domingo, 1 de marzo de 2026

Entre el mundo y la comarca

 

Extraño a Mafalda. Hecho de menos a su inventor,  el fenomenal Quino. Si estuvieran vivos y por supuesto que activos, nos estarían pintando los sucesos planetarios con ese humor cáustico que aunque fuera de manera tenue, posibilita la mitigación del desconsuelo por todo cuanto viene aconteciendo en el planeta a la cabeza de un individuo de origen alemán, piel naranja producto de alguna hora de bronceado veraniego y grajeas de betacaroteno para no perder esa tonalidad que pretende combinar con esa cabellera dorada que encubre canas y tan descomunal miseria existencial.

Está claro que en castellano Trump se escribe con a de trampa. Todos los días. Una tras otra. Una bestia de producir disparates multilaterales y memes, da lo mismo, nada más que con muertos y heridos producto de su prepotencia armada si resulta necesario. La mismísima guerra unipolar aquí y allá para obtener el premio Nobel de la Paz, que si no se lo gana, la sumisión del conservadurismo femenino se lo obsequia en agradecimiento por haber azotado Caracas a punta de misiles y que la regalona María Corina recibe en retribución un entre líneas humillante: Trump es hoy más chavista que Diosdado Cabello, todo sea por el petróleo que se está llevando, pero no gratis, al punto que la mujer del poder real venezolano, Delcy Rodríguez, anuncia ajustes en las políticas exportadoras de su país, mientras el PSUV sigue monolíticamente intacto, pero masivamente amedrentado porque si algo sabe el pato Donald del Siglo XXI es meter miedo.

 Con Quino y Mafalda estaríamos asistiendo al registro agridulce del desorden mundial producto del aplastamiento del derecho internacional. Está claro, el mundo se lee pacificamente desde la estatura infantil de Mafalda, porque desde arriba, desde las fuerzas del cielo (textual Javier Milei), la opción es bombardear hospitales y viviendas pobladas por seres indefensos (niños, mujeres, ancianos en Gaza) y abrir paso a los comandos terrestres que acribillan y pulverizan soldados cubanos (Caracas) que velan por la seguridad de un presidente al que según el espectro mediático hegemónico, han extraído, y de ningún modo secuestrado.

Mientras tanto en las comarcas bolivianas de la política, cada quién anda en su mambo producto de un transtorno obsesivo compulsivo (toc). Digamos un toc clasemediero reaccionario color azul. Un diputado que fue candidato a la Vicepresidencia en 2002 (17.405 votos, 0,6 por ciento correspondiente al octavo lugar, fuente IA) está empeñado en la puesta en vigencia de una ley antibloqueos. Otro ex parlamentario y en la actualidad consultor de campañas, dice que deber imponerse la firmeza gubernamental contra las minorías eficaces que según su toc ahora están concentradas en la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB). El antibloqueador es de esos políticos que debido a su desconocimiento voluntario acerca de la pluralidad esencial del país, no entiende que el desafío histórico estructural pasa por inventar un método de diálogo que ponga en la mesa de las negociaciones a sentarse todos, todas y todes intercalados, no frente a frente, para conseguir una auténtica y sostenible complementariedad de los opuestos (¿recuerdan al converso Filemón?). El consultor de campañas, una suerte de mix que va por la vida de estratega-militante, no ha leído porque no quiere, qué ha hecho la más eficaz de las minorías del país, la minoría empresarial que jugó siempre a sus intereses de clase y sentido de acumulación del capital, haciéndose cómplice de dictaduras, partidos políticos en democracia y que denosta al Estado cuando este es reivindicado por las organizaciones populares, pero que se ha servido de el para salvar ineptitudes y corrupciones varias desde financieras especulativas, bancos  lavandería y en general, una vocación irrefrenable por la fuga de capitales.

A tono con el trampismo  planetario, desde la caverna política boliviana en la que habitan los operadores, fracasados y derrotados electorales especialistas en destrozos de los años 90, quieren sangre. ¡Qué mal el gobierno que se dejó doblar la mano por la dirigencia corrupta de la COB! Cuando lo que la nueva administración gubernamental decidió fue evitar nuevas represiones y detenciones, violencia y muerte, retrocediendo al abrogar el decreto 5503, para seguramente pensar en nuevos pasos desestimando el decretismo sistemático como forma de gobernar, en este nuevo tiempo que exige que el Estado de Derecho pase por leyes con potencia de legalidad y legitimidad.  

Ni corto, ni perezoso, el presidente Paz ha declarado que el proyecto de la ley antibloqueos “no es nuestro”. Pareciera, ojalá, que está comenzando a comprender que si hay un país inviable sin equilibrios y contrapesos es Bolivia, Bolivia, Bolivia. También sabe, muy en su fuero interno, que las criminalizadas minorías eficaces son las que le ayudaron a completar decisivamente los números para ganar la segunda vuelta que lo ha llevado al Palacio Quemado-Casa Grande del Pueblo. Esas minorías, que aunadas, hacen mayorías nacionales.




Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 24 de enero

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