miércoles, 21 de abril de 2021

Jeanine y el trío del poder

 

El que fuera Senador Edwin Rodríguez (Movimiento de Organizaciones Populares MOP), recordó en un programa de radio hace siete días (“Al límite”, Illimani-Patria Nueva), que había quedado abierta la posibilidad para que el 12 de noviembre de 2019, a través de un acuerdo con la mayoritaria bancada del MAS, pudiera asumir la presidencia del Senado y de ese modo dar paso a una genuina sucesión constitucional, una vez renunciados Evo Morales, Alvaro García Linera, Adriana Salvatierra y Victor Borda.

En plena campaña electoral, el Senador potosino estaba convencido que había que concentrar el voto por un solo candidato para ganarle al MAS, y por ello desistió de su postulación junto a Oscar Ortíz. Pues bien, cuando el Plan B (Añez presidenta) notificado por Doria Medina en la Universidad Católica a representantes del MAS (Adriana Salvatierra, Susana Rivero, Teresa Morales) ya había entrado en funcionamiento, el propio Ortíz, Arturo Murillo y Jeanine Añez en ágil movida, habilitaron a la suplente de Rodríguez, Reina Isabel Villca Huayllani, quién en su momento firmó una carta dirigida al presidente de EE.UU. Donald Trump, pidiendo intervenir Bolivia. Con esta indebida habilitación, a Rodríguez, se le impidió el ingreso a la Asamblea Legislativa, lo mismo que a senadores y diputados del MAS, ante el riesgo que suponía para este trío de senadores, la instalación reglamentaria de la sesión.

En contacto con otra radiemisora (Centro de Producción Radiofónica CEPRA), Rodríguez declaró que al haberse distanciado de la derecha boliviana, es decir, de su propia bancada, y entablado contactos con senadores masistas, se hacía probable que asumiera como presidente de la transición hacia nuevas elecciones, por lo que los senadores en cuestión --repitamos, Ortíz-Murillo-Añez— decidieron omitir el procedimiento constitucional y de ese modo se generó la autoproclamación de la segunda vicepresidenta del Senado violando el art.169 de la Constitución y el reglamento del Senado, quién ya había anunciado el mismo domingo 10 por televisión que llegaría a La Paz para asumir una presidencia que “le correspondía”.

Completo, con éste, una cincuentena de textos periodísticos publicados desde fines de diciembre de 2019 (“Hasta aquí llegamos Evo”, www.debatesindígenas.org), relacionados con la sucesión inconstitucional de Añez que dio lugar a un gobierno de facto, autoritario, represivo y corrupto. Hasta aquí se han registrado datos, argumentos, citas, declaraciones y comportamientos, todo esto en el marco de una detallada recolección de los hechos producidos entre noviembre de 2019 hasta estos días en los que tenemos a la autoproclamada expresidenta guardando detención preventiva por cargos de conspiración, sedición y terrorismo, a los que se van agregando otros relacionados con su ejercicio en el poder, entre ellos, responsabilidades por las muertes de Sacaba y Senkata.

Lo que queda más claro que el agua es que Jeanine sabe lo que hizo. Que junto con sus colegas Ortíz y Murillo tomaron el gobierno por asalto. Si los descontrola que se le llame Golpe de Estado, pueden ponerle el nombre que menos molesto les resulte, al final de cuentas, el transcurso del tiempo ayudará  aestablecer la verdad histórica superando las narrativas.

 Un breve diálogo de uno de estos senadores con un funcionario de la Asamblea Legislativa en momentos tan decisivos para la preservación de la constitucionalidad del país, me permite asegurar que eran concientes de lo que estaban haciendo:

- Senador, lo que están por hacer es ilegal…

- Sabemos que sí, que es ilegal, pero tenemos el apoyo del pueblo. Y actuaremos con esa legitimidad.

Ortíz, Murillo y Añez sabían que estaban violando la ley, pero su animalidad política les decía que en ese momento “su legitimidad” mandaba, que con las fuerzas militares y policiales reprimiendo las movilizaciones populares que derivarían en masacres, y con la furia de las clases medias profundamente antimasistas que supieron saltar de las redes sociales a las calles, encontraron que los uniformes y las armas de fuego protegían esa “legitimidad” que según el senador X justificaba la violación a la legalidad. De las calles, las carreteras y los bloqueos nació el MAS-IPSP, y en esas calles y carreteras se lo reprimió y masacró para dar lugar a un inconstitucional gobierno de transición promovido con exacerbación.

Jeanine Añez, conciente de haber violado la ley para hacerse de la presidencia, ha recibido desde la lejanía de los Estados Unidos un “fuerza amiga, estamos del lado correcto de la historia y será ella la que nos juzgue” de parte de Arturo Murillo. En cambio, Oscar Ortíz, que terminó rompiendo con el gobierno, con Añez y  Murillo, y con los Demócratas, parece no estar tan conmovido con el destino de quién fuera usada para la toma del poder y hoy se encuentra en estado de melodramática victimización.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe del diario La Razón el 27 de marzo.

Jeanine Añez fue elegida presidenta en la Universidad Católica de La Paz

 

Ha regresado la furia de la derecha en Bolivia. La captura de Jeanine Añez producida en la casa de alguna vecina o familiar solidaria, encontrada detrás de un mueble, ha alborotado otra vez a los demonios de quienes, acostumbrados a la impunidad y a los privilegios de clase, no pueden concebir que la ex presidenta de facto haya sido detenida preventivamente por cuatro meses por una juez cautelar, lo mismo que para sus ex ministros Alvaro Coimbra de Justicia y Rodrigo Guzmán de Energía con acusaciones de conspiración, sedición y terrorismo en el marco del caso “Golpe de Estado” promovido por la ex diputada del MAS, Lidia Paty.

A Jeanine y a todos quienes la usaron para consolidar la defenestración de Evo Morales, el operativo los tomó por sorpresa, mientras se encontraban enfrascados en el seguimiento a los computos electorales para gobernaciones departamentales y alcaldías municipales, luego de celebrados los comicios subnacionales el domingo 7 de marzo con un solo partido de alcance nacional, el Movimiento al Socialismo (MAS), compitiendo con oposiciones de específicos alcances territoriales, y sin vínculos orgánicos entre las mismas como es el caso de Creemos de Luis Fernando Camacho, gobernador electo por Santa Cruz; Somos Pueblo de Ivan Arias, alcalde electo de La Paz; y Súmate de Manfred Reyes Villa, alcalde electo de Cochabamba, todos ellos vinculados a las acciones conspiratorias que obligaron a la renuncia del presidente Morales y el vicepresidente García Linera el 10 de noviembre de 2019.

El apresamiento de Añez podría dar lugar a un intento de articulación entre estas fuerzas dispersas que con sus victorias logran equilibrar en alguna medida la balanza después de que el MAS con el binomio Luis Arce-David Choquehuanca se hiciera de un triunfo con el 55 por ciento de los votos en las presidenciales del 18 de octubre del pasado año, resultado que acabó con un gobierno en el que campeó la persecución política, la criminalización de militantes y dirigentes sindicales, la extorsión judicial, y la corrupción institucionalizada.

 El antecedente más oscuro del gobierno de Añez es la muerte de treinta y ocho personas producidas en las localidades de Senkata, El Pedregal y Sacaba-Huayllani, donde efectivos militares actuaron respaldados por el Decreto Supremo 4078 firmado  por la Presidenta y sus ministros, que exime a los uniformados de responsabilidades penales.

El gobierno de Jeanine se fue deteriorando conforme avanzaban los meses en 2020, producto de su errónea decisión de ser candidata para las elecciones presidenciales y su obsesivo matonaje violando derechos humanos a diestra y siniestra. Es por ello que se fue apagando la confianza dispensada al gobierno de facto por la propia OEA y el Departamento de Estado norteamericano.

Los ex ministros de Gobierno, Arturo Murillo, y de Defensa, Fernando López, abandonaron el país antes de que el nuevo gobierno electo fuera posesionado el pasado 8 de noviembre. Era obvio preveer que en algún momento estas acciones judiciales se materializarían, momento para el cuál huyeron hacia adelante con destino final en los Estados Unidos, cuando todo indicaba que el apoyo del gobierno de Trump al gobierno de facto boliviano había terminado.  

Como bien apunta el periodista Freddy Morales, corresponsal de Telesur en La Paz (twitter), a Jeanine Añez no se la eligió en la Asamblea Legislativa Plurinancional, ya que fue en instalaciones de la Universidad Católica Boliviana en la que a través de reuniones el 11 y el 12 de noviembre de 2019, los organizadores de la caída de Evo, comunicaron que “con ustedes o sin ustedes tenemos nuestro plan B”, frase pronunciada por el empresario Samuel Doria Medina, posterior candidato a la vicepresidencia de Jeanine Añez.

Fue Susana Rivero, en ese momento presidenta en ejercicio de la Cámara de Diputados quién refirió estos hechos al diario La Razón de La Paz, recién la semana pasada, y que junto a Adriana Salvatierra, presidenta del Senado, participaron de dichas reuniones cuando ya todo estaba diagramado con la violación de los artículos 169 y 170 de la Constitución y el Reglamento del Senado, induciendo al Tribunal Constitucional a la fabricación de un comunicado --sin valor jurídico vinculante-- para habilitar la ascensión de Añez.

Ha circulado de manera profusa la fotografía en la que Añez es posesionada en una irregular sesión del Senado, en la que no hubo quorum reglamentario, con la imposición de la banda presidencial a cargo del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Williams Kalimán, quién le había pedido setenta y dos horas antes la renuncia a Evo Morales.

Los golpistas Quiroga, Mesa, Doria Medina, Camacho y Ortíz, propiciadores y participantes de las reuniones en la Universidad Católica junto con los embajadores de la Unión Europea, del Brasil y un representante de la Iglesia se aferran a la cantaleta de que hubo fraude y no golpe cuando es perfectamente verificable que en los once meses del gobierno de facto, tal acusación no ha podido ser demostrada, razón por la que las autoridades de los tribunales electorales departamentales están siendo sobreseídas como lo informara el sábado 12 el ministro de Justicia, Iván Lima.

Los alaridos de persecución política y regreso de la “dictadura” han comenzado a retumbar en los salones de la política tradicional boliviana, cuando ha concluido el cómputo de las elecciones subnacionales con segundas vueltas a celebrarse en abril en La Paz, Chuquisaca Tarija y Pando, producto de resultados para gobernaciones que según la ley electoral exigen 40 por ciento de los votos y diferencia de 10 sobre el segundo para acceder al triunfo de manera directa.

Se han expedido ordenes de detención para los ex jefes militares del Alto Mando que facilitaron la caída de Evo --ya fue aprehendido el Contra Almirante, Flavio Arce, Jefe de Estado Mayor del Comando General--, lo mismo que para el ex Comandante de la Policía, Gral. Yuri Calderon y para los ex ministros Arturo Murillo, Fernando López y el recientemente huído, ex titular de la cartera de la Presidencia, Yerko Nuñez, quién habría sido alertado sobre su inminente captura y encontró  la manera de ponerse a buen recaudo. También se detuvo al jefe de la Unión Juvenil Cochala, Yassir Molina, una agrupación civil de choque que actuó en modo paramilitar durante los veintiún días de crisis en el país, que terminaron con la presidencia de Evo Morales y continuó sembrado el terror en la populosa Zona Sur de la ciudad de Cochabamba.

La Fiscalía General del Estado acusa a Jeanine Añez de haber presionado a los presidentes del Senado, Adriana Salvatierra y de Diputados, Victor Borda, quién se vió obligado a renunciar porque tenían amenazada a su familia en la ciudad de Potosí, de donde es oriundo. Para agregarle confusión al escenario, se ha informado ampliamente que en un momento definitorio, Evo Morales consideró que toda la línea sucesoria debía renunciar para que “ellos se quedaran con su golpe” y asumieran la conducción del país desprovistos de legalidad y legitimidad.

Bolivia vive una crisis de Estado que se inició con la habilitación de Evo Morales como candidato a la presidencia a través de una decisión del Tribunal Constitucional en noviembre de 2017, a título de que su candidatura estaba basada en un derecho humano, desconociendo el resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016 en el que ganó el No a una nueva repostulación, decisión que activó la ira de los votantes que con un 51 por ciento ganaron a quienes se pronunciaron porque Evo terciara nuevamente en elecciones nacionales. A partir de ese momento, la polarización se ha ido manifestando progresivamente y se reactiva con el apresamiento de Jeanine Añez que a sabiendas de que no le correspondía, se arriesgó a asumir una responsabilidad sin el sustento jurídico constitucional que ha dado lugar a una detención con ribetes cinematográficos y de la que se espera, sea administrada en el marco del debido proceso y las garantías a las que tiene derecho como ciudadana.


Originalmente publicado en Noticias de América Latina y el Caribe (NODAL) el 15 de marzo.

 

Escapistas

 

Se abre un nuevo capítulo de la política y la gestión pública con unas elecciones subnacionales en las que al Movimiento al Socialismo (MAS) no le ha ido bien, primero por el traumático antievismo manifestado en las urnas que padece la Bolivia conservadora-neoliberal, segundo, por la caótica e inorgánica manera en que el único partido con alcance nacional definió candidaturas, varias de ellas equivocadas vistos los resultados, y tercero por inexistentes estrategias de campaña de varios de sus principales actores, muchos de ellos casi seguros de obtener triunfos antes de salir a pelear en la cancha.

En ese contexto, esos histéricos opinadores autoproclamados demócratas, así, a secas, tienen que estar contentos porque sus referentes golpistas (noviembre, 2019), han obtenidos triunfos significativos que buscarán blindajes desde el poder ante procesos judiciales por haber tentado y convencido a oficiales militares y policías de perforar el orden constitucional entre motines e indebidos pedidos de renuncia al Presidente del Estado, acusado entonces de montar un fraude hasta ahora no demostrado, ni siquiera con la ventaja de controlar el país los once meses que tuvo el principal persecutor del masismo, Arturo Murillo, para alentar una investigación por anverso y reverso, y de esa manera encontrar las pruebas que justificaran procesos penales contra los presuntos delincuentes electorales.

De persecutor político, Arturo Murillo pasó al oficio de escapista que consiste en crear problemas y a continuación huír de ellos, en este caso, antes de que la exasperante lentitud de nuestro sistema judicial encontrara los cargos para acusarlo por los desmanes cometidos y auspiciados en su autoritario ejercicio como Ministro de Gobierno. Seguramente para uno de esos opinadores, digamos que el más histérico por su vocación para el agravio y por el padecimiento de alucinaciones con el presidente Arce,  Murillo, creación política de Doria Medina, debe ser otro “demócrata” como él, lo mismo que otros persecutores mediáticos, también auspiciados por Samuel, el gran perdedor de la historia electoral del país forever in the life.

En el mismo club de escapismo hay que contemplar al Gral. Sergio Orellana, ese que en su calidad de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas flanqueado por varios de sus camaradas, se dirigió en traje de combate a la Asamblea Legislativa Plurinacional para arrancarle a Eva Copa la aprobación de ascensos. Eran momentos en que se podían encontrar tanquetas circulando por las calles de nuestras ciudades, para garantizarnos que no nos enfermaríamos de coronavirus, si se considera cuan efectiva puede ser una metralleta en el  combate contra una pandemia. No le fue bien a Orellana que tuvo que volver sobre sus pasos y con el rabo entre las piernas. Alguien ya ha debido informarle que lo único que quedaba de institucionalidad democrática en ese breve tiempo de botas y charreteras, eran las Cámaras de Senadores y Diputados, escenario del que rebotó olímpicamente hasta llegar, dicen que a Colombia, luego de imitar el escapismo de Murillo, seguramente agobiado por sus responsabilidades.

 Es probable que Orellana sufra pesadillas con Senkata, Sacaba y El Pedregal, pero sobre todo sueñe con el Decreto Supremo 4078 firmado por la presidenta de facto, Jeanine Añez y sus ministros que en su artículo 3 dice:  “El personal de las FF.AA., que participe en los operativos para el restablecimiento del orden interno y estabilidad pública estará exento de responsabilidad penal cuando en cumplimiento de sus funciones constitucionales, actúen en legítima defensa o estado de necesidad, en observancia de los principios de legalidad, absoluta necesidad y proporcionalidad, de conformidad con el Art. 11 y 12 del Cód. Penal. Ley 1760 y el Código de Procedimiento Penal.”

El que no juega al escapismo y es capaz de ganar una elección con más del 50% de los votos es el candidato de Creemos a la gobernación de Santa Cruz, que lo de macho lo lleva hasta en el apellido, el cual honra sin un ápice de remordimientos, cuando junto con su papá acudieron a gestionar el golpe con policías y militares, tal como  lo cuenta hinchado de orgullo en un video hiperviralizado en las redes, convencido de ser la reencarnación del Cristo Redentor de la Monseñor.

En esta apertura de un nuevo episodio en nuestra literaria vida política, algunos legisladores del MAS, sin orientación sobre competencias, piden las renuncias los ministros de Gobierno y de Justicia por haber permitido la huída del ex Comandante Orellana, como si a estos dignatarios de Estado les correspondiera actuar en esta materia y para que más temprano que tarde vuelva a acusarse al partido de gobierno de persecución política como en los peores momentos del último gobierno de Evo Morales, mientras el Ministerio Público duerme el sueño de los justos.



Originalmente publicada en la columna Contragolpe del diario La Razón de La Paz el 13 de marzo.

"Al MAS no le ha ido bien ni en términos numéricos, ni en términos cualitativos"

 

Entrevista a Julio Peñaloza Bretel, periodista boliviano

Por Nicolás Retamar, de la redacción de NODAL

Bolivia celebró el domingo 7 de marzo las elecciones departamentales, regionales y municipales, siendo la segunda elección en pandemia y la primera desde el regreso de la democracia que devolvió a la presidencia al MAS en la figura de Luis Arce y David Choquehuanca.

Pese al lento avance del escrutinio final, ya hay algunos resultados importantes que permiten pensar el nuevo escenario político que se vislumbra en Bolivia. NODAL dialogó con el periodista Julio Peñaloza Bretel, quien analizó los resultados parciales y el impacto del nuevo panorama que se avecina para el gobierno de Luis Arce.

¿Qué lectura hace de las elecciones subnacionales y su importancia?

Considerando que este es un país tan diverso que tiene Cordillera de los Andes, montañas, valles templados hacia el medio de su geografía, llanos, trópicos y Amazonía, esta diversidad hace que la elección sea muy importante en la medida en que las nueve gobernaciones y los 340 municipios por los que se ha votado el domingo 7 de marzo revisten una trascendencia grande dado que son las expresiones institucionales de la democracia más cercanas al ciudadano. El municipio es el que resuelve tu problema de alumbrado público, buena provisión de agua potable, recojo de basura, mejoramiento de tus calles y más. Esta elección es importantísima también por el hecho de que, haciendo una valoración de lo que han sido las distintas gestiones de gobernaciones y alcaldías de las ciudades principales, han habido muchos problemas, mucha corrupción y mucha ineficiencia. Por ejemplo, la alcaldía de Cochabamba a cargo de José María Leyes llevó adelante una serie de acciones vinculadas a hechos irregulares como la adquisición de mochilas para estudiantes de la educación pública que consistieron en un negociado y sobreprecio escandaloso que prácticamente acabaron con su carrera política. La importancia de las elecciones pasa por la renovación de figuras y esperamos que por mejor calidad de gestión tanto a nivel gobernación como a nivel alcaldía.

¿Qué análisis hace del desempeño del Movimiento Al Socialismo en las elecciones departamentales, regionales y municipales?

El Movimiento Al Socialismo (MAS) en términos territoriales va a ganar la mayor cantidad de alcaldías en el país. En este momento detenta 247 de 340 alcaldías. Sin embargo nos circunscribiremos a nueve gobernaciones más nueve capitales de departamentos para las alcaldías y una ciudad especial como El Alto para realizar un  análisis cualitativo de esos 19 gobiernos dado que son los de mayor gravitación en el funcionamiento de la institucionalidad democrática del país. Al MAS no le ha ido bien en este sentido porque va a perder la mayor cantidad de alcaldías de capitales de departamento, aunque probablemente va a ganar la de Sucre pero todavía no está definido porque hay que repetir votación en tres mesas. En el resto de las nueve capitales hay distintas expresiones opositores que son muy regionales. No hay un mismo partido como el MAS que se haya presentado en todas las ciudades capitales. Sí Comunidad Ciudadana de Carlos Mesa, pero le ha ido muy mal y sus porcentajes están entre el cuatro y el cinco por ciento. Por lo tanto no tienen ninguna incidencia ni en las alcaldías ni en las gobernaciones.

Sin embargo, tenemos expresiones regionales muy fuertes como Luis Fernando Camacho -gobernador de Santa Cruz-, Manfred Reyes Villa -alcalde de Cochabamba-, Iván Arias -alcalde de La Paz-, Johnny Torres -alcalde de Tarija- y dos personajes emergentes como Unzueta y Cámara, gobernador y alcalde de Beni respectivamente. Estas son expresiones inconexas de unas oposiciones porque en Bolivia no hay una oposición, hay varias oposiciones y esto va a tener incidencias en sus gobiernos locales y está por verse si se va a traducir en una articulación para intentar generar una fuerza política que le haga frente al MAS de cara a las elecciones para las que faltan muchísimo todavía.

El desempeño del MAS en términos generales ha sido negativo, se han tomado decisiones en cuanto a candidaturas un poco equivocadas y también se han encarado defectuosamente las estrategias de campaña considerando fundamentalmente que el principal problema del MAS está en la figura de Evo Morales rechazada por clases medias urbanas de las ciudades que ven en él al prorrogista que quiso eternizarse en el poder. Por lo tanto, en la ciudad de La Paz, que es la sede del gobierno del país y la capital política de Bolivia, ha ganado el exministro de obras públicas del gobierno de facto de Jeanine Áñez Iván Arias con casi 48% por encima de uno que era mejor candidato que él como César Dockweiler, quien revolucionó el transporte público en La Paz con las distintas líneas de teleféricos que supo construir y ha quedado con un 36%. Entonces al MAS no le ha ido bien producto de tres causales: el “antievismo” de las clases medias conservadoras y con predilección por lo neoliberal en las ciudades, malas estrategias de campaña y malas decisiones en cuanto a la elección de los perfiles de los candidatos.

¿Cuál es el papel que jugará la oposición teniendo en cuenta algunas victorias como la de Luis Fernando Camacho y Manfred Reyes Villa y algunas derrotas como la de Jeanine Áñez y Marco Pumari?

En cuanto a los ganadores, si consideramos que en el llamado eje troncal que conforman los departamentos más grandes y poblados del país que son La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, tenemos un alcalde en La Paz que fue ministro de Obras Públicas de Jeanine Áñez como Iván Arias y un alcalde en Cochabamba que es Manfred Reyes Villa, un hombre de derecha que en su momento fue socio de Gonzalo Sánchez de Losada, formó parte de lo que fue la democracia pactada y es el último dinosaurio de la política boliviana con capacidad de regresar al poder a través del voto porque la gente de Cochabamba le ha confiado la alcaldía con más del 50% de los votos, cosa que es abrumadora frente a poco más del 20% del candidato del MAS Nelson Cox, quien prácticamente quedó aplastado en términos numéricos en la elección. En Santa Cruz tenemos a Luis Fernando Camacho, a quien siempre denomino el “macho alfa” del golpe del 10 de noviembre de 2019, que tiene una visión federalista de las cosas y tiene una incidencia estrictamente regional en su departamento que es el más grande del país, el que genera economía y donde están los grandes productores ganaderos y agroexportadores. Camacho va a ser el opositor más recalcitrante del gobierno de Arce Catacora. Esos son los ganadores indiscutibles. Podría sumar a Eva Copa aunque viene del riñón del MAS, que es la principal equivocación que ha cometido el Movimiento Al Socialismo en este proceso eleccionario. Eligió a Zacarías Maquera en vez de elegir a Eva Copa que, al no haber sido elegida candidata del MAS, se fue para otra tienda política también de perfil Aymara que es “Jallalla La Paz” de Felipe “El Malku” Quispe, que recientemente ha fallecido y cuya candidatura a la gobernación la ha asumido su hijo Santos. Eva Copa es la ganadora más rotunda de estas elecciones municipales con el 67% frente a un 22% del candidato del MAS, pero ella no es parte del proyecto político antipopulista, como le llamaría la derecha boliviana a todo lo que signifique Evo Morales y sus desprendimientos o conexiones voluntarias e involuntarias. Este ha sido el principal error del MAS. Eva Copa será una especie de híbrido entre opositora y no opositora porque va a tener mayor capacidad de negociación de ciertos temas con el gobierno central de Luis Arce Catacora, cosa que le va a ser más dificultoso tanto a Arias en La Paz, a Manfred Reyes Villa en Cochabamba y a Luis Fernando Camacho en Santa Cruz.

¿De qué manera pueden incidir en la gestión del presidente Luis Arce los resultados de las gobernaciones que pasan a segunda vuelta?

Es muy probable que tampoco le vaya bien al MAS porque van a sumarse todos los “antievo” para evitar que el MAS gane esas gobernaciones. Si el MAS llega a sumar las gobernaciones de Cochabamba que ya está asegurada, la de Oruro y probablemente la de La Paz, va a tener de nueve gobernaciones el control de tres y de 10 municipios el control de solamente uno. Al MAS no le ha ido bien ni en términos numéricos ni en términos cualitativos, entonces aquí tenemos un voto cruzado porque mientras el MAS gana la elección presidencial de 2020 con el 55.10% de los votos, en las elecciones subnacionales pierde en las principales ciudades y gobernaciones que estarán a cargo de distintas oposiciones regionales, que tienen incidencia solamente en sus departamentos y es muy importante repetirlo. Los candidatos afines al MAS, los candidatos ganadores del MAS y los opositores al MAS van a tener que sentarse a la mesa de negociaciones para concertar una serie de temas con el gobierno central cuando sea inevitable. Por ejemplo, en la pandemia hay competencias nacionales y competencias sub-nacionales tanto en gobernaciones como en alcaldías que hay que compatibilizar para seguir luchando contra el coronavirus y fundamentalmente para hacer exitoso todo el programa de vacunación entre el más de marzo hasta septiembre donde debiera estar vacunada la mayor parte de la población boliviana.

Tendremos un escenario muy plural con golpistas legitimados con el voto y con gente que emerge como nuevas expresiones como Unzueta y Cámara, los candidatos del Beni – el segundo departamento más grande del país- que no son ni del MAS ni de la oposición tradicional. Ambos están vinculados al ” Movimiento Tercer Sistema”, el partido de Félix Patzi, gobernador saliente de La Paz que es Aymara y que ha tenido capacidad para hacer presencia en el oriente del país, que en términos culturales, geográficos y climáticos, es una Bolivia completamente distinta a la que pertenece Patzi. Un último punto que hay que subrayar, que siempre me parece importante, es que el gobernador de La Paz otra vez será un Aymara y los tres principales candidatos han sido Aymaras: Franklin Flores del MAS, Santos Quispe, hijo del Malku, por Jallalla La Paz, que seguramente van a dirimir la posibilidad de acceder a la gobernación a través de una segunda vuelta, y un tercero que es un indígena de derecha que se llama Rafael Quispe y que estuvo vinculado en el viceministerio de Descolonización en el gobierno de facto de Jeanine Áñez. Ya en el departamento de La Paz lo Aymara, lo indígena originario campesino, como se lo llama en nuestra nueva Constitución aprobada a través de referéndum por el pueblo boliviano en 2009, es esencialmente indígena Aymara y eso es muy significativo porque hasta los blancoides y mestizos de la ciudad están votando por candidatos aymaras porque las mejores opciones para gobernar La Paz son precisamente las que ponen sobre la mesa a estos candidatos. Sin embargo, la ciudad de La Paz es una cosa y el departamento de La Paz es otra cosa más grande y más compleja. Por eso tenemos que el alcalde de La Paz es de la derecha vinculado al gobierno de facto de Áñez y el gobernador de La Paz viene del mundo popular e indígena, ya sea Franklin Flores o Santos Quispe, uno del MAS y otro de Jallalla La Paz.


Originalmente publicada en Noticias de América Latina y el Caribe (NODAL) el 11 de marzo

lunes, 8 de marzo de 2021

Eva son dos

 

El 19 de diciembre de 2020 me referí en esta misma columna al coraje demostrado por Eva Copa para preservar el único bastión institucional democrático con el que contaba el país, luego de que Jeanine Añez entrara por la ventana a la presidencia del Estado, acción inconstitucional persistentemente defendida por la estructura mediática urbana de la derecha boliviana.

Vislumbré en la ex presidenta del Senado el convencimento por una causa que en realidad había consistido en cierto instinto político y no en la defensa de unas convicciones ideológicas y partidarias, y por ello, cuando destaqué su comportamiento al haber desafiado al ministro Murillo, luego impidiendo la concreción de un crédito con el FMI y rechazando la presión militar para que el Senado procediera a aprobar la lista de ascensos en las Fuerzas Armadas, me estaba refiriendo a una Eva  enfrentada a un gobierno que hacía aguas debido al craso error que significó convertir en candidata  a la presidenta transitoria, y la comunidad internacional, incluídos los Estados Unidos de Donald Trump, concluyeron que entre el autoritarismo, la persecución política, la ineptitud y la corrupción sólo faltaba que el demonio llegara para escoger.

Eva Copa no había sido lo corajuda y consecuente que nos figurábamos quiénes advertimos esos gestos caracterizados por la valentía y el espíritu de lucha, y digo esto porque la presidenta del Senado que en primera instancia encontró su oficina ocupada por “mediadores” diplomáticos y de la iglesia católica, fue colaborada por algunos de sus colegas, senadores y diputados, que se convirtieron en soplones de los golpistas en la primera etapa del gobierno de facto. En alguna oportunidad Arturo Murillo, entre su repertorio de desfachateces, se mandó la siguiente arfirmación: “Parece que Eva está enamorada de mí”.  Es obvio que tal cosa es producto del ego mal esculpido del ex Ministro, pero lo que se sabe es que cuando fueron colegas en el Senado, y no existían atisbos de un golpe de Estado, Copa y Murillo se reunían en plan muy amistoso, risotadas de por medio.

La llegada del activista de derechos humanos de Argentina, Juan Grabois, que junto con una comitiva de observadores arribó al país diecinueve días después del golpe, fue inicialmente respaldada por Eva Copa en su condición de presidenta del Senado. Una vez arribados al país, luego de ser amedrentados y amenazados en el aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra, la ahora candidata a Alcaldesa por la agrupación Jallalla en la ciudad de El Alto, decidió no abrirle la puerta a Grabois y a sus acompañantes, dejándolos librados a su suerte. La brillante conclusión de un editorial sobre este grupo de activistas es que “hay un desagradable complejo de superioridad de la izquierda argentina” (El fallido informe de Juan Grabois, Página Siete, 9 de diciembre de 2019), pero  lo cierto es que estos supuestos agrandados que llegaron desde Buenos Aires, fueron de los primeros en empezar a preguntar que había sucedido en Sacaba y en Senkata.

Evo Morales llamaba a diferentes celulares desde México y Argentina pidiendo hablar con Eva Copa, quién en principio aceptaba las comunicaciones hasta que en determinado momento habría decidido no contestar más y de esta manera el nexo entre el refugiado ex presidente y la  titular del Senado fue interrumpido hasta el día en que el escenario político nacional fue revertido por el triunfo del MAS en las elecciones del 18 de octubre. Cuando la incomunicación ya era un hecho sostenido, los efectivos de la seguridad policial de Eva fueron sustituídos con el propósito de impedirles el paso a quienes mantenían línea directa con México y Buenos Aires. Se trataba de cortar relaciones con todo lo que quedaba de masismo operativo en la Asamblea Legislativa.

Tenemos entonces una Eva real y una Eva mediática. La real dice que se acomodó lo mejor que pudo cuando Jeanine iniciaba su presidencia. La mediática, a la que me referí hace dos meses, era la valiente contestataria que con un par de gestos logró posicionarse en el escenario alteño, según las cuestionadas encuestas, como la mejor opción del MAS para llegar al municipio en las elecciones del 7 de marzo. No sabemos si por errónea evaluación política, por legítima indignación o por las dos cosas, Evo Morales y quienes decidieron las candidaturas, la sacaron del ruedo. Según la información de esos mismos estudios de opinión, la señora Copa no ganará: Arrasará. Y si el partido azul logra un concejal en la nueva composición edil alteña, será mucho. Hay quienes piensan que el Concejo íntegro quedará en manos de Jallalla, el partido del recientemente fallecido Mallku, Felipe Quispe, tardío maestro de Eva en las últimas horas de su vida .

Alteños y alteñas están convencidos que Eva Copa es una heroína. De lo que no hay duda es de su notable cintura política para acomodarse a cada circunstancia. ¿Cuál es la verdadera Eva?



Originalmente publicado en la columna Contragolpe del diario La Razón, el 27 de febrero 

El dilema de Bolivia: ¿Fraude o golpe?

 

De regreso a la normalidad democrática hace ya más de cien días,  y con el rebrote de la pandemia, el gobierno del presidente Luis Arce Catacora encara la emergencia sanitaria con medidas prácticas de adquisición de pruebas antígeno nasales y vacunas que han comenzado a llegar a Bolivia, con el objetivo inicial de proteger a médicos y personal con responsabilidades en la salud pública y privada.

En medio de la segunda ola de la Covid-19, y con la prioridad de atender la salud junto con la reactivación económica a través de la búsqueda del fortalecimiento del mercado interno, en el país continúan instaladas las llamadas narrativas del fraude por el que fue derrocado Evo Morales el 10 de noviembre de 2019, y del Golpe de Estado con el que Jeanine Añez se instaló inconstitucionalmente en el poder dos días después.

El informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) y las pesquisas realizadas a través de las fiscalías departamentales han dado lugar a concluír que no existen pruebas suficientes que puedan convertirse en materia justiciable para enjuiciar a los presuntos autores del supuesto fraude, en este caso, al propio ex presidente Morales, a su ex vicepresidente Alvaro García Linera, a algunos de quienes fueran sus ministros de mayor confianza, y a las autoridades nacionales y regionales del Tribunal Supremo Electoral.

En esta evolución de los acontecimientos, vocales electorales de Santa Cruz, Beni y La Paz fueron liberados de detenciones preventivas y domiciliarias al haberse establecido la falta de evidencias que puedan demostrar de manera concreta y precisa en qué habría consistido el fraude que se convirtió en el detonante para la caída de Evo a partir de una concertación civil, militar y policial, caracterizada por movilizaciones callejeras y motines con los que se consumó la desobediencia de las fuerzas del orden y de la seguridad nacional que aceleraron la salida del entonces presidente del territorio nacional con una “sugerencia” de renuncia planteada por Williams Kalimán, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, quién cuarenta y ocho horas después imponía la banda presidencial a Añez en una irregular sesión del Senado instalada sin el quorum reglamentario.

Las cabezas de la oposición al nuevo gobierno del MAS, insisten, sin embargo, en que se forzó la renuncia de Evo debido a un fraude de grandes proporciones –“monumental” le llama el derrotado candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa--, lo que justificaría la defenestración que en las próximas semanas puede convertirse en un juicio de responsabilidades contra la ex presidenta y ex candidata presidencial, y ahora candidata a gobernadora del departamento del Beni, por haber usurpado funciones violando los artículos 169 y 170 de la Constitución Política y el Reglamento del Senado, al haberse vulnerado la sucesión constitucional en la que no se encuentra consignada la segunda vicepresidencia de la Cámara Alta que ejercía Añez, debido a que la norma indica que la misma contempla al Presidente, al Vicepresidente, y a los presidentes de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados, figura legal que los medios de comunicación afines a los sectores opositores al movimiento popular boliviano, se han encargado de invisibilizar, dada la contundencia de su objetividad.

El Tribunal Constitucional boliviano emitió un comunicado sin legalidad ni carácter vinculante, como lo manifestara el Magistrado Petronilo Flores en febrero de 2020 en su comparecencia ante la Comisión de Justicia Plural de la Cámara de Diputados:   "Es un comunicado que no tiene ninguna relevancia jurídica. El Código Procesal Constitucional solamente reconoce como vinculantes las sentencias constitucionales plurinacionales, las declaraciones constitucionales y los autos constitucionales. Ese comunicado, señora presidenta (de la Comisión), a la pregunta, no es vinculante.”El mismo Magistrado Flores enfatiza que el comunicado que viabilizó  la asunción de Añez a la presidencia del Estado Plurinacional, “no avala en concreto ningún nombre y carece de relevancia jurídica.”

En la batalla mediática por imponer “narrativas”, los opositores ahora enfrascados en campañas para las elecciones de Gobernadores y Alcaldes a celebrarse el 7 de marzo, no darán su brazo a torcer y seguirán sosteniendo que en Bolivia hubo un fraude encabezado por Evo Morales aunque no puedan demostrarlo fáctica y y jurídicamente, mientras que las organizaciones sociales reafirmarán su convencimiento de que no sólo hubo golpe de Estado, sino que a continuación se instaló un régimen de facto que hizo de la persecución política, el principal instrumento de criminalización de dirigentes sindicales, militantes del Movimiento al Socialismo (MAS) y ciudadanos afines al llamado Proceso de Cambio que gobernó el país entre 2006 y 2019.

Los indicios son claros en sentido de que si bien es posible que Evo Morales no hubiera ganado las elecciones anuladas de 2019 por la diferencia necesaria para consolidar el triunfo en primera vuelta, ya casi no quedan dudas que aunque fuera por una menor diferencia, las ganó contra el mismo candidato, Carlos Mesa, que un año después sería nuevamente derrotado por el sucesor de Evo en la candidatura presidencial, Luis Arce Catacora, esta vez por un abrumador 55. por ciento contra un 28, lo que le permitió una indiscutible victoria en primera vuelta.  

El antecedente complementario del carácter autoritario del gobierno de Añez dice que su gobierno consideró la posibilidad de cerrar la Asamblea Legislativa Plurinacional, versión no confirmada, recinto institucional en el que con los dos tercios mayoritarios en ambas cámaras, el Movimiento al Socialismo (MAS) frenó una serie de intentos gubernamentales de imposición en  materia de contratación de deuda externa y hasta la lista de ascensos a generales del Ejército que se dirigieron en uniformes de combate hacia el edificio congresal a objeto de arrancar la aprobación de los mismos con intimidaciones que caracterizaron el combate a la pandemia con una exhibición de fuerza con efectivos uniformados en las calles de las ciudades durante los once meses que se mantuvo el régimen de facto en Bolivia.   




Originalmente publicado en Noticias para América Latina y el Caribe (NODAL), Buenos Aires, Argentina el 20 de febrero

La batalla de las narrativas

 

“Rashomon” de Akira Kurosawa (Japón, 1950) rompe moldes de la  narrativa cinematográfica porque presenta tres versiones distintas –tres finales a elegir por el espectador—de una violación y de un asesinato. La película tiene un soporte de guión tan extraordinariamente sólido, que cualquiera de las tres podría asumirse como un final verosimil.  No es el caso de la política boliviana en la que domina la tosquedad de unos operadores político mediáticos que para despercudir sus conciencias, machacan con versiones que buscan rebatir la verdad de lo sucedido el 10 de noviembre de 2019.

En esa carrera por buscar la expiación de sus pecados, quienes se aferraban al justificativo del fraude para sacar a Evo Morales del gobierno, la OEA y las investigaciones del Ministerio Público en organismos electorales departamentales, no han permitido una versión con las debidas pruebas que nos informen que el fraude que se habría perpetrado en las elecciones del 20 de octubre, le permitió a Evo Morales aparecer con dos, tres o más puntos de los debidos sobre el segundo, Carlos Mesa. No hay nada de eso, a quince meses de los acontecimientos desatados por las precipitadas y tendenciosas declaraciones del jefe de la misión de observadores del organismo interamericano, Manuel Gonzáles, que se refirió a un sospechoso cambio de tendencia en los números de la votación, en el momento en que los vocales del Tribunal Supremo Electoral decidieron suspender el conteo rápido no oficial, que derivó en el asalto a las sedes de tribunales departamentales, varios de ellos incendiados, a partir de la instigación del propio Mesa, que nunca admitirá, ya lo sabíamos, que en esa elección perdió, probablemente no por la diferencia necesaria para evitar la segunda vuelta, pero así de claro y terminante: perdió.

No se trata entonces de oponer las narrativas del fraude y del golpe. Se trata de aceptar la verdad histórica a partir de hechos concretos y objetivables, y si hay algo que los viabilizadores del gobierno de transición no podrán rebatir jamás, incluídos los chambones columnistas de la prensa que en ese momento se hizo golpista, es que la Constitución Política del Estado fue violada en sus artículos 169 y 170, lo mismo que el Reglamento de la Cámara de Senadores con la fabricación de un comunicado del Tribunal Constitucional que se pasó por el forro la Carta Magna. En suma, no se trata de narrativas, esto es, de versiones de acuerdo al color del cristal con que se mire, sino más bien de una serie de acontecimientos que del golpe de Estado nos llevan al gobierno de facto cuando se producen masacres como las de Senkata, Sacaba y El Pedregal, cuando se persigue, encarcela, criminaliza y extorsiona a ciudadanos afines de organizaciones sociales al MAS, cuando se decide utilizar la crisis sanitaria contra la pandemia para policializar y militarizar zonas urbanas y rurales a fin de cazar a “sediciosos”, “terroristas” y “narcotraficantes”.

El fraude no ha sido demostrado, aunque se hayan encontrado hechos irregulares propios de cualquier proceso eleccionario, subrayando, como corresponde, las torpezas irreparables cometidas por el Tribunal Supremo Electoral. Pero de lo que sí hay abundantes pruebas es de la suspensión del Estado de Derecho, producto de una sucesión ilegal, encabezada especialmente por el ministro de gobierno,  Arturo Murillo, que en lugar de buscar caminos de autentica pacificación, adoptó el matonaje político como sello gubernamental de la decorativa presidenta Añez, en su doble condición de presidenta y candidata,  razón por la cuál el edificio de la derecha se vino abajo en un abrir y cerrar de ojos con el propio Mesa afirmando que la habilitación de Jeanine para la carrera electoral, daba lugar a pensar que efectivamente se habría tratado de un golpe de Estado. Sería bueno para el dos veces derrotado candidato de Comunidad Ciudadana que lograra ponerse de acuerdo consigo mismo.

Las “narrativas” pertenecen a la esfera de la ficción literaria, no a la de la vida diaria de la gente, pero como se impone la tendencia de ponerles nombres pretendidamente sofisticados a las cosas en tiempos de posverdad, resurge la conocida tropa de agentes mediáticos en el propósito de marear la perdiz. No hay narrativa del fraude, ni fraude.  No hay narrativa del golpe, y sí un golpe de Estado comprobable que hizo de Bolivia, para decirlo condescendientemente, como lo afirmara The Economist, una democracia “híbrida”, con solamente la Asamblea Legislativa Plurinacional como bastión institucional de la resistencia popular que logró, con movilizaciones y bloqueos, la realización de nuevos comicios para el 18 de octubre de 2020.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe del diario La Razón, el 13 de febrero

El coleccionista de muñequitos

 Iván Arias Durán es candidato a Alcalde de La Paz por ningún partido político, y sí por la agrupación ciudadana Somos Pueblo de Rafael Quispe, sigla que le permite piso legal para habilitarse a las elecciones subnacionales del próximo 7 de marzo. Durante los catorce años en que Evo Morales gobernó el país, Arias se las rebuscó para convertirse en nostálgico opinador desde el viejo orden, utilizando cierto tipo de elementos didácticos en el afán de hacerse entendible y simpático. Por lo menos así lo creía él.

Digamos que Arias creyó subir al podio de la creatividad utilizando reproducciones a escala de los avengers, esos personajes del imperio del espectáculo cinematográfico, bajo cuyos disfraces podría encontrarse a más de un agente de la CIA, en el plan de ejecutar sus ejemplificaciones opositoras, provocando las risas complacientes de detractores recalcitrantes al MAS y de las otras, esas que se encargan de hacer notar cuándo un personaje público tiene una ilimitada capacidad para no temerle al rídiculo.

Lo que casi nadie sabe es que el ex Ministro de Obras Públicas del gobierno de facto presidido por Jeanine Añez es autor de “Emergencia e interpelación india”, documento reeditado por Félix Cárdenas, en su momento Viceministro de Descolonización, en el que  destaca las reflexiones hechas por Arias en 1989, a propósito de las realizaciones de los congresos de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y de la Central Obrera Boliviana (COB) cuando las organizaciones sociales “comenzaban a perderle miedo a la política”. Vaya sensibilidad y acercamiento que se le desconocía al “Negro”, como suele autonombrarse, que en su momento fuera cercano al dirigente campesino Genaro Flores y Secretario Privado de Victor Hugo Cárdenas, cuando este ejerció la vicepresidencia de la República en el primer gobierno de Sanchez de Lozada, para luego relacionarse con el gobierno de Banzer y Tuto Quiroga.

La traslación de Arias desde los escenarios del movimiento popular hacia los reductos de la partidocracia y el poder neoliberal, conformada por partidos del centro hacia la derecha, no sería un asunto del cuál ocuparse especialmente, si de conversos hablamos, pero el día en que en una entrevista nocturna concedida a la red televisiva Bolivisión, cuando ya estaba cantada su candidatura, preguntó “¿A quién pues hemos perseguido”?, quedó confirmado que se había tratado de una impostura debido a que la Resolución Defensorial DP/RD/NAL/2020 del 11 de diciembre de 2020, lo incluye, junto a su ex colega de la presidencia y antecesor en el cargo, Yerko Nuñez, y al ex gerente de Mi Teleférico, Andrei Bonadona, directamente vinculado a la gestión del Alcalde Luis Revilla, como autor “de persecución política, destinada a lograr la aprehensión (de Cesar Dockweiler, ahora su principal adversario en la carrera por la Alcaldía), desprestigiarlo y anularlo políticamente manifestando que fue víctima de las siguientes acciones: Amenazas a la integridad física. “Fabricación”de denuncias penales. Inicio de procesos penales. Vulneraciones al debido proceso. Uso de medios de comunicación para desprestigio. Hostigamiento al entorno familiar.”

 En la Resolución de la Defensoría del Pueblo pueden encontrarse testimonios sobre cómo Arias junto a su colega Nuñez, pretendieron buscar maneras de anular políticamente al que ahora, según encuestas, le lleva la delantera en las preferencias para alcanzar la silla municipal de La Paz, a través de la búsqueda de personeros de la mismísima empresa Mi Teleférico a quienes se presionó para intentar incriminar a su gerente fundacional de inexistentes hechos de corrupción, sedición y terrorismo.

¿Habrá que suponer que los vengadores de Hollywood llegarán a rescatar al “Negro” Arias, que había resultado ser uno más de los persecutores políticos del inconstitucional gobierno de transición del que formaba parte? ¿O estará en condiciones de afirmar mirando de frente a sus potenciales electores que la Resolución de la Defensoría no dice la verdad? ¿Seguirá teniendo la templanza y la frente altiva, este coleccionista de muñequitos, de pedirle al candidato Waldo Albarracín que deponga su candidatura por Comunidad Ciudadana para garantizar  la unidad del voto contra el MAS? Parece difícil, porque si de algo no se podrá acusar al ex Defensor del Pueblo y ex Rector de la UMSA, es de violador de los derechos humanos.

En estos treinta y nueve años de democracia (menos uno), ya se sabe con mínimos márgenes de error, quiénes persiguieron politicamente a quienes. Parece haber llegado el tiempo de desterrar definitivamente práctica tan destructiva repleta de atropellos e ilegalidades y que se pueda imponer la lógica del debido proceso y la correspondiente persecución judicial cuando se trata de combatir delitos. Como el caso de Iván Arias abundan muchísimos otros: Graciosos y políticamente correctos frente a micrófonos, caminando con puñales bajo el poncho en la vida real.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe del diario La Razón, el 30 de enero 




Jota Ere

 

Los reagrupamientos en el MAS – IPSP han dado lugar a un par de decisiones emergidas por unanimidad, una vez alcanzado el triunfo de Arce y Choquehuanca para acceder a la presidencia y la vicepresidencia del Estado: El entorno de Evo Morales no debe retornar al poder y  los que ya fueron ministros no podrán volver a serlo en el marco de una voluntad renovadora y de un pedido de cuentas para quienes habrían sido partícipes o autores de la erronea decisión de desoír la voluntad electoral del 21 de febrero de 2016 que por mayoría decidió no habilitar una nueva postulación a la presidencia de quién ya había ganado tres elecciones consecutivas.

Las medias verdades suelen ser más nocivas que las altisonantes mentiras y en ese sentido, el culpar a un grupo palaciego de lo que hizo o dejó de hacer Evo Morales y que condujo a un quebrantamiento de la constitucionalidad boliviana encabezado por Mesa-Camacho-Doria Medina-Quiroga, será atribuible a equivocadas decisiones unipersonales --Evo es el responsable de Evo y nadie más-- y no a supuestos calentamientos de cabeza ejercitados por sus cercanos, esos a los que se les llama llunkus en idioma quechua y han practicado con sistemático entusiasmo la zalamería para conveniencias personalísimas.

El entorno inmediato de Evo era muy peculiar en tanto estaba compuesto no por un coro polifónico, sino por un puñado de solistas, cada uno con estilo y orientaciones propias, fuera por intereses materiales concretos o por ámbitos de actuación especializada, y en ese marco, la figura de Juan Ramón Quintana destaca por encima del resto, debido a su cotidiana influencia en la construcción discursiva antiimperialista. Si comparamos las alocuciones de Evo con las de su equipo de colaboradores más cercano, la retórica anticolonial, contra la derecha neoliberal y contra todo lo que significara “Imperio” estaba provista por la influencia de este sociólogo y militar tempranamente retirado de las Fuerzas Armadas con grado de capitán, encargado de manejar asuntos estratégicos gubernamentales con especial influencia en el oriente y en la Amazonía bolivianas.

Quienes atribuyen a Jota Ere, como se le llamaba en los pasillos políticos de entonces, cualidades maléficas orientadas a la caza de reaccionarios de todos los matices, no saben, por ejemplo, que su manera de encarar y concebir las cosas era distinta y muchas veces contrapuesta a la de su colega de Gobierno, Carlos Romero, y que jamás se le pasaría por la cabeza escribir para un medio de comunicación que forma parte de lo que él mismo etiquetó como “Cártel de la mentira”, como sí lo hace otro de los componentes de ese entorno, el que fuera Procurador y Ministro de Justicia, Héctor Arce.

Quintana ha sido pues, un brazo fundamental del evismo, especialmente en períodos turbulentos cuando los cívicos y los prefectos, ahora gobernadores, conversaban fluidamente con la embajada de los Estados Unidos para desestabilizar a un gobierno que fue capaz de reproducir el poder en dos oportunidades consecutivas (2009 y 2014) y desde el que se instaló una hegemonía parlamentaria como nunca antes había sucedido en la historia republicana del país. Controversial por su manera frontal y virulenta de encarar a sus adversarios de circunstancia, se convirtió en el trofeo más afanosamente perseguido por el murillismo, objetivo imposibilitado por la obtención de asilo político en la embajada de México en La Paz. Se lo buscaba por sedición y terrorismo, con una endeble y poco seria base de sustentación como esa expresión que todavía debe retumbar en las cabezas más reacccionarias que mal gobernaron el país entre fines de 2019 y octubre de 2020, que decía que Bolivia se convertiría en un “Vietnam moderno” para resistir la arremetida golpista de la derecha en la que confluyeron militares, policías, la derecha partidaria y el fascismo cívico atrincherado en Santa Cruz de la Sierra.

Evo ha dejado de ser presidente hace catorce meses y por lo tanto el tan mentado entorno ha dejado de existir, aunque por supuesto, cada una de sus figuras mantiene vínculos por separado con el jefe del MAS-IPSP, considerando que el actual presidente del Estado Plurinacional, Luis Arce Catacora, no fue parte de ese entorno, en tanto su peso específico lo perfiló como maestro de Economía del líder cocalero, y la política económica funcionó a través de una combinación de tecnocracia e ideología que le permitió al país, indicadores competitivos en el espectro continental. Para el presidente Arce, está claro que la voz partidaria debe respetarse, y nadie del entorno evista forma parte de los ámbitos de influencia gubernamentales en la actualidad, situación que aconseja a Jota Ere, en primer lugar, continuar reinventandosé en el campo de la lucha contra el imperialismo y la antinación.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe del diario La Razón, el 16 de enero

 

sábado, 2 de enero de 2021

El cargo de Evo

 

¿Llegará el día en que Evo Morales asuma sin excusas que un apreciable número de seguidoras y seguidores suyos quedaron en estado de indefensión cuando instruyó la renuncia de quienes alcanzaban la sucesión constitucional (Senado y Diputados) “para que los golpistas se quedaran con su golpe”? Las señales dicen que no. Que el presidente vitalicio de las seis federaciones cocaleras del subtrópico cochabambino no quiere enterarse del desgraciado destino que tuvieron que soportar a partir de persecuciones políticas y extorsiones judiciales, entre otros argumentos, para defender su liderazgo histórico, mientras él disponía de muchas horas diarias para tuitear desde Buenos Aires.  Valiosas y valiosos cuadros del mejor momento del masismo en el gobierno ( 2006-2014) fueron abandonados a su suerte, soportando, hasta ahora, detenciones preventivas, detenciones domiciliaras, y peor todavía, desde la esfera interna, vetos partidarios.

En el contexto de las incongruencias masistas, se sabe, por ejemplo, de un ex viceministro que poco y nada aportó con su trabajo a la transformaciones del Estado en su área, que en su nueva calidad de asesor decidió apartar de su trabajo a un funcionario estatal por el sólo hecho de haber aparecido en una selfie junto a un individuo tildado de pitita, cuándo este sujeto había dado inequívocas señales de alineamiento.  Este ejemplo pinta de cuerpo entero cuánto de inórganico tiene el nuevamente partido de gobierno, en el que tantas veces se ha premiado el oportunismo y se ha castigado la lealtad incondicional y la responsabilidad funcionaria. En este contexto varias y varios masistas decidieron dejar la política o cuando menos, la militancia en el partido azul.

Dice Evo Morales que ahora queda claro quienes estaban en el MAS nada más que por cargos. ¿No será que en este caso se aplica lo de la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio? Porque hasta donde tenemos registrado, Evo se aferraba con uñas y dientes al cargo de Presidente, objetivo para el cuál  ocasionó el embarrancamiento del Tribunal Constitucional que el 28 de noviembre de 2017 lo habilitó como candidato presidencial, decisión con la que se perforó un referéndum en el que se impuso el No a una nueva reelección. Así que, si a Evo le ha dolido la partida de Eva en busca de su legítima aspiración en base a méritos propios, aceptando ser candidata a Alcaldesa de El Alto por otra tienda política, tendrá que aceptar que la ex presidenta del Senado, reducto desde el que defendió al MAS con su decisión de lucha contra el golpismo, no quiere una “pega”, sino más bien, ser electa por voluntad popular, aunque el  precio sea el de la expulsión por indisciplina partidaria.

En el MAS –único partido nacional del país-- se ha producido como nunca en la última década, una intensa y febril deliberación democrática para la determinación de candidaturas a gobernaciones y alcaldías, sin explícitas reglas de juego institucionales, con la influencia del caudillo y los criterios de las bases que se mezclan para en unos casos arribarse a decisiones concertadas y en otros, a rupturas inevitables. Es el caso del departamento de Santa Cruz en el que quien fuera Alcalde de Warnes, Mario Cronenbold, ha terminado inscrito como candidato a Gobernador, a quince días de haber proclamado y levantado en andas al presentador televisivo Pedro García con la presencia de Evo, pero que de militancia masista tiene nada y en su momento, desde la Red Uno, fue uno de los conductores televisivos encargado de las encerronas mediáticas contra dirigentes de organizaciones sociales y que conforme transcurrieron los años, fue migrando en materia de visión de país, lo que le permitió perfilarse como potencial candidato finalmente inscrito para Vicegobernador, no se sabe exactamente si por imposición del jefazo, influencia de algunos sectores, o la combinación de ambos factores.

Evo ha hecho y ha desecho en el MAS con el liderazgo y la legitimidad que le otorgaron sus tres aplastantes triunfos en las urnas, pero ese tiempo ha fenecido y ahora ejerce la conducción que las federaciones cocaleras del Chapare le otorgan, teniendo que aceptar, como jefe del MAS, otros liderazgos, como el de David Choquehuanca, respaldado por la legitimidad institucional de la Vicepresidencia del Estado, con participación e influencia en el Pacto de Unidad, ese acuerdo de organizaciones monolítico que la derecha no supo copiar en más de una década.

Evo debe estar persuadido que volverá a ser candidato a la presidencia en 2025. Van a suceder muchas cosas en los próximos cinco años y entre ellas se producirá un inevitable relevo generacional con la emergencia de nuevos andrónicos y otras evas. A estas alturas, a Evo le queda ejercer el cargo de jefe del MAS con magnanimidad, contribuyendo a perfilar su partido más allá de él mismo. Es lo que les toca a quienes aspiran trascender en el tiempo con su legado. 



Originalmente publicado en la columna Contragolpe del diario La Razón el sabado 02 de enero de 2021

 

Cesar Dockweiler: “Entre 2012 y 2019 construimos la red de teleféricos más extensa del mundo”

El régimen de facto de Bolivia, presidido por Jeanine Añez, pero fundamentalmente administrado por su ministro de Gobierno, Arturo Murillo, se lanzó a la caza de militantes, dirigentes sindicales, empresarios y profesionales que mantuvieran sintonía con el Movimiento al Socialismo (MAS) durante los once meses que gobernaron Bolivia. El caso del que fuera gerente de “Mi Teleférico”, Cesar Dockweiler, es una demostración de la manera obsesiva, inconsistente y atrabiliaria con la que obró el gobierno transitorio persiguiendo sin sustento a quienes formaron parte del proceso encabezado por Evo Morales desde 2006. En esta entrevista con NODAL Dockweiler explica su caso.

¿Por qué se fue de Bolivia luego de encabezar un proyecto tan grande como el del teleférico?

En Bolivia se empezó a implementar un modelo económico que dio grandes resultados como el crecimiento con récords en la región, que facilitó que el gobierno supiera encarar diferentes inversiones con el propósito de mejorar la calidad de vida de la población. En ese contexto, se presentaba el gran desafío de revolucionar el transporte y la movilidad urbana y fue así que el teleférico se hizo realidad, desde 2012 hasta 2019 habíamos construido la red de teleféricos más extensa del mundo, con récords de pasajeros transportados. En poco tiempo se convirtió en un referente internacional, uno de los proyectos más importantes en movilidad urbana que se han instalado en la última década a nivel mundial.

¿Y por ello decidieron perseguirlo?

Todo ocurre cuando en los acontecimientos de octubre y noviembre de 2019 se provoca un golpe de Estado a través de movimientos civiles y policiales, principalmente, quienes obligan al ex presidente Evo Morales a presentar su renuncia. Yo tomé en ese momento la decisión inmediata de no quedarme un solo segundo con un gobierno de facto, que dejaba advertir que se iba a provocar enfrentamientos entre bolivianos y que eso desataría violencia, razón por la que presenté mi renuncia. Como tenía 57 días acumulados de vacaciones de los que no había hecho uso, los solicite para salir a descansar después de siete años de un arduo trabajo. Lo extraño fue que, cuando estábamos de vacaciones con mi familia, nos enteramos que desde el gobierno golpista, me habían iniciado dos procesos penales con una celeridad infrecuente en la justicia boliviana, se había activado el Sello Azul de Interpol.

¿Es cierto que buscaban encarcelarlo por la producción de un video?

La instrucción política era “busquen lo que sea para iniciarle procesos penales a Dockweiler”. Ex trabajadores del teleférico me informaban que personeros de la Fiscalía buscaban y preguntaban sin encontrar nada en los procesos administrativos que revisaron. Husmearon debajo de las alfombras hasta que encontraron “El Laboratorio Audiovisual”, un proyecto en el marco del programa Cultura Teleferico, que buscaba conectarse con la población para lograr empoderamiento con respecto a este su sistema de transporte, destinado principalmente a los jóvenes, con actividades de danza, música, lectura, deportes y también habíamos incursionado en el área audiovisual. Enviaron a una asesora externa de la nueva administración, que, por su condición, está legalmente impedida de participar en un proceso de denuncia. Se trasladó al Laboratorio Audiovisual, se amenazó a los trabajadores que estaban allí, hizo decomisar una computadora –sin un procedimiento establecido con un juez– que tenía guardadas algunas imágenes que utilizaron para acusarme de uso indebido de bienes del Estado con el forzado pretexto de que se había elaborado un spot de campaña electoral, cuando en realidad se trataba de un mensaje reflexivo sin color partidario. Increíble pero cierto.

¿Cuándo se fue de Bolivia, cuándo retorno y cuánto daño le ha causado la persecución de la que fue víctima?

Yo salí de Bolivia de vacaciones hacia Perú en un vuelo regular en aerolínea comercial desde el aeropuerto de El Alto con todos los trámites correspondientes; es decir, migración y aduana. Salí tres días después del golpe de Estado. Estando fuera ya, y programando chequeos médicos que me hacía habitualmente cada año, me sorprendí al enterarme de que me habían iniciado estos procesos, de manera acelerada, con órdenes de aprehensión. Allí decidí quedarme fuera del país. A partir de entonces empecé a desarrollar actividades online enviando más de doscientas cartas a diferentes instancias nacionales e internacionales como la CIDH, la Alta Comisionada de Naciones Unidas y la Defensoría del Pueblo, varias de las cuales lamentablemente no responden de manera inmediata.

Durante este tiempo he aprendido que la persecución política causa daños a la persona y a su entorno familiar. Causa daño a otras personas con las que se tiene cercanía, trabajadores, amigos, que han sido parte del entorno laboral en los últimos años. Ahora me encuentro empeñado en generar espacios de reflexión para que en Bolivia se acabe para siempre la persecución política. Es obvio que los vicios procedimentales y la falta de sustento jurídico en las acusaciones de las que fuí víctima, en el marco de una justicia razonable que respeta el debido proceso, no tienen pies ni cabeza por lo que es imposible que pueda prosperar un juicio penal con esas características.




Originalmente publicada el 14 de diciembre de 2020 en Noticias de América Latina y El Caribe (NODAL)

La Presidenta Eva

 

No hay mejor tontómetro que el de los alucinados con lo que hace o deja de hacer el MAS. Esos cultores de lo obvio afirman que la  ruptura del partido azul se encuentra a la vuelta de la esquina debido a últimas batallas por candidaturas a alcaldías, con exhibición amenazante de quimsacharanis, sillas voladoras de plástico muy barato que le pegan hasta al propio Evo Morales y desconocimientos a decisiones cupulares, sencillamente porque el Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (IPSP) es una convergencia/divergencia de pareceres, por sus características corporativas nutridas de componentes caracterizados por lógicas que van desde lo étnico cultural hasta lo político sindical.

El MAS ha ganado nuevamente las elecciones presidenciales porque su militancia y sus simpatizantes de grados distintos lo consideran suyo: Ni repitiendoló hasta el cansancio el conservadurismo comprende que ellas y ellos no son del MAS, que el MAS-IPSP es de ellas y ellos. Como la Madre Tierra. Como la Pachamama. Lo tienen penetrado en lo más profundo de sus creencias y por ello, ganan elecciones nacionales desde hace quince años con guarismos aplastantes que superan el 50 por ciento, así que quienes crean que una reyerta por candidaturas, propia de una organización amplia por su plurinacionalidad y por sus intereses diversos y a veces contrastados, va a tumbar su unidad, prefieren seguir sometidos al tontómetro de los lugares comunes y la incapacidad interpretativa.

El pedazo de institucionalidad democrática que se mantuvo en pie durante los  oprobiosos días del gobierno de facto encabezado por la ex Senadora Jeanine Añez, supo conservarlo el MAS desde las directivas y los dos tercios en las dos cámaras. Fue la Asamblea Legislativa Plurinacional, que en determinado momento los golpistas se vieron tentados en cerrar, la que impidió que el autoritarismo fuera total en el país, gracias, fundamentalmente, al coraje de la Presidenta del Senado, Eva Copa, que desafió al tenebroso Ministro de Gobierno, Arturo Murillo, a que la fuera a buscar, que la esperaba en su despacho, y tuvo la valentía de plantarse contra la prepotencia del Gral. Sergio Orellana, Comandante en Jefe de esas Fuerzas Armadas que forzaron la ruptura constitucional el 10 de noviembre del pasado año, cuando éste, junto con camaradas suyos, se apersonó con traje de combate para exigir los ascensos a generales esperados por aquellos que hicieron de su comandante simbólico a Luis Fernando Camacho, el cívico, encarnación del Cristo Redentor de Santa Cruz de la Sierra.

A partir de entonces, Murillo decidió ser cuidadoso para referirse a Copa, los militares tuvieron que regresar sobre sus propios pasos con la cabeza gacha y resignarse a que los ascensos no serían aprobados por el Senado, y como si esto no fuera suficiente, Copa se plantó inconmovible ante las presiones del Ejecutivo para la aprobación de deuda externa a través del Fondo Monetario Internacional (FMI). Encabezando la bancada mayoritaria del MAS, supo, conforme se iba superando el miedo a las metrallas y a las bayonetas, que el parlamento boliviano no levantaría la bandera blanca, y en la pulseta, la representante de El Alto demostró ser más presidenta que Jeanine, que ella mandaba en la Asamblea y que era capaz de exhibir una entereza admirable. Casi nadie la conocía hasta el día en que debió asumir, forzada por las circunstancias, la conducción parlamentaria, y hoy es precandidata a Alcaldesa de El Alto. Los mejor informados en el MAS están persuadidos que ganaría la elección de marzo, y aunque Evo no esté convencido de ese cálculo, ya está claro que las decisiones se toman a partir de hace unos días, a través de una combinación de las decisiones de las bases y de la experimentada orientación de su líder histórico.

Eva Copa era una “compañerita” a la que seguramente los maniáticos de la adjetivación, incluían en el rebaño de los masistas levantamanos. Que estaban ahí para hacer número, cuando las circunstancias instruídas desde el Ejecutivo, lo ameritaban. En situaciones extremas, cuando el golpismo le había propinado un derechazo furibundo a su fortaleza mayoritaria, la militante alteña, fue rearmando el escenario, haciendo escuchar su voz, imponiendosé y doblandolé la mano a su ex colega, en ese momento, alojada en el Palacio Quemado y que terminó anunciando el retiro de su candidatura a la presidencia con un abrigo color sandía.  

A Eva Copa, alteña de nacimiento y corazón, Bolivia le debe, otra vez, como a tantos alteños, la defensa intransigente e indoblegable de la democracia. Lo poco que quedaba de ejercicio del estado de derecho, fue defendido con valentía y lucidez política por una bancada parlamentaria, encabezada por ella y secundada por Sergio Choque en Diputados. Con ese indiscutible ejercicio de compromiso, hoy día, el MAS en la ciudad de El Alto se encuentra en la disyuntiva de si esta podría ser o no,  su próxima Alcaldesa.




Originalmente publicado en la columna Contragolpe del diario La Razón el sabado 19 de diciembre de 2020. 

 

La persecución política interrumpida por la voluntad popular

 

La inoperante y nociva política exterior del gobierno de facto de Jeanine Añez, o mejor, la No política exterior de Bolivia producida entre noviembre de 2019 y octubre de 2020, ayudan a entender que ni siquiera con cierta complicidad foránea, el régimen autoritario de transición se dejó ayudar: Su fundamentalismo antimasista lo sepultó. Con apenas un trío de embajadores nombrados a dedo, sin autorización del Senado, conforme a ley, el país dejó de ser interlocutor válido ante la comunidad internacional, incluso para los Estados Unidos de Donald Trump que a través de su Secretario de Estado, Mike Pompeo, saludó presuroso el triunfo de Luis Arce Catacora en las urnas con el que el Movimiento al Socialismo (MAS) retornó al poder, demostrando que se había podido sin Evo, que se había tratado de un proyecto nacional popular o de izquierda nacional como dirían los movimientistas de antes, con vida propia, sustentado por un sujeto colectivo que ha demostrado que las urnas pueden ser poderosamente contestatarias contra cualquier imperialismo y todo su aparataje de dominación y sometimiento.

Como por arte de prestidigitación en que aparecen-desparecen las cosas instantáneamente, se fue poniendo de manifiesto que la detención preventiva, la detención domiciliaria  y el autoexilio para escapar de la persecución política, sustituyeron al debido proceso, ese que en muchos casos también fue sepultado en la última administración de Evo Morales, y que como la falta de pruebas o de materia justiciable se hacían escandalosamente evidentes en la gran mayoría de los casos, ese puñado de fiscales mandados a operar por el poder político comandado por el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, y secundado por el de Economía, Oscar Ortíz, --entendido éste como el estilo gubernamental que caracterizó la presidencia de la señora Añez, tan decorativa ella-- se vieron obligados a rectificar sus infracciones procedimentales y a recular en sus intentos extorsivos como ese del millón y medio de dólares y la entrega de la propiedad de una emisora televisiva a cambio de la libertad de uno de los tantos perseguidos de turno.

Así se gobernó Bolivia durante casi un año: Sin servicio exterior formalmente nombrado, con oportunistas encargados de negocios que fueron becados para ir de paseo, y en La Paz, atropellando y expulsando a personeros y ciudadanos de países como Cuba y Venezuela, que tan mal le caen a ese anacrónico anticomunismo que entre otras cosas, pone en evidencia lo poco actualizada y casi nada leída oposición al MAS que en su prepotencia estaba convencida de que narrar ante los medios, los pormenores de cómo se convenció a policías y militares de amotinarse y rebelarse contra el orden constituído, resultaba hasta anecdótico y simpático. De esta manera quedó debidamente registrado que Luis Fernando Camacho formó parte del gobierno inconsitucional con la presencia de dos ministros que lo representaban  --Presidencia y Defensa-- y un presidente de empresa estatal  --ENTEL--, lo que certifica su participación durante la interrupción parcial del Estado de Derecho, que en su momento, pensaron, podía extenderse al cierre de la Asamblea Legislativa Plurinacional que fue el escenario institucional no conculcado, hecho que condujo a medios como The Economist a afirmar que en Bolivia se había instalado una democracia híbrida.

Hasta aquí llegamos con el cúmulo de información que se refiere a la persecución política en Bolivia—publicada desde septiembre, aquí, en el Animal Político de La Razón-- que data desde tiempos de Tupac Katari y Bartolina Sisa, y que encuentra sus momentos más significativos y nefastos a lo largo de nuestra historia republicana en el período hegemónico del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR)  resultante de la Revolución de 1952 y durante las dictaduras militares que se extendieron hasta principios de los 80, con un descenso significativo en términos estadísticos y cambios de método persecutorio durante la etapa caracterizada por la democracia pactada (1985 – 2005), y puesta nuevamente en funcionamiento durante los gobiernos de Evo Morales a través de un mecanismo al que se ha denominado Fiscalato y elevada a índices de escándalo durante el oncemesino gobierno de Añez-Murillo-Ortíz, trío al que se deben agregar los ministros de la Presidencia, Yerko Nuñez, y de Obras Públicas,  Iván Arias, quienes también habrían hecho uso de su influencia política para digitar acciones en el Ministerio Público, en tareas de criminalización de militantes, simpatizantes, dirigentes sindicales y empresarios con distintos grados de sintonía con el Movimiento al Socialismo (MAS).

 

En el contexto del falso debate entre fraude versus golpe de Estado, las ordenes judiciales y las actuaciones de algunas fiscalías departamentales, fueron revirtiendo sus decisiones y apenas posesionado Luis Arce como Presidente del Estado, las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana dejaron de tener esa presencia callejera que hasta hace unos meses garantizaba la circulación de grupos de civiles en conductas paramilitares y parapoliciales con los que se demostró que una porción minoritaria de nuestra sociedad ha demostrado una vocación linchadora en el convencimiento de que se puede hacer justicia por mano propia.

 Si como se prevee, se enjuiciará a los golpistas por sus distintos grados de responsabilidad en los hechos de noviembre de 2019, que se lo haga sin conculcar libertades y derechos ciudadanos, ya que hasta un fascistoide como Camacho tiene derecho al debido proceso, mecanismo que podría contribuir a recuperar la credibilidad en un sistema de justicia ahogado en una profunda crisis y que debe restituir con privilegio el ejercicio y el respeto irrestrico de los derechos humanos. Se trata, en consecuencia, de acabar con la persecución política a cargo del poderoso de turno. La historia nos ha enseñado que, independientemente del color ideológico que caracteriza a quién detenta el poder, la tentación autoritaria es inherente a su ejercicio. Bolivia no necesita mas San Romanes, Gayanes, Arces Gómez, Guerreros o Murillos. Es hora de inventar a los jueces y a los fiscales probos y desterrar, ojalá que para siempre, a los torturadores, represores y criminalizadores que tanta impotencia y dolor han sembrado a lo largo de toda nuestra historia, sobre todo en ese mundo popular que por defender sus derechos y expresar su visión del mundo, ha sido asediado con violencia extrema hasta provocar su eliminación física, como infelizmente sucedió en Senkata y Sacaba en noviembre de 2019.




Originalmente publicado en el Animal Político del diario La Razón el domingo 13 de diciembre de 2020.

 

Tuto

 

No se conoce en nuestra historia, otro delfín de dictador latinoamericano más paradójico que Jorge Quiroga Ramírez, aquél presidente accidental que entre 2001 y 2002 supo reemplazar constitucionalmente a su mentor, el Gral. Hugo Banzer Suárez, que en el tramo final de su vida no fue condenado por una sentencia ejecutoriada ante el juicio de responsabilidades que le iniciara Marcelo Quiroga Santa Cruz, asesinado en 1980 por paramilitares que conectaban a la entrante dictadura de Luis García Meza con Banzer reciclado a la democracia.

Tuto, que lleva el sobrenombre de su padre, Jorge Joaquín Quiroga Luizaga, representante de la dictadura banzerista (1971 – 1978) ante el Consejo Internacional del Estaño en Malasia, se ha pasado los últimos años, desde que fuera sometido a una paliza electoral en 2005 casi idéntica a la recibida por Carlos Mesa el pasado 18 de octubre, profiriendo cuanto adjetivo agraviante encontraba a su paso para referirse al dictador Castro, al dictador Chávez, al dictador Daniel Ortega, al dictador Nicolás Maduro y cómo no, al dictador Evo Morales que lo sacudió en las urnas 54 contra 28. En síntesis, lo paradójico consiste en que el  hijo político del dictador con siete años de permanencia en la presidencia de Bolivia, se refiera en esos términos a personajes que a excepción de Fidel Castro llegaron a los gobiernos de sus países a través del voto ciudadano.

A Tuto nadie le decía ni mu, hasta este momento en el que resulta oportuno recordar que la Memoria y el Archivo existen. Varios de sus adversarios ya ni se molestaban en retrucarlo seguramente por considerarlo un muerto viviente de la política, un candidato que no pudo superar el uno por ciento en las encuestas para las elecciones de 2020, con ese su anticomunismo en blanco y negro, de traje y corbata, que a estas alturas del siglo XXI resulta vetusto e incomprensible a las nuevas generaciones.

Hay que suponer que su intuición de rima fácil le fue dictando que había que llamar títere al candidato del MAS, ahora presidente. O decirle cobarde a Evo Morales por haber salido del país en noviembre del año pasado, cuando fue él quién intercedió ante el Gral. Jorge Terceros, Comandante de la Fuerza Aérea, ya que el puñado de golpistas entre los que por esas horas se movía –sí, Tuto terminó siendo golpista, igual que su maestro—era el más lúcido: “Si Evo Morales se queda en el país, el nuevo gobierno no aguanta”, pensaba,  por lo que era aconsejable que se le diera el visto bueno para salir hacia México vía Paraguay.

El doble discurso es una vieja práctica en el escenario de la confrontación política. Fue Tuto, si se acepta la versión que informaba que la vida de Evo Morales corría peligro, uno de sus generosos salvadores, obviamente por necesidades inmediatas de consolidación de un gobierno que en la teoría debía ser exclusivamente de transición hacia nuevas elecciones, y que tomó cuerpo a partir de la violación de la Constitución Política del Estado y del Reglamento del Senado, con el ágil asesoramiento jurídico de Luis Vásquez Villamor que aconsejó fabricar la habilitación de la nueva presidenta a través de una minuta emitida por el Tribunal Constitucional debido a un “peligroso vacío de poder”.

Habrá que recordar que esta generosidad demostrada en favor de la preservación de la vida de su archienemigo político no asomó, por ejemplo, cuando en 2002 se dedicó a boicotear al binomio de su propio partido, Acción Democrática Nacionalista (ADN) conformado por Ronald MacLean Abaroa y Tito Hoz de Vila (+), en tiempos de una agria disputa interna generacional que enfrentaba a los llamados “pitufos” de los que él se constituía en líder, frente a los viejos amigos del General, etiquetados como “dinosaurios”. Más adelante, la justicia poética se encargaría de su destino, convirtiendoló en ser pensante del derrocamiento de Evo, nombrado embajador itinerante para explicar el “procedimiento” de la llegada de Jeanine Añez a la silla presidencial y más tarde implacablemente sancionado por la opinión ciudadana a través de encuestas que nunca lo situaron por encima de ese uno por ciento de las preferencias: El buen amigo de la embajada de los Estados Unidos quedaba así, afuera de la contienda, no por generosidad personal como pretendió posicionar, sino simplemente, por incapacidad competitiva.

Habrá que decir en favor de éste protagonista de la democracia pactada, ex vicepresidente de Banzer antes que nada, que se perfilaba como el mejor candidato posible de la derecha: Todos  sus socios golpistas debieron deponer sus candidaturas para potenciar la de Tuto que por supuesto es el neoliberal más estructurado de todos quienes han participado en la última contienda de la que se salvó de recibir otra goleada como  la de 2005,  por abandono. El voto “útil” no estaba destinado para él.


Originalmente publicado en la columna Contragolpe del diario La Razón el 05 de diciembre de 2020

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