-En el país del gas no hay diesel. Los agropecuarios del oriente advierten que habrán problemas de cobertura alimentaria en el mercado interno, lo que encarecerá más todavía los precios.
-En el país de la Constituyente no hay Asamblea porque si quieren reunirse en Sucre, los interinstitucionales amenazan con evitar que sesione si no se trata el tema de la capitalidad.
-Cuando la directiva de la Constituyente sondea el ambiente para instalar la plenaria en Oruro, salta la oposición de Podemos y dice que sería ilegal.
Mientras tanto, en las instalaciones de la Vicepresidencia de la República, García Linera anda en delirio por creer que tiene casi el 90 por ciento de la nueva constitución concertada. Mentira. Si es que llegaran a reunirse los 255 asambleistas, la madeja será desmadejada inmediatamente con el argumento de que el principal partido de la oposición no suscribió ningún acta de la multipartidaria.
-En un centro minero, cooperativistas secuestraron a dirigentes de la Federación Sindical. Fue un acto delincuencial entre hermanos de clase: Proletarios del mundo, cuidense de los ladrones del metal de todos los diablos.
-Bolivia vive en Estado de Excepción, en Estado de Emergencia, en conflictividad ininterrumpida. Bolivia ha sido distinguida en la persona de su primer presidente indígena, nada menos que por una fundación presidida por el cerebro de la Perestroika, Mikail Gorbachov con sede en Italia.
Es decir, a Bolivia le va mejor fuera de Bolivia. Se anuncia que las remesas que llegaran durante el próximo año, producto del trabajo de nuestros compatriotas que habitan y se muelen el lomo en Washington, Madrid o Buenos Aires, se constituirán en el segundo factor de ingresos al mercado del dinero, luego de los hidrocarburos.
Estamos acostumbrados. Así será hasta que esto de una buena vez se resuelva por la vía de la construcción hegemónica --y probablemente violenta-- para que los mayoritarios movimientos sociales conformados por los pueblos indígenas decidan tomar el poder, en serio, y decidan, sobre todo, no abandonarlo nunca más porque para ello los terratenientes y clasemedieros seguidistas, tendrían que pasar sobre sus cadáveres, cosa que tampoco los espanta, están acostumbrados a los velatorios de la discriminación y el sometimiento.
--Lamentablemente hay un gran enemigo de estas mayorías que no es Busch, los organismos internacionales del Imperio u otros afines: El gran enemigo de las mayorías indigeno-mestizas en Bolivia es la mediocridad y la ineficiencia de una gestión gubernamental que no está a la altura del gigantesco desafío de la transformación socio cultural de esta nación de naciones.
lunes, 29 de octubre de 2007
miércoles, 24 de octubre de 2007
Autonomía tropical
Rubén, el de voz aguardentosa, Prefecto Comandante de Santa Cruz le ha dicho Macaco Mayor al Coronel Chávez. El origen de la frase tiene que ver no con racismo o discriminación, sino con un juego infantil, pero eso ya no importa, lo claro es que la elegancia no es uno de los atributos del primer autonomista tropical de Bolivia.
Las Fuerzas Armadas tomaron Viru Viru para intentar recordarle al Comité corporativo e independentista que la presencia estatal, por más débil que esta parezca, se hará sentir cada vez que un puñado de mafiosos evite ser investigado y posteriormente procesado. Hablo de los traviesos muchachos de AASANA.
No es poco lo que han hecho estos jovenes autonomistas: Cobrarles derecho de aterrizaje entre alas y media noche a los pilotos de líneas extranjeras, no pagar al fisco algo así como doscientos millones de bolivianos, no renovar equipo para el trabajo aeropuertario en condiciones que la tecnología moderna exige y para cerrar el brillante show poner en riesgo la certificación internacional del aeropuerto más importante de Bolivia, o de Santa Cruz autónoma, perdón.
Si esta es la autonomía que quiere Rubén, Branko y S.A. por favor señor Costas, yo también prefiero ser mono mayor.
Las Fuerzas Armadas tomaron Viru Viru para intentar recordarle al Comité corporativo e independentista que la presencia estatal, por más débil que esta parezca, se hará sentir cada vez que un puñado de mafiosos evite ser investigado y posteriormente procesado. Hablo de los traviesos muchachos de AASANA.
No es poco lo que han hecho estos jovenes autonomistas: Cobrarles derecho de aterrizaje entre alas y media noche a los pilotos de líneas extranjeras, no pagar al fisco algo así como doscientos millones de bolivianos, no renovar equipo para el trabajo aeropuertario en condiciones que la tecnología moderna exige y para cerrar el brillante show poner en riesgo la certificación internacional del aeropuerto más importante de Bolivia, o de Santa Cruz autónoma, perdón.
Si esta es la autonomía que quiere Rubén, Branko y S.A. por favor señor Costas, yo también prefiero ser mono mayor.
domingo, 14 de octubre de 2007
El busto parlante amarillo patito
Hace unos días ha comenzado a sacar la cabeza por la ventana de su lujosa oficina de la Capitán Ravelo de La Paz, Carlos Diego Mesa Gisbert, ex presidente de Bolivia(2003-2005). Seguramente lo hace porque se arma de valor gracias a las encuestas que recibe continuamente acerca de su posicionamiento en el ámbito de las preferencias ciudadanas, ya que de otro modo no podría: Carlos no tiene vocación y menos entereza para entrar al ruedo del contrapunteo mediático diario.
He tenido una relación de cercanía con Mesa cuando me invitó a hacer "En el nombre del fútbol" en P.A.T. (2001), estación televisiva de la que se ha desecho en los últimos meses. Tuvo la gentileza de escribir el prólogo de uno de los cuatro libros --"Fútbol y punto"-- que he publicado sobre el tema futbolístico y realizar la presentación pública del mismo.
En tiempos de Goni, hacíamos "El Pentágono" junto a la divina Verónica, mi caro amigo Freddy Morales, García Linera y Mario Espinoza, y Mesa ya había conversado con el embajador Greenle cuando Sánchez de Lozada se cargó a ochenta combatientes en El Alto. Fue así que llegó a la presidencia de la República, y como no quería dañar mi relación con el flamante primer mandatario, decidí alejarme del quinteto en el que con Mario y Alvaro nos sacudíamos de lo lindo.
En 1982 comenzaba la era democrática que me toca vivir y Mesa fue jurado del concurso de crítica de cine amateur, en el marco del festival "Llama de Plata". Fue él junto a Amalia de Gallardo que decidieron premiarme gracias a mi texto sobre "Dersú Uzalá", maravillosa película del japonés Akira Kurosawa.
Cuento esta anécdota para que se sepa que por lo menos hasta 2002 (veinte años), consideré a Carlos, como muchos, un conocido amistoso y un líder de opinión consistente y creible que se puso la camiseta del neoliberalismo, de la capitalización y las otras reformas gonistas con gran coherencia.
Pero lamentablemente el quiebre se produce cuando el personaje cotidianamente reverenciado por Ximena Valdivia y Mario Espinoza (dos de los otros capos de la televisora de la que era principal propietario) decide dejar el sillón televisivo para enrolarse en la política.
Hay dos libros fundamentales para entender a ese Mesa con el que tuve un sólo contacto más para entrevistarlo como corresponsal de "El Tiempo" de Bogotá (noviembre, 2003): Primero el de Irvin Alcaraz titulado "Las masas en noviembre" y el otro "Sobremesa" de Cayetano Llobet, opinador que ahora, dicen, asesora a la Cainco de Santa Cruz.
En esos dos trabajos, Mesa queda hecho astillas por su falta de determinación ideológica, por su culipandeo, el haber generado una tensión extrema con Santa Cruz, pero sobre todo por haber querido ser al mismo tiempo Dios y el diablo en los andes y en las llanuras.
Mesa ha sido el peor Presidente que ha tenido esta nuestra democracia de veinticinco años contínuos de existencia. El mejor fue Victor Paz Estenssoro por su coherencia entre lo que decía y hacía, porque sin mentiras ni demagogia, se ajustó al modelo neoliberal para enderezar la economía nacional y porque creía que el mundo de los 80 ya era radicalmente distinto del que conoció como revolucionario de los 50-60.
Se puede entender que Mesa fue un desastre presidencial en el título de esta nota: Un narcisismo dañino por su carencia de actitud autocrítica e ideologicamente, como alguien le había expresado en el seno de su entorno familiar: amarillo, ni chis ni mus, ni chicha, ni limonada, y si hay un país que necesita muchos cojones para hacer política es el nuestro.
Un sólo hecho destaca la torpeza de este admirador del Mariscal Santa Cruz y Victor Paz: Inauguró su carrera electoral en Sucre, indispuesto por una tremenda gripe y con desesperadas ganas de subirse al avión que lo retornaría a La Paz, firmó un compromiso como candidato para revisar la sede de los poderes públicos, es decir, encarar seriamente la posibilidad de restituirle la capitalidad plena a los "carapanazas". Los Sánchez (de Lozada y Berzaín) querián ahorcar al inexperto candidato, ducho en las lides de la sentencia opinativa de TV.
Escribo esto porque suelo indignarme como corresponde cada vez que este bien pensante e ilustrado, salta a la cancha para decir con la petulancia que lo caracteriza cosas como "Evo se cree Adán" a propósito de su cuestionamiento a llamarle "nacionalización" a los nuevos acuerdos firmados con las petroleras. Estoy de acuerdo con él en sentido de que esta no es una auténtica nacionalización, pero en lo que jamás voy a estar de acuerdo es la pontificación que hace de las cosas este expresidente fallido que metió las de andar en su gobierno y dicen que quería prorrogarse en el poder en contubernio con el Gral. Marcelo Antezana. No nos consta, el tiempo esclarece sorprendemente muchas cosas que sólo pueden esconderse momentáneamente.
Y ahora sí voy al fondo: En una entrevista para Televisión Española emitida hace aproximadamente un mes, Mesa dijo que lo mejor de la experiencia política es el haber tomado contacto con la gente, de nutrirse de la calidad humana de los bolivianos...no mientas Carlos,porque tengo bastantes antecedentes sobre tu manera de obrar "con la gente":
¿No es cierto acaso que entre la una y las tres de la tarde no podía volar una mosca en el tercer piso de palacio porque el Señor Presidente hacía su siesta?
¿No es cierto que en esos instantes de reparación corporal las únicas autorizadas para transitar por las inmediaciones del despacho eran Ximena Valdivia y su tía Patricia Flores?
¿No es cierto que cuando salías a caminar por los pasillos del Palacio todos tenían que encerrarse para no cruzarse contigo?
¿No es cierto que tu mismo eras el encargado de abrir las botellas de gaseosas porque desconfiabas de la gente que por años de años trabaja en el tercer piso de nuestra casa de gobierno?
¿Recuerdas que abriste una de las ventanas interiores para aullar porque había desaparecido tu plumafuente Montblanc, preguntando quién te la había robado y horas después la encontraste en tu propio maletín?
¿No es verdad acaso que le entregaste la responsabilidad de refaccionar la sala de prensa del palacio al hermano de Ximena Valdivia, tu socia, Eduardo Valdivia Flores que hizo un trabajo que rompió con la unidad arquitectónica del edificio? ¿Hiciste tú eso, hijo de Teresa Gisbert, autoridad nacional de la historia de la arquitectura en Bolivia, y admirador de Emilio Villanueva?
¿Es verdad que el trabajo de blindaje de tu residencia de Calacoto le costó al erario público 180 mil dólares? Por favor, por lo menos en esto desmiénteme.
¿Qué fue de los dos equipos que se compraron en Miami de cien mil dólares cada uno para "pinchar" celulares?
Mejor no sigo Carlos. Bienvenido al mundo de la demagogia. Me voy a encargar de conseguir el tono exacto amarillo patito, para pintar el busto parlante, micrófonos y cascos auditivos incluídos, para cerciorarme de que pases a la historia como el más grandilocuente portavoz de la democracia boliviana y un presidente que tiene en su gestión, la responsabilidad de la muerte del minero Coro Mayta en los acontecimientos de Sucre, cuando le rogabas a Ormando que te escuche.
Al epitafio que le puse a P.A.T. en la revista Cash de Santa Cruz, hay que agregar algo más: Dios salve a Bolivia de la soberbia elocuente y las ambiciones de Carlos Diego Mesa Gisbert.
He tenido una relación de cercanía con Mesa cuando me invitó a hacer "En el nombre del fútbol" en P.A.T. (2001), estación televisiva de la que se ha desecho en los últimos meses. Tuvo la gentileza de escribir el prólogo de uno de los cuatro libros --"Fútbol y punto"-- que he publicado sobre el tema futbolístico y realizar la presentación pública del mismo.
En tiempos de Goni, hacíamos "El Pentágono" junto a la divina Verónica, mi caro amigo Freddy Morales, García Linera y Mario Espinoza, y Mesa ya había conversado con el embajador Greenle cuando Sánchez de Lozada se cargó a ochenta combatientes en El Alto. Fue así que llegó a la presidencia de la República, y como no quería dañar mi relación con el flamante primer mandatario, decidí alejarme del quinteto en el que con Mario y Alvaro nos sacudíamos de lo lindo.
En 1982 comenzaba la era democrática que me toca vivir y Mesa fue jurado del concurso de crítica de cine amateur, en el marco del festival "Llama de Plata". Fue él junto a Amalia de Gallardo que decidieron premiarme gracias a mi texto sobre "Dersú Uzalá", maravillosa película del japonés Akira Kurosawa.
Cuento esta anécdota para que se sepa que por lo menos hasta 2002 (veinte años), consideré a Carlos, como muchos, un conocido amistoso y un líder de opinión consistente y creible que se puso la camiseta del neoliberalismo, de la capitalización y las otras reformas gonistas con gran coherencia.
Pero lamentablemente el quiebre se produce cuando el personaje cotidianamente reverenciado por Ximena Valdivia y Mario Espinoza (dos de los otros capos de la televisora de la que era principal propietario) decide dejar el sillón televisivo para enrolarse en la política.
Hay dos libros fundamentales para entender a ese Mesa con el que tuve un sólo contacto más para entrevistarlo como corresponsal de "El Tiempo" de Bogotá (noviembre, 2003): Primero el de Irvin Alcaraz titulado "Las masas en noviembre" y el otro "Sobremesa" de Cayetano Llobet, opinador que ahora, dicen, asesora a la Cainco de Santa Cruz.
En esos dos trabajos, Mesa queda hecho astillas por su falta de determinación ideológica, por su culipandeo, el haber generado una tensión extrema con Santa Cruz, pero sobre todo por haber querido ser al mismo tiempo Dios y el diablo en los andes y en las llanuras.
Mesa ha sido el peor Presidente que ha tenido esta nuestra democracia de veinticinco años contínuos de existencia. El mejor fue Victor Paz Estenssoro por su coherencia entre lo que decía y hacía, porque sin mentiras ni demagogia, se ajustó al modelo neoliberal para enderezar la economía nacional y porque creía que el mundo de los 80 ya era radicalmente distinto del que conoció como revolucionario de los 50-60.
Se puede entender que Mesa fue un desastre presidencial en el título de esta nota: Un narcisismo dañino por su carencia de actitud autocrítica e ideologicamente, como alguien le había expresado en el seno de su entorno familiar: amarillo, ni chis ni mus, ni chicha, ni limonada, y si hay un país que necesita muchos cojones para hacer política es el nuestro.
Un sólo hecho destaca la torpeza de este admirador del Mariscal Santa Cruz y Victor Paz: Inauguró su carrera electoral en Sucre, indispuesto por una tremenda gripe y con desesperadas ganas de subirse al avión que lo retornaría a La Paz, firmó un compromiso como candidato para revisar la sede de los poderes públicos, es decir, encarar seriamente la posibilidad de restituirle la capitalidad plena a los "carapanazas". Los Sánchez (de Lozada y Berzaín) querián ahorcar al inexperto candidato, ducho en las lides de la sentencia opinativa de TV.
Escribo esto porque suelo indignarme como corresponde cada vez que este bien pensante e ilustrado, salta a la cancha para decir con la petulancia que lo caracteriza cosas como "Evo se cree Adán" a propósito de su cuestionamiento a llamarle "nacionalización" a los nuevos acuerdos firmados con las petroleras. Estoy de acuerdo con él en sentido de que esta no es una auténtica nacionalización, pero en lo que jamás voy a estar de acuerdo es la pontificación que hace de las cosas este expresidente fallido que metió las de andar en su gobierno y dicen que quería prorrogarse en el poder en contubernio con el Gral. Marcelo Antezana. No nos consta, el tiempo esclarece sorprendemente muchas cosas que sólo pueden esconderse momentáneamente.
Y ahora sí voy al fondo: En una entrevista para Televisión Española emitida hace aproximadamente un mes, Mesa dijo que lo mejor de la experiencia política es el haber tomado contacto con la gente, de nutrirse de la calidad humana de los bolivianos...no mientas Carlos,porque tengo bastantes antecedentes sobre tu manera de obrar "con la gente":
¿No es cierto acaso que entre la una y las tres de la tarde no podía volar una mosca en el tercer piso de palacio porque el Señor Presidente hacía su siesta?
¿No es cierto que en esos instantes de reparación corporal las únicas autorizadas para transitar por las inmediaciones del despacho eran Ximena Valdivia y su tía Patricia Flores?
¿No es cierto que cuando salías a caminar por los pasillos del Palacio todos tenían que encerrarse para no cruzarse contigo?
¿No es cierto que tu mismo eras el encargado de abrir las botellas de gaseosas porque desconfiabas de la gente que por años de años trabaja en el tercer piso de nuestra casa de gobierno?
¿Recuerdas que abriste una de las ventanas interiores para aullar porque había desaparecido tu plumafuente Montblanc, preguntando quién te la había robado y horas después la encontraste en tu propio maletín?
¿No es verdad acaso que le entregaste la responsabilidad de refaccionar la sala de prensa del palacio al hermano de Ximena Valdivia, tu socia, Eduardo Valdivia Flores que hizo un trabajo que rompió con la unidad arquitectónica del edificio? ¿Hiciste tú eso, hijo de Teresa Gisbert, autoridad nacional de la historia de la arquitectura en Bolivia, y admirador de Emilio Villanueva?
¿Es verdad que el trabajo de blindaje de tu residencia de Calacoto le costó al erario público 180 mil dólares? Por favor, por lo menos en esto desmiénteme.
¿Qué fue de los dos equipos que se compraron en Miami de cien mil dólares cada uno para "pinchar" celulares?
Mejor no sigo Carlos. Bienvenido al mundo de la demagogia. Me voy a encargar de conseguir el tono exacto amarillo patito, para pintar el busto parlante, micrófonos y cascos auditivos incluídos, para cerciorarme de que pases a la historia como el más grandilocuente portavoz de la democracia boliviana y un presidente que tiene en su gestión, la responsabilidad de la muerte del minero Coro Mayta en los acontecimientos de Sucre, cuando le rogabas a Ormando que te escuche.
Al epitafio que le puse a P.A.T. en la revista Cash de Santa Cruz, hay que agregar algo más: Dios salve a Bolivia de la soberbia elocuente y las ambiciones de Carlos Diego Mesa Gisbert.
domingo, 7 de octubre de 2007
Shimose y su espuma política
Molesta y ofende que un Premio Nacional de Cultura como Pedro Shimose escriba tan suelto de cuerpo sobre la base de la inconsistencia y la falta de precisión.
En su artículo "Un país de locos", publicado en El Deber el pasado viernes 28 de septiembre el poeta se dispara con la siguiente perla: (Los del MAS) "han logrado la cuadratura del círculo al reconocer dos símbolos del Estado boliviano: la bandera tricolor/.../ y la wiphala, que es otra bandera, la bandera de otro Estado dentro del Estado, por si no se hubiesen percatado la filfa o cancamusa indigenista."
De la poesía de Shimose siempre me han hablado bien. "Sombrero de Sao" es una canción que con merecimiento forma parte del acervo costumbrista folklórico de Bolivia, mejor cuando es interpretada por Gladys Moreno. "En una tutuma podría caber toda la alegría que yo conseguir" evoca Riberalta, la tierra natal del autor, y deja constancia de su vena poética, pero esto que bajo el título de "Un país de locos" acaba de firmar el japonés boliviano merece formar parte de una antología del absurdo, el prejuicio, y supongo que la influencia de amigos como Luis María Ansón, la gente de la Universidad de Navarra y otros especímenes reaccionarios con los que seguramente Shimose se lleva bien desde que fue a dar a España en la década de los 70.
Para comenzar la whipala no es un símbolo nacional, es el símbolo de una de las naciones que conforman la Bolivia plural que todos conocemos. Así que decir que representa un Estado dentro otro Estado es una de dos cosas: Una estupidez o la versión de mala leche de alguien que no está de acuerdo con la visibilización y ciudadanización de todos los bolivianos, independientemente de su origen.
Si la whipala aparece en una serie de actos públicos, o está izada en algún edificio esto se debe simple y llanamente a que el presidente de este país pertenece a la nación aymara y lo que se hace tiene un carácter fuertemente ideológico, pero de ninguna manera de igualación institucional-oficial con la rojo, amarillo y verde.
Si la whipala es adoptada por el resto de los 35 pueblos indígenas de Bolivia como distintivo de la lucha de los colectivos originarios es para subrayar que detrás de la bandera oficial hay otra que distingue al 62 por ciento del total de habitantes con los que cuenta oficialmente el país, y la distingue desde el lugar de una historia de exclusión, postergación, racismo, saqueo y pobreza.
Y la prueba más ostensible de la forzada versión de Shimose es que el 7 de agosto pasado en el desfile militar-indígena, se decidió marchar en El Trompillo con una sola enseña y dejar guardadas las que representan nada más que partes del todo.
Pero a la mala leche hay que añadirle falta de comprensión en lo siguiente: "¿Hablamos de un Estado unitario o de un Estado federal? Si es unitario, no pueden admitirse autonomías territoriales que facilmente pueden transformarse en autonomías originarias, consideradas naciones, fundadas en teorías románticas del siglo XIX europeo." Con esta afirmación Shimose ya no deja dudas acerca de su condición de poeta costumbrista y su falta de condiciones para aspirar a una categoría intelectual más amplia.
Si supiera el poeta, que la derecha y la izquierda han conciliado la posibilidad de tener diferentes pisos autonómicos en las últimas reuniones de la comisión política que está funcionando en la Vicepresidencia de la República, podría empezar a ojear esas teorías del siglo XIX europeo para cerciorarse que como un diletante cualquiera estaba tocando de oído, sin partitura, con la improvisación a que lo guía su poesía libre y poco rigurosa según los clásicos y amantes de la métrica y de la pureza del verso.
Pero el mister no se detiene, (mister les dicen en España a los directores técnicos de fútbol): "El Parlamento se convertiría en Asamblea del Partido Unico y la Corte Suprema de Justicia y los juzgados sólo serían suplantados por la llamada ´justicia comunitaria´, cuya práctica resulta muy parecida al linchamiento." Qué lástima que Shimose jamás pueda llegar a convertirse en un auténtico estudioso de Bolivia. En la Asambela Constituyente hay una Comisión de Justicia que consta de las subcomisiones de justicia ordinaria y justicia comunitaria. El nuevo texto constitucional contendrá seis artículos específicos sobre la justicia rural según usos y costumbres de cada pueblo y esta de ninguna manera, por ninguna causa, en circunstancia alguna podrá superponerse a la justicia universal que tiende, mas bien, a fortalecerse con órganos cada vez más especializados y competentes para administrar justicia. Y en cuanto a esa figura del supuesto salvajismo de las prácticas comunitarias cercanas al linchamiento, lo que pasó alguna vez en el altiplano paceño con un alcalde corrupto no tiene nada que ver con justicia, sino con la guerra y ajuste de cuentas de dos facciones de políticos mafiosos.
Utilizando una cita de "Elogio de la locrua" de Erasmo de Rotherdam, el autor de "Quiero escribir y sólo me sale espuma" o algo así, concluye: "¿No nos resulta familiar este retrato de quien va repartiendo halagos, propinas, sobornos y cheques? ¿Quién es el loco?". Sin la valentía y la claridad de la alusión directa al presidente de la República, el poeta acusa al aymara de corrupto. Le dice que reparte sobornos a través de mecanismos como los cheques, o seguramente los tractores y probablemente los vehículos para la policía, y quién sabe qué mas. El hecho de que el presidente haga campaña permanente, que se haya instalado en la lógica del populismo latinoamericano, que no repare en procesos administrativos, dará para que un señor que vive exiliado por la dictadura de Banzer y luego haya recibido una medalla del mismo Banzer acuse de soborno a Evo? ¿No será un peor soborno reconciliarse con el demócrata antes dictador a cambio de una medalla de oro falso?
¿Desde dónde pontifica el poeta laureado y analista fallido?
En su artículo "Un país de locos", publicado en El Deber el pasado viernes 28 de septiembre el poeta se dispara con la siguiente perla: (Los del MAS) "han logrado la cuadratura del círculo al reconocer dos símbolos del Estado boliviano: la bandera tricolor/.../ y la wiphala, que es otra bandera, la bandera de otro Estado dentro del Estado, por si no se hubiesen percatado la filfa o cancamusa indigenista."
De la poesía de Shimose siempre me han hablado bien. "Sombrero de Sao" es una canción que con merecimiento forma parte del acervo costumbrista folklórico de Bolivia, mejor cuando es interpretada por Gladys Moreno. "En una tutuma podría caber toda la alegría que yo conseguir" evoca Riberalta, la tierra natal del autor, y deja constancia de su vena poética, pero esto que bajo el título de "Un país de locos" acaba de firmar el japonés boliviano merece formar parte de una antología del absurdo, el prejuicio, y supongo que la influencia de amigos como Luis María Ansón, la gente de la Universidad de Navarra y otros especímenes reaccionarios con los que seguramente Shimose se lleva bien desde que fue a dar a España en la década de los 70.
Para comenzar la whipala no es un símbolo nacional, es el símbolo de una de las naciones que conforman la Bolivia plural que todos conocemos. Así que decir que representa un Estado dentro otro Estado es una de dos cosas: Una estupidez o la versión de mala leche de alguien que no está de acuerdo con la visibilización y ciudadanización de todos los bolivianos, independientemente de su origen.
Si la whipala aparece en una serie de actos públicos, o está izada en algún edificio esto se debe simple y llanamente a que el presidente de este país pertenece a la nación aymara y lo que se hace tiene un carácter fuertemente ideológico, pero de ninguna manera de igualación institucional-oficial con la rojo, amarillo y verde.
Si la whipala es adoptada por el resto de los 35 pueblos indígenas de Bolivia como distintivo de la lucha de los colectivos originarios es para subrayar que detrás de la bandera oficial hay otra que distingue al 62 por ciento del total de habitantes con los que cuenta oficialmente el país, y la distingue desde el lugar de una historia de exclusión, postergación, racismo, saqueo y pobreza.
Y la prueba más ostensible de la forzada versión de Shimose es que el 7 de agosto pasado en el desfile militar-indígena, se decidió marchar en El Trompillo con una sola enseña y dejar guardadas las que representan nada más que partes del todo.
Pero a la mala leche hay que añadirle falta de comprensión en lo siguiente: "¿Hablamos de un Estado unitario o de un Estado federal? Si es unitario, no pueden admitirse autonomías territoriales que facilmente pueden transformarse en autonomías originarias, consideradas naciones, fundadas en teorías románticas del siglo XIX europeo." Con esta afirmación Shimose ya no deja dudas acerca de su condición de poeta costumbrista y su falta de condiciones para aspirar a una categoría intelectual más amplia.
Si supiera el poeta, que la derecha y la izquierda han conciliado la posibilidad de tener diferentes pisos autonómicos en las últimas reuniones de la comisión política que está funcionando en la Vicepresidencia de la República, podría empezar a ojear esas teorías del siglo XIX europeo para cerciorarse que como un diletante cualquiera estaba tocando de oído, sin partitura, con la improvisación a que lo guía su poesía libre y poco rigurosa según los clásicos y amantes de la métrica y de la pureza del verso.
Pero el mister no se detiene, (mister les dicen en España a los directores técnicos de fútbol): "El Parlamento se convertiría en Asamblea del Partido Unico y la Corte Suprema de Justicia y los juzgados sólo serían suplantados por la llamada ´justicia comunitaria´, cuya práctica resulta muy parecida al linchamiento." Qué lástima que Shimose jamás pueda llegar a convertirse en un auténtico estudioso de Bolivia. En la Asambela Constituyente hay una Comisión de Justicia que consta de las subcomisiones de justicia ordinaria y justicia comunitaria. El nuevo texto constitucional contendrá seis artículos específicos sobre la justicia rural según usos y costumbres de cada pueblo y esta de ninguna manera, por ninguna causa, en circunstancia alguna podrá superponerse a la justicia universal que tiende, mas bien, a fortalecerse con órganos cada vez más especializados y competentes para administrar justicia. Y en cuanto a esa figura del supuesto salvajismo de las prácticas comunitarias cercanas al linchamiento, lo que pasó alguna vez en el altiplano paceño con un alcalde corrupto no tiene nada que ver con justicia, sino con la guerra y ajuste de cuentas de dos facciones de políticos mafiosos.
Utilizando una cita de "Elogio de la locrua" de Erasmo de Rotherdam, el autor de "Quiero escribir y sólo me sale espuma" o algo así, concluye: "¿No nos resulta familiar este retrato de quien va repartiendo halagos, propinas, sobornos y cheques? ¿Quién es el loco?". Sin la valentía y la claridad de la alusión directa al presidente de la República, el poeta acusa al aymara de corrupto. Le dice que reparte sobornos a través de mecanismos como los cheques, o seguramente los tractores y probablemente los vehículos para la policía, y quién sabe qué mas. El hecho de que el presidente haga campaña permanente, que se haya instalado en la lógica del populismo latinoamericano, que no repare en procesos administrativos, dará para que un señor que vive exiliado por la dictadura de Banzer y luego haya recibido una medalla del mismo Banzer acuse de soborno a Evo? ¿No será un peor soborno reconciliarse con el demócrata antes dictador a cambio de una medalla de oro falso?
¿Desde dónde pontifica el poeta laureado y analista fallido?
martes, 2 de octubre de 2007
Informe sobre el estado de la(s) nacion(es) II
El ex presidente estadounidense Bill Clinton le comentó hace unos días en Nueva York a los Kirchner de Argentina, Néstor y Cristhina, que si él fuera un minero boliviano, desempleado y con varios hijos "votaría por Evo Morales."
Un(a) periodista de la red alternativa Democracy Now de los Estados Unidos no ha ahorrado alabanzas para Evo luego de su decisión de entablar relaciones con Irán. En una columna que está circulando por la red, y que forma parte del servicio informativo en español de esta cadena, Amy Goodman ha afirmado que el presidente boliviano está claramente en la línea de estructurar un planeta multipolar que combata conquistas imperiales como la de los recursos naturales de Irak y que genere un nuevo equilibrio internacional, sin las exasperaciones a las que condujo la guerra fría de los 60-70.
Pero el pragmatismo de Morales es odioso y satanizado en su propio país porque eso de congeniar con un caribeño exuberante que acaba de lanzar al mercado un disco con rancheras que lleva el bolerístico título de "Canciones de siempre" resulta insoportable para quienes íban a desayunar con frecuencia a la residencia del embajador de turno. Llobet Cayetano, por ejemplo, desayunaba con Manuel Rocha y eso para él era muy importante, porque hombres con su recorrido y formación necesitan ser consultados para reafirmar su sabiduría entre el wisky y la teoría política.
Muchos de estos personajes con esa estirpe pululan todavía por las cadenas televisivas nacionales y llenan las páginas de opinión de los poco leídos diarios nacionales, pero eso no importa, si de lo que se trata no es de hacer periodismo, sino de formar parte de una intelligentsia convencida de que todavía puede seguir poniendo orden --mental-- en esta tierra de revoltosos, marchistas, bloqueadores y quemadores de llantas.
En otras palabras: La imagen internacional del presidente de Bolivia es bastante mejor de lo que quisieran los Mesa boys, los Llobet boys, los Barbery boys, pero lamentablemente, camino hacia la concreción de su segundo año de mandato, no hay un trabajo de afinamiento para hacer de Evo un verdadero estadista que tiene a la clase media con el signo de interrogación abierto acerca de si esa bochornosa sumisión hacia Chávez le servirá a Bolivia de algo más que tirarle pedradas a la vitrina del cowboy subnormal de Texas, doble ve Busch.
Así que en este terreno el estado de la nación de naciones es un estado presidencialista, caudillista, con tendencia a consolidar un desmedido culto a la personalidad,, en lugar de estar perfilando un líder indígena mundial que se convierta en el referente no de cuatro millones de indígenas bolivianos, sino de 350 millones de indígenas en América, Asia y Africa, es decir, un referente mundial capaz de convertirse en el portavoz de la flamante Declaración de los Derechos Indígenas de las Naciones Unidas.
Líder y no conductor. Caudillo y no director técnico. Jugador en lugar de presidente de la federación de futboleros completa. Aquí está el desafío de hacer de Evo alguien capaz de estar en condiciones de ser reelegido como lo fue Felipe Gonzáles en España, y el propio Bill Clinton en Estados Unidos.
Evo debería empeñarse en universalizar lo indígena, porque intentar indigenizar lo universal es un disparate que no aceptaría ni el más fundamentalista de los activistas de lo originario.
Un(a) periodista de la red alternativa Democracy Now de los Estados Unidos no ha ahorrado alabanzas para Evo luego de su decisión de entablar relaciones con Irán. En una columna que está circulando por la red, y que forma parte del servicio informativo en español de esta cadena, Amy Goodman ha afirmado que el presidente boliviano está claramente en la línea de estructurar un planeta multipolar que combata conquistas imperiales como la de los recursos naturales de Irak y que genere un nuevo equilibrio internacional, sin las exasperaciones a las que condujo la guerra fría de los 60-70.
Pero el pragmatismo de Morales es odioso y satanizado en su propio país porque eso de congeniar con un caribeño exuberante que acaba de lanzar al mercado un disco con rancheras que lleva el bolerístico título de "Canciones de siempre" resulta insoportable para quienes íban a desayunar con frecuencia a la residencia del embajador de turno. Llobet Cayetano, por ejemplo, desayunaba con Manuel Rocha y eso para él era muy importante, porque hombres con su recorrido y formación necesitan ser consultados para reafirmar su sabiduría entre el wisky y la teoría política.
Muchos de estos personajes con esa estirpe pululan todavía por las cadenas televisivas nacionales y llenan las páginas de opinión de los poco leídos diarios nacionales, pero eso no importa, si de lo que se trata no es de hacer periodismo, sino de formar parte de una intelligentsia convencida de que todavía puede seguir poniendo orden --mental-- en esta tierra de revoltosos, marchistas, bloqueadores y quemadores de llantas.
En otras palabras: La imagen internacional del presidente de Bolivia es bastante mejor de lo que quisieran los Mesa boys, los Llobet boys, los Barbery boys, pero lamentablemente, camino hacia la concreción de su segundo año de mandato, no hay un trabajo de afinamiento para hacer de Evo un verdadero estadista que tiene a la clase media con el signo de interrogación abierto acerca de si esa bochornosa sumisión hacia Chávez le servirá a Bolivia de algo más que tirarle pedradas a la vitrina del cowboy subnormal de Texas, doble ve Busch.
Así que en este terreno el estado de la nación de naciones es un estado presidencialista, caudillista, con tendencia a consolidar un desmedido culto a la personalidad,, en lugar de estar perfilando un líder indígena mundial que se convierta en el referente no de cuatro millones de indígenas bolivianos, sino de 350 millones de indígenas en América, Asia y Africa, es decir, un referente mundial capaz de convertirse en el portavoz de la flamante Declaración de los Derechos Indígenas de las Naciones Unidas.
Líder y no conductor. Caudillo y no director técnico. Jugador en lugar de presidente de la federación de futboleros completa. Aquí está el desafío de hacer de Evo alguien capaz de estar en condiciones de ser reelegido como lo fue Felipe Gonzáles en España, y el propio Bill Clinton en Estados Unidos.
Evo debería empeñarse en universalizar lo indígena, porque intentar indigenizar lo universal es un disparate que no aceptaría ni el más fundamentalista de los activistas de lo originario.
sábado, 29 de septiembre de 2007
Informe sobre el estado de la(s) nacion(es) I
Conciente de asistir en el próximo tiempo a la inauguración de un sólo Estado conformado por varias naciones bajo el común denominativo de Bolivia, independientemente del éxito o fracaso inmediato de la Asamblea Constituyente, podría elegir el camino del recuento pormenorizado de lo que nos pasa como país "hacia el mundo" en los planos habituales con que se mide el tamaño, la incidencia política en la arena internacional y el momento económico de un Estado moderno, pero creo que tal elección volvería a posponer la prioridad de buscar datos y la necesidad generar estructuras de investigación acerca del desarrollo humano, asunto llamativamente postergado en un momento que todos suponemos de cambio.
Desde el punto de vista de la conciencia de autoidentificación, respeto por las diferencias étnico culturales como principio de igualdad ciudadana, sentido de soberanía, lucha por los derechos ciudadanos desde los sujetos colectivos, preservación e intervención en la explotación y uso de los recursos naturales, participación en la base social para la toma de decisiones, los bolivianos calificamos con nota sobresaliente.
Es desde el ámbito de los saberes, la capacitación técnica, la formación entendida desde la necesidad de la actualización permanente que tenemos severos problemas que con la "revolución democrática y cultural" firmada por Félix Patzi no se resuelven, porque si para los seguidores de un andinocentrista es suficiente con enarbolar una whipala y un par de consignas estamos fundidos.
¿En qué se notan las rajaduras, por ejemplo, de la gestión gubernamental? En lo que refleja la multicolor y dispareja composición del MAS que bajo el genérico denominativo de Movimiento de Movimientos (lease movimientos sociales) expone una fortaleza masiva envidiable para arremeter con vistas a la toma del poder total, pero unas debilidades a partir no sólo desde la condición originaria de la gran mayoría de sus componentes, sino sobre todo, desde los espacios de actividad económica y productiva de todos quienes se sienten identificados como masistas.
Bien apunta el corresponsal de Clarín Pablo Stefanoni en un artículo publicado en Pulso hace unas horas que una cosa es un masista con perfil indianista como el Canciller David Choquehuanca, y otra cosa sería el señor Juan Carlos Ortíz, ex presidente de YPFB, autonombrado masista, procedente del mundo karayana oriental, "clase media" con paso laboral por transnacionales del petroleo.
Esa desigualdad de raíces, itinerarios vitales, formaciones académicas, experiencia y excelencia laborales se advierte de manera nítida en el gabinete de ministros en el que se puede encontrar de todo: Una activista rural en el Ministerio de Justicia, un ex militar e intelectual sociólogo en el Ministerio de la Presidencia, un economista subsecretario de la UDP en el Ministerio de Planificación del Desarrollo y un dirigente de la COB de los 70-80 en el Ministerio de Trabajo, estos dos últimos antiguos militantes del MIR, una médica con recorrido académico y militancia comunista en la UMSA en el ministerio de Salud, un abogado especializado en asuntos empresariales en el ministerio de Defensa...
Ninguno de los nombrados tiene que ver con una matriz cocalera o campesina, a excepción de Célima Torrico, y en alguna medida de David Choquehuanca. Y así como tenemos al ex presidente del Colegio de Abogados de La Paz, en la misma mesa de trabajo se sienta una dirigenta acusada de hechos reñidos con la legalidad durante los cruentos sucesos de Cochabamba en enero pasado.
No se trata de buscar uniformidad a la hora de elegir al equipo de trabajo, pero sí, en lo posible, de armar un grupo parejo en condiciones intelectuales y de experiencia en las especialidades correspondientes que permita jugar todos los torneos con alto sentido de trabajo colectivo. Pero esto en Bolivia no es posible. Como la exclusión de siglos ha sido tan despiadada es más importante por ahora la participación que la excelencia y el conocimiento, y es esta, desde mi punto de vista, la matriz para llevar a buen puerto una verdadera revolución democrática y cultural.
En los últimos veinte años han surgido una pléyade de brillantes intelectuales aymaras como Esteban Ticona, Director de la Academia Diplomática de nuestra Cancillería. Pero nuestra nación de naciones necesita formación académica, teórica y especializada para hombres y mujeres de las otras treinta y cinco pueblos y naciones indígenas de Bolivia, porque con el espíritu de lucha llegara un momento en que no será suficiente.
Para tener un gabinete mayoritariamente indígena como quisieran los más indigenistas e indianistas hay que recorrer rutas muy largas y eso se puede demostrar con lo siguiente: Los ministros a los que más consulta Evo Morales no son indígenas, los aliados políticos del Presidente,con liderazgo como Juan del Granado no son indígenas, los alcaldes a los que el presidente entrega cheques en todos los departamentos de la República no son indígenas, y lamentablemente muchos de los indígenas y campesinos que llegan a alguna instancia de decisión son seducidos por las taras y las triquiñuelas de la burocracia pública que los alejan de sus territorios y comunidades originarias que les entregaron la confianza para luchar por sus derechos y aspiraciones.
Periodicamente se viene informando acerca de la erradicación absoluta de analfabetismo en varias poblaciones rurales del país. Leer y escribir son los primeros pasos y ojalá que este plan se masificara y propendiera a un proceso asentado en la memoria larga, de lecto-escritura embadurnado de espíritu crítico. El gran Roberto Rosellini decía al respecto que "un espíritu libre no puede aprender como esclavo". En otras palabras, por aquí comienza el destierro del colonizador alojado en la cabeza del colonizado como bien dijo el maestro brasileño Paolo Freire.
Con todo esto quiero significar que un proceso de cambio sólo será posible propiciando una descomunal revolución en el interior de todos nosotros, bolivianos. El día en que consigamos equilibrar el derecho y el acceso al conocimiento y a la formación seguro que las clases medias ignorantes y que hacen gala de esa ignorancia, emergerán a la vida con muchos menos prejuicios y comprenderán que la ciudadanía universal es una cualidad o condición a la que debemos llegar a empatarnos todos los bolivianos.
Desde el punto de vista de la conciencia de autoidentificación, respeto por las diferencias étnico culturales como principio de igualdad ciudadana, sentido de soberanía, lucha por los derechos ciudadanos desde los sujetos colectivos, preservación e intervención en la explotación y uso de los recursos naturales, participación en la base social para la toma de decisiones, los bolivianos calificamos con nota sobresaliente.
Es desde el ámbito de los saberes, la capacitación técnica, la formación entendida desde la necesidad de la actualización permanente que tenemos severos problemas que con la "revolución democrática y cultural" firmada por Félix Patzi no se resuelven, porque si para los seguidores de un andinocentrista es suficiente con enarbolar una whipala y un par de consignas estamos fundidos.
¿En qué se notan las rajaduras, por ejemplo, de la gestión gubernamental? En lo que refleja la multicolor y dispareja composición del MAS que bajo el genérico denominativo de Movimiento de Movimientos (lease movimientos sociales) expone una fortaleza masiva envidiable para arremeter con vistas a la toma del poder total, pero unas debilidades a partir no sólo desde la condición originaria de la gran mayoría de sus componentes, sino sobre todo, desde los espacios de actividad económica y productiva de todos quienes se sienten identificados como masistas.
Bien apunta el corresponsal de Clarín Pablo Stefanoni en un artículo publicado en Pulso hace unas horas que una cosa es un masista con perfil indianista como el Canciller David Choquehuanca, y otra cosa sería el señor Juan Carlos Ortíz, ex presidente de YPFB, autonombrado masista, procedente del mundo karayana oriental, "clase media" con paso laboral por transnacionales del petroleo.
Esa desigualdad de raíces, itinerarios vitales, formaciones académicas, experiencia y excelencia laborales se advierte de manera nítida en el gabinete de ministros en el que se puede encontrar de todo: Una activista rural en el Ministerio de Justicia, un ex militar e intelectual sociólogo en el Ministerio de la Presidencia, un economista subsecretario de la UDP en el Ministerio de Planificación del Desarrollo y un dirigente de la COB de los 70-80 en el Ministerio de Trabajo, estos dos últimos antiguos militantes del MIR, una médica con recorrido académico y militancia comunista en la UMSA en el ministerio de Salud, un abogado especializado en asuntos empresariales en el ministerio de Defensa...
Ninguno de los nombrados tiene que ver con una matriz cocalera o campesina, a excepción de Célima Torrico, y en alguna medida de David Choquehuanca. Y así como tenemos al ex presidente del Colegio de Abogados de La Paz, en la misma mesa de trabajo se sienta una dirigenta acusada de hechos reñidos con la legalidad durante los cruentos sucesos de Cochabamba en enero pasado.
No se trata de buscar uniformidad a la hora de elegir al equipo de trabajo, pero sí, en lo posible, de armar un grupo parejo en condiciones intelectuales y de experiencia en las especialidades correspondientes que permita jugar todos los torneos con alto sentido de trabajo colectivo. Pero esto en Bolivia no es posible. Como la exclusión de siglos ha sido tan despiadada es más importante por ahora la participación que la excelencia y el conocimiento, y es esta, desde mi punto de vista, la matriz para llevar a buen puerto una verdadera revolución democrática y cultural.
En los últimos veinte años han surgido una pléyade de brillantes intelectuales aymaras como Esteban Ticona, Director de la Academia Diplomática de nuestra Cancillería. Pero nuestra nación de naciones necesita formación académica, teórica y especializada para hombres y mujeres de las otras treinta y cinco pueblos y naciones indígenas de Bolivia, porque con el espíritu de lucha llegara un momento en que no será suficiente.
Para tener un gabinete mayoritariamente indígena como quisieran los más indigenistas e indianistas hay que recorrer rutas muy largas y eso se puede demostrar con lo siguiente: Los ministros a los que más consulta Evo Morales no son indígenas, los aliados políticos del Presidente,con liderazgo como Juan del Granado no son indígenas, los alcaldes a los que el presidente entrega cheques en todos los departamentos de la República no son indígenas, y lamentablemente muchos de los indígenas y campesinos que llegan a alguna instancia de decisión son seducidos por las taras y las triquiñuelas de la burocracia pública que los alejan de sus territorios y comunidades originarias que les entregaron la confianza para luchar por sus derechos y aspiraciones.
Periodicamente se viene informando acerca de la erradicación absoluta de analfabetismo en varias poblaciones rurales del país. Leer y escribir son los primeros pasos y ojalá que este plan se masificara y propendiera a un proceso asentado en la memoria larga, de lecto-escritura embadurnado de espíritu crítico. El gran Roberto Rosellini decía al respecto que "un espíritu libre no puede aprender como esclavo". En otras palabras, por aquí comienza el destierro del colonizador alojado en la cabeza del colonizado como bien dijo el maestro brasileño Paolo Freire.
Con todo esto quiero significar que un proceso de cambio sólo será posible propiciando una descomunal revolución en el interior de todos nosotros, bolivianos. El día en que consigamos equilibrar el derecho y el acceso al conocimiento y a la formación seguro que las clases medias ignorantes y que hacen gala de esa ignorancia, emergerán a la vida con muchos menos prejuicios y comprenderán que la ciudadanía universal es una cualidad o condición a la que debemos llegar a empatarnos todos los bolivianos.
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Tuto el cipayo
¿Desde que pedestal habla el plagiario de John Fitzgerald Kenedy? ¿Quién le ha otorgado esa petulancia como si se tratara de un docto conocedor de la historia y geografía de nuestro país? ¿Dónde cabe su memoria, cipayo del imperialismo norteamericano ya que esa memoria no cabe en su pequeña sesera?
Cuando usted era Subsecretario de Inversión Pública y Financiamiento Internacional y luego ministro de Finanzas de Jaime Paz Zamora ¿Cómo llevaba su chip al grupo consultivo de París y al club de París? ¿Hablaba primero con el embajador de Estados Unidos, el representante del Banco Mundial, el del Fondo Monetario , el del BID o el de la CAF para repasar las lecciones del Consenso de Washington? ¿O su buena memoria de contable aplicado de la IBM en Texas ya le permitían la opción de no pasar por esa instancia?
¿Qué recuerda de usted mismo señor Quiroga? ¿Que jugaba básquet en el Nonis de Santa Cruz, cuando su papá era embajador del Coronel Banzer? ¿Que pateaba pelotita en el patio de su casa cochabambina mientras sucedían las masacres de Tolata y Epizana a cargo del que su merced luego sería niño mimado, candidato a la vicepresidencia y sucesor?
Cuando los bravucones de la DEA se paseaban Santa Cruz empistolados, o disparaban al aire en el subtrópico chapareño, o hacían Piscinas-party con chicas benianas en el oriente salvaje ¿hacia dónde miraba usted Tuto? ¿Hacia Washington, o mejor hacia los hermosos rostros de su disitinguida esposa Ginger y sus hijas estadounidenses?
Y ahora nos quiere hacer creer que es todo un nacionalista. Que vitupera a Chávez por orgullo y soberanía bolivianas. Que se encoleriza porque llega, Amhadinejad, el presidente de Irán, pero ya no recuerda al embajador Rocha profiriendo incendios contra un candidato indígena a la presidencia de nuestro país.
Es decir ¿quién diablos se cree usted JQR, para intentar persuadirnos que todos los bolivianos somos idiotas y no sabemos quién es usted?
Cuando usted era Subsecretario de Inversión Pública y Financiamiento Internacional y luego ministro de Finanzas de Jaime Paz Zamora ¿Cómo llevaba su chip al grupo consultivo de París y al club de París? ¿Hablaba primero con el embajador de Estados Unidos, el representante del Banco Mundial, el del Fondo Monetario , el del BID o el de la CAF para repasar las lecciones del Consenso de Washington? ¿O su buena memoria de contable aplicado de la IBM en Texas ya le permitían la opción de no pasar por esa instancia?
¿Qué recuerda de usted mismo señor Quiroga? ¿Que jugaba básquet en el Nonis de Santa Cruz, cuando su papá era embajador del Coronel Banzer? ¿Que pateaba pelotita en el patio de su casa cochabambina mientras sucedían las masacres de Tolata y Epizana a cargo del que su merced luego sería niño mimado, candidato a la vicepresidencia y sucesor?
Cuando los bravucones de la DEA se paseaban Santa Cruz empistolados, o disparaban al aire en el subtrópico chapareño, o hacían Piscinas-party con chicas benianas en el oriente salvaje ¿hacia dónde miraba usted Tuto? ¿Hacia Washington, o mejor hacia los hermosos rostros de su disitinguida esposa Ginger y sus hijas estadounidenses?
Y ahora nos quiere hacer creer que es todo un nacionalista. Que vitupera a Chávez por orgullo y soberanía bolivianas. Que se encoleriza porque llega, Amhadinejad, el presidente de Irán, pero ya no recuerda al embajador Rocha profiriendo incendios contra un candidato indígena a la presidencia de nuestro país.
Es decir ¿quién diablos se cree usted JQR, para intentar persuadirnos que todos los bolivianos somos idiotas y no sabemos quién es usted?
lunes, 24 de septiembre de 2007
Gestos, voces, palabras, imágenes, adiós
Se ha ido Marcel Marceau. El clown de la corporalidad perfecta, del gesto enternecedor, el admirador de Charlot y del hombre de la cara de palo, el maestro Buster Keaton.
Está de viaje por las nubes Luciano Pavarotti. Canta junto a los ángeles y a las ángelas, arias de "La hija del regimiento", "Cavallería rusticana", "I pagliacci", "Rigoletto", "Carmen", "Elixir de amor", canciones napolitanas como O sole mío, pop-rock con Elton John, Sting, David Bowie. Pavarotti es la voz perfecta, la media voz que te rasga las vísceras, el vencedor de todos los tiempos. Más grande que Carusso, aunque los clásicos se escandalicen.
Hace un par de meses también se marchó el rosarino Roberto Fontanarrosa. Entre el dibujo y el cuento, entre Boogie el aceitoso y el clásico Rosario versus Newells. Talentoso para el trazo y la risa, para la palabra futbolera de arrabal, llena de barrio y amor por la amistad, por la tertulia.
También se fue Ingmar Bergman, el sueco admirado por Woody Allen, el amante profundo de la inmensa Liv Ullman. El cineasta esencial, invicto por jamás haberse rendido ante la seducción tecnológica.
Gracias por la mueca, el canto, la palabra, el dibujo, la cámara en movimiento. Qué sería de nosotros sin ese talento y esa sensibilidad que tanto nos ayudo a crecer y a creer, a vivir y a levantarnos cuando la mano venía pesada.
Artistas y distintos. Por eso distintos. Sin ellos seríamos nadie.
Está de viaje por las nubes Luciano Pavarotti. Canta junto a los ángeles y a las ángelas, arias de "La hija del regimiento", "Cavallería rusticana", "I pagliacci", "Rigoletto", "Carmen", "Elixir de amor", canciones napolitanas como O sole mío, pop-rock con Elton John, Sting, David Bowie. Pavarotti es la voz perfecta, la media voz que te rasga las vísceras, el vencedor de todos los tiempos. Más grande que Carusso, aunque los clásicos se escandalicen.
Hace un par de meses también se marchó el rosarino Roberto Fontanarrosa. Entre el dibujo y el cuento, entre Boogie el aceitoso y el clásico Rosario versus Newells. Talentoso para el trazo y la risa, para la palabra futbolera de arrabal, llena de barrio y amor por la amistad, por la tertulia.
También se fue Ingmar Bergman, el sueco admirado por Woody Allen, el amante profundo de la inmensa Liv Ullman. El cineasta esencial, invicto por jamás haberse rendido ante la seducción tecnológica.
Gracias por la mueca, el canto, la palabra, el dibujo, la cámara en movimiento. Qué sería de nosotros sin ese talento y esa sensibilidad que tanto nos ayudo a crecer y a creer, a vivir y a levantarnos cuando la mano venía pesada.
Artistas y distintos. Por eso distintos. Sin ellos seríamos nadie.
jueves, 20 de septiembre de 2007
Pajeros
Cada vez que me llega una opinión de alguien escondido en el anonimato, cada vez que me entero de algún sucio comentario en algún otro blog basado en la mentira y en la calumnia, pienso en quienes por sus actividades laborales diarias no están obligados al estatus público.
Los envidio sanamente.
Hablan con sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo y no le rinden cuentas a nadie, no tienen que empeñarse en demostrar si son buenos ciudadanos o no, si creen en la patria, su destino, su gobierno y sus opositores. Periodistas como yo, en cambio, somos sospechosos por lo que hacemos y por lo que no hacemos, es el precio que hay que pagar por ejercer este oficio.
Quiero decirles con toda claridad a esos pajeros que se hacen películas con mi trayectoria periodística que no les tengo miedo, que no tengo nada que esconder, que mi trayectoria profesional es conocida desde que me inicie en 1982. He trabajado en gestiones gubernamentales en tres oportunidades y estoy tranquilo con el trabajo que desarrollé, es más, estoy orgulloso del trabajo que hice en la Cancillería de la República, estoy orgulloso del trabajo que hice con el Presidente Rodríguez Veltzé y estoy tranquilo con mi conciencia a pesar de haber trabajado con Sánchez Berzaín como director de comunicación del Ministerio de Gobierno entre 1996 y 1997. En esa oportunidad fuí director de comunicación y los periodistas con los que tuve relación, ellos desde sus medios, yo desde la función gubernamental, pueden dar cuenta de mi conducta y mi empeño por siempre haber tratado de facilitarles sus búsquedas y sus demandas de información.
Ya me tienen harto compañeronacas. Son ustedes un lastre agazapado en la guarida del anonimato, la mediocridad y la frustración.
Voy a seguir haciendo periodismo, desde la radio, desde este blog, desde la televisíón si es que se presentan las condiciones, desde el trabajo con instituciones internacionales a las que estoy vinculado y que no son oeneges con oficinas en Bolivia, valga el subrayado.
En 1989 voté por Gonzalo Sánchez de Lozada porque para entonces consideraba su proyecto como viable para Bolivia, ganó, pero la presidencia fue para el tercero. Luego voté sucesivamente en blanco. En 2002 voté por Evo Morales y lo dije en su oportunidad en un programa de televisión. En 2005 volví a votar por Evo Morales convencido de que había llegado la hora de un proyecto distinto, que enmendara los errores del neoliberalismo.
Sin embargo no hago política partidista, no me interesa militar, a estas alturas si hay algo que me tiene tranquilo es no trabajar para ninguna institución boliviana, gubernamental o no gubernamental. Soy un periodista independiente financiado por un proyecto relacionado con la OIT y que tiene apoyo publicitario en los espacios de los que dispone.
Así que pajeros, mal entretenidos y cobardes, los sigo esperando, quiero ver si tienen el coraje de sacarse las mascaritas y enfrentarme publicamente para ventilar nuestras diferencias como seres civilizados y respetuosos.
Los envidio sanamente.
Hablan con sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo y no le rinden cuentas a nadie, no tienen que empeñarse en demostrar si son buenos ciudadanos o no, si creen en la patria, su destino, su gobierno y sus opositores. Periodistas como yo, en cambio, somos sospechosos por lo que hacemos y por lo que no hacemos, es el precio que hay que pagar por ejercer este oficio.
Quiero decirles con toda claridad a esos pajeros que se hacen películas con mi trayectoria periodística que no les tengo miedo, que no tengo nada que esconder, que mi trayectoria profesional es conocida desde que me inicie en 1982. He trabajado en gestiones gubernamentales en tres oportunidades y estoy tranquilo con el trabajo que desarrollé, es más, estoy orgulloso del trabajo que hice en la Cancillería de la República, estoy orgulloso del trabajo que hice con el Presidente Rodríguez Veltzé y estoy tranquilo con mi conciencia a pesar de haber trabajado con Sánchez Berzaín como director de comunicación del Ministerio de Gobierno entre 1996 y 1997. En esa oportunidad fuí director de comunicación y los periodistas con los que tuve relación, ellos desde sus medios, yo desde la función gubernamental, pueden dar cuenta de mi conducta y mi empeño por siempre haber tratado de facilitarles sus búsquedas y sus demandas de información.
Ya me tienen harto compañeronacas. Son ustedes un lastre agazapado en la guarida del anonimato, la mediocridad y la frustración.
Voy a seguir haciendo periodismo, desde la radio, desde este blog, desde la televisíón si es que se presentan las condiciones, desde el trabajo con instituciones internacionales a las que estoy vinculado y que no son oeneges con oficinas en Bolivia, valga el subrayado.
En 1989 voté por Gonzalo Sánchez de Lozada porque para entonces consideraba su proyecto como viable para Bolivia, ganó, pero la presidencia fue para el tercero. Luego voté sucesivamente en blanco. En 2002 voté por Evo Morales y lo dije en su oportunidad en un programa de televisión. En 2005 volví a votar por Evo Morales convencido de que había llegado la hora de un proyecto distinto, que enmendara los errores del neoliberalismo.
Sin embargo no hago política partidista, no me interesa militar, a estas alturas si hay algo que me tiene tranquilo es no trabajar para ninguna institución boliviana, gubernamental o no gubernamental. Soy un periodista independiente financiado por un proyecto relacionado con la OIT y que tiene apoyo publicitario en los espacios de los que dispone.
Así que pajeros, mal entretenidos y cobardes, los sigo esperando, quiero ver si tienen el coraje de sacarse las mascaritas y enfrentarme publicamente para ventilar nuestras diferencias como seres civilizados y respetuosos.
martes, 11 de septiembre de 2007
Teorías de la conspiración
Instalada con todo éxito la cultura de la sospecha, en Bolivia todos invocan la democracia y el Estado de derecho (algunos quisieran proponer el Estado de derecha, pero el pudor que les queda, se los impide).
Esas invocaciones sirven para llenar notas de TV, entrevistas en radio y páginas de diarios. Producen hartazgo y hastío. Producen desazón y aburrimiento. Producen incredulidad y ganas, a veces demasiadas ganas, de cerrar la libreta y dedicarse a otra cosa que no tenga que ver con la pesada agenda política nacional.
En Bolivia todos conspiran según todos:
Conspira el Embajador Goldberg, con pasado diplomático en Kosovo, que habría llegado con la misión de evitar la consolidación del triángulo Cuba-Venezuela-Bolivia.
Conspira Branko porque la nueva ley de tierras va a afectar a muchos de sus colegas empresarios, a sus amigos y a su propia familia.
Conspira Chávez desde Venezuela que quiere una reedición del foco revolucionario en nuestro país, tal como lo intentara el Che en los 60.
Conspiran los indianistas que quieren reestablecer el Tahuantinsuyo en pleno siglo XXI.
Conspira el Alcalde Percy Fernández que quiere bolivias, una de oriente y otra de occidente.
Conspira Manfred que ha pedido la renuncia del Presidente Evo Morales.
Conspira García Linera para introducir un modelo indigenista con el sofisticado membrete de capitalismo andino (?).
Conspira el mesismo con sus portavoces sabelotodos que han penetrado en varios medios de comunicación para hacer escuchar sus sabias palabras desde los púlpitos mediáticos.
Conspiran todos los cívicos y prefectos hijos de la partidocracia banzerista, movimientista y mirista desde Cobija, Trinidad, Tarija, Sucre, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.
Conspira la FIFA que ha afirmado que esta será la última eliminatoria mundialista que se juega en La Paz.
Como todos conspiran contra todos, pocos hablan de un modelo de desarrollo nacional que permita pasar de la participación política a la participación que convierta a los habitantes de nuestro país en masiva población economicamente activa.
Como todos conspiran contra todos, nadie habla de una ingeniería empresarial estatal que le permita saltos cualitativos a YPFB y COMIBOL que por ahora siguen estacionadas en el pasado de la burocracia pública politizada y discrecional.
Como todos conspiran contra todos, nadie ha presentado la necesidad de la discusión de un modelo nacional que supere la mera exportación de materias primas, industrialice el agro de manera definitiva y total, y se pueda pensar en darle valor agregado a todo lo que pueda producir este país que la leyenda indica, es un mendigo sentado en una silla de oro.
Con todos estos datos, se puede intentar escribir una nueva teoría de la conspiración que viene por derecha y por izquierda, y con el denominador común que caracteriza a los políticos de América Latina: Estrechez de miras y dureza de entendederas.
Esas invocaciones sirven para llenar notas de TV, entrevistas en radio y páginas de diarios. Producen hartazgo y hastío. Producen desazón y aburrimiento. Producen incredulidad y ganas, a veces demasiadas ganas, de cerrar la libreta y dedicarse a otra cosa que no tenga que ver con la pesada agenda política nacional.
En Bolivia todos conspiran según todos:
Conspira el Embajador Goldberg, con pasado diplomático en Kosovo, que habría llegado con la misión de evitar la consolidación del triángulo Cuba-Venezuela-Bolivia.
Conspira Branko porque la nueva ley de tierras va a afectar a muchos de sus colegas empresarios, a sus amigos y a su propia familia.
Conspira Chávez desde Venezuela que quiere una reedición del foco revolucionario en nuestro país, tal como lo intentara el Che en los 60.
Conspiran los indianistas que quieren reestablecer el Tahuantinsuyo en pleno siglo XXI.
Conspira el Alcalde Percy Fernández que quiere bolivias, una de oriente y otra de occidente.
Conspira Manfred que ha pedido la renuncia del Presidente Evo Morales.
Conspira García Linera para introducir un modelo indigenista con el sofisticado membrete de capitalismo andino (?).
Conspira el mesismo con sus portavoces sabelotodos que han penetrado en varios medios de comunicación para hacer escuchar sus sabias palabras desde los púlpitos mediáticos.
Conspiran todos los cívicos y prefectos hijos de la partidocracia banzerista, movimientista y mirista desde Cobija, Trinidad, Tarija, Sucre, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.
Conspira la FIFA que ha afirmado que esta será la última eliminatoria mundialista que se juega en La Paz.
Como todos conspiran contra todos, pocos hablan de un modelo de desarrollo nacional que permita pasar de la participación política a la participación que convierta a los habitantes de nuestro país en masiva población economicamente activa.
Como todos conspiran contra todos, nadie habla de una ingeniería empresarial estatal que le permita saltos cualitativos a YPFB y COMIBOL que por ahora siguen estacionadas en el pasado de la burocracia pública politizada y discrecional.
Como todos conspiran contra todos, nadie ha presentado la necesidad de la discusión de un modelo nacional que supere la mera exportación de materias primas, industrialice el agro de manera definitiva y total, y se pueda pensar en darle valor agregado a todo lo que pueda producir este país que la leyenda indica, es un mendigo sentado en una silla de oro.
Con todos estos datos, se puede intentar escribir una nueva teoría de la conspiración que viene por derecha y por izquierda, y con el denominador común que caracteriza a los políticos de América Latina: Estrechez de miras y dureza de entendederas.
viernes, 31 de agosto de 2007
Branko y los brankos
Exitoso empresario, de familia tradicional inmigrante, industrial propietario de una importante aceitera, Branko Marinkovic está jugando con su spots televisivos del Comité Cívico Pro Santa Cruz a "Presidente, Presidente".
Muy lejos del estilo de su antecesor, Germán Antelo, que tenía un ayudante fanático del cruceñismo excluyente en materia de comunicación, cuenta con una empresa asesora de imagen que ahora está en el plan de proyectarlo nacionalmente.
El Presidente del Comité Cívico es más importante que el mismísimo Prefecto del Departamento, quien a la hora de la evaluación del paro cívico se acomoda al centro frente a cámaras y micrófonos, con el senil y penoso Percy Fernández a su diestra y el gris Rubén Costas a su siniestra. Es en realidad, para el imaginario colectivo, el Presidente de la Republiqueta de Santa Cruz, como quisieran los logieros, rodeado de karayanas y protegido por su brazo operativo, la Unión Juvenil Cruceñista que patea collas, los embiste con autos y les saquea sus puestos del mercado Abasto.
Branko es la expresión más abominable de la hipocresía clasemediera. Habla de unidad, democracia, de un país para todos, pero en los hechos niega la vigencia del Estado boliviano cuando se trata de una movilización orquestada por el civismo fanático que dirige: Para circular en auto hay que pedir autorización al Comité. El que abre un local comercial es castigado con la rotura de vidrios y el saqueo de mercadería, si un colla se atreve a vivar al MAS en el Plan Tres Mil es inmediatamente reprimido y masacrado por los jovencitos fascistas hijos de viejos falangistas y nietos del federalismo que tiene su embrión en la dictadura de Banzer.
Branko es un producto mediático arropado por ese reino glamoroso cruceño que tiene como capital de su sueños a Miami. En esa medida tiene que sentirse como pez en el agua porque el yuppismo del que se ha trasminado ideologicamente lo exime de responsabilidades como la de saber qué significan palabras como diversidad, interculturalidad, inclusión social, lucha contra la pobreza, combate al racismo, construcción de una sociedad igualitaria y otros asuntos que seguramente le sonarán a verso utópico perteneciente a la literatura y al país del nunca jamás, a la legítima y mayoritaria búsqueda de la superación de las sociedades pobres y dependientes, sometidas al imperialismo y al capital saqueador, como la nuestra.
Branko es todas estas cosas y a Branko hay que combatirlo con las ideas, con el conocimiento de la historia boliviana, desde la etapa precolombina, pasando por la colonia y llegando hasta la Repùblica y lo que podría ser una Segunda República a la que Branko y todos los brankos de Bolivia le tienen pánico.
Y a los palos, los intentos de linchamiento, las amenazas de muerte y demás dispositivos intimidatorios, a los brankos hay que contestarle con la palabra profundamente liberadora, para demoler a este pequeño monstruo que juega a "Presidente, Presidente" y que en el fondo sabe, sólo representa a sus amiguetes del Club Social, del Country Club, y en Cochabamba seguro que a Manfred Reyes Villa.
Muy lejos del estilo de su antecesor, Germán Antelo, que tenía un ayudante fanático del cruceñismo excluyente en materia de comunicación, cuenta con una empresa asesora de imagen que ahora está en el plan de proyectarlo nacionalmente.
El Presidente del Comité Cívico es más importante que el mismísimo Prefecto del Departamento, quien a la hora de la evaluación del paro cívico se acomoda al centro frente a cámaras y micrófonos, con el senil y penoso Percy Fernández a su diestra y el gris Rubén Costas a su siniestra. Es en realidad, para el imaginario colectivo, el Presidente de la Republiqueta de Santa Cruz, como quisieran los logieros, rodeado de karayanas y protegido por su brazo operativo, la Unión Juvenil Cruceñista que patea collas, los embiste con autos y les saquea sus puestos del mercado Abasto.
Branko es la expresión más abominable de la hipocresía clasemediera. Habla de unidad, democracia, de un país para todos, pero en los hechos niega la vigencia del Estado boliviano cuando se trata de una movilización orquestada por el civismo fanático que dirige: Para circular en auto hay que pedir autorización al Comité. El que abre un local comercial es castigado con la rotura de vidrios y el saqueo de mercadería, si un colla se atreve a vivar al MAS en el Plan Tres Mil es inmediatamente reprimido y masacrado por los jovencitos fascistas hijos de viejos falangistas y nietos del federalismo que tiene su embrión en la dictadura de Banzer.
Branko es un producto mediático arropado por ese reino glamoroso cruceño que tiene como capital de su sueños a Miami. En esa medida tiene que sentirse como pez en el agua porque el yuppismo del que se ha trasminado ideologicamente lo exime de responsabilidades como la de saber qué significan palabras como diversidad, interculturalidad, inclusión social, lucha contra la pobreza, combate al racismo, construcción de una sociedad igualitaria y otros asuntos que seguramente le sonarán a verso utópico perteneciente a la literatura y al país del nunca jamás, a la legítima y mayoritaria búsqueda de la superación de las sociedades pobres y dependientes, sometidas al imperialismo y al capital saqueador, como la nuestra.
Branko es todas estas cosas y a Branko hay que combatirlo con las ideas, con el conocimiento de la historia boliviana, desde la etapa precolombina, pasando por la colonia y llegando hasta la Repùblica y lo que podría ser una Segunda República a la que Branko y todos los brankos de Bolivia le tienen pánico.
Y a los palos, los intentos de linchamiento, las amenazas de muerte y demás dispositivos intimidatorios, a los brankos hay que contestarle con la palabra profundamente liberadora, para demoler a este pequeño monstruo que juega a "Presidente, Presidente" y que en el fondo sabe, sólo representa a sus amiguetes del Club Social, del Country Club, y en Cochabamba seguro que a Manfred Reyes Villa.
jueves, 30 de agosto de 2007
Andrés está en Suiza
Andrés tiene dieciséis años, una forma de ser que envidiamos los sanguíneos irremediables y una sensibilidad para transmitir templanza y cariño que me indican cuánto uno puede aprender de los hijos, cómo sólo ellos pueden ayudarnos a desandar creativamente los lugares del error cotidiano y la mezquindad con el prójimo.
Andrés va a vivir en Rüschlikon, una pequeña población de cinco mil habitantes a quince minutos de Zurich, durante diez meses, en el seno de una familia en la que el papá es jardinero, la mamá, trabajadora social y sus hermanos europeos, estudiantes de universidad y colegio.
Suiza tiene seis millones y medio de habitantes, con un sesenta por ciento de ellos situados en la parte "alemana", algo así como el treinta por ciento en la parte "francesa" y el resto, en la parte "italiana". Su extensión territorial es menor a la del departamento de Santa Cruz.
Para llegar en las mejores condiciones posibles, ha tenido que estudiar alemán (de Alemania) durante tres meses, aproximadamente ocho horas a la semana, a sabiendas que el alemán-suizo tiene variaciones y me informan que es aún más dificultoso que el que se habla y escribe en Berlín.
¿Cuál es el sentido de este viaje?
Conocer, desde la ciudad sede de la FIFA, el vasto y riquísimo entramado cultural europeo, convivir con seres del primer mundo, enseñar/aprender con ellos, por ejemplo, las diferencias entre el país al que Evo Morales ve como modelo y el modelo mismo en su organización social, económica, política, y por supuesto que en sus hábitos cotidianos de vida.
Andrés nos ha hecho coincidir a su madre y a mí en el reconocimiento de una propuesta de vida fundamental: Quiero ser yo, y para ser yo creo que este viaje puede ser muy útil, luego volveré a La Paz, me recibiré bachiller con mis compañeros de la promo del Leonardo Da Vinci y estudiaré en la UMSA... no sabemos si Literatura u otra carrera que nos sorprende como posibilidad: Medicina.
Creo que Andrés, sus hermanos Santiago, Sebastián, Camila, Adriana y Robert (el que está de intercambio en su casa de La Paz, procedente de la Bélgica flamenga)y todos los que apreciamos tanto su capacidad para darle sentido a la vida, no queremos que Bolivia sea como Suiza, simplemente queremos que Bolivia sea como Bolivia, para así tener siempre la posibilidad de nutrirnos de las diversidades y cantar como lo hacía Savia Nueva hace aproximadamente dos décadas: "entre tu pueblo y mi pueblo no hay un punto ni una raya, se ven selvas, desiertos, ríos, montañas, pero ni puntos ni rayas."
Andrés va a vivir en Rüschlikon, una pequeña población de cinco mil habitantes a quince minutos de Zurich, durante diez meses, en el seno de una familia en la que el papá es jardinero, la mamá, trabajadora social y sus hermanos europeos, estudiantes de universidad y colegio.
Suiza tiene seis millones y medio de habitantes, con un sesenta por ciento de ellos situados en la parte "alemana", algo así como el treinta por ciento en la parte "francesa" y el resto, en la parte "italiana". Su extensión territorial es menor a la del departamento de Santa Cruz.
Para llegar en las mejores condiciones posibles, ha tenido que estudiar alemán (de Alemania) durante tres meses, aproximadamente ocho horas a la semana, a sabiendas que el alemán-suizo tiene variaciones y me informan que es aún más dificultoso que el que se habla y escribe en Berlín.
¿Cuál es el sentido de este viaje?
Conocer, desde la ciudad sede de la FIFA, el vasto y riquísimo entramado cultural europeo, convivir con seres del primer mundo, enseñar/aprender con ellos, por ejemplo, las diferencias entre el país al que Evo Morales ve como modelo y el modelo mismo en su organización social, económica, política, y por supuesto que en sus hábitos cotidianos de vida.
Andrés nos ha hecho coincidir a su madre y a mí en el reconocimiento de una propuesta de vida fundamental: Quiero ser yo, y para ser yo creo que este viaje puede ser muy útil, luego volveré a La Paz, me recibiré bachiller con mis compañeros de la promo del Leonardo Da Vinci y estudiaré en la UMSA... no sabemos si Literatura u otra carrera que nos sorprende como posibilidad: Medicina.
Creo que Andrés, sus hermanos Santiago, Sebastián, Camila, Adriana y Robert (el que está de intercambio en su casa de La Paz, procedente de la Bélgica flamenga)y todos los que apreciamos tanto su capacidad para darle sentido a la vida, no queremos que Bolivia sea como Suiza, simplemente queremos que Bolivia sea como Bolivia, para así tener siempre la posibilidad de nutrirnos de las diversidades y cantar como lo hacía Savia Nueva hace aproximadamente dos décadas: "entre tu pueblo y mi pueblo no hay un punto ni una raya, se ven selvas, desiertos, ríos, montañas, pero ni puntos ni rayas."
miércoles, 15 de agosto de 2007
Silencio
Se ha ido Ingmar Bergman, el maestro sueco que con mirada cinematográfica se ha metido a lo largo de su extaordinaria carrera,en esa maraña multicolor tantas veces insondable llamada alma.
Recuerdo con particular inquietud "Gritos y susurros" que es una obra maestra de los claroscuros, los silencios y el desgarramiento humano.
Recuerdo también "Escenas de la vida conyugal" con Liv Ullman y Erland Josephson, una película que anticiparía tantas catástrofes domésticas vividas por mi generación, entre ellas alguna mía, desatadas entre el lecho de las pasiones y el desgaste de la convivencia.
Ahora que recuerdo a Bergman, pienso en lo fundamental que es para la vida humana la no-palabra, tal como también recuerdo haber apreciado en "Frida, naturaleza viva" de Paul Leduc, sobre la vida de la gran pintora, sus líos bisexuales, los sufrimientos que le provocó Diego Rivera, su marido, y los amoríos que vivió con Trotsky. Una película de planos y espejos, de la que nacen dos o tres palabras, punto, lo demás es un festín visual con todo lo que el dolor impulsó a plasmar en la tela a esta mexicana devastadora.
Y pienso en todo esto ahora que la verborrea política está devaluando nuestro hermoso idioma, con el bombardeo de ida y vuelta, propio de un país que exhibe como estado natural su conflictividad en distintos volúmenes e intensidades.
Que bueno sería que Evo Morales le pusiera pausa a su viajero estilo gubernamental. Que se desconectara al menos cuarenta y ocho horas de cámaras y micrófonos para sentarse a mirar el cielo y escuchar las sabias enseñanzas del silencio. Con sólo eso, los mortales sensitivos estaríamos recibiendo la buena nueva de que hoy es mejor callar, porque es bueno darse tiempo para pensar en retiro, introspección, diálogo con uno mismo.
Calla Evo que de verdad mucha gente cree que todavía tiene mucho tiempo para escucharte.
Recuerdo con particular inquietud "Gritos y susurros" que es una obra maestra de los claroscuros, los silencios y el desgarramiento humano.
Recuerdo también "Escenas de la vida conyugal" con Liv Ullman y Erland Josephson, una película que anticiparía tantas catástrofes domésticas vividas por mi generación, entre ellas alguna mía, desatadas entre el lecho de las pasiones y el desgaste de la convivencia.
Ahora que recuerdo a Bergman, pienso en lo fundamental que es para la vida humana la no-palabra, tal como también recuerdo haber apreciado en "Frida, naturaleza viva" de Paul Leduc, sobre la vida de la gran pintora, sus líos bisexuales, los sufrimientos que le provocó Diego Rivera, su marido, y los amoríos que vivió con Trotsky. Una película de planos y espejos, de la que nacen dos o tres palabras, punto, lo demás es un festín visual con todo lo que el dolor impulsó a plasmar en la tela a esta mexicana devastadora.
Y pienso en todo esto ahora que la verborrea política está devaluando nuestro hermoso idioma, con el bombardeo de ida y vuelta, propio de un país que exhibe como estado natural su conflictividad en distintos volúmenes e intensidades.
Que bueno sería que Evo Morales le pusiera pausa a su viajero estilo gubernamental. Que se desconectara al menos cuarenta y ocho horas de cámaras y micrófonos para sentarse a mirar el cielo y escuchar las sabias enseñanzas del silencio. Con sólo eso, los mortales sensitivos estaríamos recibiendo la buena nueva de que hoy es mejor callar, porque es bueno darse tiempo para pensar en retiro, introspección, diálogo con uno mismo.
Calla Evo que de verdad mucha gente cree que todavía tiene mucho tiempo para escucharte.
domingo, 5 de agosto de 2007
Erase una vez un país poblado de invisibles
Estoy en Sucre hace quince días. He entrevistado a diecisiete constituyentes para un documental que se difundirá fuera de Bolivia seguramente a partir de mediados de 2008. El sol del Cabildo de La Paz me ha destrozado la cara. Las apreturas de la marcha sucrense por la reivindicación de la capitalidad me han dejado sin respiración. La Cumbre Social indígena campesina me ha entregado una realidad contundente e irreversible: Nunca más los pobres de Bolivia volverán a la invisibilidad a la que fueron condenados por los ricos, los ilustrados y los indiferentes e iletrados clase media.
Nunca más los indígenas de Bolivia dejarán de hacer escuchar sus opiniones y sus demandas. Nunca más, a partir de las guerras del agua y del gas esconderemos a los morenitos, bajitos, ignorantes que no pronuncian correctamente muchas palabras en castellano, nunca más desaparecerán de la faz de la adormilada cotidianidad de las ciudades.
Aquí no me interesa hablar bien o mal del Presidente. Tampoco me parece relevante decir si el MAS es cada vez más o es menos. Lo que si me interesa destacar es que en Bolivia la gente ha comenzado a participar en la vida de lo que debe ser el Estado, de como hay que reconfigurar el mercado y cuánta necesidad hay de pensar y hacer cosas por nosotros mismos, eso que de manera abstracta llamamos sociedad.
Si Evo alienta la confrontación, Branko es un ladrón de tierras, Alvaro es un maquinador de un supuesto marxismo indigenista, es materia para un análisis que no cabe aquí, y aquí de lo que trato es de mis pulsiones, de cómo uno puede aprender tanto con gestos aparentemente irrelevantes, insignificantes.
Estoy viviendo con intensidad este proceso constituyente, aunque la nueva Constitución no necesariamente refleje este profundo y revelador proceso que por lo menos a mí, me permite verificar que se pueden tirar a la mierda los fantasmas y los resquemores, los paternalismos y "lecturas" periodísticas como la de mi querida amiga Marcela Roca que ha escrito en su periodiquito "El otro", "18 meses de sobresaltos" combinando el uso de ciertos datos con algunos latidos seguramente exteriorizados en alguna charla de café con amigos de la avenida Montenegro de La Paz.
Lamento tanto que a Marcela y a todos los lechines que asesoran a todas las caincos, les de tanto miedo lo que está pasando en Bolivia. Que se sientan amenazados y que encima exhiban la osadía de decir que "los indígenas que van allá sólo para ganarse unos pesos" con referencia al desfile del 7 de agosto en Santa Cruz de la Sierra. Una cabronada de este calibre podía esperarla, pero no de Marcela. Cuando la vea, le voy a pedir las pruebas de su brutal afirmación, esa que pone en evidencia una violencia más brutal que la denunciada en su lamentable texto, la del que cree que sabe y nunca ha dormido con hambre debajo de lo que ella misma llama "hotel mil estrellas."
Yo lo que haré es tratar seriamente de registrar periodisticamente esto que viene sucediendo en Bolivia y que definitivamente está conmocionando nuestras entrañas. A unos les da ganas de saber más, a otros les da pánico. No están acostumbrados a que ahora, todos sean visibles y sus voces se escuchen con gran respeto más allá de nuestras fronteras.
Nunca más los indígenas de Bolivia dejarán de hacer escuchar sus opiniones y sus demandas. Nunca más, a partir de las guerras del agua y del gas esconderemos a los morenitos, bajitos, ignorantes que no pronuncian correctamente muchas palabras en castellano, nunca más desaparecerán de la faz de la adormilada cotidianidad de las ciudades.
Aquí no me interesa hablar bien o mal del Presidente. Tampoco me parece relevante decir si el MAS es cada vez más o es menos. Lo que si me interesa destacar es que en Bolivia la gente ha comenzado a participar en la vida de lo que debe ser el Estado, de como hay que reconfigurar el mercado y cuánta necesidad hay de pensar y hacer cosas por nosotros mismos, eso que de manera abstracta llamamos sociedad.
Si Evo alienta la confrontación, Branko es un ladrón de tierras, Alvaro es un maquinador de un supuesto marxismo indigenista, es materia para un análisis que no cabe aquí, y aquí de lo que trato es de mis pulsiones, de cómo uno puede aprender tanto con gestos aparentemente irrelevantes, insignificantes.
Estoy viviendo con intensidad este proceso constituyente, aunque la nueva Constitución no necesariamente refleje este profundo y revelador proceso que por lo menos a mí, me permite verificar que se pueden tirar a la mierda los fantasmas y los resquemores, los paternalismos y "lecturas" periodísticas como la de mi querida amiga Marcela Roca que ha escrito en su periodiquito "El otro", "18 meses de sobresaltos" combinando el uso de ciertos datos con algunos latidos seguramente exteriorizados en alguna charla de café con amigos de la avenida Montenegro de La Paz.
Lamento tanto que a Marcela y a todos los lechines que asesoran a todas las caincos, les de tanto miedo lo que está pasando en Bolivia. Que se sientan amenazados y que encima exhiban la osadía de decir que "los indígenas que van allá sólo para ganarse unos pesos" con referencia al desfile del 7 de agosto en Santa Cruz de la Sierra. Una cabronada de este calibre podía esperarla, pero no de Marcela. Cuando la vea, le voy a pedir las pruebas de su brutal afirmación, esa que pone en evidencia una violencia más brutal que la denunciada en su lamentable texto, la del que cree que sabe y nunca ha dormido con hambre debajo de lo que ella misma llama "hotel mil estrellas."
Yo lo que haré es tratar seriamente de registrar periodisticamente esto que viene sucediendo en Bolivia y que definitivamente está conmocionando nuestras entrañas. A unos les da ganas de saber más, a otros les da pánico. No están acostumbrados a que ahora, todos sean visibles y sus voces se escuchen con gran respeto más allá de nuestras fronteras.
martes, 31 de julio de 2007
El país que tendremos
1.Bolivia tendrá nueva Constitución Política del Estado a partir de fin de año.
2.La pugna entre el MAS, empeñado en construír hegemonía política, y el Comité Cívico Pro Santa Cruz, en utilizar la Autonomía Departamental para instaurar una republiqueta, está en sus inicios. Será una lucha que le demandará al país por lo menos dos décadas.
3.Con la nueva Carta Magna, Evo Morales accederá a la reelección y gobernará por lo menos diez años contínuos. La duda está en si el proyecto masista comenzará y terminará con la figura y el liderazgo del Presidente, o será capaz de preparar a los posibles relevos que le garanticen la reproducción del poder.
4. Bolivia será un país plurinacional unitario y comunitario. Se diferenciarán con nitidez las categorías de pueblos indígenas y naciones indígenas. En ese marco, los recursos naturales, la tierra y el territorio nunca más serán materias de devastadora negociación mercantil, conforme lo indica el convenio 169 de la OIT y las nuevas disposiciones legales que le confieren a los propietarios ancestrales de nuestros suelos, el derecho a opinar y a beneficiarse por lo que en ellos pueda producirse.
5. Bolivia no será jamás una nación totalitaria porque su diversidad étnico cultural por una parte y sus fuerzas productivas por otra coexistiran en pugna y conflictividad contínua, sin que una aniquile a la otra en tanto eso significaría la pulverización del Estado, el mercado y la sociedad, tres componentes por igual de fundamentales en el funcionamiento de un país inserto en la comunidad internacional.
6. La pervivencia de Bolivia como país, seguirá dependiendo, en gran medida, de la mantención de su sociedad estratégica a largo plazo, en primer lugar con Brasil, luego con Argentina y también con Estados Unidos. Venezuela seguirá siendo una nación benefactora y asistencialista del gobierno del MAS mientras Hugo Chávez siga creyendo que la bolivarianidad del siglo XIX puede construirse en el siglo XXI.
7. Los índices de pobreza, desnutrición, analfabetismo, falta de competitividad empresarial e insuficiencia en la cualificación de los recursos humanos irán disminuyendo muy lentamente, pero para superar uno de los sitiales inferiores en la tabla de posiciones de América Latina, serán necesarios por lo menos cincuenta años y esto rompiendo con la lógica de poner todos los huevos en una sola canasta, sino construyendo las condiciones para generar nuevas canastas que hagan de la nuestra una economía diversificada de materias primas, industrialización nacional y estímulo a las inversiones extranjeras(que el Mutún con la Jindal se conviertan en un punto de inflexión).
8.Así imagino la ruta por la que Bolivia debe enfilar. En realidad hablo del país que tendremos a partir de una expresión de deseos. Otra cosa es que la miopía y el cortoplacismo sigan imponiéndose para que continuemos en una perniciosa mediocridad que debiera romperse con furia y profundo sentido de liberación.
9. Finalmente esto podrá comenzar a verificarse en la realidad el día en que Evo aprenda a conducir la nave del Estado y no sólo a liderizar agitando la complejidad simbólica en que nos desenvolvemos cotidianamente.
2.La pugna entre el MAS, empeñado en construír hegemonía política, y el Comité Cívico Pro Santa Cruz, en utilizar la Autonomía Departamental para instaurar una republiqueta, está en sus inicios. Será una lucha que le demandará al país por lo menos dos décadas.
3.Con la nueva Carta Magna, Evo Morales accederá a la reelección y gobernará por lo menos diez años contínuos. La duda está en si el proyecto masista comenzará y terminará con la figura y el liderazgo del Presidente, o será capaz de preparar a los posibles relevos que le garanticen la reproducción del poder.
4. Bolivia será un país plurinacional unitario y comunitario. Se diferenciarán con nitidez las categorías de pueblos indígenas y naciones indígenas. En ese marco, los recursos naturales, la tierra y el territorio nunca más serán materias de devastadora negociación mercantil, conforme lo indica el convenio 169 de la OIT y las nuevas disposiciones legales que le confieren a los propietarios ancestrales de nuestros suelos, el derecho a opinar y a beneficiarse por lo que en ellos pueda producirse.
5. Bolivia no será jamás una nación totalitaria porque su diversidad étnico cultural por una parte y sus fuerzas productivas por otra coexistiran en pugna y conflictividad contínua, sin que una aniquile a la otra en tanto eso significaría la pulverización del Estado, el mercado y la sociedad, tres componentes por igual de fundamentales en el funcionamiento de un país inserto en la comunidad internacional.
6. La pervivencia de Bolivia como país, seguirá dependiendo, en gran medida, de la mantención de su sociedad estratégica a largo plazo, en primer lugar con Brasil, luego con Argentina y también con Estados Unidos. Venezuela seguirá siendo una nación benefactora y asistencialista del gobierno del MAS mientras Hugo Chávez siga creyendo que la bolivarianidad del siglo XIX puede construirse en el siglo XXI.
7. Los índices de pobreza, desnutrición, analfabetismo, falta de competitividad empresarial e insuficiencia en la cualificación de los recursos humanos irán disminuyendo muy lentamente, pero para superar uno de los sitiales inferiores en la tabla de posiciones de América Latina, serán necesarios por lo menos cincuenta años y esto rompiendo con la lógica de poner todos los huevos en una sola canasta, sino construyendo las condiciones para generar nuevas canastas que hagan de la nuestra una economía diversificada de materias primas, industrialización nacional y estímulo a las inversiones extranjeras(que el Mutún con la Jindal se conviertan en un punto de inflexión).
8.Así imagino la ruta por la que Bolivia debe enfilar. En realidad hablo del país que tendremos a partir de una expresión de deseos. Otra cosa es que la miopía y el cortoplacismo sigan imponiéndose para que continuemos en una perniciosa mediocridad que debiera romperse con furia y profundo sentido de liberación.
9. Finalmente esto podrá comenzar a verificarse en la realidad el día en que Evo aprenda a conducir la nave del Estado y no sólo a liderizar agitando la complejidad simbólica en que nos desenvolvemos cotidianamente.
viernes, 27 de julio de 2007
Los indios ahora salen en la tele
Recuerdo que hace tres décadas, cuando acompañaba al mercado Rodríguez de La Paz a mi madre, los indios eran los cargadores de nuestras compras, las cholas, las vendedoras de las verduras,las frutas, las carnes y los enlatados y las otras cholas nuestras cocineras y nuestras niñeras.
Para lo demás, cuando no recordábamos con un mínimo de agradecimiento los servicios de nuestras "sirvientas", los indios eran los malolientes de los micros, los moterosos que hablaban mal el castellano, los resentidos que siempre nos envidiaron porque nosotros eramos blancos, perfumados, pero sobre todo decentes.
Hasta que llegó el día en que Felipe Quispe, "El Mallku" nos refregara en nuestras caras pálidas que el luchaba "para que mi hija no sea tu empleada" a lo que ya agregué en un artículo publicado en "El juguete rabioso" para que no sigan durmiendo en esos cuartitos que parecen ratoneras y que diseñan los arquitectos bien formados en Europa, Estados Unidos y las universidades nacionales, esos arquitectos de la propiedad horizontal que hacen un dormitorio "en suite" de 25 metros cuadrados y otro de 2 por 2 para las cholas que se levantan con las primeras luces del día a comprarnos la marraqueta y el diario, y terminan la jornada después de dejar la cocina brillando hasta la última cucharilla.
Todo este recuerdo me lleva la sangre a la cabeza, peor cuando tachamos de "resentidos" a estos hombres y a estas mujeres que hace algunos años ya son visibles en la televisión, en la radio, y en general en el espectro público "moderno", comenzando por las trabajadoras del hogar --no les llamamos más "sirvientas"-- que han podido conquistar derechos en la legislación laboral.
Esa visibilización, dicho sea con énfasis, ha dejado de circunscribirse, por otra parte, a la mirada exótica o folklórica ensayada a través de las lentes de camarógrafos y fotógrafos conmovidos con estos seres oscos, herméticos, impenetrables (tierras altas), o risueños y lánguidos (tierras bajas).
Hoy en el Coliseo Jorge Revilla de Sucre pude ver a cinco mil indígenas y campesinos, hombres y mujeres, reunidos durante ocho horas luego de marchar por las calles céntricas de la capital de la República, para reafirmar sus demandas históricas en la Asamblea Constituyente.
Estado Plurinacional Unitario y Comunitario y Autonomías Indígenas piden estos indias e indios que siguen trabajando en nuestras casas, pero que ahora, muchos de ellos, salen a comer con nosotros a cualquier restaurant y se sientan en nuestra mesa o miran las noticias también con nosotros en nuestras cómodas habitaciones. El racismo persiste, pero hemos avanzado muchísimo, hemos avanzado tanto que ya no es un problema darle un beso en la mejilla a una originaria del Norte de Potosí a la hora del saludo o llamarla por celular para pedirle una entrevista. Muchos, genuinanemte, han sabido superar el asco y aceptar que estos descendientes precolombinos tienen la misma cantidad de huesos que el resto de los seres humanos.
Estos últimos datos indican que la lucha va a ser larga todavìa, difícil, sacrificada, tediosa, pero tendrá que ser indetenible hasta el día en que hayan escuelas, colegios y universidades para los ciudadanos de los pueblos indígenas que nos permitan la multiplicación de profesionales que ya no necesiten el apoyo de los técnicos y los especialistas de occidente, que nos sigan teniendo como aliados, pero que dejemos de ser indispensables.
He aprendido muchísimo en estos últimos seis meses, trabajando un número sobre Bolivia de la revista "Asuntos Indígenas" y editando para nuestro país el informe "El mundo indígena 2007", y para ello, repito, no necesito ser fundamentalista o indigenista, basta con que tenga la voluntad y la lucidez para trabajar con la gente que necesita de nuestro cariño, solidaridad y capacidad, sin asquerosos paternalismos (lease Carlos Mesa) y sin falsas poses de humanitarismo incondicional (lease, otra vez, Carlos Mesa).
Para lo demás, cuando no recordábamos con un mínimo de agradecimiento los servicios de nuestras "sirvientas", los indios eran los malolientes de los micros, los moterosos que hablaban mal el castellano, los resentidos que siempre nos envidiaron porque nosotros eramos blancos, perfumados, pero sobre todo decentes.
Hasta que llegó el día en que Felipe Quispe, "El Mallku" nos refregara en nuestras caras pálidas que el luchaba "para que mi hija no sea tu empleada" a lo que ya agregué en un artículo publicado en "El juguete rabioso" para que no sigan durmiendo en esos cuartitos que parecen ratoneras y que diseñan los arquitectos bien formados en Europa, Estados Unidos y las universidades nacionales, esos arquitectos de la propiedad horizontal que hacen un dormitorio "en suite" de 25 metros cuadrados y otro de 2 por 2 para las cholas que se levantan con las primeras luces del día a comprarnos la marraqueta y el diario, y terminan la jornada después de dejar la cocina brillando hasta la última cucharilla.
Todo este recuerdo me lleva la sangre a la cabeza, peor cuando tachamos de "resentidos" a estos hombres y a estas mujeres que hace algunos años ya son visibles en la televisión, en la radio, y en general en el espectro público "moderno", comenzando por las trabajadoras del hogar --no les llamamos más "sirvientas"-- que han podido conquistar derechos en la legislación laboral.
Esa visibilización, dicho sea con énfasis, ha dejado de circunscribirse, por otra parte, a la mirada exótica o folklórica ensayada a través de las lentes de camarógrafos y fotógrafos conmovidos con estos seres oscos, herméticos, impenetrables (tierras altas), o risueños y lánguidos (tierras bajas).
Hoy en el Coliseo Jorge Revilla de Sucre pude ver a cinco mil indígenas y campesinos, hombres y mujeres, reunidos durante ocho horas luego de marchar por las calles céntricas de la capital de la República, para reafirmar sus demandas históricas en la Asamblea Constituyente.
Estado Plurinacional Unitario y Comunitario y Autonomías Indígenas piden estos indias e indios que siguen trabajando en nuestras casas, pero que ahora, muchos de ellos, salen a comer con nosotros a cualquier restaurant y se sientan en nuestra mesa o miran las noticias también con nosotros en nuestras cómodas habitaciones. El racismo persiste, pero hemos avanzado muchísimo, hemos avanzado tanto que ya no es un problema darle un beso en la mejilla a una originaria del Norte de Potosí a la hora del saludo o llamarla por celular para pedirle una entrevista. Muchos, genuinanemte, han sabido superar el asco y aceptar que estos descendientes precolombinos tienen la misma cantidad de huesos que el resto de los seres humanos.
Estos últimos datos indican que la lucha va a ser larga todavìa, difícil, sacrificada, tediosa, pero tendrá que ser indetenible hasta el día en que hayan escuelas, colegios y universidades para los ciudadanos de los pueblos indígenas que nos permitan la multiplicación de profesionales que ya no necesiten el apoyo de los técnicos y los especialistas de occidente, que nos sigan teniendo como aliados, pero que dejemos de ser indispensables.
He aprendido muchísimo en estos últimos seis meses, trabajando un número sobre Bolivia de la revista "Asuntos Indígenas" y editando para nuestro país el informe "El mundo indígena 2007", y para ello, repito, no necesito ser fundamentalista o indigenista, basta con que tenga la voluntad y la lucidez para trabajar con la gente que necesita de nuestro cariño, solidaridad y capacidad, sin asquerosos paternalismos (lease Carlos Mesa) y sin falsas poses de humanitarismo incondicional (lease, otra vez, Carlos Mesa).
lunes, 23 de julio de 2007
En el extremo de lo simplón
La ingenuidad chuquisaqueña y el vigor combativo del indigenismo paceño han puesto en evidencia quiénes son las marionetas y quiénes mueven los hilos.
Se trata de la vieja pugna entre el poder económico esencialmente concentrado en Santa Cruz y representado por el civismo del Comité y el poder político en construcción del MAS que camina hacia la proyección y consolidación definitivas de su líder Evo Morales.
Los sucrenses se han convertido en las marionetas del autonomismo departamental y los dos millones de paceños instalados en las avenidas Juan Pablo II, 6 de Marzo y la Autopista han reafirmado que en la sede de gobierno hay tradición política, hay experiencia de lucha y finalmente, necesidad de afirmación regional. Si Santa Cruz hace cabildos por la patria chica, nosotros los duplicamos, piensan ahora los chucutas.
El cabildo no era del MAS, pero indirectamente podría serlo, si pensamos en cuáles son los porcentajes que la sede de gobierno, El Alto y las veinte provincias que le permitieron a Evo el triunfo contundente del 18 de diciembre de 2005 con el 53.7 por ciento del electorado. De esos probables dos millones de ciudadanos se podría hacer un cálculo de cuántos votaron por la propuesta del ahora partido gobernante.
A Santa Cruz le interesa un cacahuate si la sede está en La Paz o Sucre. Con su respaldo a la capital histórica cree que erosionará la preeminencia masista en todas las esferas políticas formales, sin advertir que podría estar cabando su tumba en caso de que la Asamblea naufrague porque tal cosa significaría, también, tirar por la borda la decisión del referendum por autonomías departamentales, lo que le daría al MAS la opción de agudizar las contradicciones, ajustando las tuercas en favor de un centralismo peor del que hasta hoy tenemos.
El cabildeo y la política en las calles no tienen soporte legal e institucional, pero si un efecto rotundo en el inconciente colectivo. Una cosa es la gente acudiendo a votar ordenadamente un domingo de elecciones generales, y otra contar con esa gente haciendo masa compacta, construyendo muchedumbre, profiriendo consignas fuertes como "la sede no se mueve", "la sede sí se mueve", "señores de la media luna no nos provoquen, van a despertar al león", o "autonomía carajo".
Hay un remezón en el intestino grueso de la democracia. La gente habla, conversa, discute, debate y camina kilómetros para opinar con bandera o pancarta en mano.
Lo que la gente todavía no lee es que de estas expresiones nace la instrumentalización política y que tanto Sucre como La Paz están siendo digitadas por dos visiones de país y del mundo, la una conservadora, profundamente reaccionaria; y la otra con la imposibilidad de convertirse, por lo menos por ahora, en un proyecto liberado de las prácticas sindicales, de la torpeza para hacer gestión pública y de la desigualdad de intereses y motivaciones en el mismo seno del MAS, ese ente poliforme que tiene una gran cabeza, pero cada vez más, muchas pequeñas cabezas.
Se trata de la vieja pugna entre el poder económico esencialmente concentrado en Santa Cruz y representado por el civismo del Comité y el poder político en construcción del MAS que camina hacia la proyección y consolidación definitivas de su líder Evo Morales.
Los sucrenses se han convertido en las marionetas del autonomismo departamental y los dos millones de paceños instalados en las avenidas Juan Pablo II, 6 de Marzo y la Autopista han reafirmado que en la sede de gobierno hay tradición política, hay experiencia de lucha y finalmente, necesidad de afirmación regional. Si Santa Cruz hace cabildos por la patria chica, nosotros los duplicamos, piensan ahora los chucutas.
El cabildo no era del MAS, pero indirectamente podría serlo, si pensamos en cuáles son los porcentajes que la sede de gobierno, El Alto y las veinte provincias que le permitieron a Evo el triunfo contundente del 18 de diciembre de 2005 con el 53.7 por ciento del electorado. De esos probables dos millones de ciudadanos se podría hacer un cálculo de cuántos votaron por la propuesta del ahora partido gobernante.
A Santa Cruz le interesa un cacahuate si la sede está en La Paz o Sucre. Con su respaldo a la capital histórica cree que erosionará la preeminencia masista en todas las esferas políticas formales, sin advertir que podría estar cabando su tumba en caso de que la Asamblea naufrague porque tal cosa significaría, también, tirar por la borda la decisión del referendum por autonomías departamentales, lo que le daría al MAS la opción de agudizar las contradicciones, ajustando las tuercas en favor de un centralismo peor del que hasta hoy tenemos.
El cabildeo y la política en las calles no tienen soporte legal e institucional, pero si un efecto rotundo en el inconciente colectivo. Una cosa es la gente acudiendo a votar ordenadamente un domingo de elecciones generales, y otra contar con esa gente haciendo masa compacta, construyendo muchedumbre, profiriendo consignas fuertes como "la sede no se mueve", "la sede sí se mueve", "señores de la media luna no nos provoquen, van a despertar al león", o "autonomía carajo".
Hay un remezón en el intestino grueso de la democracia. La gente habla, conversa, discute, debate y camina kilómetros para opinar con bandera o pancarta en mano.
Lo que la gente todavía no lee es que de estas expresiones nace la instrumentalización política y que tanto Sucre como La Paz están siendo digitadas por dos visiones de país y del mundo, la una conservadora, profundamente reaccionaria; y la otra con la imposibilidad de convertirse, por lo menos por ahora, en un proyecto liberado de las prácticas sindicales, de la torpeza para hacer gestión pública y de la desigualdad de intereses y motivaciones en el mismo seno del MAS, ese ente poliforme que tiene una gran cabeza, pero cada vez más, muchas pequeñas cabezas.
martes, 17 de julio de 2007
¿Indigenista yo?
Hace algunas semanas llamé por teléfono a mi amigo Fernando Mayorga con el malvado afán de "celebrarle" el nuevo trofeo de Boquita para sus vitrinas. Fernando que es un gashina (hincha de River) convencido, pasó a otro tema como era de esperarse diciéndome que "me había vuelto más indigenista que García Linera."
Bromas aparte, esto me produjo una reflexión que en alguna medida fue completada con los criterios expresados por Javier Sanjinés al diario La Razón de La Paz en la edición de hoy 17 de julio. A propósito de su libro sobre el mestizaje, el intelectual afirma que la izquierda ya no lideriza las transformaciones, y que los intelectuales se han ubicado en el rol de acompañar a los auténticos actores de los movimientos sociales.
Este muy claro reconocimiento de cuál debe ser el rol de intelectuales orgánicos, inorgánicos y otras hierbas me sirve para salir al paso afirmando que ningún cartel que quieran colgarme para ponerme una etiqueta militante servirá luego de haber toreado en tantas plazas. No me interesa salir en foto alguna, me interesa que se registren fotografías de esos que poco a poco comienzan a ser bolivianos en las entrañas de Moxos, la Chiquitanía o Guarayos.
Me dijeron maclinista, adenista, banzerista, movimientista, chulupista y tantas cosas más. Es verdad que trabajé con cuatro ministros de Estado, uno perteneciente al gobierno de Jaime Paz Zamora (Ronald MacLean) y tres del primer gobierno de Sánchez de Lozada (Sánchez Berzaín, Canelas y Anaya). En los dos casos fuí director general, funcionario público del gobierno y sumadas ambas experiencias trabajé en el ámbito gubernamental dos años: 1992 a 1993 y 1996 a 1997. Todo esto sin jamás ligarme partidariamente a ninguna de las tiendas oficialistas de entonces.
Como ahora hay una ola etnicista que le produce desvaríos a García Linera cada vez que se emponcha de rojo, vale la oportunidad para intentar clasificaciones a quienes desde distintas esquinas especializadas trabajamos en la divulgación de las distintas temáticas relacionadas con las naciones y pueblos indígenas de Bolivia, cosa que en mi caso, se inició en 2002 con el programa televisivo "El Pentágono".
No soy indigenista Fernando. Menos katarista y ramas afines. Soy una mescolanza croata, franchuta y española. Lo que sí soy es un convencido de reconocer sin militancia fanática la necesidad de ayudar a difundir la palabra de quienes están ejerciendola plenamente hoy, y sobre todo, de aquellos vulnerables a las agresiones forajidas del fascismo santacruceño.
No soy indigenista y además tu lo sabes perfectamente, porque máximo, aparte de bostero, soy estronguista, hincha futbolero igual de sufridor que tú, seguramente apesadumbrado por la mala hora que vive tu querido Aurora.
Bromas aparte, esto me produjo una reflexión que en alguna medida fue completada con los criterios expresados por Javier Sanjinés al diario La Razón de La Paz en la edición de hoy 17 de julio. A propósito de su libro sobre el mestizaje, el intelectual afirma que la izquierda ya no lideriza las transformaciones, y que los intelectuales se han ubicado en el rol de acompañar a los auténticos actores de los movimientos sociales.
Este muy claro reconocimiento de cuál debe ser el rol de intelectuales orgánicos, inorgánicos y otras hierbas me sirve para salir al paso afirmando que ningún cartel que quieran colgarme para ponerme una etiqueta militante servirá luego de haber toreado en tantas plazas. No me interesa salir en foto alguna, me interesa que se registren fotografías de esos que poco a poco comienzan a ser bolivianos en las entrañas de Moxos, la Chiquitanía o Guarayos.
Me dijeron maclinista, adenista, banzerista, movimientista, chulupista y tantas cosas más. Es verdad que trabajé con cuatro ministros de Estado, uno perteneciente al gobierno de Jaime Paz Zamora (Ronald MacLean) y tres del primer gobierno de Sánchez de Lozada (Sánchez Berzaín, Canelas y Anaya). En los dos casos fuí director general, funcionario público del gobierno y sumadas ambas experiencias trabajé en el ámbito gubernamental dos años: 1992 a 1993 y 1996 a 1997. Todo esto sin jamás ligarme partidariamente a ninguna de las tiendas oficialistas de entonces.
Como ahora hay una ola etnicista que le produce desvaríos a García Linera cada vez que se emponcha de rojo, vale la oportunidad para intentar clasificaciones a quienes desde distintas esquinas especializadas trabajamos en la divulgación de las distintas temáticas relacionadas con las naciones y pueblos indígenas de Bolivia, cosa que en mi caso, se inició en 2002 con el programa televisivo "El Pentágono".
No soy indigenista Fernando. Menos katarista y ramas afines. Soy una mescolanza croata, franchuta y española. Lo que sí soy es un convencido de reconocer sin militancia fanática la necesidad de ayudar a difundir la palabra de quienes están ejerciendola plenamente hoy, y sobre todo, de aquellos vulnerables a las agresiones forajidas del fascismo santacruceño.
No soy indigenista y además tu lo sabes perfectamente, porque máximo, aparte de bostero, soy estronguista, hincha futbolero igual de sufridor que tú, seguramente apesadumbrado por la mala hora que vive tu querido Aurora.
domingo, 15 de julio de 2007
¿Quiénes son los arcaicos?
Con el objeto de impugnar el retorno de los territorios a sus ocupantes originarios, a los pueblos indígenas bolivianos se los califica desde alguna tribuna de élite, como arcaicos, primitivos, nostálgicos de un pasado al cual es imposible retornar.
Estas observaciones se dirigen especialmente a cuestionar la cosmovisión aymara que tiene como eje la percepción de que el futuro está en el pasado, que construír lo que venga pasa necesariamente por recuperar unas prácticas de hace siglos y que se han transmitido a través de la oralidad y a la fuerte defensa de usos y permanente reinvención de costumbres.
Si uno se interna en las heladas y altas tierras altiplánicas, si uno observa un ritual en Omasuyos o en Pacajes, podría pensar que esto es cierto, que los indígenas del occidente del país son unos retrogrados, ombliguistas, incapaces y renuentes a integrarse al mundo total, marcado por las coordenadas globales de los centros de poder cultural y mercantil.
Ese tema se debate constantemente en distintas esferas y con distintos grados de intensidad, pero a propósito de retrogrados y afines, ¿podríamos también, con esta lógica, calificar de arcaicos a los empresarios cruceños que persiguen autonomía departamental para mantener intactos sus circuitos de influencia y de dominio? ¿No será nada más que una operación marketera hacernos creer que los agroindustriales, ganaderos y afines son unos señores muy modernos que quieren edificar una burguesía fuerte con alto sentido nacional?
Si los aymaras, y en general los indígenas mayoritarios del altiplano son unos regresionistas, creo que los abanderados del corporativismo presidido por Branko Marinkovic tienen una mentalidad peor de retrograda con ese discurso medieval a través del que no hay duda que en el inconciente colectivo de estos dueños, está alojado un sentido atroz de la propiedad: la tierra, sus recursos naturales, sus hombres, mujeres y niños. Es decir, la explotación de la riqueza a cargo de los peones de siempre.
¿Qué es peor entonces, el profundo y ancestral apego al comunitarismo de la Pachamama o este despiadado juego cotidiano de estos terratenientes que manejan 4 por 4, toman wisky, se meten alguna que otra línea de cocaína y alguna vez levantaron un travesti en las oscuras calles aledañas a la plaza 24 de septiembre resguardados por sus ventanillas polarizadas?
No hay duda: Estos que fueron a universidades estadounidenses, que vacacionan en Miami, que van de putas cuando sus mujeres viajan a los spas de los centros mundiales, estos son los verdaderos arcaicos de espíritu, tipos sin educación sentimental, sin nutrientes culturales que vayan más allá de la joda de viernes, y por lo tanto incapaces de leer las fuentes que explican y justifican los discursos reivindicadores de Moxos, Chiquitos, Guarayos o el Chaco.
Así se explica que Branko haya alambrado la Laguna Corazón que es originalmente una propiedad colectiva y ahora se ha convertido en el lugar de remanso de una familia que seguramente se viene dando el lujo de contemplar los atardeceres bien resguardada por paramilitares y mastines que impiden que los guarayos se acerquen con las malvadas pretensiones de avasallar tan bonito y bien decorado lugar. Qué modernidad: Una reserva natural apropiada por una familia de inmigrantes europeos.
Si Marinkovic lo hubiera considerado necesario, en lugar de alambres, hubiera puesto una muralla y esta es en buenas cuentas la atroz realidad de Bolivia, la de unos gamonales estacionados subconcientemente en el siglo XV o XVI y que por supuesto, cuando salen de Bolivia van a los tiendas por departamentos o a los supermercados, y muy dificilmente a los museos de historia.
Y esta es la realidad atroz que hay que cambiar en los próximos cien años. Con paciencia, madurez, claridad política y sin usar las mismas armas empuñadas por los fascinerosos grupos de choque de la Unión Juvenil Cruceñista, brazo tonto y útil de los ricachos incultos y ordinarios del Comité Cívico Pro Santa Cruz. Con las armas del pensamiento, la creatividad, el trabajo y las convicciones jamás sepultadas por ninguna arremetida colonial.
Estas observaciones se dirigen especialmente a cuestionar la cosmovisión aymara que tiene como eje la percepción de que el futuro está en el pasado, que construír lo que venga pasa necesariamente por recuperar unas prácticas de hace siglos y que se han transmitido a través de la oralidad y a la fuerte defensa de usos y permanente reinvención de costumbres.
Si uno se interna en las heladas y altas tierras altiplánicas, si uno observa un ritual en Omasuyos o en Pacajes, podría pensar que esto es cierto, que los indígenas del occidente del país son unos retrogrados, ombliguistas, incapaces y renuentes a integrarse al mundo total, marcado por las coordenadas globales de los centros de poder cultural y mercantil.
Ese tema se debate constantemente en distintas esferas y con distintos grados de intensidad, pero a propósito de retrogrados y afines, ¿podríamos también, con esta lógica, calificar de arcaicos a los empresarios cruceños que persiguen autonomía departamental para mantener intactos sus circuitos de influencia y de dominio? ¿No será nada más que una operación marketera hacernos creer que los agroindustriales, ganaderos y afines son unos señores muy modernos que quieren edificar una burguesía fuerte con alto sentido nacional?
Si los aymaras, y en general los indígenas mayoritarios del altiplano son unos regresionistas, creo que los abanderados del corporativismo presidido por Branko Marinkovic tienen una mentalidad peor de retrograda con ese discurso medieval a través del que no hay duda que en el inconciente colectivo de estos dueños, está alojado un sentido atroz de la propiedad: la tierra, sus recursos naturales, sus hombres, mujeres y niños. Es decir, la explotación de la riqueza a cargo de los peones de siempre.
¿Qué es peor entonces, el profundo y ancestral apego al comunitarismo de la Pachamama o este despiadado juego cotidiano de estos terratenientes que manejan 4 por 4, toman wisky, se meten alguna que otra línea de cocaína y alguna vez levantaron un travesti en las oscuras calles aledañas a la plaza 24 de septiembre resguardados por sus ventanillas polarizadas?
No hay duda: Estos que fueron a universidades estadounidenses, que vacacionan en Miami, que van de putas cuando sus mujeres viajan a los spas de los centros mundiales, estos son los verdaderos arcaicos de espíritu, tipos sin educación sentimental, sin nutrientes culturales que vayan más allá de la joda de viernes, y por lo tanto incapaces de leer las fuentes que explican y justifican los discursos reivindicadores de Moxos, Chiquitos, Guarayos o el Chaco.
Así se explica que Branko haya alambrado la Laguna Corazón que es originalmente una propiedad colectiva y ahora se ha convertido en el lugar de remanso de una familia que seguramente se viene dando el lujo de contemplar los atardeceres bien resguardada por paramilitares y mastines que impiden que los guarayos se acerquen con las malvadas pretensiones de avasallar tan bonito y bien decorado lugar. Qué modernidad: Una reserva natural apropiada por una familia de inmigrantes europeos.
Si Marinkovic lo hubiera considerado necesario, en lugar de alambres, hubiera puesto una muralla y esta es en buenas cuentas la atroz realidad de Bolivia, la de unos gamonales estacionados subconcientemente en el siglo XV o XVI y que por supuesto, cuando salen de Bolivia van a los tiendas por departamentos o a los supermercados, y muy dificilmente a los museos de historia.
Y esta es la realidad atroz que hay que cambiar en los próximos cien años. Con paciencia, madurez, claridad política y sin usar las mismas armas empuñadas por los fascinerosos grupos de choque de la Unión Juvenil Cruceñista, brazo tonto y útil de los ricachos incultos y ordinarios del Comité Cívico Pro Santa Cruz. Con las armas del pensamiento, la creatividad, el trabajo y las convicciones jamás sepultadas por ninguna arremetida colonial.
domingo, 1 de julio de 2007
Santiago querido
Santiago cumple hoy 13 años. Es un obsesivo del sonido, de la música. Ama las artes y la fantasía. Desde muy chico gustaba del cine en pantalla grande como en los tiempos de nuestros abuelos, padres y hasta nosotros mismos. Tiene la colección casi completa de ese talentoso llamado Tim Burton, casi todo Les luthiers, cosa que me sorprende y admira en épocas de humor facilón, nada sutil y casi siempre manoseador del sexo barato para hacer reír.
Santiago es un tipo algo jodido que a veces piensa que el mundo debe girar a su alrededor, pero está aprendiendo lo contrario, que uno tiene que subirse al mundo con esfuerzo, dedicación, responsabilidad y a veces con orden si se quiere sobrevivir
en esta selva de civilizados maniáticos del dinero.
Santiago es la influencia para que a mi programa de radio lo haya bautizado con "Cable a tierra", la desgarradora canción de Fito Páez que dice "si estas entre volver y no volver/si ya metiste demasiado en tu nariz/tirate un cable a tierra". Paseo con mi entrañable hijo por las calles del Sur de La Paz, y también por el Norte, por la Santa Cruz, la Illampu y la Sagarnaga. Es un compañero con el que uno camina feliz con esa su cabellera a lo Jim Morrison y esas gafas tan parecidas a las que utilizaba Charly García cuando todavía no estaba tan loco.
Gracias a él conozco a "Green day", System of a down", "Linkin park", "Good Charlot" que son bandas para gente muy joven como él. Compartimos algunas buenas canciones de "Red hot chili peppers", es decir nos encontramos en el camino intermedio y cuando ls pregunto por los Stones, los Beatles y otros fundadores de la religión rockera no se entusiasma mucho.
En el sitio que sí nos encontramos y que es territorio común es en nuestro gusto por el Barock (el Buenos Aires Rock) en el que confluyen el enorme flaco Spinetta, Charly, Fito y en algunas cosas esa gran voz que es la de Gustavo Cerati y que tiene una canción que me emociona y se titula "Otra piel."
Con Santiago cultivo todos los días el cariño. Es probablemente el hijo más mimado de todos los que tengo (a todos los amo con la misma intensidad, por si acaso), pero este Santi es mucho Santi porque con él se renueva cotidianamente el valor de la carcajada.
Santiago es un tipo algo jodido que a veces piensa que el mundo debe girar a su alrededor, pero está aprendiendo lo contrario, que uno tiene que subirse al mundo con esfuerzo, dedicación, responsabilidad y a veces con orden si se quiere sobrevivir
en esta selva de civilizados maniáticos del dinero.
Santiago es la influencia para que a mi programa de radio lo haya bautizado con "Cable a tierra", la desgarradora canción de Fito Páez que dice "si estas entre volver y no volver/si ya metiste demasiado en tu nariz/tirate un cable a tierra". Paseo con mi entrañable hijo por las calles del Sur de La Paz, y también por el Norte, por la Santa Cruz, la Illampu y la Sagarnaga. Es un compañero con el que uno camina feliz con esa su cabellera a lo Jim Morrison y esas gafas tan parecidas a las que utilizaba Charly García cuando todavía no estaba tan loco.
Gracias a él conozco a "Green day", System of a down", "Linkin park", "Good Charlot" que son bandas para gente muy joven como él. Compartimos algunas buenas canciones de "Red hot chili peppers", es decir nos encontramos en el camino intermedio y cuando ls pregunto por los Stones, los Beatles y otros fundadores de la religión rockera no se entusiasma mucho.
En el sitio que sí nos encontramos y que es territorio común es en nuestro gusto por el Barock (el Buenos Aires Rock) en el que confluyen el enorme flaco Spinetta, Charly, Fito y en algunas cosas esa gran voz que es la de Gustavo Cerati y que tiene una canción que me emociona y se titula "Otra piel."
Con Santiago cultivo todos los días el cariño. Es probablemente el hijo más mimado de todos los que tengo (a todos los amo con la misma intensidad, por si acaso), pero este Santi es mucho Santi porque con él se renueva cotidianamente el valor de la carcajada.
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