ha tenido que asumir que el mundo dejó ser bipolar hace casi cuatro décadas y que jamás tendrá argumentos para afirmar que le ha ganado la guerra a Irán que con el manejo del Estrecho de Ormuz viene desquiciando, más de los desquiciado que ya está, a ese voraz depredador de la “Democracia Epstein”.

¿En qué mundo está inserto Bolivia? Mientras no se discuta el destino de los nuevos hallazgos de gas, el litio y las tierras raras, en tanto no asomen las cabezas de los inversionistas decididos a aterrizar en nuestros territorios, Bolivia continuará su camino funcional y obediente en la ruta trazada por ese tándem de la violencia, la destrucción y el exterminio conformado por la esperpéntica dupla Trump – Netanyahu. Por ahora Bolivia está en el mundo, sin estar.



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 20 de abril

Un comunista con sentido de poder

 El día que Evo Morales mandó por un tubo el  proyecto político que liderizaba y que  había tenido fortaleza y consistencia hasta 2015, me propuse construir una narración acerca del primer intento progresista del nuevo siglo con ambiciones transformadoras, de incorporación de los colectivos sociales del país a la construcción de eso que pudo haber sido la edificación de una nueva sociedad, pero que quedó interrumpido por decisiones y hechos que figuran en esta novela política que con el título de “El comunista del flequillo metálico” transcurre desde tiempos de dictadura militar, pasando por una aventura subversiva, tiempos de neoliberalismo, y la llegada hacia la cúspide del poder con un proyecto nacional popular que terminó naufragando e interrumpiendo un trayecto que prometía consolidarse en tiempo y espacios.

Entre 2020 y 2025 escribí un libro de historia y geografía. De historia política de ficción porque todos los personajes protagónicos son producto de mis arbitrarias decisiones, desde los nombres puestos a cada uno de ellos hasta las maneras con las que se desenvolvieron antes, durante y después de haber administrado el poder. Y en su doble funcionamiento narrativo se trata también de un texto de geografía de no ficción, en tanto el territorio en el que transcurren los acontecimientos es de realismo documental, debido a que aparecen alternando con los personajes inventados, desde el ejercicio de sus roles en la vida pública boliviana, coroneles, generales, intelectuales, empresarios, presidentes, dictadores, demócratas, indios, cholos, y señoritos. Compañeras de lucha, académicas, concubinas, madres, esposas e hijas.

La formación ideológica y la autoconstrucción de una conciencia social y política caracterizan a Marcelo Alba Prada, el personaje principal de esta narración como guía de trayectos, acciones, decisiones y ejercicio del poder.  Alba Prada es un comunista de convicciones que se encuentra con una estructura institucional que nada tiene que ver con los proyectos socialistas y progresistas, desde los deformados como el de la URSS de Stalin hasta los soñados desde las identidades plurales de América Latina, y con ese escenario enfrenta el desafío de ayudar al presidente indio al que ha acompañado en una épica aventura electoral que catapulta por primera vez en la historia de Bolivia a un líder sindical y político que representa a los que hasta entonces habían mirado desde afuera, gran parte de ellos desde la marginalidad social, el derrotero de un país que ya sabemos, son dos, como lo definiera en su tiempo Fausto Reinaga.

Las asociaciones de los personajes de ficción con los de carne y hueso serán inevitables, sobre todo por los lectores medianamente informados, conocedores de los acontecimientos nacionales de las últimas décadas, asunto que por supuesto me negaré terminantemente a reconocer, porque como periodista y narrador he puesto el foco en que los lectores le otorguen la importancia y la trascendencia que corresponde al proceso vivido por una nueva generación, por encima de las personalizaciones, que ha crecido de la infancia-adolescencia hacia la juventud con un solo presidente que en veinte años comenzó reverenciando al dios Inti y terminó autodesplazado hacia la sombra callejera de hace treinta años. 

 El 1de junio de 1982 se publicó mi primer texto periodístico, la lectoescritura sobre “Dersú Uzalá” (1975), prosa poética cinematográfica de Akira Kurosawa. A 44 años de iniciada mi andadura periodística, ponemos en consideración esta propuesta periodístico literaria respaldada por la Editorial Subterránea que será presentada el martes 21 de abril a las 19:00 en la Casa Museo Inés Córdova – Gil Imaná con la participación de Pedro Susz y Jorge Richter, quienes tendrán a su cargo comentarios y apuntes acerca de esta historia que tiene en el centro de los acontecimientos que relata, a un personaje con el que recorremos desde los años 60 hasta la segunda década del siglo XXI, la siempre cambiante historia política de un país que quiere ser uno desde las identidades de sus mayorías populares y otro desde las élites empresariales y corporativas que funcionan con el chip del Estado monocultural.

“El comunista del flequillo metálico”, Marcelo Alba Prada, es un personaje concebido desde la información de los perfiles de varios políticos del continente con perfil progresista, desde el coqueterío y la polenta de trabajador minero de Juan Lechín Oquendo hasta el compromiso social pragmático de Andrés Manuel López Obrador. Sus iniciales ímpetus guerrilleros se van transfigurando en rasgos de sólida formación téorica y en el convencimiento de que los indios y las indias de Bolivia tenían que llegar algún día al poder, eso sí, con su indiscutible dirección estratégica.



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 13 de abril

Los números del Mundial más participativo de la historia

  No hay en el planeta otra organización multilateral que albergue más cantidad de países que la FIFA. Cuenta con 211 asociaciones nacionale...