sábado, 4 de julio de 2026

En el país que no carbura

 

Son tiempos de absurdo. Ya ni siquiera de pequeñas cosas. Son tiempos en que a la mañana temprano tememos poner al límite las bujías de los motorizados que supuestamente nos deberían llevar a hacia algún lugar. Nada. Primero hay que bregar para que la maquinaria admita el combustible que nos tiene enfrascados en un debate que no se puede creer. El sábado, ya cuando el auto pudo funcionar, escuché un programa de radio, de esos antiguos, vetustos, aburridos, en el que se alternan tres monólogos en dos horas. La perorata repleta de obviedades giró en torno a cómo habíamos llegado hasta aquí, como es que Bolivia vive hoy en un contrasentido en el que se duplica el precio del litro de gasolina y a cambio se obtiene mierda. Coincidencia total con coartada en pleno funcionamiento: Todo este descalabro tiene origen en los gobiernos de Evo-Arce y en una conspiración internacional nunca antes vista.

Samuel odia a Tuto. Pero de verdad que no lo quiere ni un poquito. Y eso que fue su Subsecretario de Inversión Pública y Cooperación Internacional (1991 – 1993). Tuto odia a Evo. No le perdonará que directa o indirectamente le venga impidiendo ganar elecciones desde hace 20 años. Rodrigo no odia a nadie, quiere a su familia con imagen Ingalls, a Dios y a una patria que hasta ahora no logramos desentrañar en que consiste por repetición-eslogan: Bolivia es Bolivia, Bolivia, Bolivia y cuando se emociona en extremo es Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia, Bolivia. Es decir, Bolivia nueve veces, no diez, porque si así fuera difícilmente habría decidido ir a pronunciar un discurso de conmemoración del 23 de marzo (pérdida de nuestro Litoral en la guerra de 1879) en Puerto Quijarro frontera con Corumbá, allá lejos, lejísimos del Pacífico y de la frontera en la que el flamante presidente chileno nos está poniendo un muro porque, desde la frontera, no puede ni vernos. La respuesta al pinochetista Kast es, aunque primero lo dijo Tuto, “nosotros construimos puentes, no zanjas”. ¿Será?

En el país que no furula, el más astuto de todos se llama Branko Marinkovic, que en su condición de Senador ha logrado materializar la ley 157 de la mediana propiedad “con el objetivo de hacer de manera voluntaria y gratuita que se pueda acceder al crédito bancario” como si los pequeños propietarios a los que se va a afectar tuvieran las espaldas y la musculatura de someterse a las condiciones impuestas por los intereses que maneja el sistema financiero. Sobre el tema: Mutis por el foro a cargo de los propagandistas pendientes de recibir la pauta publicitaria que hasta ahora no llega. Mientras tanto, la Fundación Tierra ha advertido que “lejos de beneficiar a pequeños productores, (la disposición legal) favorece al sector agroindustrial y facilita la reconcentración de la tierra.” El que quiera informarse sobre el tema que ni se le ocurra pensar en que el asunto tendrá cobertura en los medios hegemónicos. Ya los conocemos: Sus lógicas se comprenden a partir de lo que esconden, no de lo que informan.

En el país que no carbura, hay información que permite asegurar que la tan condenada lógica familiar de los Arce en el ejercicio del poder, no ha dejado de funcionar y que si hay algo intacto es el modelo de importación de combustibles con un aparato técnico burocrático difícil de sustituir si se tiene en cuenta que el presidente Paz asumió el cargo sin aparato político, sin militancia que lo arrope, sin cuadros, sin presencia regional, sin bancada parlamentaria debidamente conformada y por lo tanto sin actores capaces de tomar el control del funcionamiento del Estado tal como hacían en tiempos de partidos políticos definidos y organizados, Paz, Estenssoro, Sánchez de Lozada, Banzer y hasta el mismísimo Paz Zamora.

Para completar la falta de carburación nacional el pasado 22 de marzo se han realizado unas elecciones subnacionales que a estas alturas son el peor desaguisado en estos 46 años de historia electoral boliviana. Facilitados por las reglas del juego, de los partidos ya sólo quedan siglas en alquiler, y de las agrupaciones ciudadanas, lo mismo. De esta manera hemos asistido a una hemorrágica contienda de personajillos que han saturado las papeletas de votación por sus características de desconocidos, innombrables, caricaturescos y despistados candidatos a gobernadores, alcaldes, consejeros y concejales. En este contexto, Tuto, la voz cantante de la narrativa política en estos tiempos de absurdo dice que el señor Edgar Uriona, propietario de Nueva Generación Patriótica (NGP) “es un infeliz”, porque desde Washington ha instruido romper con el candidato René Yahuasi,  cobijado bajo su sigla, quién tiene derecho a terciar en la segunda vuelta para intentar llegar a la Gobernación de La Paz.

Uriona acusa a Yahuasi de ser caballo de troya de Evo Morales y por ello decidió retirar a NGP de su participación en segunda vuelta, lo que significará que Luis Revilla, luego de perder frente a los votos nulos y blancos, está a punto de ser coronado gobernador de La Paz, con apenas cien mil votos, algo más del 20 por ciento del total electoral del departamento, y así tendremos que con una ley electoral que presenta grandes vacíos y una ley de partidos políticos urgente de revisión y enmiendas, el Tribunal Supremo Electoral podrá concluir una faena basada en la letra muerta de la legalidad, pasando por alto la legitimidad con la que presuntamente se debe conseguir ser elegido.

Mientras el centro del planeta se encuentra hoy en el Estrecho de Ormuz, allá por donde pasan-no pasan los grandes navíos que llevan-traen petróleo, el precio internacional del barril se ha disparado conforme Trump nos va regalando a diario nuevos episodios de su psicopatía y desbocamiento en el que China está ganando una guerra en la que no participa y por supuesto no necesita disparar un solo tiro. Sobre los vaivenes del mercado internacional, ya comenzaremos a enterarnos que el precio del litro de la gasolina que destroza los motorizados bolivianos, puede automáticamente quedar nuevamente subvencionada. Sucede que mientras el acontecer multilateral va a velocidad turbo, nosotros podemos a duras penas, poner a funcionar nuestros autitos, todas las santas mañanas de un país con señales de una penosa desmotivación.



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 06 de abril

Ahora que Dockweiler no es masista

 

“El del Teleférico”. Así se presentó en campaña para ser Alcalde, el hace cinco años estigmatizado Cesar Dockweiler que perdió la elección de 2021 por ser candidato azul y evista. Sólo así podía acceder a la silla municipal el que había sido Ministro de Obras Públicas del gobierno golpista de Jeanine Áñez, quién entre otras cosas, persiguió políticamente al que ahora acaba de dar la vuelta la torta ganándole la elección, quién tuvo que refugiarse en Argentina entre 2019 – 2020, debido a la saña revanchista de ese patético y fugaz régimen. Los derechos humanos y ciudadanos de Cesar fueron atropellados en ese tiempo.

Tocado por la derrota, Arias amenaza a Dockweiler advirtiéndole que “modere su lengua” cuando el desde hace una semana Alcalde electo anuncia auditorias e investigaciones para destapar irregularidades y corrupción. La Paz es una ciudad sin señalética, sin iluminación moderna led, sin numeración de casas, edificios, centros comerciales, galpones y otras edificaciones públicas. La Paz es una ciudad con calles y callejuelas de profundos huecos, producto de la falta de bacheo. Los paceños y paceñas que votaron por el autonombrado Negro deben tener claro que por un obtuso antimasismo, nos negamos la posibilidad de no perder olímpicamente cinco años para el encaramiento de asuntos urgentes y un mínimo diseño estratégico gubernamental de esta a la que los propagandistas de pacotilla le llaman ciudad maravilla.

El alcaldeitor ha hecho de su gestión un cúmulo de desatinos con muy excepcionales aciertos que pueden contarse con los dedos de una mano. El día en que decidió instruir el dibujo para poner en obra una ciclovía con principio, pero sin fin, el día en que creyó que los ciclistas paceños se lanzarían presurosos a utilizar ese carril para pedalear de ida pero sin vuelta, pero sobre todo el día en que dejar las cosas así, cuando quedaba claro que se trató de un proyecto fallido, fue entonces que supimos en La Paz de que va la desidia, la insensibilidad política y el no importismo, a cargo del otrora analista de TV con muñequitos. Fue en ese momento que Arias terminó de despintarse, de poner en evidencia sus indisimulables limitaciones o su terquedad por autopersuadirse que lo improbable podía funcionar.

El momento en que Dockweiler se despegó de Evo Morales, pudo comenzar a construir su proyecto que pasa por hacer de La Paz una “ciudad humana”. Conforme fueron pasando por lo menos dos años, consiguió posicionar que su candidatura ya no respondía a su relación con el MAS-IPSP, o con sus derivadas y fragmentadas versiones y que su carta de presentación tenía que ser la puesta en vigencia de ese espectacular teleférico de varias líneas que por los aires tienen la funcionalidad que podemos encontrar en los subtes de Buenos Aires, Río de Janeiro o Santiago de Chile. Gracias a este nuevo sistema de transporte se ha podido en los últimos años, hacerle el lance a los paros y bloqueos del vetusto transporte motorizado, ese que nos obliga a los pasajeros a convertirnos en contorsionistas o acróbatas para poder caber en esas que parecen latas de sardinas al agua o al aceite llamadas minibuses.

No la tendrá fácil el Alcalde Dockweiler. Llega al Palacio Consistorial con un Concejo Municipal en el que apenas contará con tres representantes de su tienda, frente a ocho que en los papeles iniciales serán oposición, panorama que lo obligará a negociar y consensuar, a no ser que algunos de los que llegaron bajo las candidaturas de Arias, Albarracín, Roca, Sogliano, Plata e Iturralde terminen cambiando de bando. Recuérdese con cuántos concejales llegó Arias y con cuántos termina su gestión: Con ninguno.

Ahora que Dockweiler persuadió al electorado que dejó de ser masista, muchos y muchas de los que votaron en su contra hace cinco años, lo han hecho el pasado domingo 22 de marzo a su favor. Un 23% del electorado no es signficativo en si mismo, pero el hecho de haberse impuesto por diez puntos a su inmediato adversario, el mismísimo Arias, le da una legitimidad indiscutible. La inocencia bien intencionada paceña aspira que nuestra maltratada ciudad en el último tiempo, comience a encontrar sentido y destino.



Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 30 de marzo

 

La importancia de llamarse Johnny Delgado

 

Si todos los empresarios nacidos y no nacidos en estas tierras supieran imitar a Johnny Delgado Achával, muy probablemente el destino nacional sería distinto. Si las conductas de inversionistas extranjeros y nacionales que posaron sus ojos en nuestra riqueza minera a lo largo del siglo XX, habrían discurrido por trayectos alejados de la imposición, la represión y la masacre es probable que hoy estaríamos hablando de un país interculturalmente posicionado.

Como los dueños de Bolivia, y por supuesto que sus trabajadores históricamente explotados, no saben quién fue Delgado (1939 – 2023) es bueno hacer saber que se trata de un geólogo y empresario minero que se asoció a un estadounidense llamado Thomas Kaplan con quién coincidió en el convencimiento de que en Nor Lípez, Potosí, en San Cristóbal, dormía un gigantesco yacimiento de plata que luego se descubriría, contenía plomo-plata y zinc-plata (Ag-Zn-Pb).

Delgado lo hizo felizmente todo al revés. No acudió al poder político –se dice que era simpatizante de ADN y amigo del Gral. Banzer--, para a través de las consabidas influencias con el poder, tomar posesión de la zona con los millones de dólares necesarios de respaldo para hacer fortuna, aunque sin fama, cosa que parecía no interesarle.

Para que el proyecto fuera posible, se hacía necesario trasladar el pueblo de San Cristóbal hacia otro lugar debido a que sus oriundos habitantes residían en el lugar donde se encontraba el mineral a explotar. Sin desesperación, con una llamativa paciencia infrecuente en el capitalista que todo lo quiere a velocidad meteórica –el tiempo es dinero--, Delgado decidió sentarse con los comunarios quechuas del lugar para escuchar sus criterios acerca del proyecto minero.

 La escucha de Delgado se transformó en diálogo sostenido, basado en primer lugar, en un profundo respeto a la cosmovisión de los lugareños originarios quienes finalmente firmaron un acuerdo cuidadosamente negociado que podría considerarse un hito histórico cultural de la minería boliviana.

Delgado y los originarios de San Cristóbal acordaron trasladar el pueblo entero hacia otro lugar con todo el dolor que significaba dejar las tierras de origen. Esto me recordó a cómo el peruano irlandés Carlos Fermín Fitzcarrald había querido traspasar una gigantesca barcaza de un río a otro a través de un cerro con el fin de construir un teatro de ópera en pleno Amazonas, cuando en tiempos coloniales las obsesiones de los conquistadores pasaban por la búsqueda de El Dorado.  

Delgado hizo todo ciñéndose a las expectativas y a la lógica identitaria de los indígena-campesinos de la zona. En un año, el nuevo pueblo estaba edificado y en dos, se terminaba de instalar el nuevo templo en el que sería entronizado el patrono San Cristóbal (1997-1999). En todo ese proceso, el géologo Larry Buchanan contratado para realizar las exploraciones preliminares indispensables, en conversaciones con los que más tarde serían trabajadores de la mina a cielo abierto, comprendió que había que respetar a El Tío de la mina, porque de lo contrario el objetivo no sería conseguido. Producto de ese acercamiento entre la ciencia y la tecnología occidentales y las arraigadas creencias, producto del sincretismo cultural religioso, la experiencia de Buchanan se convirtió en un libro escrito junto a su esposa Karen Gans que tiene edición sólo en inglés: “The gift of the Tío” (“El regalo de El Tío”).

Sobre esta excepcional historia, se puede leer “San Cristóbal, una mina sin par en la historia de Bolivia” de Mariano Baptista Gumucio (2015) y The Social License, the story of the San Cristobal Mine” de Robert Boutilier e Ian Thomson (2019) con versión en castellano a cargo de este periodista (2020). Acerca de la historia e identidad de San Cristóbal tuve además el privilegio de editar “Cuentos, mitos, tradiciones y leyendas del Gran Lípez” (2017), con textos originales de niños y jóvenes asesorados por los profesores de la escuela del pueblo.

Durante 2025, he dedicado mi tiempo a realizar una investigación que recoge 15 testimonios de este que en el lenguaje empresarial se denomina “caso de éxito”.  Los comunarios con los que conversé cuentan que las comunidades aledañas tenían desconfianza en Delgado y Kaplan, mientras que los cristobaleños tuvieron el coraje de asumir el riesgo, y hoy recuerdan con gratitud y aprecio a Delgado. Hoy día San Cristóbal es un pueblo con fuentes de trabajo diversificadas por el crecimiento exponencial de la mina: agricultura, ganadería y turismo. Segundino Mamani, profesor rural, trabajador de la mina y uno de los negociadores sentado en la mesa instalada por Johnny Delgado es contundente: “En este pueblo no hay pobreza”.

Resulta notable que el gran capital y una comunidad altiplánica indígena pudieran conseguir asociarse de manera tan inteligente y desprejuiciada.  Alberto Colque, también negociador del acuerdo para la puesta en marcha del proyecto minero y hoy Superintendente de Campamento de San Cristóbal le dijo en su momento a Buchanan: “Ingeniero usted sabe mucho, pero no sabe todo y lo que le falta posiblemente lo sepamos nosotros, y si juntamos los dos saberes, podríamos solucionar los problemas del país.”

Con este texto se inaugura la columna Tocaré Madera del periodista Julio Peñaloza Bretel. Los contenidos aquí publicados son exclusivos para Urgente.bo.


Originalmente publicado el lunes 23 de marzo

sábado, 25 de abril de 2026

La capitulación chavista

 Desde el viernes 27 de febrero, Bolivia se ha convertido en un país serie B. Se trata del último cherry comunicacional que ha terminado por posicionar los asuntos públicos en una andanada de situaciones disparatadas que van desde 32 maletas provenientes de Estados Unidos que nunca se abrieron y por lo tanto nunca se sabrá qué contenían, hasta los desperfectos detectados en un avión presidencial al que Rodrigo Paz no ha querido subirse por “fallas inusuales” dice el informe oficial, para participar del encuentro convocado por Donald Trump a una decena de presidentes americanos alineados con Washington, centro mundial en el que se negocia y bombardea con la convicción de quién sabe de comprar y vender, así como de invadir y matar.

Bolivia no deja de formar parte de una liga menor, periférica. Por ello es ilustrativo decir que se encuentra situada en la serie B a partir de unos billetes que saltaron por los aires de un avión Hércules que se desbocó desde una pista de patinaje sobre hielo rompiendo alambrados y matando 23 personas en El Alto, y desde este país B, lluvioso, granizado, triste y mortal, quienes nos negamos a renunciar a una mirada que vaya más allá de nuestras comarcas, buscamos con empeño y acuciosidad dónde se encuentran las explicaciones geopolíticas que nos permitirían comprender la paradoja en la que  hoy discurre la vida pública venezolana con un poder político gubernamental intacto en su estructura chavista luego de la extirpación y secuestro del presidente Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores.

Los sesudos análisis de los teóricos del Estado, los operadores del mercado y los analistas de la sociedad no alcanzan para descifrar una operación político militar sin antecedentes estilísticos practicada sobre Caracas desde la Casa Blanca y el Pentágono. A ojos vista se confirma que el problema para el pato Donald no era la democracia y las violaciones a los derechos de los opositores liderizados por María Corina, sino la interferencia que significaba la presidencia de Maduro para ir “a por el petróleo” con la velocidad y la eficacia que no repara en la observancia a los principios sustentados en el derecho internacional.

A dos meses del bombardeo, está claro que el obstáculo no era un proyecto político socialista y un gobierno autoritario, sino simplemente un solo señor que vivió de la retórica antiimperialista para afianzar cotidianamente su legitimidad en el poder y que se negaba obsesiva y caprichosamente a venderles petróleo a los gringos, en los términos comerciales convenientes a esos intereses gringos, comportamiento que condujo a demostrar que el asunto consistía nada más que en eyectar de la silla presidencial a Maduro para que las cartas negociadoras impuestas por Washington comenzaran a ser aceptadas sistematica y diariamente desde la presidencia ahora a  cargo de Delcy Rodríguez, por quién Trump profesa una indisimulada simpatía y cómo no, agradecimiento, ante el desconcierto escenicamente disimulado por la Machado que debe soñar todas las noches con recibir la banda presidencial bolivariana en un futuro no muy lejano.

La Venezuela que olfateaba azufre en la tarima de Naciones Unidas porque por allí había pasado un día antes el presidente George Busch, esa Venezuela con Chávez fustigando al “diablo” imperial, ha disminuido los decibeles a casi nada, con presos políticos amnistiados que van saliendo del Helicoide, con un gobierno avasallado, reuniéndose con delegaciones yanquis para alcanzar acuerdos de cooperación bilateral firmados en suelo cararqueño. Me restriego los ojos una y otra vez, y cuando vuelvo a mirar aparece Diosdado Cabello que ahora parece Piolín, el pajarito amarillo y ojoso que escapa del hambre del gato Silvestre, y que cuando se pone a salvo dice: “Me parece que vi un lindo gatito.”

¿Cómo hicieron Trump y su secretario de Estado cubano-americano Marco Rubio? Sencillamente utilizaron argumentos de orden moral –Maduro es narcotraficante, aunque días después se admitiera la inexistencia del llamado Cartel de los Soles—y antecedentes como el de lavados de dinero nacientes de PDVSA, con operadores maduristas a la cabeza, antes que con ejecutivos empresariales del negocio petrolero. Con este cuadro, no había necesidad de un golpe de Estado, de un cambio de régimen, si con las hilachas de la corruptela chavista resultaba suficiente para ejecutar la operación de chantaje polítco más sofisticada que se haya conocido en la historia del imperialismo norteamericano.

La nueva estrategia, político militar extorsiva, que por supuesto no figura en los manuales generalistas de los académicos, dice que se puede ser corrupto de derecha con amplias posibilidades de conseguir impunidad, pero de ninguna manera corrupto de izquierda porque esos sí que van a la cárcel y quedan desactivados y sometidos desde la lógica de la extaterritorialidad, mientras la tecno oligarquía anda haciendo de las suyas por continentes y mares. Maduro está en una cárcel de Brooklyn, mientras Delcy Rodríguez acaba de firmar la reanudación de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. El tutelaje marcha viento en popa.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe del diario La Razón el 07 de marzo. 

Con este texto se cierra la columna "Contragolpe" que se publicó dos sábados por mes desde mayo de 2020.

 

domingo, 1 de marzo de 2026

A diez años del 21F

 Los gobiernos de Evo Morales con inicio en enero de 2006 deben diferenciarse nitidamente en dos tiempos. El primero desarrollado entre 2006 y 2016, período en que el MAS-IPSP gana tres elecciones (diciembre de 2005, diciembre de 2009 y octubre de 2014) y el segundo tiempo, de febrero de 2016 a noviembre de 2019 que termina con elecciones nacionales anuladas y con Morales dejando el poder, producto del golpe de Estado ampliamente analizado en estos últimos cinco años.

El primer tiempo del Movimiento al Socialismo – Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) que se extiende durante una década, es el tiempo de las transformaciones estructurales que comienzan a debatirse a partir de la Agenda de Octubre de 2003, que van desde la puesta en vigencia de una nueva Constitución Política del Estado, pasando por la llamada nacionalización de las empresas estratégicas que pasan a sujetarse a la gestión y a la administración estatal y configurando un país en el que se incorporan a su funcionamiento institucional a amplios colectivos indígenas y campesinos a través de un nervio motor que adquiere forma orgánica con el Pacto de Unidad que nuclea a las principales organizaciones sociales que estructuran un bloque nacional popular que en tiempos del neoliberalismo interpelaba al poder a través de grandes marchas por las carreteras y bloqueos de caminos para hacer escuchar su voz sobre la necesidad de transformaciones con mayorías nacionales accediendo a la vida pública y a los escenarios de decisión en materia de políticas de Estado.

El segundo tiempo del MAS – IPSP, cuando el país gozaba de una envidiable estabilidad económica con reglas de juego para la inversión extranjera favorables al interés nacional, se inaugura con la convocatoria a un referéndum marcado para el 21 de febrero de 2016 con el objetivo de plebiscitar la aceptación o rechazo a una tercera repostulación del presidente Evo Morales para las elecciones previstas para el año 2019. El resultado de dicha consulta popular no admite dudas: Los votos por el No suman algo más de un 51 por ciento y en principio el gobierno, admitiendo la derrota, comienza a pensar en el candidato que debería surgir de filas oficialistas para buscar la continuidad y la sostenibilidad del llamado Proceso de Cambio.

Transcurridos veinte meses de la realización del referéndum, el entorno de confianza de Evo Morales, se dedica a explorar los caminos –o subterfugios—jurídico constitucionales para insistir con la repostulación para una tercera reelección y un cuarto mandato, y producto de esa búsqueda es que luego de comunicarles la decisión al conjunto de parlamentarios masistas de más confianza, todos ellos pertenecientes a las clases medias urbanas que operan el funcionamiento de la Asamblea Legislativa Plurinacional , el 28 de noviembre de 2017 el Tribunal Constitucional dictamina carta blanca para la reelección a través de la utilización del Pacto de San José que “dicen que dice” que ser candidato a la presidencia es un derecho humano que ninguna estructura jurídico constitucional puede impedir. 

De esta manera, con el Tribunal Constitucional instrumentalizado, es la primera y hasta ahora única vez que se vulnera, desde 1979, en cuatro décadas de historia electoral boliviana, una decisión ciudadana producto de su pronunciamiento en las urnas a través de un referéndum. La sensación que empieza a expandirse y a cobrar fuerza interpeladora es que a través de una tramoya entre el poder gubernamental y la institución encargada del control constitucional, se le ha metido la mano al bolsillo a la gente y se le ha robado el voto, y consecuentemente la decisión de rechazar la búsqueda de prorroguismo de Evo Morales en el poder.

En este segundo tiempo de administración Evo-masista en el gobierno, 2016 se constituye en el año en que comienza el declive en lo concerniente a la potencia y a la eficacia gubernamental. Previa a la derrota sufrida por Evo Morales en el referéndum del 21 de febrero, se destapa el escándalo Zapata y en los pasillos de la política en los que manda el off the record, comienza a regarse información en sentido de que Evo Morales no sólo habría embarazado a Gabriela (Zapata) que por entonces sostenía vínculos laborales con la empresa china CAM-C, sino que también habría enredado a su círculo íntimo, a otra menor de edad procedente de la ciudad de Yacuiba a la que también habría embarazado. 

2016 es por tanto un año maldito para Evo Morales que busca remediar con la decisión de convertirse a la mala en candidato veinte meses después, para dos años más tarde ser acusado de haber montado un fraude electoral que precipita la anulación de las elecciones del 20 de octubre de 2019 y el golpe de Estado perpetrado entre el 10 y el 12 de noviembre, veinte días después de iniciada una movilización de ciudadanos de la clase media urbana que terminaría con amotinamientos policiales y las Fuerzas Armadas impugando al poder constituído, pidiendo la renuncia del Presidente del Estado.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 21 de febrero

¿En el camino se arreglará la carga?

 

Cuando un político que aspira a ser presidente no ha construido en su trayectoria un instrumento partidario y posee un limitado horizonte programático, pero está convencido que debe pelearla a brazo partido para conseguir su objetivo, se ve forzado a acudir al préstamo. Primero tiene que prestarse sigla o ser invitado por una tienda que no es la suya, simplemente porque con su agrupación ciudadana no alcanza. Si esa tienda no considera apoyarlo y proyectarlo para la próxima elección (Comunidad Ciudadana, hoy desaparecida), se ve obligado a buscar otra sigla-paraguas, en este caso la del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Si a continuación, cuando ya ha conseguido cómo inscribir su nombre en la papeleta electoral, el acompañante con el que decidieron conformar binomio lo manda a freír espárragos, no le queda otra que acudir presuroso a otro préstamo de emergencia para contar con un candidato a la vicepresidencia de última hora.

Con sigla prestada, y candidato a la vice a quién sólo conoce por el tik tok, sigue a continuación la búsqueda del voto y para ello surgirá la necesidad de aceptar el préstamo de ese electorado que en los cuatro últimos comicios dio su apoyo incondicional a ese líder carismático al que el candidato prestatario promotor del voto nulo primero y el voto anti Tuto en la segunda vuelta, dice combatir porque “en 20 años se robaron la plata”. Conclusión, Bolivia no es bicentenaria, es solamente veinteañera, porque todos sus males tendrían principio y fin con el MAS en el poder. Traducción: Los que le prestaron el voto al finalmente ganador son los cómplices de quienes se habrían robado todo en dos décadas de populismo.

 El prestamismo no acaba aquí. Una vez que el candidato al que sus pares del neoliberalismo subestimaron en campaña, dejándolo afuera de cuantos debates fuera posible, termina  obteniendo el triunfo en el primer balotaje de la historia electoral del país, razón por la que toca  enfrentar la cruda realidad y para ello convierte al candidato a Vicepresidente de los cien días carajo en su superministro de asuntos políticos y al responsable del área económica de la candidatura de los cien días carajo, lo nombra ministro de Economía.

Con partido prestado, votos prestados, candidato a Vicepresidente nostalgico policial prestado por el tik tok, ministros de áreas estratégicas prestados, plan de gobierno que según la campaña no pasaría por endeudamientos crediticios, pero que ya en la silla se convierte en lo contrario con la duplicación de la deuda externa en apenas sesenta días de ejercicio en el poder, tenemos que el presidente Rodrigo Paz Pereira ha contraído demasiados préstamos en tiempo récord. En este contexto, el padre ex Presidente del nuevo Presidente, a los cinco días de posesionado su hijo, dice que le preocupa que el nuevo gobierno no tenga estructura partidaria y a dos semanas de instalada la nueva administración gubernamental, se informa que el MIR-Nueva Mayoría, revive su personería jurídica a partir de una decisión controversial del Tribunal Supremo Electoral.

Con tan pintoresco panorama, el gobierno posesionado el 8 de noviembre de 2025 comprende que en una sola bolsa no pueden caber cebollas, tomates y autitos chocadores, razón por la que abroga el decretazo 5503, renunciando a reprimir, apresar y confinar como hiciera Paz Estenssoro con el 21060 en 1985, decidiendo patear para adelante el sensible asunto de la inversión extranjera que tantas masacres y muertes ha provocado a lo largo de nuestra historia contemporánea y que estaba contemplado en ocho artículos del megadecreto desechado, mientras se encuentra instalada una Asamblea Legislativa Plurinacional llena de floreros plásticos.

Una vez conseguido el consenso nacional para eliminar la subvención a los precios de los combustibles, primer logro significativo del gobierno de Paz, ya se tienen registrados algunos hechos llamativos en esta nueva gestión gubernamental, como el asesinato de un colaborador mano derecha del primer mandatario en Tarija con modus operandi ajuste de cuentas narco, y el protagonizado por una ex diputada cruceña a la que se le permite salir del país violando la ley que exige a parlamentarios salientes permanecer por lo menos tres meses en territorio nacional una vez fenecidos sus mandatos, y cuando esta retorna lo hace con 32 maletas en vuelo privado proveniente de los Estados Unidos y presentando un pasaporte diplomático caducado para evitar la requisa del equipaje que va a dar a un galpón de propiedad de un juez.

 Las últimas cerezas de este pastel se pueden encontrar en los tanques de gasolina de motorizados privados y del transporte público. Sucede que con el incremento del cien por ciento del litro, la gasolina se ha estado comercializando infectada de carbonilla, lo que provoca averías costosísimas de reparación. A pesar del absurdo, todavía hay coartada: La culpa la tiene el gobierno de Arce que contrató la compra de ese maldito combustible e instruyó la suspensión de los controles de calidad a cargo de la UMSA en noviembre de 2024.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el  07 de febrero

Entre el mundo y la comarca

 

Extraño a Mafalda. Hecho de menos a su inventor,  el fenomenal Quino. Si estuvieran vivos y por supuesto que activos, nos estarían pintando los sucesos planetarios con ese humor cáustico que aunque fuera de manera tenue, posibilita la mitigación del desconsuelo por todo cuanto viene aconteciendo en el planeta a la cabeza de un individuo de origen alemán, piel naranja producto de alguna hora de bronceado veraniego y grajeas de betacaroteno para no perder esa tonalidad que pretende combinar con esa cabellera dorada que encubre canas y tan descomunal miseria existencial.

Está claro que en castellano Trump se escribe con a de trampa. Todos los días. Una tras otra. Una bestia de producir disparates multilaterales y memes, da lo mismo, nada más que con muertos y heridos producto de su prepotencia armada si resulta necesario. La mismísima guerra unipolar aquí y allá para obtener el premio Nobel de la Paz, que si no se lo gana, la sumisión del conservadurismo femenino se lo obsequia en agradecimiento por haber azotado Caracas a punta de misiles y que la regalona María Corina recibe en retribución un entre líneas humillante: Trump es hoy más chavista que Diosdado Cabello, todo sea por el petróleo que se está llevando, pero no gratis, al punto que la mujer del poder real venezolano, Delcy Rodríguez, anuncia ajustes en las políticas exportadoras de su país, mientras el PSUV sigue monolíticamente intacto, pero masivamente amedrentado porque si algo sabe el pato Donald del Siglo XXI es meter miedo.

 Con Quino y Mafalda estaríamos asistiendo al registro agridulce del desorden mundial producto del aplastamiento del derecho internacional. Está claro, el mundo se lee pacificamente desde la estatura infantil de Mafalda, porque desde arriba, desde las fuerzas del cielo (textual Javier Milei), la opción es bombardear hospitales y viviendas pobladas por seres indefensos (niños, mujeres, ancianos en Gaza) y abrir paso a los comandos terrestres que acribillan y pulverizan soldados cubanos (Caracas) que velan por la seguridad de un presidente al que según el espectro mediático hegemónico, han extraído, y de ningún modo secuestrado.

Mientras tanto en las comarcas bolivianas de la política, cada quién anda en su mambo producto de un transtorno obsesivo compulsivo (toc). Digamos un toc clasemediero reaccionario color azul. Un diputado que fue candidato a la Vicepresidencia en 2002 (17.405 votos, 0,6 por ciento correspondiente al octavo lugar, fuente IA) está empeñado en la puesta en vigencia de una ley antibloqueos. Otro ex parlamentario y en la actualidad consultor de campañas, dice que deber imponerse la firmeza gubernamental contra las minorías eficaces que según su toc ahora están concentradas en la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB). El antibloqueador es de esos políticos que debido a su desconocimiento voluntario acerca de la pluralidad esencial del país, no entiende que el desafío histórico estructural pasa por inventar un método de diálogo que ponga en la mesa de las negociaciones a sentarse todos, todas y todes intercalados, no frente a frente, para conseguir una auténtica y sostenible complementariedad de los opuestos (¿recuerdan al converso Filemón?). El consultor de campañas, una suerte de mix que va por la vida de estratega-militante, no ha leído porque no quiere, qué ha hecho la más eficaz de las minorías del país, la minoría empresarial que jugó siempre a sus intereses de clase y sentido de acumulación del capital, haciéndose cómplice de dictaduras, partidos políticos en democracia y que denosta al Estado cuando este es reivindicado por las organizaciones populares, pero que se ha servido de el para salvar ineptitudes y corrupciones varias desde financieras especulativas, bancos  lavandería y en general, una vocación irrefrenable por la fuga de capitales.

A tono con el trampismo  planetario, desde la caverna política boliviana en la que habitan los operadores, fracasados y derrotados electorales especialistas en destrozos de los años 90, quieren sangre. ¡Qué mal el gobierno que se dejó doblar la mano por la dirigencia corrupta de la COB! Cuando lo que la nueva administración gubernamental decidió fue evitar nuevas represiones y detenciones, violencia y muerte, retrocediendo al abrogar el decreto 5503, para seguramente pensar en nuevos pasos desestimando el decretismo sistemático como forma de gobernar, en este nuevo tiempo que exige que el Estado de Derecho pase por leyes con potencia de legalidad y legitimidad.  

Ni corto, ni perezoso, el presidente Paz ha declarado que el proyecto de la ley antibloqueos “no es nuestro”. Pareciera, ojalá, que está comenzando a comprender que si hay un país inviable sin equilibrios y contrapesos es Bolivia, Bolivia, Bolivia. También sabe, muy en su fuero interno, que las criminalizadas minorías eficaces son las que le ayudaron a completar decisivamente los números para ganar la segunda vuelta que lo ha llevado al Palacio Quemado-Casa Grande del Pueblo. Esas minorías, que aunadas, hacen mayorías nacionales.




Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 24 de enero

Cipayos

 

Cipayo “es un soldado nativo de la India que servía a potencias coloniales europeas (británicas, francesas, portuguesas) y se usa despectivamente para referirse a un secuaz a sueldo o a alguien que sirve a intereses extranjeros en detrimento de los de su propio país. La palabra viene del persa "sepāhī", que significa soldado. Sentido histórico: Soldado colonial indio reclutado por la Compañía Británica de las Indias Orientales o potencias rivales en los siglos XVIII y XIX/…/ Colaboracionista: Se aplica a una persona que sirve a los intereses de un poder extranjero o de un régimen, traicionando a su propia gente o nación. Uso en Latinoamérica: Común para criticar a líderes o grupos que se perciben como sirvientes de potencias extranjeras, especialmente EE.UU. En resumen, un cipayo es tanto un soldado indio colonial como, metafóricamente, un traidor a los intereses de su propia nación por servir a extranjeros.” (Síntesis registrada en la IA)

Cuando a un dirigente del fútbol le preguntaron alguna vez por qué no decía con nombre y apellido quién era el adversario al que estaba aludiendo en una declaración, este contestó en clave rioplatense: “Porque no hago crecer giles.” Pues bien, cada vez que me forzaron a defenderme contra los cipayos que se la pasaron expectorando sus frustraciones en estas dos últimas décadas, a diferencia del mencionado dirigente deportivo, he demolido con nombres y apellidos, uno a uno, a enemigos de la Bolivia popular, diversa y plurinacional que se han metido de mala manera conmigo, desde mentir hasta fotografiarme con objetivos de persecución acosando incluso a mi familia (19 de noviembre de 2019, Brújula digital y Página Siete), sobre todo a aquellos que se autonombran periodistas y son apenas operadores de versiones con las que, por ejemplo, navegan en la falacia de que en el país no hubo un golpe de Estado en noviembre de 2019.

Ahora que uno de esos operadores se exhibe afín al oficialismo como lo fue al gobierno de Áñez, podría tacharselo de paraestatal como el hizo con periodistas que tuvimos identificación con el proceso político encabezado por Evo Morales, pero por razones de actualización, corresponde decir con todas las pruebas de obsecuencia y sumisión que ofrece con sus procedimientos informativos, que se trata de un cipayo en tiempos en que el poder planetario, por lo menos buena parte de él, ha sido capturado por un depredador de viril chequera y hoy declarado propietario del hemisferio occidental, luego de ejecutar el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a través de un operativo-bombardeo contra Caracas.

Fiel a su estilo, todo indica que descontrolado de impotencia, RaPU ha decidido perseguir nuevamente a un periodista (y politólogo) a quien tiene en la mira por resentimiento. Los antecedentes se encuentran en “Las hilachas de Peñaranda” (José Luis Exeni, Animal Político de La Razón, 28 de septiembre de 2024) y “Evidencia remota” (Exeni, Erbol, 19 de mayo de 2014). Por si esto no fuera suficiente, el periodista acosado fue presidente de la Corte Nacional Electoral (2008 – 2009), cargo al que RaPU no podrá acceder, luego de que su nombre fuera descartado de la lista de postulantes a vocales en la última recomposición del OEP.

Dice PU que como Exeni trabaja en una fundación alemana, no tiene derecho a ejercer su libertad de expresión para criticar y calificar al gobierno, y seguramente menos a tacharlo de cipayo. Si nos atenemos rigurosamente a la evolución histórica del cipayismo en América Latina, de lo que no puede haber duda es que operadores como PU se enlistaron en dicho ejército desde el día en que entablaron relaciones directas e indirectas con la estadounidense National Endowment for Democracy (NED) que dice financiar a organizaciones democráticas globales, pero que en realidad dedica sus desvelos a tareas de desestabilización de gobiernos no alineados a los intereses imperiales, digamos, según su enfoque reaccionario, gobiernos revoltosos y populistas que les cierran las puertas a la injerencia y al saqueo histórico de los recursos naturales de nuestra América del Sur. 

Sobre la trayectoria de PU, comisario persecutor de José Luis Exeni, se puede leer mi texto “¿Control remoto o persecución de un operador paraestatal?” publicado primero en La Razón (ver Hemeroteca 15 de agosto de 2021) y luego en mi libro “Democracia interrumpida, crisis de Estado y gobierno de facto en Bolivia” (dos ediciones, 2022 y 2023). Para ilustrar este trabajo, figura una infografía, producto de una investigación del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) a cargo de Silvina Romano, Tamara Lajtman, Anibal García y Arantxa Tirado, en la que el nombre de PU aparece en el centro formando parte de nexos y conexiones de agencias gubernamentales, fundaciones, medios de comunicación, redes sociodigitales y políticos con sintonía en Washington, que responden a directrices bajo bandera de barras y estrellas rojo, blanco y azul.



Originalmente publicada en la columna Contragolpe del diario La Razón el 10 de enero

La desaparición del asombro

 

La única celebridad planetaria que todavía repercute y gratifica con sus evoluciones cotidianas a los ilusionados seres de a pie, se llama Lionel Messi. Como no logramos explicarnos cómo hizo para la siguiente asistencia que se convertirá en gol o cómo, otra y otra vez hace goles de esa indiscutible calidad con la simplicidad con la que se toma un vaso de agua, este rosarino del mundo sigue siendo capaz de hacernos sentir que todavía la esperanza del asombro es posible.

Messi es el hombre increíble de estos tiempos de autoaniquilación diaria a título de voluntarismos egocéntricos. Está demostrando ser capaz de hacer goles entre los escombros: Alguien dijo que la madurez consiste en caminar por campos minados o devastados en equilibrio interior y este parece ser el caso de alguien que certifica todos los días que la genialidad puede ser asombrosamente normal, casi una rutina, una forma de ser que por supuesto su compañera y tres hijos, se toman con lúcida naturalidad.

 Messi no deja de sacarnos de la abulia, ahora que acaba de celebrar el primer título con la camiseta rosada del Inter de Miami y amenaza con perpetrar el record de convertirse en el único genio futbolistico que habrá participado de media docena de copas del mundo. Mientras siga siendo Peter Pan, ese niño-hombre que por decisión conciente se niega a convertirse en adulto y convencional, Manuel Castells nos advierte desde Barcelona que el mundo se encuentra en fase autodestructiva, asunto que por nuestros lares ha asumido alguien llamado Evo Morales que en su momento emergió como esperanza de los oprimidos y oriundos de estas tierras.

Mientras nuestro Peter Pan –es nuestro, porque el fútbol sigue siendo de todos a pesar de la codiciosa FIFA— se hace cada vez más nítidamente la excepción a la regla, los capitanes Garfios que pululan con su poder tecno político por continentes y mares, se cargan 70 mil muertos gazatíes, otros miles ucranianos y rusos se matan diariamente, el pato Donald bombardea Nigeria y destruye extrajudicialmente embarcaciones en el Caribe con el pretexto de que se trata de narcotraficantes, quiere la paz mundial a través de guerras de baja intensidad, va por las tierras raras de Ucrania, el petróleo de Venezuela, el litio argentino chileno boliviano, para felicidad de la Generala Laura Richardson, en su momento mandamás del imperial Comando Sur y hasta la academia sueca ingresa en zona de delirio, confiriéndole el Premio Nobel de la Paz a una señora que clama porque la potencia del norte invada su propio país, como si así se debieran resolver asuntos internos en naciones en que los unos  se llevan los millones y los otros manotean las monedas.

¿Quién se asombra? Nadie se asombra. Lo único masivamente asombroso desde la paz y la concordia es el juego futbolístico de Messi, mientras la geopolítica comunicada a través de los circuitos sociodigitales hace de las suyas y se erige de forma más evidente que las decisiones mundiales y mundanas están cada vez en menos cabezas y manos, y todo el resto van dejando de ser obreros, indios, campesinos y trabajadores, para convertirse en meros datos saqueados: En este tiempo, el ser humano es un recurso natural brutalmente violado en su privacidad, en su soberanía personal y comunitaria, en el contexto ensordecedor del triunfo de la impunidad de los pederastas que se fotografiaron alguna vez con Epstein, antes de proceder a ejecutar sexualmente menores de edad mujeres-varones en las iglesias, los salones de la opulencia y las playas donde se perpetran los infernales apetitos de los amantes del dinero y la acumulación del capital, las drogas más adictivas y enajenantes que haya podido elaborar la condición humana privilegiada y megamillonaria.

Los índices de igualación de lo medular con lo accesorio son pavorosos. La imbecilidad tiktokera es de mayorías abrumadoras y la muerte como producción de la política expansionista y de control social no inmuta y menos conmueve a nuestras cada vez más nefastas clases medias conservadoras que van por las vitrinas de las redes para contarnos sus pequeñas victorias diarias entre familiares y empresariales, mientras gran parte de los pobres del mundo igualmente acariciados por la manipulación de la conversación pública, depositan sus votos por artefactos humanos que quieren seguir usando el cebo propagandístico anticomunista como pretexto para defender una libertad exclusivamente economicista, proempresarial y consecuentemente sesgada.

El año nuevo al que ya llegamos, el del mundial México-Estados Unidos-Canadá, tendrá entretenida a las audiencias de todas partes. Existen nuevas probabilidades de que si Messi está, nos recuerde otra vez que el asombro es un privilegio de la conciencia y de la memoria y que la insensibilización a la que conduce la dominación de los unos sobre los otros, nos mantendrá indiferentes a que, por ejemplo, Bolivia voté en Naciones Unidas por la Israel del genocida Benjamín Netanyahu.  Repitamos: ¿Quién se asombra? Nadie se asombra. Asi lo certifica diariamente la recua del propagandismo periodístico “independiente”.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 27 de diciembre de 2025

 

 

martes, 16 de diciembre de 2025

Fiestón en la Península de Yucatán

 El día en que perdí la timidez y la parálisis escénica para bailar a eso de mis temblorosos 15 años, pude entender que habíamos llegado al mundo no para molernos en una existencia de productividades, rendimientos y distinciones de “empleado del mes”. Ese día comencé a comprender por qué, muy a pesar de las carencias y la precariedad cotidiana,  desde África nos venían enseñando desde tiempos coloniales que la vida estaba hecha de danza y juego,  no como expresión de la competitividad deportivo comercial, sino como manera de expresar que cuerpo y alma pueden ser una sola cosa si hay con quienes juntarse para celebrar los encuentros de nuestros latidos con selvas, bosques, playas y agradecimiento cotidiano a todo lo que la Pachamama nos provee para estar y ser aquí en la tierra contemplando los mares y los cielos.

El 8 de noviembre de 2025, mientras en Bolivia se ejecutaba ese predecible ceremonial de posesión presidencial, quizo esta hermosa vida que en la Península de Yucatán, en la Riviera Maya, Andrés y Talia nos abrieran las puertas de su diario compartir para un festejo que se ha convertido en el fiestón de mi vida, de esos que uno se niega a que se terminen, de esas celebraciones que se extraña con la idea de que ojalá no se hubiera acabado jamás.

Todo fue fluyendo desde la caminata-pasarela en que acompañé a Andrés tomados de la mano hasta esa especie de altar situado enfrente del Caribe turquesa, las convenciones matrimoniales fueron pulverizadas una a una, con sistemática espontaneidad, comenzando por el inicio de la bailadera con “Cariñito” (Angel Aníbal Rosado, 1979), esa cumbia peruana que dice “lloro por quererte, por amarte y por desearte”, momento a partir del que estábamos asistiendo a esa tarde-noche mágica con amigas, amigos y amigues de 15 nacionalidades y 16 países de residencia, gran parte de ellos brasileños y brasileñas, contando además con un taiwanés, un nigeriano y un ucraniano.

La patria íntima de Andrés obtenida desde sus 17 años es la patria del viaje, la interculturalidad, la patria humana sin fronteras que encuentra algo así como una cúspide en el compromiso que se expresaran en castellano y en inglés con Talia, una entrañable neoyorkina que ha disfrutado del Salar de Uyuni, de la comida del restaurant Popular de la calle Murillo de La Paz y que sabe perfectamente qué significa en nuestro lenguaje “se ha estido”.

Sin curas católicos, con sutiles gestos simbólicos de la tradición judía, Marla y Cecilia, madres de Talia y Andrés dirigiendo la ceremonia, llegó el momento en que me tocaba decir eso que convencionalmente se denomina palabras de circunstancia. Diez minutos antes del desafío , no sabía que iba a decir, hasta que divisé a Samyres y a los chicos y chicas con los que Andrés había compartido la Universidad Federal de Fluminense en Niteroi durante cinco años, y se me abrió el diccionario: Saudade. Diré algo sobre la saudade, esa hermosa palabra en portugués, que no tiene traducción por cómo se escribe y cómo se pronuncia y que en castellano significaría extrañamiento, y “en camba” quiere decir chopole y que se utiliza para expresar la necesidad interior de estar junto a una persona por quién se siente un profundo afecto.   

 A sus cinco tiernos años, Andrés dijo en otro contexto “quiero ser el aire” y así ha sucedido hasta ahora que ha hecho de sus periplos por el planeta, un sentido de vida. Saudade es entonces esa palabra que así como sugiere nostalgia, también significa celebración por los altos vuelos emprendidos por una persona querida hasta la médula. El breve discurso de diez minutos sobre la saudade activó las fibras de estos jóvenes que me dijeron luego, en perfecto portoñol, qué habían sentido cuando llegué a decir que no hay una palabra tan maravillosa como esa para definir nuestra conexión con el otro, con los seres queridos y otros no tan queridos pero igualmente reconocidos en el sentido dialógico de la vida.

Santiago (As7ro) cantó “Al otro lado del río” de Jorge Drexler, Sebastián nos hizo bailar con oficio de DJ durante una hora de la fiesta en la que hicimos rondas y trencitos , y Camila que no pudo estar con nosotros, ponía en escena a las 8 de la noche de ese 8 de noviembre su monólogo “Crónicas de la maternidarks” en La Perrera de La Paz, acompañada en el escenario por el gran León, que ese día estaba a cuatro de cumplir su primer año de vida. Con el Arcángel Miguel nos trenzamos en un momento de pausa del baile sobre si había o no razón para que México no  hubiera invitado al rey emérito de España a la posesión de Claudia Sheinbaum. Hasta para ventilar diferencias de enfoque sobre nuestras visiones dio esta fiesta de la diversidad en la que quedó manifiesta esa vital necesidad de juntarnos para brindar y hacerlo también con singani boliviano etiqueta negra.

La fiesta que nos regalaron Talia y Andrés se ha convertido en la certificación del sentido que decidimos darles a nuestras vidas y por eso nada mejor que exclamar jallalla. Por los sueños compartidos y porque esta fiesta nos ha confirmado que nadie jamás nos quitará lo bailado. 




Originalmente publicado en  la columna Contragolpe de La Razón el 13 de diciembre 

jueves, 11 de diciembre de 2025

Zurdo y con reloj del sur

 

Durante las dos décadas en que dominó la política boliviana el MAS-IPSP,  ciclo concluido por obra y gracia autodestructiva de Evo Morales, aquellos que se sintieron desplazados del centro de las decisiones nacionales han terminado exponiendo cuanta propensión habían tenido para hacer el ridículo, producto de haber quedado afuera del manejo del país, desde los ámbitos de la economía hasta los de la identidad y la cultura.

El ridículo está precedido de ese indigesto estado de ánimo (y de ánima) que a lo largo de estos años se ha manifestado desde proponer convertir la Casa Grande del Pueblo en hospital, porque se consideraba que los gobernantes de turno no eran merecedores de sentirse a sus anchas en espacios de supuesto lujo, producto del derroche estatal. Vistas las cosas transcurrido el tiempo y el uso de los 23 pisos de la nueva casa de gobierno, ha quedado clarísimo que el edificio en cuestión, pegado al Palacio Quemado, que hace esquina en las calles Potosí y Ayacucho, es simple y llanamente un edificio de oficinas convencionales en el que funcionan reparticiones que forman parte del Órgano Ejecutivo y no sólo la Presidencia del Estado, nada que ver con palacios  como los mandados a diseñar y construir por jeques árabes o potentados asiáticos.

Parte de ese puñado de papeloneros, enfermos de importancia y revestidos de cierta experiencia viajera por el planeta, han celebrado con malsana alegría la reposición del reloj convencional situado en la parte superior del antiguo edificio del parlamento nacional. Dicen que ahora el tiempo volverá a girar en la dirección correcta, que dejará de dar vueltas al revés (¿?) y así se acabarán los exotismos de lunáticos como el ex Canciller y ex Vicepresidente, David Choquehuanca.

Habían sido ridículos de solemnidad, pero sobre todo descriteriados debido a la torcida manera en que observan esos ámbitos que los incomodan y los tenían desplazados del centro de los acontecimientos y esto lo digo desde mi conciencia zurda –escribo con la mano izquierda—impuesta por mi madre a las monjas del kínder al que me llevó con cinco años de edad, a quienes les advirtió que no intentaran disciplinar el uso de mis manos a la hora de aprender a dibujar y a escribir, cosa que la Superiora aceptó sin ningún tipo de reparos a pesar de considerarse que antiguamente a los zurdos se les corregía el “defecto” para que finalmente aprendieran a usar la mano derecha.

Usar lápices o bolígrafos con la mano “al revés”, dirían los aburridos diestros y grises en sus trayectos de burócratas internacionales, sería parte de la incorrección marcada por estos bedeles que se han tragado manuales de urbanidad convirtiendo sus cerebros en superficies cuadradas en las que no caben otras maneras  de pensar y movilizar los cuerpos. En efecto, escribo con la mano izquierda puesta arriba del papel con estilo que ya quisieran muchos que dicen tener letra palmer. Gracias mamá. Gracias monjas del Amor de Dios por haberme dejado crecer zurdo e incorregible.

Ridículos y espacio temporalmente desorientados son estos personajillos que piensan por derecha y hacia el norte, y por eso creen que un reloj que gira hacia la izquierda con las manesillas evolucionando hacia el sur, es un reloj que gira “al revés” cuando  la gran mayoría de esta legión de arrogantes llevan sus relojes puestos todos los días de sus vidas en sus muñecas de mano izquierda, precisamente para contrapesar sus actos reflejo debido a que son diestros.

En los relojes comunes y corrientes, la una de la tarde está después de las 12. En mi reloj del sur, se encuentra antes de las doce y así sucesivamente, el 10 del reloj dominante occidental es el 2 en este mi “Sajama” que más abajo lleva la palabra “larama”. Según la información disponible, mis dos relojes del sur, uno con fondo café claro y el otro café oscuro, forman parte de una edición limitada de setenta piezas fabricadas en China (los míos llevan los números 12 y 18), cuatro de las cuales tuve la posibilidad de obsequiar a una linda pareja de neoyorkinos de Brooklyn, a mi hijo Andrés que vive por allá y a su compañera Talia: Feliz el que regala el tiempo del sur y felices los que reciben ese regalo en el norte con quienes celebramos la victoria de Zohran Mamdani en la batalla electoral por la Alcaldía de la ciudad que nunca duerme, la ciudad de la Gran Manzana.

Zurdo, con mi tiempo girando hacia la izquierda, lo esencial es que he aprendido a pensar con los hemisferios “cambiados” y por ello tengo siempre presente como escribiera Benedetti y cantara Serrat (1985), que el sur también existe y que la palabra diversidad nos incita cotidianamente a construir una humanidad más profunda y auténtica. ¿A qué jóvenes open mind no les gustaría tener relojes del sur en sus muñecas izquierda o derecha?



Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 29 de noviembre

 

 

Nadie te quitará lo bailado Xabier

 

En el día feriado de recordación de la muerte de Tupac Katari (15 de noviembre de 1781), con versiones contradictorias sobre su descuartizamiento, tiradas sus extremidades por cuatro caballos disparados en las direcciones de los puntos cardinales, se nos ha ido Xabier Azkargorta, aquejado por una durísima enfermedad cardiaca, triste e injusto final para un señor que hizo de la lucidez y la palabra, las mejores herramientas de convencimiento motivacional para sus dirigidos en aquella selección boliviana del 93-94 que pudo estar bajo su dirección en esa Copa del Mundo jugada en Estados Unidos en la que le cortaron las piernas a Maradona por haber ingerido efedrina.

Tendré un recuerdo agradecido de “Shabier”, así se pronuncia su nombre en euskera, porque gracias a su complicidad con mi osadía desobediente de largarme a Barcelona (dirigentes envidiosos trataron de impedirlo) cuando la selección se preparaba en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugát del Valles y yo era el jefe de prensa de ese equipazo, pudimos grabar “Cien preguntas para Xabier Azkargorta”, libro con dos ediciones, antes y después del Mundial, en el que ha quedado periodísticamente registrado ese proceso en el que participó un puñado de talentosos futbolistas que supieron escuchar los mensajes medulares de su entrenador para encarar con aplomo y suficiencia primero la eliminatoria y luego los partidos jugados en Boston y Chicago.

Ahora que ingresa en suspenso un ciclo histórico fundacional en nuestro país, justo ahora nos visita la muerte para llevarse a este hombre de fútbol y médico deportólogo que usaba el psicoanálisis como método de trabajo y con quién tuve la posibilidad de reencontrarme en su segundo desembarco como seleccionador de Bolivia (2012 – 2014) para sostener conversaciones de tarde en Santa Cruz de la Sierra sobre la actualidad y el destino del fútbol boliviano. En aquella oportunidad no le fue bien y tuvo que dejar el cargo, para asumir la dirección técnica de Bolívar y conducir al equipo celeste hacia la semifinal de la Copa Libertadores de América.

Nadie te quitará lo bailado Xabier. Clasificaste a Bolivia con Jaime presidente e inauguramos USA 94 en el Soldier Field de Chicago debutando contra Alemania con Goni Presidente. Dirigiste a la selección chilena, al Yokohama Marinos de Japón con Julio César Baldivieso en la plantilla, a las Chivas Rayadas de Guadalajara en México, encaraste un proyecto formativo en China para el Real Madrid con el club Beijing Gouan, y finalmente luego de haberte hecho boliviano, te hiciste cruceño y querendón de la capital oriental, esa de dónde emergieron los Melgar, Etcheverry y Platiní Sánchez que se abrazaban sin reparos ni prejuicios con los cochabambinos Borja, Sandy, Baldivieso, Soria y Ramallo. Bolivia, gracias a tu impronta, fue por esa excepcional vez, una de dos, construyendo un patrimonio emocional como sólo se había sentido con la obtención del Sudamericano de 1963.

Con el único propósito de incomodar a los conservadores que jamás entenderán a Bolivia como una totalidad, recordamos aquí lo dicho por Xabier al diario AS de España en 2006: “A (Evo)Morales lo conocí en una entrevista en el Chaparé boliviano, invitado por unos sindicalistas cuya organización atravesaba por graves problemas, como es frecuente allí. Evo tenía ya en su cabeza esta revolución que ha iniciado desde su toma de poder; el que ha vivido allí lo entiende perfectamente. Otra cosa es su encaje en la comunidad internacional, la cosa jurídica y demás. Pero en Bolivia ha habido tal abuso por parte de la gente rica, es tal la diferencia de clases, que el pueblo ha optado por algo nuevo y Morales lo es. En Bolivia no se vive, se sobrevive. Eso recuerda Morales.” Con estos criterios, queda claro que Azkargorta participó de la vida pública del país, interpretando la bolivianidad desde el desinteresado lugar de los afectos.

Debo estar agradecido por siempre con Xabier,  al  haberse posibilitado la publicación del primer libro de mi andadura periodística y para luego posicionarme como el periodista que más libros futboleros ha publicado en Bolivia, incluido ese “Salto al futuro” (1994) junto a Carlos Mesa en la historiación general de la selección boliviana y Tony Suárez en la fotografía con la colaboración de Ricky Rogers.

Linda época. Lindo tiempo. Linda vida periodística que me permite decir, que a mi tampoco nadie me quitará lo bailado como testigo y hacedor periodístico de acontecimientos diversos en la historia de nuestra vibrante y tantas veces turbulenta y dolorosa vida pública. Último apunte: El 28 de septiembre de 1994, Azkargorta recibió el Cóndor de los Andes de manos del entonces Canciller Antonio Araníbar Quiroga. Nueve años antes, en la revista Perspectiva (junio-julio, 1985), se publicaba la primera entrevista que hice en mi vida periodística, justamente con quién entonces era candidato a la presidencia por el Frente del Pueblo Unido (FPU), Antonio Araníbar Quiroga. La vida da vueltas y seguimos girando: Gracias por todo Xabier. 



Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 15 de noviembre  

 

 

 

La inocencia justiciera del Vicepresidente Lara

 

Los héroes y antihéroes de campañas políticas suelen estar más cerca de la épica que del conocimiento y de las capacidades de eficiencia para gobernar. Una cosa es ser candidato y otra, bastante más compleja, una vez alcanzado el objetivo del triunfo electoral, manejar con tino y destreza la nave del poder que implica obligaciones administrativo gubernamentales diarias.

 En el caso de los binomios presidente – vicepresidente, ha sucedido a lo largo de nuestra democracia reiniciada en 1982, que los primeros mandatarios fueron dueños y señores, en tanto los segundos fueron inscritos en esa definición de rasgos ornamentales que señala que los vicepresidentes suelen ser la quinta rueda del carro, definición con la que por supuesto Edman Lara se encuentra en pleno desacuerdo, en tanto aspira a perfilarse como  espadachín anticorrupción que le permitiría trascender sus competencias de moderación de la Asamblea Legislativa, participación en las reuniones de ministros, coordinación con las regiones e incidencia en la política exterior.

La locuacidad del flamante vicepresidente, su tendencia vocacional a la confrontación verbal, sus advertencias de campaña contra el mismo señor que lo invitó a hacer dupla para ganar las elecciones con la sigla del Partido Demócrata Cristiano (PDC) ponen en evidencia cuán grande es su desconocimiento acerca de los intersticios del aparato al que desde el 8 de noviembre debe comenzar a internarse: Ahora se trata de ejercer poder, desplegar habilidades políticas y dejar de quejarse porque el presidente ya no  contesta los llamados y los mensajes de texto.

Si Lara quiere combatir la corrupción, lo primero que debería instruir al Centro de Investigaciones Sociales (CIS) que depende de su despacho, es una investigación multidisciplinaria de las lógicas poder-corrupción desde los años 70 hasta nuestros días, que por cierto tampoco gravitaron en las últimas elecciones, en tanto los sectores populares dejaron de votar por las distintas versiones del MAS, no porque hubiera producido indignación algún asalto a las arcas del erario nacional, sino simplemente, porque los masismos decidieron destriparse y quedar irremediablemente divididos. Fue la división la que acabó con Evo Morales y adyacentes, no la corrupción.

Investigar la corrupción representa un desafío descomunal, fundamentalmente centrado en los grandes negocios non sanctos que se hicieron en las cinco últimas décadas con un Estado empresario (ejemplo: Lava Jato), unos militares atrabiliarios al servicio de esa lógica estatal y unos intermediarios dirigenciales, políticos y sindicales, que hicieron de los resortes burocráticos, el mecanismo para aceitar el artefacto sistémico de instrumentalización de lo público para beneficio privado, que en buenas cuentas es la definición más académica de la conducta corrupta.

Edman Lara ha sido oficial de la Policía Boliviana y se refiere a cómo se maneja la institución verde olivo desde el rencor que le ha generado su expulsión debido a un altercado callejero con el Comandante Departamental de Santa Cruz, Coronel Erick Holguín (enero, 2024). Dicho momento significó la expulsión definitiva de Lara y la no promoción de Holguín de Coronel a General.  Este es el contexto para que Lara, hoy empoderado por el voto de la segunda vuelta, se encuentre imbuido de un espíritu de justicia o de una necesidad de ajuste de cuentas contra esos camaradas que muy probablemente le dieron la espalda después del violento encontronazo con Holguín y quiere hacer extensiva esa sed justiciera para ponerles freno a todos los corruptos disfrazados de servidores públicos.

Lara debería preguntarse en esta su pretendida cruzada, primero, de qué manera muchas figuras que luego de pasar por el poder nunca más tuvieron necesidad de trabajar, construyeron opulentos patrimonios, desde propiedades inmobiliarias hasta cuentas bancarias escondidas en paraísos fiscales a través de palos blancos, de qué manera concibieron los negocios emprendidos por sus gobiernos con la inversión extranjera poniendo en juego los intereses y las urgencias nacionales, qué significaron la capitalización, la privatización, el asesinato de Noel Kempff Mercado por el llamado caso Huanchaca, y los narcovínculos admitidos como errores y no cómo delitos en los años 90 y por supuesto tendría que ocuparse de todos los indicios de irregularidades y corruptelas en la era gubernamental comandada por el MAS-IPSP, sin perder de vista el interregno de Áñez,  los destinos judiciales de un puñado de ex ministros del gobierno de Arce Catacora que cayeron por no haber seguido ese manual que aconseja tramas de corrupción sin papeles, sin pruebas, y por lo tanto, tramas potencialmente impunes.

Si Lara quiere luchar contra la corrupción tendrá que ponerse de acuerdo con su presidente Paz Pereira para poder intentarlo . Si esta vez, de adeveras se quiere convertir en política de Estado la lucha contra los pillos que se llevan los millones y también los que se afanan las monedas, habría que investigar toda la corrupción con perspectiva sistémica, y no de manera selectiva que conduzca, otra vez, a la cantaleta de una persecución política recargada.

Tenemos un tercer presidente que apellida Paz. Es hijo de un ex presidente que pactó gobernabilidad con un ex dictador y sobrino nieto de otro ex presidente, el jefe histórico del MNR que dominó la política boliviana por lo menos durante medio siglo. Con semejantes antecedentes para fines de contextualización, veremos si a Lara le parece prudente bucear en las aguas estancadas de una memoria histórica en la que corrupción como elemento constitutivo del ejercicio del poder hubo invariablemente en todos los gobiernos desde 1952, pasando por las dictaduras militares y la democracia reabierta en los años 80.

Es altamente probable que el direccionamiento de la política exterior con las multilaterales y con Washington tendrá enfrascado al gobierno en la urgencia de encarar sus primeros tres meses regularizando la provisión de carburantes, la determinación inequívoca de la política monetaria y la estabilización de los precios de la canasta básica de alimentos. En el trayecto de dicho combate coyuntural quedará por ver como el nuevo gobierno encara el manejo de la agenda pública, de qué manera maneja sus políticas informativas y propagandísticas a través de los medios tradicionales y cómo tratará de darle línea de continuidad de la campaña electoral hacia la administración gubernamental en las redes socio digitales donde Lara tiene fans y enemigos que lo perciben como agente encubierto del evismo.



Originalmente publicado en el diario Opinión de Cochabamba el 16 de noviembre

Perdedores de dos décadas

 

 Hay provincias, cantones y pequeños pueblitos en los que Rodrigo Paz ha ganado en la segunda vuelta hasta con el 90 por ciento de los votos. Durante el pasado inmediato, durante por lo menos cinco elecciones consecutivas, esos votos fueron cautivos de las candidaturas del MAS-IPSP, los que no fueron registrados en los radares de consultores como Jaime Durán Barba que no se enteraron que sumados –los de esas provincias, cantones y pequeños pueblitos—son los que terminan haciendo una invariable diferencia entre el voto popular que otra vez sumó 55 para que nuevamente el voto conservador clasemediero urbano y racializador llegara a 45.

Ya se escuchan las voces de quienes afirman que la candidatura del Partido Demócrata Cristiano (PDC) conformada por Paz-Lara ha ganado con un voto prestado, ese voto producto de la desintegración de la unidad del bloque popular que alguna vez liderizó Evo Morales. Dicha afirmación puede serle útil al propio Evo para sacar el talonario de facturas en búsqueda de un engañoso posicionamiento en sentido de que el evismo chapareño facilitó el triunfo de Rodrigo, pero sobre todo otra derrota de los que comenzaron a perder con sistemática puntualidad, cada cuatro-cinco años, mientras el MAS ganaba y ganaba desde 2005.

Antes que un triunfo de Paz se trata de una derrota de intensidades distintas. La lista de los primeros grandes segundones la encabeza esa cuadrilla de asesores de campaña que van por la vida desde encuestadores que pretenden explicar cómo se procesa el agua tibia hasta estrategas sabedores de técnicas manipulatorias, de formas eficaces de detección de demandas y ansiedades, pero que a pesar de haber pasado por las carreras de sociología, ciencias políticas, o comunicación política no supieron aprender que para ganar una elección en esta Bolivia multiforme, a veces sólo es necesario llevar una guitarra a un mercado de caseritas y cantar “para el pueblo lo que es del pueblo”.

La noche del 19 de octubre, Tuto Quiroga agradeció en su alocución nuevamente perdedora a sus asesores “Jaime, Santiago y Gandi” por “habernos enseñado a hablarle a la gente”. Si eso fuera cierto, sus probabilidades de ganar el balotaje habrían sido mayores. A quienes tendría que haberle preguntado Tuto cómo se les habla a los bolivianos, ojo, a todos los bolivianos, no sólo a algunas familias que viven en el Urubó, en la Zona Norte de Cochabamba o en La Florida de La Paz, es a Carlos Palenque que inauguró un marketing cholo, producto del aprendizaje de las calles en los 80-90, o del propio Edman Lara que sin saberlo le hizo caso a Charly García: “Le estoy hablando, hablando a tu corazón.”

Atragantados con Evo y sus socios de ayer y de hoy, se escuchan sentencias paternalistas a cargo de asesores de campaña en esta elección desempleados (seguro que habrían jugado otra vez como nunca y perdido como siempre) que fustigan a los gobiernos del MAS como responsables de todas las desgracias humanas. Saben perfectamente que eso no es cierto. Saben que entre 2006 y 2014 se construyeron las condiciones para que los trasnochados neoliberales devenidos en golpistas (Tuto, Doria Medina, Mesa y una larga lista de ladronzuelos y represores) nunca pudieran conquistar el poder por la vía de la legitimidad del voto. Han sido nuevamente derrotados, pero como otro consultor de campañas  predice: “Esta es su penúltima vez.” Y a esto sería necesario agregar: Siempre hay una nueva oportunidad para volver a perder.

En el siguiente peldaño de los perdedores hay que anotar a las encuestadoras que en los dos estudios de opinión para la segunda vuelta le dieron el triunfo a Tuto, a continuación, a los medios que amplificaron esas encuestas y escondieron la basura racista de JP Velasco en formato tuitero y finalmente a los panelistas que pretendieron analizar los resultados, desde el payaso Krusty, preferido por Los Simpsons, pasando por el Chino que con camisa a cuadros y su ya conocido odio y descriterio dijo que el triunfo de Paz-Lara fue “made in tik-tok” y Oscar Ortíz, el Rector de la Católica de Santa Cruz que como se diría en buen porteño es más aburrido que chupar un clavo, eso sin contar sus antecedentes como facilitador y ministro del gobierno de facto de 2019-2020.

Con este puñado de perdedores, queda saber qué hizo el ganador para conseguir el triunfo. Y en este sentido, a diferencia de sus adversarios, Rodrigo Paz decidió emprender una travesía por los territorios en los que habitan esos bolivianos y bolivianas que no saben que Durán Barba se lleva un par de millones de dólares por campaña, en este caso como premio a su estruendosa derrota. Esa travesía de por lo menos dos años fue infravalorada por medios hegemónicos como Unitel que en agosto decidió excluirlo de uno de sus debates. Favor que le hicieron, en tanto el ninguneo político desata cadenas de solidaridad y empatía. Torpe y tempranamente discriminado por el establishment, por estas horas, Rodrigo Paz Pereira es el nuevo Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

 



Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 03 de noviembre de 2025

Dueños de Bolivia

Si creemos que Marcelo Quiroga Santa Cruz jamás hubiera pasado a las filas de la izquierda caviar, parecida a la derecha edulcorada por la social democracia europea, no tengo dudas que definiría “Dueños de Bolivia, la historia (no oficial) del saqueo” (2025) investigación del sociólogo Nathanael Hastie, como la continuación ampliada de “El saqueo de Bolivia” (1973), precisamente escrito por el líder del Partido Socialista – 1, brutalmente asesinado en el golpe de Estado de Luis García Meza en 1980.

“Dueños de Bolivia…” es la investigación sólidamente documentada acerca de un triángulo de poder armado entre políticos de los 50 -60 que manejaron el país hasta principios del siglo XXI, militares y empresarios de alto vuelo a los que casi nunca se cita para referir acontecimientos que implican responsabilidad histórica y asuntos contables que dan cuenta de cómo, esos que gozaban de prestigio por status económico usaron lo que en el libro se describe como puertas giratorias, con la alternancia de roles como representantes de intereses empresariales a través de las corporaciones propietarias y como personeros de gobierno de áreas estratégicas que participaron indistintamente en dictadura y democracia en calidad de ministros de Estado, embajadores y presidentes de empresas estratégicas.

Con la convicción propia de quién piensa, investiga y escribe desde el marxismo más riguroso, Nathanael Hastie ha hecho un libro que define modestamente cómo la historia (no oficial) del saqueo cuando en realidad se trata de la verdadera historia de la Bolivia racista, excluyente, cipaya, monocultural, dictatorial, neoliberal y corrupta. En sus 22 capítulos repletos de datos estadísticos y registro de las políticas autoritarias y antipopulares que han caracterizado la penosa y entreguista construcción del Estado monocultural, “Dueños de Bolivia” nos recuerda también que academicos como Hugo Celso Felipe Mansilla Ferrant escribieron alguna vez sobre la empresa privada y la “transición democrática”, justificando el apoyo frontal que le diera la Confederación de Empresarios a la dictadura del Gral. García Meza, autor intelectual del asesinato político de Quiroga Santa Cruz, seguramente porque su entonces presidente, Marcelo Pérez Monasterios, formaba parte del partido que un año antes había fundado el dictador del septenio, General Hugo Banzer Suárez, Acción Democrática Nacionalista, que dicho sea de paso, es la casa política de la que emergió a la vida pública, Jorge Tuto Quiroga.

Para quienes viven de la estrechez de miras con la que se practica el periodismo de coyuntura en Bolivia, este libro es un destapador de sesos y un activador de la historia debidamente escondida o sesgada por los historiadores oficiales. Con sólo examinar el índice, los que no saben –en el periodismo actual, una notoria mayoría--  pueden enterarse  cómo se formó la oligarquía en Bolivia, qué significa ir de Catavi a Villa Victoria y en qué consistió el Código Davenport, cómo se explica la consigna “Orden, paz y trabajo” de la dictadura de Banzer, que fue la Comisión Nacional de Asesoramiento y Legislación (CONAL) durante la dictadura de García Meza poblada de empresarios y consultores civiles respaldando a ese gobierno de facto narcotraficante, cómo fue la crisis y la hiperinflación en el gobierno de la UDP, torpedeado por partidos de derecha y otra vez, la Confederación de Empresarios, de qué manera se asaltaba el Banco Central de Bolivia y se consolidaba la banca comercial privada, en qué consistieron la capitalización de Sánchez de Lozada y las privatizaciones de Paz Zamora-Doria Medina, cómo  los terratenientes amenazaban con guerra civil cuando se emprendía el saneamiento de tierras ( a punto de concluir, quedando nada más que un 6 por ciento pendiente en todo el territorio nacional), cómo se rearticularon las fuerzas de lo que Montenegro llamaría la antinación para perpetrar el golpe de 2019, reinstalándose la oligarquía en el viejo Palacio Quemado, quiénes son los llamados qamiris, la burguesía azul y de donde provienen los petrodólares, como funcionan las logias orientales, los cívicos y qué significó el escándalo financiero del Banco Fassil, y finalmente, en la actualidad de esta tercera década del nuevo siglo, quiénes son los dueños de Bolivia, principalmente situados en la banca, las aseguradoras, la ganadería, la agroindustria, las entidades financieras de microcrédito, las petroleras, la minería, la industria, las telefónicas, las empresas de aseo urbano, las importadoras y comercializadoras y puntualmente el grupo Conversa – Doria Medina.

El pasado 6 de septiembre, entrevisté a Nathanael Hastie para la televisión (“Cable a tierra”, Xto TV), programa en el que pude expresarle que este es el libro que hacia falta para quienes consideramos la memoria histórica y el archivo como prioridades formativas de la conciencia nacional. Hastie pulveriza la frivolidad y el anecdotario noticioso cotidiano con esta su formidable y esclarecedora investigación




Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 04 de octubre de 2025

Suerte de campeón

  En pleno fragor del combate, cuando ningún mortal gobernado por el racionalismo y una previsible resignación imaginaba que Argentina podía...