Los
gobiernos de Evo Morales con inicio en enero de 2006 deben diferenciarse
nitidamente en dos tiempos. El primero desarrollado entre 2006 y 2016, período
en que el MAS-IPSP gana tres elecciones (diciembre de 2005, diciembre de 2009 y
octubre de 2014) y el segundo tiempo, de febrero de 2016 a noviembre de 2019
que termina con elecciones nacionales anuladas y con Morales dejando el poder,
producto del golpe de Estado ampliamente analizado en estos últimos cinco años.
El
primer tiempo del Movimiento al Socialismo – Instrumento Político para la
Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) que se extiende durante una década, es el
tiempo de las transformaciones estructurales que comienzan a debatirse a partir
de la Agenda de Octubre de 2003, que van desde la puesta en vigencia de una
nueva Constitución Política del Estado, pasando por la llamada nacionalización
de las empresas estratégicas que pasan a sujetarse a la gestión y a la
administración estatal y configurando un país en el que se incorporan a su
funcionamiento institucional a amplios colectivos indígenas y campesinos a
través de un nervio motor que adquiere forma orgánica con el Pacto de Unidad
que nuclea a las principales organizaciones sociales que estructuran un bloque
nacional popular que en tiempos del neoliberalismo interpelaba al poder a
través de grandes marchas por las carreteras y bloqueos de caminos para hacer
escuchar su voz sobre la necesidad de transformaciones con mayorías nacionales
accediendo a la vida pública y a los escenarios de decisión en materia de
políticas de Estado.
El
segundo tiempo del MAS – IPSP, cuando el país gozaba de una envidiable
estabilidad económica con reglas de juego para la inversión extranjera
favorables al interés nacional, se inaugura con la convocatoria a un referéndum
marcado para el 21 de febrero de 2016 con el objetivo de plebiscitar la
aceptación o rechazo a una tercera repostulación del presidente Evo Morales
para las elecciones previstas para el año 2019. El resultado de dicha consulta
popular no admite dudas: Los votos por el No suman algo más de un 51 por ciento
y en principio el gobierno, admitiendo la derrota, comienza a pensar en el
candidato que debería surgir de filas oficialistas para buscar la continuidad y
la sostenibilidad del llamado Proceso de Cambio.
Transcurridos
veinte meses de la realización del referéndum, el entorno de confianza de Evo
Morales, se dedica a explorar los caminos –o subterfugios—jurídico
constitucionales para insistir con la repostulación para una tercera reelección
y un cuarto mandato, y producto de esa búsqueda es que luego de comunicarles la
decisión al conjunto de parlamentarios masistas de más confianza, todos ellos
pertenecientes a las clases medias urbanas que operan el funcionamiento de la
Asamblea Legislativa Plurinacional , el 28 de noviembre de 2017 el Tribunal
Constitucional dictamina carta blanca para la reelección a través de la
utilización del Pacto de San José que “dicen que dice” que ser candidato a la
presidencia es un derecho humano que ninguna estructura jurídico constitucional
puede impedir.
De
esta manera, con el Tribunal Constitucional instrumentalizado, es la primera y
hasta ahora única vez que se vulnera, desde 1979, en cuatro décadas de historia
electoral boliviana, una decisión ciudadana producto de su pronunciamiento en
las urnas a través de un referéndum. La sensación que empieza a expandirse y a
cobrar fuerza interpeladora es que a través de una tramoya entre el poder
gubernamental y la institución encargada del control constitucional, se le ha
metido la mano al bolsillo a la gente y se le ha robado el voto, y
consecuentemente la decisión de rechazar la búsqueda de prorroguismo de Evo
Morales en el poder.
En
este segundo tiempo de administración Evo-masista en el gobierno, 2016 se
constituye en el año en que comienza el declive en lo concerniente a la
potencia y a la eficacia gubernamental. Previa a la derrota sufrida por Evo
Morales en el referéndum del 21 de febrero, se destapa el escándalo Zapata y en
los pasillos de la política en los que manda el off the record, comienza a regarse información en sentido de que
Evo Morales no sólo habría embarazado a Gabriela (Zapata) que por entonces
sostenía vínculos laborales con la empresa china CAM-C, sino que también habría
enredado a su círculo íntimo, a otra menor de edad procedente de la ciudad de
Yacuiba a la que también habría embarazado.
2016
es por tanto un año maldito para Evo Morales que busca remediar con la decisión
de convertirse a la mala en candidato veinte meses después, para dos años más
tarde ser acusado de haber montado un fraude electoral que precipita la
anulación de las elecciones del 20 de octubre de 2019 y el golpe de Estado
perpetrado entre el 10 y el 12 de noviembre, veinte días después de iniciada
una movilización de ciudadanos de la clase media urbana que terminaría con
amotinamientos policiales y las Fuerzas Armadas impugando al poder constituído,
pidiendo la renuncia del Presidente del Estado.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 21 de febrero
Cuando un político que
aspira a ser presidente no ha construido en su trayectoria un instrumento
partidario y posee un limitado horizonte programático, pero está convencido que
debe pelearla a brazo partido para conseguir su objetivo, se ve forzado a
acudir al préstamo. Primero tiene que prestarse sigla o ser invitado por una
tienda que no es la suya, simplemente porque con su agrupación ciudadana no
alcanza. Si esa tienda no considera apoyarlo y proyectarlo para la próxima
elección (Comunidad Ciudadana, hoy desaparecida), se ve obligado a buscar otra
sigla-paraguas, en este caso la del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Si a
continuación, cuando ya ha conseguido cómo inscribir su nombre en la papeleta
electoral, el acompañante con el que decidieron conformar binomio lo manda a
freír espárragos, no le queda otra que acudir presuroso a otro préstamo de
emergencia para contar con un candidato a la vicepresidencia de última hora.
Con sigla prestada, y
candidato a la vice a quién sólo conoce por el tik tok, sigue a continuación la
búsqueda del voto y para ello surgirá la necesidad de aceptar el préstamo de
ese electorado que en los cuatro últimos comicios dio su apoyo incondicional a ese
líder carismático al que el candidato prestatario promotor del voto nulo
primero y el voto anti Tuto en la segunda vuelta, dice combatir porque “en 20
años se robaron la plata”. Conclusión, Bolivia no es bicentenaria, es solamente
veinteañera, porque todos sus males tendrían principio y fin con el MAS en el
poder. Traducción: Los que le prestaron el voto al finalmente ganador son los
cómplices de quienes se habrían robado todo en dos décadas de populismo.
El prestamismo no acaba aquí. Una vez que el
candidato al que sus pares del neoliberalismo subestimaron en campaña,
dejándolo afuera de cuantos debates fuera posible, termina obteniendo el triunfo en el primer balotaje de
la historia electoral del país, razón por la que tocaenfrentar la cruda realidad y para ello
convierte al candidato a Vicepresidente de los cien días carajo en su superministro
de asuntos políticos y al responsable del área económica de la candidatura de
los cien días carajo, lo nombra ministro de Economía.
Con partido prestado, votos
prestados, candidato a Vicepresidente nostalgico policial prestado por el tik
tok, ministros de áreas estratégicas prestados, plan de gobierno que según la
campaña no pasaría por endeudamientos crediticios, pero que ya en la silla se
convierte en lo contrario con la duplicación de la deuda externa en apenas
sesenta días de ejercicio en el poder, tenemos que el presidente Rodrigo Paz
Pereira ha contraído demasiados préstamos en tiempo récord. En este contexto, el
padre ex Presidente del nuevo Presidente, a los cinco días de posesionado su
hijo, dice que le preocupa que el nuevo gobierno no tenga estructura partidaria
y a dos semanas de instalada la nueva administración gubernamental, se informa
que el MIR-Nueva Mayoría, revive su personería jurídica a partir de una
decisión controversial del Tribunal Supremo Electoral.
Con tan pintoresco panorama,
el gobierno posesionado el 8 de noviembre de 2025 comprende que en una sola
bolsa no pueden caber cebollas, tomates y autitos chocadores, razón por la que
abroga el decretazo 5503, renunciando a reprimir, apresar y confinar como
hiciera Paz Estenssoro con el 21060 en 1985, decidiendo patear para adelante el
sensible asunto de la inversión extranjera que tantas masacres y muertes ha
provocado a lo largo de nuestra historia contemporánea y que estaba contemplado
en ocho artículos del megadecreto desechado, mientras se encuentra instalada
una Asamblea Legislativa Plurinacional llena de floreros plásticos.
Una vez conseguido el
consenso nacional para eliminar la subvención a los precios de los
combustibles, primer logro significativo del gobierno de Paz, ya se tienen
registrados algunos hechos llamativos en esta nueva gestión gubernamental, como
el asesinato de un colaborador mano derecha del primer mandatario en Tarija con
modus operandi ajuste de cuentas narco, y el protagonizado por una ex diputada
cruceña a la que se le permite salir del país violando la ley que exige a parlamentarios
salientes permanecer por lo menos tres meses en territorio nacional una vez
fenecidos sus mandatos, y cuando esta retorna lo hace con 32 maletas en vuelo
privado proveniente de los Estados Unidos y presentando un pasaporte
diplomático caducado para evitar la requisa del equipaje que va a dar a un
galpón de propiedad de un juez.
Las últimas cerezas de este pastel se pueden
encontrar en los tanques de gasolina de motorizados privados y del transporte
público. Sucede que con el incremento del cien por ciento del litro, la gasolina
se ha estado comercializando infectada de carbonilla, lo que provoca averías
costosísimas de reparación. A pesar del absurdo, todavía hay coartada: La culpa
la tiene el gobierno de Arce que contrató la compra de ese maldito combustible
e instruyó la suspensión de los controles de calidad a cargo de la UMSA en
noviembre de 2024.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 07 de febrero
Extraño
a Mafalda. Hecho de menos a su inventor, el fenomenal Quino. Si estuvieran vivos y por
supuesto que activos, nos estarían pintando los sucesos planetarios con ese
humor cáustico que aunque fuera de manera tenue, posibilita la mitigación del
desconsuelo por todo cuanto viene aconteciendo en el planeta a la cabeza de un
individuo de origen alemán, piel naranja producto de alguna hora de bronceado
veraniego y grajeas de betacaroteno para no perder esa tonalidad que pretende
combinar con esa cabellera dorada que encubre canas y tan descomunal miseria
existencial.
Está
claro que en castellano Trump se escribe con a de trampa. Todos los días. Una
tras otra. Una bestia de producir disparates multilaterales y memes, da lo
mismo, nada más que con muertos y heridos producto de su prepotencia armada si
resulta necesario. La mismísima guerra unipolar aquí y allá para obtener el
premio Nobel de la Paz, que si no se lo gana, la sumisión del conservadurismo
femenino se lo obsequia en agradecimiento por haber azotado Caracas a punta de
misiles y que la regalona María Corina recibe en retribución un entre líneas
humillante: Trump es hoy más chavista que Diosdado Cabello, todo sea por el
petróleo que se está llevando, pero no gratis, al punto que la mujer del poder
real venezolano, Delcy Rodríguez, anuncia ajustes en las políticas exportadoras
de su país, mientras el PSUV sigue monolíticamente intacto, pero masivamente
amedrentado porque si algo sabe el pato Donald del Siglo XXI es meter miedo.
Con Quino y Mafalda estaríamos asistiendo al
registro agridulce del desorden mundial producto del aplastamiento del derecho
internacional. Está claro, el mundo se lee pacificamente desde la estatura
infantil de Mafalda, porque desde arriba, desde las fuerzas del cielo (textual
Javier Milei), la opción es bombardear hospitales y viviendas pobladas por
seres indefensos (niños, mujeres, ancianos en Gaza) y abrir paso a los comandos
terrestres que acribillan y pulverizan soldados cubanos (Caracas) que velan por
la seguridad de un presidente al que según el espectro mediático hegemónico,
han extraído, y de ningún modo secuestrado.
Mientras
tanto en las comarcas bolivianas de la política, cada quién anda en su mambo
producto de un transtorno obsesivo compulsivo (toc). Digamos un toc
clasemediero reaccionario color azul. Un diputado que fue candidato a la
Vicepresidencia en 2002 (17.405 votos, 0,6 por ciento correspondiente al octavo
lugar, fuente IA) está empeñado en la puesta en vigencia de una ley
antibloqueos. Otro ex parlamentario y en la actualidad consultor de campañas,
dice que deber imponerse la firmeza gubernamental contra las minorías eficaces
que según su toc ahora están concentradas en la dirigencia de la Central Obrera
Boliviana (COB). El antibloqueador es de esos políticos que debido a su
desconocimiento voluntario acerca de la pluralidad esencial del país, no
entiende que el desafío histórico estructural pasa por inventar un método de
diálogo que ponga en la mesa de las negociaciones a sentarse todos, todas y
todes intercalados, no frente a frente, para conseguir una auténtica y
sostenible complementariedad de los opuestos (¿recuerdan al converso Filemón?).
El consultor de campañas, una suerte de mix que va por la vida de
estratega-militante, no ha leído porque no quiere, qué ha hecho la más eficaz
de las minorías del país, la minoría empresarial que jugó siempre a sus
intereses de clase y sentido de acumulación del capital, haciéndose cómplice de
dictaduras, partidos políticos en democracia y que denosta al Estado cuando
este es reivindicado por las organizaciones populares, pero que se ha servido
de el para salvar ineptitudes y corrupciones varias desde financieras
especulativas, bancos lavandería y en
general, una vocación irrefrenable por la fuga de capitales.
A
tono con el trampismo planetario, desde
la caverna política boliviana en la que habitan los operadores, fracasados y
derrotados electorales especialistas en destrozos de los años 90, quieren
sangre. ¡Qué mal el gobierno que se dejó doblar la mano por la dirigencia
corrupta de la COB! Cuando lo que la nueva administración gubernamental decidió
fue evitar nuevas represiones y detenciones, violencia y muerte, retrocediendo
al abrogar el decreto 5503, para seguramente pensar en nuevos pasos desestimando
el decretismo sistemático como forma de gobernar, en este nuevo tiempo que
exige que el Estado de Derecho pase por leyes con potencia de legalidad y
legitimidad.
Ni
corto, ni perezoso, el presidente Paz ha declarado que el proyecto de la ley
antibloqueos “no es nuestro”. Pareciera, ojalá, que está comenzando a
comprender que si hay un país inviable sin equilibrios y contrapesos es
Bolivia, Bolivia, Bolivia. También sabe, muy en su fuero interno, que las
criminalizadas minorías eficaces son las que le ayudaron a completar
decisivamente los números para ganar la segunda vuelta que lo ha llevado al
Palacio Quemado-Casa Grande del Pueblo. Esas minorías, que aunadas, hacen
mayorías nacionales.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 24 de enero
Cipayo
“es un soldado nativo de la India que servía a potencias coloniales europeas
(británicas, francesas, portuguesas) y se usa despectivamente para referirse a
un secuaz a sueldo o a alguien que sirve a intereses extranjeros en detrimento
de los de su propio país. La palabra viene del persa "sepāhī", que
significa soldado. Sentido histórico: Soldado colonial indio reclutado por la
Compañía Británica de las Indias Orientales o potencias rivales en los siglos
XVIII y XIX/…/ Colaboracionista: Se aplica a una persona que sirve a los
intereses de un poder extranjero o de un régimen, traicionando a su propia
gente o nación. Uso en Latinoamérica: Común para criticar a líderes o grupos
que se perciben como sirvientes de potencias extranjeras, especialmente EE.UU.
En resumen, un cipayo es tanto un soldado indio colonial como, metafóricamente,
un traidor a los intereses de su propia nación por servir a extranjeros.” (Síntesis
registrada en la IA)
Cuando
a un dirigente del fútbol le preguntaron alguna vez por qué no decía con nombre
y apellido quién era el adversario al que estaba aludiendo en una declaración,
este contestó en clave rioplatense: “Porque no hago crecer giles.” Pues bien,
cada vez que me forzaron a defenderme contra los cipayos que se la pasaron expectorando
sus frustraciones en estas dos últimas décadas, a diferencia del mencionado
dirigente deportivo, he demolido con nombres y apellidos, uno a uno, a enemigos
de la Bolivia popular, diversa y plurinacional que se han metido de mala manera
conmigo, desde mentir hasta fotografiarme con objetivos de persecución acosando
incluso a mi familia (19 de noviembre de 2019, Brújula digital y Página Siete),
sobre todo a aquellos que se autonombran periodistas y son apenas operadores de
versiones con las que, por ejemplo, navegan en la falacia de que en el país no
hubo un golpe de Estado en noviembre de 2019.
Ahora
que uno de esos operadores se exhibe afín al oficialismo como lo fue al
gobierno de Áñez, podría tacharselo de paraestatal como el hizo con periodistas
que tuvimos identificación con el proceso político encabezado por Evo Morales,
pero por razones de actualización, corresponde decir con todas las pruebas de
obsecuencia y sumisión que ofrece con sus procedimientos informativos, que se
trata de un cipayo en tiempos en que el poder planetario, por lo menos buena
parte de él, ha sido capturado por un depredador de viril chequera y hoy
declarado propietario del hemisferio occidental, luego de ejecutar el secuestro
del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a través de un operativo-bombardeo
contra Caracas.
Fiel
a su estilo, todo indica que descontrolado de impotencia, RaPU ha decidido
perseguir nuevamente a un periodista (y politólogo) a quien tiene en la mira
por resentimiento. Los antecedentes se encuentran en “Las hilachas de
Peñaranda” (José Luis Exeni, Animal Político de La Razón, 28 de septiembre de
2024) y “Evidencia remota” (Exeni, Erbol, 19 de mayo de 2014). Por si esto no
fuera suficiente, el periodista acosado fue presidente de la Corte Nacional
Electoral (2008 – 2009), cargo al que RaPU no podrá acceder, luego de que su
nombre fuera descartado de la lista de postulantes a vocales en la última
recomposición del OEP.
Dice
PU que como Exeni trabaja en una fundación alemana, no tiene derecho a ejercer
su libertad de expresión para criticar y calificar al gobierno, y seguramente
menos a tacharlo de cipayo. Si nos atenemos rigurosamente a la evolución
histórica del cipayismo en América Latina, de lo que no puede haber duda es que
operadores como PU se enlistaron en dicho ejército desde el día en que
entablaron relaciones directas e indirectas con la estadounidense National
Endowment for Democracy (NED) que dice financiar a organizaciones democráticas
globales, pero que en realidad dedica sus desvelos a tareas de
desestabilización de gobiernos no alineados a los intereses imperiales,
digamos, según su enfoque reaccionario, gobiernos revoltosos y populistas que
les cierran las puertas a la injerencia y al saqueo histórico de los recursos
naturales de nuestra América del Sur.
Sobre
la trayectoria de PU, comisario persecutor de José Luis Exeni, se puede leer mi
texto “¿Control remoto o persecución de un operador paraestatal?” publicado
primero en La Razón (ver Hemeroteca 15 de agosto de 2021) y luego en mi libro
“Democracia interrumpida, crisis de Estado y gobierno de facto en Bolivia” (dos
ediciones, 2022 y 2023). Para ilustrar este trabajo, figura una infografía,
producto de una investigación del Centro Estratégico Latinoamericano de
Geopolítica (CELAG) a cargo de Silvina Romano, Tamara Lajtman, Anibal García y
Arantxa Tirado, en la que el nombre de PU aparece en el centro formando parte
de nexos y conexiones de agencias gubernamentales, fundaciones, medios de
comunicación, redes sociodigitales y políticos con sintonía en Washington, que
responden a directrices bajo bandera de barras y estrellas rojo, blanco y azul.
Originalmente publicada en la columna Contragolpe del diario La Razón el 10 de enero
La
única celebridad planetaria que todavía repercute y gratifica con sus
evoluciones cotidianas a los ilusionados seres de a pie, se llama Lionel Messi.
Como no logramos explicarnos cómo hizo para la siguiente asistencia que se
convertirá en gol o cómo, otra y otra vez hace goles de esa indiscutible
calidad con la simplicidad con la que se toma un vaso de agua, este rosarino
del mundo sigue siendo capaz de hacernos sentir que todavía la esperanza del
asombro es posible.
Messi
es el hombre increíble de estos tiempos de autoaniquilación diaria a título de voluntarismos
egocéntricos. Está demostrando ser capaz de hacer goles entre los escombros:
Alguien dijo que la madurez consiste en caminar por campos minados o devastados
en equilibrio interior y este parece ser el caso de alguien que certifica todos
los días que la genialidad puede ser asombrosamente normal, casi una rutina,
una forma de ser que por supuesto su compañera y tres hijos, se toman con
lúcida naturalidad.
Messi no deja de sacarnos de la abulia, ahora
que acaba de celebrar el primer título con la camiseta rosada del Inter de
Miami y amenaza con perpetrar el record de convertirse en el único genio
futbolistico que habrá participado de media docena de copas del mundo. Mientras
siga siendo Peter Pan, ese niño-hombre que por decisión conciente se niega a
convertirse en adulto y convencional, Manuel Castells nos advierte desde
Barcelona que el mundo se encuentra en fase autodestructiva, asunto que por
nuestros lares ha asumido alguien llamado Evo Morales que en su momento emergió
como esperanza de los oprimidos y oriundos de estas tierras.
Mientras
nuestro Peter Pan –es nuestro, porque el fútbol sigue siendo de todos a pesar
de la codiciosa FIFA— se hace cada vez más nítidamente la excepción a la regla,
los capitanes Garfios que pululan con su poder tecno político por continentes y
mares, se cargan 70 mil muertos gazatíes, otros miles ucranianos y rusos se
matan diariamente, el pato Donald bombardea Nigeria y destruye
extrajudicialmente embarcaciones en el Caribe con el pretexto de que se trata
de narcotraficantes, quiere la paz mundial a través de guerras de baja
intensidad, va por las tierras raras de Ucrania, el petróleo de Venezuela, el
litio argentino chileno boliviano, para felicidad de la Generala Laura
Richardson, en su momento mandamás del imperial Comando Sur y hasta la academia
sueca ingresa en zona de delirio, confiriéndole el Premio Nobel de la Paz a una
señora que clama porque la potencia del norte invada su propio país, como si
así se debieran resolver asuntos internos en naciones en que los unos se llevan los millones y los otros manotean
las monedas.
¿Quién
se asombra? Nadie se asombra. Lo único masivamente asombroso desde la paz y la
concordia es el juego futbolístico de Messi, mientras la geopolítica comunicada
a través de los circuitos sociodigitales hace de las suyas y se erige de forma
más evidente que las decisiones mundiales y mundanas están cada vez en menos
cabezas y manos, y todo el resto van dejando de ser obreros, indios, campesinos
y trabajadores, para convertirse en meros datos saqueados: En este tiempo, el
ser humano es un recurso natural brutalmente violado en su privacidad, en su
soberanía personal y comunitaria, en el contexto ensordecedor del triunfo de la
impunidad de los pederastas que se fotografiaron alguna vez con Epstein, antes
de proceder a ejecutar sexualmente menores de edad mujeres-varones en las
iglesias, los salones de la opulencia y las playas donde se perpetran los
infernales apetitos de los amantes del dinero y la acumulación del capital, las
drogas más adictivas y enajenantes que haya podido elaborar la condición humana
privilegiada y megamillonaria.
Los
índices de igualación de lo medular con lo accesorio son pavorosos. La
imbecilidad tiktokera es de mayorías abrumadoras y la muerte como producción de
la política expansionista y de control social no inmuta y menos conmueve a
nuestras cada vez más nefastas clases medias conservadoras que van por las
vitrinas de las redes para contarnos sus pequeñas victorias diarias entre
familiares y empresariales, mientras gran parte de los pobres del mundo
igualmente acariciados por la manipulación de la conversación pública,
depositan sus votos por artefactos humanos que quieren seguir usando el cebo
propagandístico anticomunista como pretexto para defender una libertad exclusivamente
economicista, proempresarial y consecuentemente sesgada.
El
año nuevo al que ya llegamos, el del mundial México-Estados Unidos-Canadá,
tendrá entretenida a las audiencias de todas partes. Existen nuevas
probabilidades de que si Messi está, nos recuerde otra vez que el asombro es un
privilegio de la conciencia y de la memoria y que la insensibilización a la que
conduce la dominación de los unos sobre los otros, nos mantendrá indiferentes a
que, por ejemplo, Bolivia voté en Naciones Unidas por la Israel del genocida
Benjamín Netanyahu. Repitamos: ¿Quién se
asombra? Nadie se asombra. Asi lo certifica diariamente la recua del
propagandismo periodístico “independiente”.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 27 de diciembre de 2025
El
día en que perdí la timidez y la parálisis escénica para bailar a eso de mis
temblorosos 15 años, pude entender que habíamos llegado al mundo no para
molernos en una existencia de productividades, rendimientos y distinciones de
“empleado del mes”. Ese día comencé a comprender por qué, muy a pesar de las
carencias y la precariedad cotidiana,desde África nos venían enseñando desde tiempos coloniales que la vida
estaba hecha de danza y juego,no como
expresión de la competitividad deportivo comercial, sino como manera de
expresar que cuerpo y alma pueden ser una sola cosa si hay con quienes juntarse
para celebrar los encuentros de nuestros latidos con selvas, bosques, playas y
agradecimiento cotidiano a todo lo que la Pachamama nos provee para estar y ser
aquí en la tierra contemplando los mares y los cielos.
El
8 de noviembre de 2025, mientras en Bolivia se ejecutaba ese predecible
ceremonial de posesión presidencial, quizo esta hermosa vida que en la
Península de Yucatán, en la Riviera Maya, Andrés y Talia nos abrieran las
puertas de su diario compartir para un festejo que se ha convertido en el
fiestón de mi vida, de esos que uno se niega a que se terminen, de esas
celebraciones que se extraña con la idea de que ojalá no se hubiera acabado jamás.
Todo
fue fluyendo desde la caminata-pasarela en que acompañé a Andrés tomados de la
mano hasta esa especie de altar situado enfrente del Caribe turquesa, las
convenciones matrimoniales fueron pulverizadas una a una, con sistemática espontaneidad,
comenzando por el inicio de la bailadera con “Cariñito” (Angel Aníbal Rosado,
1979), esa cumbia peruana que dice “lloro por quererte, por amarte y por
desearte”, momento a partir del que estábamos asistiendo a esa tarde-noche
mágica con amigas, amigos y amigues de 15 nacionalidades y 16 países de
residencia, gran parte de ellos brasileños y brasileñas, contando además con un
taiwanés, un nigeriano y un ucraniano.
La
patria íntima de Andrés obtenida desde sus 17 años es la patria del viaje, la
interculturalidad, la patria humana sin fronteras que encuentra algo así como
una cúspide en el compromiso que se expresaran en castellano y en inglés con
Talia, una entrañable neoyorkina que ha disfrutado del Salar de Uyuni, de la
comida del restaurant Popular de la calle Murillo de La Paz y que sabe
perfectamente qué significa en nuestro lenguaje “se ha estido”.
Sin
curas católicos, con sutiles gestos simbólicos de la tradición judía, Marla y
Cecilia, madres de Talia y Andrés dirigiendo la ceremonia, llegó el momento en
que me tocaba decir eso que convencionalmente se denomina palabras de
circunstancia. Diez minutos antes del desafío , no sabía que iba a decir, hasta
que divisé a Samyres y a los chicos y chicas con los que Andrés había
compartido la Universidad Federal de Fluminense en Niteroi durante cinco años,
y se me abrió el diccionario: Saudade. Diré algo sobre la saudade, esa hermosa
palabra en portugués, que no tiene traducción por cómo se escribe y cómo se
pronuncia y que en castellano significaría extrañamiento, y “en camba” quiere
decir chopole y que se utiliza para expresar la necesidad interior de estar
junto a una persona por quién se siente un profundo afecto.
A sus cinco tiernos años, Andrés dijo en otro
contexto “quiero ser el aire” y así ha sucedido hasta ahora que ha hecho de sus
periplos por el planeta, un sentido de vida. Saudade es entonces esa palabra
que así como sugiere nostalgia, también significa celebración por los altos
vuelos emprendidos por una persona querida hasta la médula. El breve discurso
de diez minutos sobre la saudade activó las fibras de estos jóvenes que me
dijeron luego, en perfecto portoñol, qué habían sentido cuando llegué a decir que
no hay una palabra tan maravillosa como esa para definir nuestra conexión con
el otro, con los seres queridos y otros no tan queridos pero igualmente
reconocidos en el sentido dialógico de la vida.
Santiago
(As7ro) cantó “Al otro lado del río” de Jorge Drexler, Sebastián nos hizo
bailar con oficio de DJ durante una hora de la fiesta en la que hicimos rondas
y trencitos , y Camila que no pudo estar con nosotros, ponía en escena a las 8
de la noche de ese 8 de noviembre su monólogo “Crónicas de la maternidarks” en
La Perrera de La Paz, acompañada en el escenario por el gran León, que ese día
estaba a cuatro de cumplir su primer año de vida. Con el Arcángel Miguel nos
trenzamos en un momento de pausa del baile sobre si había o no razón para que
México nohubiera invitado al rey
emérito de España a la posesión de Claudia Sheinbaum. Hasta para ventilar
diferencias de enfoque sobre nuestras visiones dio esta fiesta de la diversidad
en la que quedó manifiesta esa vital necesidad de juntarnos para brindar y
hacerlo también con singani boliviano etiqueta negra.
La
fiesta que nos regalaron Talia y Andrés se ha convertido en la certificación
del sentido que decidimos darles a nuestras vidas y por eso nada mejor que
exclamar jallalla. Por los sueños compartidos y porque esta fiesta nos ha
confirmado que nadie jamás nos quitará lo bailado.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 13 de diciembre
Durante las dos décadas en
que dominó la política boliviana el MAS-IPSP,ciclo concluido por obra y gracia autodestructiva de Evo Morales,
aquellos que se sintieron desplazados del centro de las decisiones nacionales
han terminado exponiendo cuanta propensión habían tenido para hacer el
ridículo, producto de haber quedado afuera del manejo del país, desde los
ámbitos de la economía hasta los de la identidad y la cultura.
El ridículo está precedido
de ese indigesto estado de ánimo (y de ánima) que a lo largo de estos años se
ha manifestado desde proponer convertir la Casa Grande del Pueblo en hospital,
porque se consideraba que los gobernantes de turno no eran merecedores de
sentirse a sus anchas en espacios de supuesto lujo, producto del derroche
estatal. Vistas las cosas transcurrido el tiempo y el uso de los 23 pisos de la
nueva casa de gobierno, ha quedado clarísimo que el edificio en cuestión,
pegado al Palacio Quemado, que hace esquina en las calles Potosí y Ayacucho, es
simple y llanamente un edificio de oficinas convencionales en el que funcionan
reparticiones que forman parte del Órgano Ejecutivo y no sólo la Presidencia
del Estado, nada que ver con palacioscomo los mandados a diseñar y construir por jeques árabes o potentados
asiáticos.
Parte de ese puñado de
papeloneros, enfermos de importancia y revestidos de cierta experiencia viajera
por el planeta, han celebrado con malsana alegría la reposición del reloj
convencional situado en la parte superior del antiguo edificio del parlamento
nacional. Dicen que ahora el tiempo volverá a girar en la dirección correcta,
que dejará de dar vueltas al revés (¿?) y así se acabarán los exotismos de
lunáticos como el ex Canciller y ex Vicepresidente, David Choquehuanca.
Habían sido ridículos de
solemnidad, pero sobre todo descriteriados debido a la torcida manera en que
observan esos ámbitos que los incomodan y los tenían desplazados del centro de
los acontecimientos y esto lo digo desde mi conciencia zurda –escribo con la
mano izquierda—impuesta por mi madre a las monjas del kínder al que me llevó
con cinco años de edad, a quienes les advirtió que no intentaran disciplinar el
uso de mis manos a la hora de aprender a dibujar y a escribir, cosa que la
Superiora aceptó sin ningún tipo de reparos a pesar de considerarse que
antiguamente a los zurdos se les corregía el “defecto” para que finalmente
aprendieran a usar la mano derecha.
Usar lápices o bolígrafos
con la mano “al revés”, dirían los aburridos diestros y grises en sus trayectos
de burócratas internacionales, sería parte de la incorrección marcada por estos
bedeles que se han tragado manuales de urbanidad convirtiendo sus cerebros en
superficies cuadradas en las que no caben otras maneras de pensar y movilizar los cuerpos. En efecto,
escribo con la mano izquierda puesta arriba del papel con estilo que ya
quisieran muchos que dicen tener letra palmer. Gracias mamá. Gracias monjas del
Amor de Dios por haberme dejado crecer zurdo e incorregible.
Ridículos y espacio
temporalmente desorientados son estos personajillos que piensan por derecha y
hacia el norte, y por eso creen que un reloj que gira hacia la izquierda con
las manesillas evolucionando hacia el sur, es un reloj que gira “al revés”
cuandola gran mayoría de esta legión de
arrogantes llevan sus relojes puestos todos los días de sus vidas en sus
muñecas de mano izquierda, precisamente para contrapesar sus actos reflejo
debido a que son diestros.
En los relojes comunes y
corrientes, la una de la tarde está después de las 12. En mi reloj del sur, se
encuentra antes de las doce y así sucesivamente, el 10 del reloj dominante
occidental es el 2 en este mi “Sajama” que más abajo lleva la palabra “larama”.
Según la información disponible, mis dos relojes del sur, uno con fondo café
claro y el otro café oscuro, forman parte de una edición limitada de setenta
piezas fabricadas en China (los míos llevan los números 12 y 18), cuatro de las
cuales tuve la posibilidad de obsequiar a una linda pareja de neoyorkinos de
Brooklyn, a mi hijo Andrés que vive por allá y a su compañera Talia: Feliz el
que regala el tiempo del sur y felices los que reciben ese regalo en el norte
con quienes celebramos la victoria de Zohran Mamdani en la batalla electoral
por la Alcaldía de la ciudad que nunca duerme, la ciudad de la Gran Manzana.
Zurdo, con mi tiempo girando
hacia la izquierda, lo esencial es que he aprendido a pensar con los
hemisferios “cambiados” y por ello tengo siempre presente como escribiera
Benedetti y cantara Serrat (1985), que el sur también existe y que la palabra
diversidad nos incita cotidianamente a construir una humanidad más profunda y
auténtica. ¿A qué jóvenes open mind no les gustaría tener relojes del
sur en sus muñecas izquierda o derecha?
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 29 de noviembre
En el día feriado de recordación de la muerte de Tupac Katari
(15 de noviembre de 1781), con versiones contradictorias sobre su
descuartizamiento, tiradas sus extremidades por cuatro caballos disparados en
las direcciones de los puntos cardinales, se nos ha ido Xabier Azkargorta,
aquejado por una durísima enfermedad cardiaca, triste e injusto final para un
señor que hizo de la lucidez y la palabra, las mejores herramientas de
convencimiento motivacional para sus dirigidos en aquella selección boliviana
del 93-94 que pudo estar bajo su dirección en esa Copa del Mundo jugada en
Estados Unidos en la que le cortaron las piernas a Maradona por haber ingerido
efedrina.
Tendré un recuerdo agradecido de “Shabier”, así se pronuncia
su nombre en euskera, porque gracias a su complicidad con mi osadía
desobediente de largarme a Barcelona (dirigentes envidiosos trataron de
impedirlo) cuando la selección se preparaba en el Centro de Alto Rendimiento de
Sant Cugát del Valles y yo era el jefe de prensa de ese equipazo, pudimos
grabar “Cien preguntas para Xabier Azkargorta”, libro con dos ediciones, antes
y después del Mundial, en el que ha quedado periodísticamente registrado ese proceso
en el que participó un puñado de talentosos futbolistas que supieron escuchar
los mensajes medulares de su entrenador para encarar con aplomo y suficiencia
primero la eliminatoria y luego los partidos jugados en Boston y Chicago.
Ahora que ingresa en suspenso un ciclo histórico fundacional
en nuestro país, justo ahora nos visita la muerte para llevarse a este hombre
de fútbol y médico deportólogo que usaba el psicoanálisis como método de
trabajo y con quién tuve la posibilidad de reencontrarme en su segundo
desembarco como seleccionador de Bolivia (2012 – 2014) para sostener
conversaciones de tarde en Santa Cruz de la Sierra sobre la actualidad y el
destino del fútbol boliviano. En aquella oportunidad no le fue bien y tuvo que
dejar el cargo, para asumir la dirección técnica de Bolívar y conducir al
equipo celeste hacia la semifinal de la Copa Libertadores de América.
Nadie te quitará lo bailado Xabier. Clasificaste a Bolivia
con Jaime presidente e inauguramos USA 94 en el Soldier Field de Chicago
debutando contra Alemania con Goni Presidente. Dirigiste a la selección
chilena, al Yokohama Marinos de Japón con Julio César Baldivieso en la
plantilla, a las Chivas Rayadas de Guadalajara en México, encaraste un proyecto
formativo en China para el Real Madrid con el club Beijing Gouan, y finalmente
luego de haberte hecho boliviano, te hiciste cruceño y querendón de la capital
oriental, esa de dónde emergieron los Melgar, Etcheverry y Platiní Sánchez que
se abrazaban sin reparos ni prejuicios con los cochabambinos Borja, Sandy,
Baldivieso, Soria y Ramallo. Bolivia, gracias a tu impronta, fue por esa
excepcional vez, una de dos, construyendo un patrimonio emocional como sólo se
había sentido con la obtención del Sudamericano de 1963.
Con el único propósito de incomodar a los conservadores que
jamás entenderán a Bolivia como una totalidad, recordamos aquí lo dicho por
Xabier al diario AS de España en 2006: “A (Evo)Morales lo conocí en una
entrevista en el Chaparé boliviano, invitado por unos sindicalistas cuya
organización atravesaba por graves problemas, como es frecuente allí. Evo tenía
ya en su cabeza esta revolución que ha iniciado desde su toma de poder; el que
ha vivido allí lo entiende perfectamente. Otra cosa es su encaje en la comunidad
internacional, la cosa jurídica y demás. Pero en Bolivia ha habido tal abuso
por parte de la gente rica, es tal la diferencia de clases, que el pueblo ha
optado por algo nuevo y Morales lo es. En Bolivia no se vive, se sobrevive. Eso
recuerda Morales.” Con estos criterios, queda claro que Azkargorta participó de
la vida pública del país, interpretando la bolivianidad desde el desinteresado
lugar de los afectos.
Debo estar agradecido por siempre con Xabier, alhaberse posibilitado la publicación del primer libro de mi andadura
periodística y para luego posicionarme como el periodista que más libros futboleros
ha publicado en Bolivia, incluido ese “Salto al futuro” (1994) junto a Carlos
Mesa en la historiación general de la selección boliviana y Tony Suárez en la
fotografía con la colaboración de Ricky Rogers.
Linda época. Lindo tiempo. Linda vida periodística que me
permite decir, que a mi tampoco nadie me quitará lo bailado como testigo y
hacedor periodístico de acontecimientos diversos en la historia de nuestra
vibrante y tantas veces turbulenta y dolorosa vida pública. Último apunte: El
28 de septiembre de 1994, Azkargorta recibió el Cóndor de los Andes de manos
del entonces Canciller Antonio Araníbar Quiroga. Nueve años antes, en la
revista Perspectiva (junio-julio, 1985), se publicaba la primera entrevista que
hice en mi vida periodística, justamente con quién entonces era candidato a la
presidencia por el Frente del Pueblo Unido (FPU), Antonio Araníbar Quiroga. La
vida da vueltas y seguimos girando: Gracias por todo Xabier.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 15 de noviembre
Los héroes y antihéroes de campañas políticas suelen estar
más cerca de la épica que del conocimiento y de las capacidades de eficiencia
para gobernar. Una cosa es ser candidato y otra, bastante más compleja, una vez
alcanzado el objetivo del triunfo electoral, manejar con tino y destreza la
nave del poder que implica obligaciones administrativo gubernamentales diarias.
En el caso de los
binomios presidente – vicepresidente, ha sucedido a lo largo de nuestra
democracia reiniciada en 1982, que los primeros mandatarios fueron dueños y
señores, en tanto los segundos fueron inscritos en esa definición de rasgos
ornamentales que señala que los vicepresidentes suelen ser la quinta rueda del
carro, definición con la que por supuesto Edman Lara se encuentra en pleno
desacuerdo, en tanto aspira a perfilarse comoespadachín anticorrupción que le permitiría trascender sus competencias
de moderación de la Asamblea Legislativa, participación en las reuniones de
ministros, coordinación con las regiones e incidencia en la política exterior.
La locuacidad del flamante vicepresidente, su tendencia
vocacional a la confrontación verbal, sus advertencias de campaña contra el
mismo señor que lo invitó a hacer dupla para ganar las elecciones con la sigla
del Partido Demócrata Cristiano (PDC) ponen en evidencia cuán grande es su
desconocimiento acerca de los intersticios del aparato al que desde el 8 de
noviembre debe comenzar a internarse: Ahora se trata de ejercer poder,
desplegar habilidades políticas y dejar de quejarse porque el presidente ya no contesta los llamados y los mensajes de texto.
Si Lara quiere combatir la corrupción, lo primero que debería
instruir al Centro de Investigaciones Sociales (CIS) que depende de su
despacho, es una investigación multidisciplinaria de las lógicas
poder-corrupción desde los años 70 hasta nuestros días, que por cierto tampoco
gravitaron en las últimas elecciones, en tanto los sectores populares dejaron
de votar por las distintas versiones del MAS, no porque hubiera producido
indignación algún asalto a las arcas del erario nacional, sino simplemente,
porque los masismos decidieron destriparse y quedar irremediablemente
divididos. Fue la división la que acabó con Evo Morales y adyacentes, no la
corrupción.
Investigar la corrupción representa un desafío descomunal,
fundamentalmente centrado en los grandes negocios non sanctos que se
hicieron en las cinco últimas décadas con un Estado empresario (ejemplo: Lava
Jato), unos militares atrabiliarios al servicio de esa lógica estatal y unos
intermediarios dirigenciales, políticos y sindicales, que hicieron de los
resortes burocráticos, el mecanismo para aceitar el artefacto sistémico de
instrumentalización de lo público para beneficio privado, que en buenas cuentas
es la definición más académica de la conducta corrupta.
Edman Lara ha sido oficial de la Policía Boliviana y se
refiere a cómo se maneja la institución verde olivo desde el rencor que le ha
generado su expulsión debido a un altercado callejero con el Comandante
Departamental de Santa Cruz, Coronel Erick Holguín (enero, 2024). Dicho momento
significó la expulsión definitiva de Lara y la no promoción de Holguín de
Coronel a General.Este es el contexto
para que Lara, hoy empoderado por el voto de la segunda vuelta, se encuentre
imbuido de un espíritu de justicia o de una necesidad de ajuste de cuentas
contra esos camaradas que muy probablemente le dieron la espalda después del
violento encontronazo con Holguín y quiere hacer extensiva esa sed justiciera
para ponerles freno a todos los corruptos disfrazados de servidores públicos.
Lara debería preguntarse en esta su pretendida cruzada,
primero, de qué manera muchas figuras que luego de pasar por el poder nunca más
tuvieron necesidad de trabajar, construyeron opulentos patrimonios, desde
propiedades inmobiliarias hasta cuentas bancarias escondidas en paraísos
fiscales a través de palos blancos, de qué manera concibieron los negocios
emprendidos por sus gobiernos con la inversión extranjera poniendo en juego los
intereses y las urgencias nacionales, qué significaron la capitalización, la
privatización, el asesinato de Noel Kempff Mercado por el llamado caso
Huanchaca, y los narcovínculos admitidos como errores y no cómo delitos en los
años 90 y por supuesto tendría que ocuparse de todos los indicios de
irregularidades y corruptelas en la era gubernamental comandada por el
MAS-IPSP, sin perder de vista el interregno de Áñez,los destinos judiciales de un puñado de ex
ministros del gobierno de Arce Catacora que cayeron por no haber seguido ese
manual que aconseja tramas de corrupción sin papeles, sin pruebas, y por lo
tanto, tramas potencialmente impunes.
Si Lara quiere luchar contra la corrupción tendrá que ponerse
de acuerdo con su presidente Paz Pereira para poder intentarlo . Si esta vez,
de adeveras se quiere convertir en política de Estado la lucha contra los
pillos que se llevan los millones y también los que se afanan las monedas,
habría que investigar toda la corrupción con perspectiva sistémica, y no de
manera selectiva que conduzca, otra vez, a la cantaleta de una persecución
política recargada.
Tenemos un tercer presidente que apellida Paz. Es hijo de un
ex presidente que pactó gobernabilidad con un ex dictador y sobrino nieto de
otro ex presidente, el jefe histórico del MNR que dominó la política boliviana
por lo menos durante medio siglo. Con semejantes antecedentes para fines de
contextualización, veremos si a Lara le parece prudente bucear en las aguas
estancadas de una memoria histórica en la que corrupción como elemento
constitutivo del ejercicio del poder hubo invariablemente en todos los gobiernos
desde 1952, pasando por las dictaduras militares y la democracia reabierta en
los años 80.
Es altamente probable que el direccionamiento de la política
exterior con las multilaterales y con Washington tendrá enfrascado al gobierno
en la urgencia de encarar sus primeros tres meses regularizando la provisión de
carburantes, la determinación inequívoca de la política monetaria y la
estabilización de los precios de la canasta básica de alimentos. En el trayecto
de dicho combate coyuntural quedará por ver como el nuevo gobierno encara el
manejo de la agenda pública, de qué manera maneja sus políticas informativas y
propagandísticas a través de los medios tradicionales y cómo tratará de darle
línea de continuidad de la campaña electoral hacia la administración
gubernamental en las redes socio digitales donde Lara tiene fans y enemigos que
lo perciben como agente encubierto del evismo.
Originalmente publicado en el diario Opinión de Cochabamba el 16 de noviembre
Hay provincias, cantones y pequeños pueblitos
en los que Rodrigo Paz ha ganado en la segunda vuelta hasta con el 90 por
ciento de los votos. Durante el pasado inmediato, durante por lo menos cinco
elecciones consecutivas, esos votos fueron cautivos de las candidaturas del
MAS-IPSP, los que no fueron registrados en los radares de consultores como
Jaime Durán Barba que no se enteraron que sumados –los de esas provincias,
cantones y pequeños pueblitos—son los que terminan haciendo una invariable
diferencia entre el voto popular que otra vez sumó 55 para que nuevamente el
voto conservador clasemediero urbano y racializador llegara a 45.
Ya se escuchan las voces de
quienes afirman que la candidatura del Partido Demócrata Cristiano (PDC)
conformada por Paz-Lara ha ganado con un voto prestado, ese voto producto de la
desintegración de la unidad del bloque popular que alguna vez liderizó Evo
Morales. Dicha afirmación puede serle útil al propio Evo para sacar el
talonario de facturas en búsqueda de un engañoso posicionamiento en sentido de
que el evismo chapareño facilitó el triunfo de Rodrigo, pero sobre todo otra
derrota de los que comenzaron a perder con sistemática puntualidad, cada
cuatro-cinco años, mientras el MAS ganaba y ganaba desde 2005.
Antes que un triunfo de Paz se
trata de una derrota de intensidades distintas. La lista de los primeros
grandes segundones la encabeza esa cuadrilla de asesores de campaña que van por
la vida desde encuestadores que pretenden explicar cómo se procesa el agua
tibia hasta estrategas sabedores de técnicas manipulatorias, de formas eficaces
de detección de demandas y ansiedades, pero que a pesar de haber pasado por las
carreras de sociología, ciencias políticas, o comunicación política no supieron
aprender que para ganar una elección en esta Bolivia multiforme, a veces sólo
es necesario llevar una guitarra a un mercado de caseritas y cantar “para el
pueblo lo que es del pueblo”.
La noche del 19 de octubre, Tuto
Quiroga agradeció en su alocución nuevamente perdedora a sus asesores “Jaime,
Santiago y Gandi” por “habernos enseñado a hablarle a la gente”. Si eso fuera
cierto, sus probabilidades de ganar el balotaje habrían sido mayores. A quienes
tendría que haberle preguntado Tuto cómo se les habla a los bolivianos, ojo, a
todos los bolivianos, no sólo a algunas familias que viven en el Urubó, en la
Zona Norte de Cochabamba o en La Florida de La Paz, es a Carlos Palenque que
inauguró un marketing cholo, producto del aprendizaje de las calles en los
80-90, o del propio Edman Lara que sin saberlo le hizo caso a Charly García:
“Le estoy hablando, hablando a tu corazón.”
Atragantados con Evo y sus socios
de ayer y de hoy, se escuchan sentencias paternalistas a cargo de asesores de
campaña en esta elección desempleados (seguro que habrían jugado otra vez como nunca
y perdido como siempre) que fustigan a los gobiernos del MAS como responsables
de todas las desgracias humanas. Saben perfectamente que eso no es cierto.
Saben que entre 2006 y 2014 se construyeron las condiciones para que los
trasnochados neoliberales devenidos en golpistas (Tuto, Doria Medina, Mesa y
una larga lista de ladronzuelos y represores) nunca pudieran conquistar el
poder por la vía de la legitimidad del voto. Han sido nuevamente derrotados,
pero como otro consultor de campañaspredice:
“Esta es su penúltima vez.” Y a esto sería necesario agregar: Siempre hay una
nueva oportunidad para volver a perder.
En el siguiente peldaño de los
perdedores hay que anotar a las encuestadoras que en los dos estudios de
opinión para la segunda vuelta le dieron el triunfo a Tuto, a continuación, a
los medios que amplificaron esas encuestas y escondieron la basura racista de
JP Velasco en formato tuitero y finalmente a los panelistas que pretendieron
analizar los resultados, desde el payaso Krusty, preferido por Los Simpsons,
pasando por el Chino que con camisa a cuadros y su ya conocido odio y
descriterio dijo que el triunfo de Paz-Lara fue “made in tik-tok” y Oscar
Ortíz, el Rector de la Católica de Santa Cruz que como se diría en buen porteño
es más aburrido que chupar un clavo, eso sin contar sus antecedentes como
facilitador y ministro del gobierno de facto de 2019-2020.
Con este puñado de perdedores,
queda saber qué hizo el ganador para conseguir el triunfo. Y en este sentido, a
diferencia de sus adversarios, Rodrigo Paz decidió emprender una travesía por
los territorios en los que habitan esos bolivianos y bolivianas que no saben
que Durán Barba se lleva un par de millones de dólares por campaña, en este
caso como premio a su estruendosa derrota. Esa travesía de por lo menos dos
años fue infravalorada por medios hegemónicos como Unitel que en agosto decidió
excluirlo de uno de sus debates. Favor que le hicieron, en tanto el ninguneo
político desata cadenas de solidaridad y empatía. Torpe y tempranamente
discriminado por el establishment, por estas horas, Rodrigo Paz Pereira es el
nuevo Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 03 de noviembre de 2025
Si creemos que
Marcelo Quiroga Santa Cruz jamás hubiera pasado a las filas de la izquierda
caviar, parecida a la derecha edulcorada por la social democracia europea, no
tengo dudas que definiría “Dueños de Bolivia, la historia (no oficial) del
saqueo” (2025) investigación del sociólogo Nathanael Hastie, como la
continuación ampliada de “El saqueo de Bolivia” (1973), precisamente escrito
por el líder del Partido Socialista – 1, brutalmente asesinado en el golpe de
Estado de Luis García Meza en 1980.
“Dueños de
Bolivia…” es la investigación sólidamente documentada acerca de un triángulo de
poder armado entre políticos de los 50 -60 que manejaron el país hasta
principios del siglo XXI, militares y empresarios de alto vuelo a los que casi
nunca se cita para referir acontecimientos que implican responsabilidad
histórica y asuntos contables que dan cuenta de cómo, esos que gozaban de
prestigio por status económico usaron lo que en el libro se describe como
puertas giratorias, con la alternancia de roles como representantes de
intereses empresariales a través de las corporaciones propietarias y como
personeros de gobierno de áreas estratégicas que participaron indistintamente
en dictadura y democracia en calidad de ministros de Estado, embajadores y
presidentes de empresas estratégicas.
Con la convicción
propia de quién piensa, investiga y escribe desde el marxismo más riguroso,
Nathanael Hastie ha hecho un libro que define modestamente cómo la historia (no
oficial) del saqueo cuando en realidad se trata de la verdadera historia de la
Bolivia racista, excluyente, cipaya, monocultural, dictatorial, neoliberal y
corrupta. En sus 22 capítulos repletos de datos estadísticos y registro de las
políticas autoritarias y antipopulares que han caracterizado la penosa y
entreguista construcción del Estado monocultural, “Dueños de Bolivia” nos
recuerda también que academicos como Hugo Celso Felipe Mansilla Ferrant
escribieron alguna vez sobre la empresa privada y la “transición democrática”,
justificando el apoyo frontal que le diera la Confederación de Empresarios a la
dictadura del Gral. García Meza, autor intelectual del asesinato político de
Quiroga Santa Cruz, seguramente porque su entonces presidente, Marcelo Pérez
Monasterios, formaba parte del partido que un año antes había fundado el
dictador del septenio, General Hugo Banzer Suárez, Acción Democrática
Nacionalista, que dicho sea de paso, es la casa política de la que emergió a la
vida pública, Jorge Tuto Quiroga.
Para quienes
viven de la estrechez de miras con la que se practica el periodismo de
coyuntura en Bolivia, este libro es un destapador de sesos y un activador de la
historia debidamente escondida o sesgada por los historiadores oficiales. Con
sólo examinar el índice, los que no saben –en el periodismo actual, una notoria
mayoría-- pueden enterarse cómo se formó la oligarquía en Bolivia, qué
significa ir de Catavi a Villa Victoria y en qué consistió el Código Davenport,
cómo se explica la consigna “Orden, paz y trabajo” de la dictadura de Banzer,
que fue la Comisión Nacional de Asesoramiento y Legislación (CONAL) durante la
dictadura de García Meza poblada de empresarios y consultores civiles
respaldando a ese gobierno de facto narcotraficante, cómo fue la crisis y la
hiperinflación en el gobierno de la UDP, torpedeado por partidos de derecha y
otra vez, la Confederación de Empresarios, de qué manera se asaltaba el Banco
Central de Bolivia y se consolidaba la banca comercial privada, en qué
consistieron la capitalización de Sánchez de Lozada y las privatizaciones de
Paz Zamora-Doria Medina, cómo los
terratenientes amenazaban con guerra civil cuando se emprendía el saneamiento
de tierras ( a punto de concluir, quedando nada más que un 6 por ciento
pendiente en todo el territorio nacional), cómo se rearticularon las fuerzas de
lo que Montenegro llamaría la antinación para perpetrar el golpe de 2019,
reinstalándose la oligarquía en el viejo Palacio Quemado, quiénes son los
llamados qamiris, la burguesía azul y de donde provienen los petrodólares, como
funcionan las logias orientales, los cívicos y qué significó el escándalo
financiero del Banco Fassil, y finalmente, en la actualidad de esta tercera
década del nuevo siglo, quiénes son los dueños de Bolivia, principalmente
situados en la banca, las aseguradoras, la ganadería, la agroindustria, las
entidades financieras de microcrédito, las petroleras, la minería, la
industria, las telefónicas, las empresas de aseo urbano, las importadoras y
comercializadoras y puntualmente el grupo Conversa – Doria Medina.
El pasado 6 de septiembre, entrevisté a
Nathanael Hastie para la televisión (“Cable a tierra”, Xto TV), programa en el
que pude expresarle que este es el libro que hacia falta para quienes
consideramos la memoria histórica y el archivo como prioridades formativas de
la conciencia nacional. Hastie pulveriza la frivolidad y el anecdotario
noticioso cotidiano con esta su formidable y esclarecedora investigación
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 04 de octubre de 2025
No hay en Bolivia otro animal político más feroz y persistente que Evo Morales. Cuando decidió desmarcarse del gobierno de Luis Arce, atragantado porque su partido, el Movimiento al Socialismo-Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), demostró en 2020 que el proyecto colectivo, esencialmente indígena y campesino, le había ganado a su liderazgo carismático, se inició la descomposición para el rompimiento final.
A Luis Arce le fue más que bien en el combate contra el Covid-19 en su primer año de gobierno. Pero ya desde la campaña electoral, Evo no disimulaba su descontrol por no haber regresado a la papeleta electoral, de la que salió el triunfo de Arce, el candidato con mayor número de votos obtenidos en la historia de los comicios presidenciales en Bolivia: tres millones 400 mil ciudadanos le dieron el triunfo con un aplastante 55,10 %, lo cual superó en estos términos la primera votación ganadora obtenida por Evo en 2005, de 53,70 % de la preferencia ciudadana.
La disputa comenzó cuando su entorno más cercano le advirtió a Evo que si la tendencia de la gestión de Arce, su exministro de Economía, quedaba marcada por la cobertura casi total de la población en materia de vacunación contra la pandemia, el regreso del caudillo al poder se haría tremendamente dificultoso.
Fue a partir de entonces cuando el llamado evismo, que ya renegaba contra los vientos renovadores en el partido, se encaminó hacia la ruptura de la bancada parlamentaria que le permitía al MAS-IPSP la mayoría que facilita la gobernabilidad, esa que le permitió a Evo gobernar el país entre 2006 y 2019 (tres períodos consecutivos) y encarar transformaciones económicas y sociales de gran impacto, sobre todo hasta 2015.
Una vez que la bancada del MAS quedó dividida entre evismo y arcismo, aunque en términos de tendencia partidaria el arcismo no exista, el joven presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, se convirtió en la bisagra que se dedicaría a torpedear cuanto proyecto de ley llegara desde el Ejecutivo, con el propósito de averiar una gestión presidencial que comenzaba a confrontar dificultades debido a la considerable disminución de los volúmenes en la exportación del gas hacia Brasil y Argentina. Eso hizo que, desde 2023, Bolivia ingresara en una crisis caracterizada por la falta de dólares y la consecuente y brusca elevación del tipo de cambio de 6.96 a 15 pesos bolivianos, el incremento de precios en la canasta básica de alimentos y el desabastecimiento de combustibles que provoca interminables filas en estaciones gasolineras y de diésel en las ciudades y en las zonas rurales.
Andrónico Rodríguez, ejecutivo de una de las federaciones de campesinos cocaleros de la zona del Chapare, bastión territorial de Evo Morales, cerró acuerdo con los partidos de la derecha para mantenerse al frente del Senado en las gestiones 2024 y 2025. De esta manera, Comunidad Ciudadana (CC), de Carlos Mesa, y Creemos, de Luis Fernando Camacho, se asociaron con el evismo en el objetivo de resquebrajar la gestión del presidente Arce con resultados altamente satisfactorios para sus intereses político-electorales. En la actualidad, el ex presidente (2003-2005) Mesa ha quedado afuera de la carrera política por decisión personal, mientras que Camacho, gobernador suspendido del departamento de Santa Cruz, privado de libertad, acusado por terrorismo en el golpe de Estado de 2019, se ha convertido en aliado de la candidatura de Samuel Doria Medina, empresario con una fortuna estimada en 300 millones de dólares, que fue artífice de la política privatizadora en los años 90 durante los gobiernos de la llamada Democracia Pactada.
Doria Medina fue militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR, un partido que pese a su nombre es de centro o algunos definen como socialdemócrata) y ministro de Planificación del gobierno de Jaime Paz Zamora, y hoy día encabeza con su alianza Unidad las encuestas contratadas por él mismo y otras publicadas por medios de comunicación hegemónicos, como las estaciones televisivas Unitel, Red Uno y el diario El Deber, con porcentajes que oscilan entre 20 y 25 % de intención de voto.
La crisis del MAS
Es la obsesión de Evo por el retorno a la Presidencia la que ha dado lugar a la fragmentación del bloque popular, comenzando por la decisión del propio Andrónico Rodríguez, que para las elecciones de este domingo 17 se presenta como candidato presidencial por la llamada Alianza Popular, organizada por Félix Patzí, exministro de Educación del primer gobierno de Evo, con quien terminaría rompiendo relaciones. A Rodríguez lo acompaña como candidata vicepresidencial Mariana Prado, nacida del riñón político del exvicepresidente de Evo, Álvaro García Linera, al que ahora el propio caudillo tacha de traidor.
El camino autodestructivo condujo a que el MAS-IPSP quedara en manos del Pacto de Unidad, conformado por organizaciones sociales, fundamentalmente indígenas y campesinas, bajo el control del presidente Arce. A esta altura, Evo, sin partido, decidió fundar la agrupación Evo es Pueblo, que todavía no cuenta con el reconocimiento del Tribunal Electoral. En ese trayecto, intentó ser candidato por dos partidos irrelevantes (Pan-Bol y Frente para la Victoria), los cuales han quedado sin personería jurídica al no haber obtenido ni el exigido 3% de la votación en las pasadas elecciones. Este cuadro se suma a su inhabilitación dictada por el Tribunal Constitucional, que según el artículo 168 de la Constitución boliviana impide volver a participar a quienes hayan ejercido cargos por elección por dos períodos consecutivos. En su defensa, Evo interpreta que la Constitución lo habilita, porque el artículo referido explicita “elecciones continuas” y no dice nada sobre “participaciones discontinuas.”
La ferocidad de Evo se manifestó en el sabotaje contra el gobierno de Arce, materializado en la Asamblea Legislativa Plurinacional, pero también en las carreteras, orquestando marchas y bloqueos contra el gobierno que ocasionaron pérdidas para los sectores productivos, se calcula que de casi tres mil millones de dólares, y con la estrategia política llevada al extremo de buscar la renuncia del jefe de Estado y el adelantamiento de elecciones. Con ello, lo único que el líder cocalero consiguió son más averías: Andrónico, ahora que es candidato, en una conducta ambivalente y difusa, es y no es evista según sus necesidades discursivas de campaña.
Entre tanto, el MAS-IPSP, en manos del gobierno, ha promovido la candidatura de Eduardo Del Castillo, exministro de Gobierno que se ufana de haber obtenido números históricos insuperables en el combate al narcotráfico. La candidatura de Del Castillo, acompañado por el dirigente campesino Milán Berna, se decidió recién a mediados de mayo, debido a que los estudios de opinión señalaban que el presidente Arce no superaba el 2% de las preferencias, producto de la crisis económica acelerada por el sabotaje político soportado y, según sus más ácidos críticos, por su inacción frente a la nueva y desestabilizada realidad económica. Con estos datos, Arce desistió de participar en su repostulación y le pasó la posta a su excolaborador encargado de la seguridad interna del país.
Del Castillo y Andrónico Rodríguez provienen de la nueva generación de cuadros partidarios del MAS-IPSP que, según registros del Tribunal Electoral, tiene inscritos un aproximado de un millón de militantes con presencia en los nueve departamentos del país.
Voto nulo y auge derechista
Como Evo no ha logrado trepar a la carrera electoral, decidió, respaldado por sus seguidores, hacer campaña por el voto nulo, que claramente favorece a ganador en tanto el porcentaje de quienes pifian su participación en las urnas no es tenido en cuenta —lo mismo que el voto blanco, a la hora del conteo del total de los votos. El archivo audiovisual nos recuerda que en elecciones pasadas Evo-García Linera atacaban sin concesiones a quienes se pronunciaban abiertamente por el voto nulo.
Con un panorama que para la izquierda o lo nacional-popular boliviano no podría ser peor, el otro candidato de la derecha, Jorge “Tuto” Quiroga, que en las encuestas le disputa el primer lugar a Doria Medina, no hizo más que enfatizar las debilidades del modelo económico social comunitario productivo sostenido por Arce como ministro de Economía de los gobiernos de Evo primero y más tarde como presidente. Quiroga, quien fuera vicepresidente del exdictador Banzer (1997-2002) y luego lo sucediera debido al fallecimiento del general por cáncer terminal, ocupando la presidencia por un año, está fuertemente vinculado a la embajada de los Estados Unidos y a sus distintas agencias injerencistas en nuestro continente, y jugó un papel determinante en el golpe de Estado de noviembre de 2019. Quiroga, en coordinación con el general Gonzalo Terceros, en aquel momento comandante de la Fuerza Aérea, se encargó de sacar a Evo al exilio en México.
Tanto Doria Medina como Quiroga, que no han necesitado concentrar demasiados esfuerzos estratégicos contra el desvencijado MAS-IPSP y candidaturas derivadas, han enfocado los contenidos de sus propuestas en ofrecer soluciones inmediatas para los obstáculos coyunturales, de modo que no se ha desarrollado hasta aquí un debate conceptual y programático con visiones de país contrastadas. Los estrategas de campaña habrían recomendado centrarse en los puntuales asuntos de cómo superar la falta de combustibles y dólares y qué hacer para estabilizar los precios de los productos alimenticios que han sufrido severos incrementos en los últimos seis meses.
Los candidatos Doria Medina y Quiroga trabajaron en equipo durante la administración de Jaime Paz Zamora (1989-1993), con el primero como ministro del área económica y el segundo como subsecretario de Financiamiento Externo y Cooperación Internacional. A dichas candidaturas para las elecciones de este domingo se podría sumar en una misma línea ideológico-programática a Rodrigo Paz, hijo del expresidente Paz Zamora, que fue alcalde de la ciudad de Tarija y ahora es senador por Comunidad Ciudadana (CC), y a Manfred Reyes Villa, un ex capitán del Ejército que en 2021 fue electo alcalde de la ciudad de Cochabamba y que ha solicitado licencia de su cargo para participar de estas elecciones presidenciales. Más abajo figuran Johnny Fernández, alcalde de Santa Cruz de la Sierra, y Pavel Aracena, que representa a Acción Democrática Nacionalista (ADN), partido en decadencia que fundara en 1979 el dictador Banzer, herramienta con la que ingresó en la arena política democrática.
De estos ocho candidatos (todos varones, ninguna mujer: la que había, la alcaldesa de El Alto, Eva Copa, por otro desprendimiento del MAS, se bajó recientemente de la carrera presidencial) cinco son de línea neoliberal privatizadora, dos proceden de la división y la renovación del MAS-IPSP y uno es de características populistas que pretende situarse en el centro ideológico. Son quienes competirán el domingo 17 de agosto en las elecciones bolivianas, de las cuales, muy probablemente, se vaya a una segunda vuelta a partir de cálculos que informan que ningún candidato superará la barrera de 40% de los votos exigidos ni tampoco logrará un 10% de diferencia con su inmediato seguidor, como lo señala la ley electoral para obtener el triunfo en primera vuelta. En tal caso, habría balotaje entre los dos primeros el 19 de octubre.
Dada su estratégica y atractiva cualidad geopolítica —corazón de Sudamérica y poseedor del reservorio de litio más grande del mundo, codiciado por la inversión extranjera, además de su riqueza en gas y minerales— si la derecha logra imponerse en estas elecciones bolivianas, el viraje se traducirá en una recomposición de las relaciones con Estados Unidos, muy probablemente relegando a un segundo plano las vigentes conexiones con China, Rusia y, en términos generales, con los países inscritos en el BRICS.
Originalmente publicado en Tektonikos (Dinámica de la Arquitectura Global), Buenos Aires - Argentina. 15 de agosto
Catorce procesos
judiciales por 128 millones de bolivianos durante su gestión como Prefecto
(2006 – 2008) con acusaciones de legitimación de ganancias ilícitas y venta
inexistente de sus bienes, son algunos de los datos acerca de los que este
diario informó el domingo 26 de septiembre de 2021. Se trata de un capitán que
fue edecán del dictador Luis García Meza, mientras su padre, el General Armando
Reyes Villa, ejercía como ministro de Defensa bajo el paraguas de dicha
dictadura.
El capitán
Manfred Reyes Villa, alcalde estrella de Cochabamba y prefecto revocado por
voluntad popular en 2008, hoy día es nuevamente Alcalde de la ciudad de
Cochabamba y pretendió ser presidente en las últimas elecciones del 17 de
agosto, obteniendo un catastrófico 6 por ciento de la votación, con la que el
electorado le dijo algo así como que está bien para gobernar su ciudad, pero de
ninguna manera se le debió haber pasado por la cabeza el buscar nuevamente ser
presidente de un país al que en su oferta electoral amenazó con retrocederlo de
Estado Plurinacional a la república excluyente y monocultural, bajó la cuál estuvo
sujeta Bolivia hasta principios de 2009.
En su descargo,
el capitán dedicado a los negocios inmobiliarios, dijo que supero los procesos
judiciales que pesaban en su contra acudiendo a la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH). Lo que todavía no queda claro es cómo pudo ser
habilitado para ser candidato con procesos judiciales pendientes y otros de
ellos ejecutoriados. Sus enemigos dicen que obtuvo facilidades del gobierno de
Luis Arce, versión hasta ahora indemostrable. Se llegó a tacharlo de candidato
masista encubierto.
Capitán de Ejército,
con militancia inaugural en Acción Democrática Nacionalista (ADN), el partido
fundado por el Gral. Hugo Banzer en 1979, (y ahora desaparecido por no haber
alcanzado el tres por ciento de la votación en las últimas elecciones), Reyes
Villa le debe en gran medida su formación al alcalde cochabambino de la
dictadura banzerista, Humberto Coronel Rivas.
Reyes Villa es
una de las figuras de la democracia pactada con candidaturas a Presidente bajo
distintas siglas, todas ellas marcadas por el fracaso y la derrota, esta última
con la bizarra utilización de Freddy Mercury, el genial vocalista de la banda
inglesa Queen, con la que estuvo presentándose en sus actos de masas. El “We
are the champions” le quedó a Manfred demasiado grande.
Del perdedor
capitán de Ejército, Manfred Reyes Villa, pasamos a la puesta en vigencia del
capitán de Policía, Edman Lara, candidato a la vicepresidencia por el Partido
Demócrata Cristiano (PDC), formando binomio con Rodrigo Paz Pereira y que basó
su andadura electoral en virulentos ataques contra una institución verde olivo
“autoritaria y corrupta” que a partir de un incidente con el ex comandante
departamental de Santa Cruz, Cnl. Erick Olguín, fue ignominiosamente expulsado.
Esto a Lara le costó la salida sin retorno a la Policía Boliviana y a Olguín la
no promoción de rango de Coronel a General.
El capitán Lara
es la estrella criolla de esta nueva etapa electoral que conduce a la segunda
vuelta de elecciones a realizarse el próximo 19 de octubre. Sus intervenciones
públicas están basadas en la retórica amigo/enemigo con la particularidad de
ser transmitidas en tiempo real por Tik-tok. Los desinformados le atribuyen el
triunfo del 17 de agosto a su binomio, a su estilo frontal, irreverente y
desmadrado, cuando en realidad la candidatura de Paz Pereira se fue trabajando
a fuego lento durante por lo menos dos años en todas las bolivias posibles del espectro
rural con ayuda de operadores muy conocedores de cada realidad socio cultural
para lograr adhesión que luego se convertiría en voto.
Militares,
policías, y civiles con mentalidad uniformada y vigilante son parte de la
historia política de nuestro continente en el siglo XX y ahora también en el
XXI. Suficiente con nombrar al Gral. Juan Domingo Perón, mítico líder argentino
que mantiene vigencia y el Cnl. Hugo Chávez Frías en Venezuela. Y ahora en
Bolivia, después de los generales Barrientos, Banzer y García Meza, el coronel
Natusch Busch, y el capitán Reyes Villa, el país podría tener por primera vez
en su historia a un capitán de Policía como Vicepresidente del Estado, objetivo
del que Lara está convencido de conseguir.
Edman les pega
por igual a su propio compañero de fórmula, a sus adversarios políticos y a
medios de comunicación pro Tuto, presentadores de televisión y animadores
radiofónicos con ínfulas de periodistas. Los trata de “vendidos”, de responder
a los intereses de la campaña adversaria conformada por Quiroga – Velasco.
Muchos se escandalizan, gritan, reclaman, se desgañitan y Lara no les da ni
quinto de bolilla.
Lara ha hecho
clic congran parte del electorado
boliviano y eso es haber capitalizado por lo menos un 50 por ciento de
posibilidades de triunfo. El otro 50 lo podremos verificar cuando bolivianas y
bolivianos retornemos a las urnas para elegir al binomio que mandará en el país
entre 2025 y 2030.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 20 de septiembre