Extraño
a Mafalda. Hecho de menos a su inventor, el fenomenal Quino. Si estuvieran vivos y por
supuesto que activos, nos estarían pintando los sucesos planetarios con ese
humor cáustico que aunque fuera de manera tenue, posibilita la mitigación del
desconsuelo por todo cuanto viene aconteciendo en el planeta a la cabeza de un
individuo de origen alemán, piel naranja producto de alguna hora de bronceado
veraniego y grajeas de betacaroteno para no perder esa tonalidad que pretende
combinar con esa cabellera dorada que encubre canas y tan descomunal miseria
existencial.
Está
claro que en castellano Trump se escribe con a de trampa. Todos los días. Una
tras otra. Una bestia de producir disparates multilaterales y memes, da lo
mismo, nada más que con muertos y heridos producto de su prepotencia armada si
resulta necesario. La mismísima guerra unipolar aquí y allá para obtener el
premio Nobel de la Paz, que si no se lo gana, la sumisión del conservadurismo
femenino se lo obsequia en agradecimiento por haber azotado Caracas a punta de
misiles y que la regalona María Corina recibe en retribución un entre líneas
humillante: Trump es hoy más chavista que Diosdado Cabello, todo sea por el
petróleo que se está llevando, pero no gratis, al punto que la mujer del poder
real venezolano, Delcy Rodríguez, anuncia ajustes en las políticas exportadoras
de su país, mientras el PSUV sigue monolíticamente intacto, pero masivamente
amedrentado porque si algo sabe el pato Donald del Siglo XXI es meter miedo.
Con Quino y Mafalda estaríamos asistiendo al
registro agridulce del desorden mundial producto del aplastamiento del derecho
internacional. Está claro, el mundo se lee pacificamente desde la estatura
infantil de Mafalda, porque desde arriba, desde las fuerzas del cielo (textual
Javier Milei), la opción es bombardear hospitales y viviendas pobladas por
seres indefensos (niños, mujeres, ancianos en Gaza) y abrir paso a los comandos
terrestres que acribillan y pulverizan soldados cubanos (Caracas) que velan por
la seguridad de un presidente al que según el espectro mediático hegemónico,
han extraído, y de ningún modo secuestrado.
Mientras
tanto en las comarcas bolivianas de la política, cada quién anda en su mambo
producto de un transtorno obsesivo compulsivo (toc). Digamos un toc
clasemediero reaccionario color azul. Un diputado que fue candidato a la
Vicepresidencia en 2002 (17.405 votos, 0,6 por ciento correspondiente al octavo
lugar, fuente IA) está empeñado en la puesta en vigencia de una ley
antibloqueos. Otro ex parlamentario y en la actualidad consultor de campañas,
dice que deber imponerse la firmeza gubernamental contra las minorías eficaces
que según su toc ahora están concentradas en la dirigencia de la Central Obrera
Boliviana (COB). El antibloqueador es de esos políticos que debido a su
desconocimiento voluntario acerca de la pluralidad esencial del país, no
entiende que el desafío histórico estructural pasa por inventar un método de
diálogo que ponga en la mesa de las negociaciones a sentarse todos, todas y
todes intercalados, no frente a frente, para conseguir una auténtica y
sostenible complementariedad de los opuestos (¿recuerdan al converso Filemón?).
El consultor de campañas, una suerte de mix que va por la vida de
estratega-militante, no ha leído porque no quiere, qué ha hecho la más eficaz
de las minorías del país, la minoría empresarial que jugó siempre a sus
intereses de clase y sentido de acumulación del capital, haciéndose cómplice de
dictaduras, partidos políticos en democracia y que denosta al Estado cuando
este es reivindicado por las organizaciones populares, pero que se ha servido
de el para salvar ineptitudes y corrupciones varias desde financieras
especulativas, bancos lavandería y en
general, una vocación irrefrenable por la fuga de capitales.
A
tono con el trampismo planetario, desde
la caverna política boliviana en la que habitan los operadores, fracasados y
derrotados electorales especialistas en destrozos de los años 90, quieren
sangre. ¡Qué mal el gobierno que se dejó doblar la mano por la dirigencia
corrupta de la COB! Cuando lo que la nueva administración gubernamental decidió
fue evitar nuevas represiones y detenciones, violencia y muerte, retrocediendo
al abrogar el decreto 5503, para seguramente pensar en nuevos pasos desestimando
el decretismo sistemático como forma de gobernar, en este nuevo tiempo que
exige que el Estado de Derecho pase por leyes con potencia de legalidad y
legitimidad.
Ni
corto, ni perezoso, el presidente Paz ha declarado que el proyecto de la ley
antibloqueos “no es nuestro”. Pareciera, ojalá, que está comenzando a
comprender que si hay un país inviable sin equilibrios y contrapesos es
Bolivia, Bolivia, Bolivia. También sabe, muy en su fuero interno, que las
criminalizadas minorías eficaces son las que le ayudaron a completar
decisivamente los números para ganar la segunda vuelta que lo ha llevado al
Palacio Quemado-Casa Grande del Pueblo. Esas minorías, que aunadas, hacen
mayorías nacionales.
Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 24 de enero
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