“El
del Teleférico”. Así se presentó en campaña para ser Alcalde, el hace cinco
años estigmatizado Cesar Dockweiler que perdió la elección de 2021 por ser
candidato azul y evista. Sólo así podía acceder a la silla municipal el que
había sido Ministro de Obras Públicas del gobierno golpista de Jeanine Áñez,
quién entre otras cosas, persiguió políticamente al que ahora acaba de dar la
vuelta la torta ganándole la elección, quién tuvo que refugiarse en Argentina
entre 2019 – 2020, debido a la saña revanchista de ese patético y fugaz régimen.
Los derechos humanos y ciudadanos de Cesar fueron atropellados en ese tiempo.
Tocado
por la derrota, Arias amenaza a Dockweiler advirtiéndole que “modere su lengua”
cuando el desde hace una semana Alcalde electo anuncia auditorias e
investigaciones para destapar irregularidades y corrupción. La Paz es una
ciudad sin señalética, sin iluminación moderna led, sin numeración de casas,
edificios, centros comerciales, galpones y otras edificaciones públicas. La Paz
es una ciudad con calles y callejuelas de profundos huecos, producto de la
falta de bacheo. Los paceños y paceñas que votaron por el autonombrado Negro
deben tener claro que por un obtuso antimasismo, nos negamos la posibilidad de
no perder olímpicamente cinco años para el encaramiento de asuntos urgentes y
un mínimo diseño estratégico gubernamental de esta a la que los propagandistas
de pacotilla le llaman ciudad maravilla.
El
alcaldeitor ha hecho de su gestión un cúmulo de desatinos con muy excepcionales
aciertos que pueden contarse con los dedos de una mano. El día en que decidió instruir
el dibujo para poner en obra una ciclovía con principio, pero sin fin, el día
en que creyó que los ciclistas paceños se lanzarían presurosos a utilizar ese
carril para pedalear de ida pero sin vuelta, pero sobre todo el día en que
dejar las cosas así, cuando quedaba claro que se trató de un proyecto fallido,
fue entonces que supimos en La Paz de que va la desidia, la insensibilidad
política y el no importismo, a cargo del otrora analista de TV con muñequitos.
Fue en ese momento que Arias terminó de despintarse, de poner en evidencia sus
indisimulables limitaciones o su terquedad por autopersuadirse que lo
improbable podía funcionar.
El
momento en que Dockweiler se despegó de Evo Morales, pudo comenzar a construir
su proyecto que pasa por hacer de La Paz una “ciudad humana”. Conforme fueron
pasando por lo menos dos años, consiguió posicionar que su candidatura ya no
respondía a su relación con el MAS-IPSP, o con sus derivadas y fragmentadas
versiones y que su carta de presentación tenía que ser la puesta en vigencia de
ese espectacular teleférico de varias líneas que por los aires tienen la
funcionalidad que podemos encontrar en los subtes de Buenos Aires, Río de
Janeiro o Santiago de Chile. Gracias a este nuevo sistema de transporte se ha
podido en los últimos años, hacerle el lance a los paros y bloqueos del vetusto
transporte motorizado, ese que nos obliga a los pasajeros a convertirnos en
contorsionistas o acróbatas para poder caber en esas que parecen latas de
sardinas al agua o al aceite llamadas minibuses.
No
la tendrá fácil el Alcalde Dockweiler. Llega al Palacio Consistorial con un
Concejo Municipal en el que apenas contará con tres representantes de su
tienda, frente a ocho que en los papeles iniciales serán oposición, panorama
que lo obligará a negociar y consensuar, a no ser que algunos de los que llegaron
bajo las candidaturas de Arias, Albarracín, Roca, Sogliano, Plata e Iturralde
terminen cambiando de bando. Recuérdese con cuántos concejales llegó Arias y
con cuántos termina su gestión: Con ninguno.
Ahora
que Dockweiler persuadió al electorado que dejó de ser masista, muchos y muchas
de los que votaron en su contra hace cinco años, lo han hecho el pasado domingo
22 de marzo a su favor. Un 23% del electorado no es signficativo en si mismo,
pero el hecho de haberse impuesto por diez puntos a su inmediato adversario, el
mismísimo Arias, le da una legitimidad indiscutible. La inocencia bien
intencionada paceña aspira que nuestra maltratada ciudad en el último tiempo,
comience a encontrar sentido y destino.
Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 30 de marzo
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