Los prolegómenos de la Copa del
Mundo 2026 han sido policiaco persecutorios. En uno de los países sede, Estados
Unidos, donde el fútbol se llama soccer para diferenciarlo del “fútbol
americano”, la antesala del torneo informa sobre la deportación de un árbitro
de nacionalidad somalí, elegido por ser el mejor calificado procedente de
África. A continuación espectamos televisivamente las revisiones con tufo
represivo al pie del avión a los futbolistas de la selección de Uzbekistán con
detectores de metales y perros policías. Un protocolo abiertamente antimigratorio
como este, marca por delante de la cita futbolera, por primera vez en sus 96
años de vigencia, con 48 selecciones nacionales, una bienvenida fascistoide a
cargo de la democracia “MAGA – Epstein”. En México y Canadá, los otros países
sede, no pasan ni por asomo, tales despropósitos.
Para que todo esto pueda suceder, el suizo
italiano Gianni Infantino, presidente de la FIFA, tiene que ser uno de esos
gerentes con el estómago blindado para arrodillarse frente al hombre naranja.
Resulta ridículo que en una
realidad futbolera plurinacional como la de Estados Unidos estén produciéndose
incidentes tan vergonzosos como ofensivos a la integridad humana y al sentido
de deportividad, considerando que en su Major League Soccer (MLS) actúan
regularmente futbolistas de 76 nacionalidades.
La Premier inglesa, la más
importante en calidad competitiva de todas, figura con futbolistas de 71
nacionalidades.
Vale recordar como antecedente
histórico geográfico que Inglaterra, el imperio donde “nunca se ponía el Sol”,
controló cuarta parte del planeta con las “Trece colonias” que dieron origen al
nacimiento de los Estados Unidos de América. También estuvo bajo su yugo Canadá
e islas principales del Caribe, centro y Sudamérica.
En Asia la lista es más larga de
la que debe considerarse El Raj Británico como "la joya de la corona"
que abarcaba los actuales territorios de India, Pakistán, Bangladesh, Birmania
(Myanmar) y Sri Lanka (Ceylán), Malasia y Singapur. Puntos comerciales estratégicos en el sudeste
asiático como Hong Kong cedido por China tras las guerras del Opio. Oriente
Medio con Protectorados y mandatos en Palestina, Transjordania, Irak, Kuwait y
los Estados de la Tregua (hoy Emiratos Árabes Unidos).
En Africa, el Reino Unido ejecutó
el proyecto de conectar el continente de norte a sur "desde el Cabo hasta
El Cairo", África Oriental y del Norte: Egipto, Sudán, Kenia, Uganda y
Somalilandia. África del Sur: Sudáfrica, Rhodesia (hoy Zimbabue y Zambia),
Botsuana y Lesoto. África Occidental: Nigeria, Costa de Oro (hoy Ghana), Sierra
Leona y Gambia.
En Oceanía, Australia se colonizó
inicialmente como un asentamiento penal. Nueva Zelanda fue incorporada
formalmente mediante el Tratado de Waitangi, así como las Islas del Pacífico:
Fiyi, las Islas Salomón, Tonga y Vanuatu.
Finalmente, en la mismísima Europa,
deben considerarse puntos estratégicos como Gibraltar en el que se ejerce el control
militar del acceso al mar Mediterráneo, cuya soberanía es reclamada por España.
Malta y Chipre: Islas con alto valor naval y logístico.
Con la descolonización de la
India, en 1947, y la devolución de Hong Kong a la China en 1997, en un proceso
que abarca medio siglo, se produjo el fin del imperio británico, cuando en el
mundo pasaban a mandar planetariamente, en el marco de la Guerra Fría, Estados
Unidos y la URSS.
Sirva este panorama previo para
dar un salto hacia el verde césped del fútbol: En el pasado los ingleses
colonizaban y sojuzgaban, y hoy contratan futbolistas de África, Asia, América
y Oceanía para sus equipos de la Premier League que inscriben sus nombres en la
élite de la industria futbolística en la que las relaciones contractuales y los
salarios semanales deben leerse en millones y cientos de miles de dólares,
euros o libras esterlinas.
En la actualidad, la Premier
inglesa cuenta con futbolistas de 71 países, con el antecedente que desde 1992,
han pasado por las filas de sus grandes, medianos y pequeños clubes, jugadores
de 128 nacionalidades. Para mejor contexto es bueno considerar que la FIFA alberga
211 asociaciones nacionales a la fecha, cifra que supera a la de países
inscritos en Naciones Unidas que tiene 193.
La primera división de los
torneos ingleses es indiscutiblemente plurinacional con 40 futbolistas
franceses, 36 neerlandeses, 31 brasileños, 21 españoles, 15 alemanes, 14
argentinos, 14 portugueses, un haitiano, un mozambiqueño, un uzbeko y un
iraquí.
En términos más generales, actúan
en la Premier, 260 futbolistas europeos, de los cuales sólo el 34.7 por ciento
son ingleses. Los clubes con menor cantidad de futbolistas nacionales, son el
Arsenal y el Manchester City. El Wolverhampton registra nada más que un solo
futbolista inglés en sus filas.
Más datos: Del Africa se
registran un total de 78 futbolistas. Destacan siete de Costa de Marfil, siete
de Nigeria, seis de Marruecos, cinco de Camerún y cinco de Senegal. El club con
más futbolistas africanos es el Sunderland que tiene ocho en sus registros.
De Sudamérica, hay 68 en total y
al registro mayoritario de brasileños y argentinos hay que añadir seis
colombianos, tres uruguayos, dos ecuatorianos y un peruano. El mejor cotizado
de todos es el argentino Alexis Mac Allister (Liverpool), valuado en 100
millones de euros. Le sigue el ecuatoriano Moisés Caicedo (Chelsea), cuyo pase ha
sido fijado en 90 millones de euros.
Futbolistas de procedencia
asiática se registran diez: Seis japoneses, dos coreanos, y los ya citados
uzbeko e iraquí.
Estos números indican que a los
clubes ingleses les interesa conservar su marca histórica distintiva, pero sin
reparar en visiones nacionalistas, patrioteras o chauvinistas, y si para ello
es necesario tener un abrumador predominio de futbolistas “extranjeros”, ningún
problema, lo importante es competir y tratar de ganar, tal como lo demuestra
continuamente el Big Six de los más poderosos: Arsenal, Liverpool, Manchester
City, Manchester United, Chelsea y Tottenham. Lo genuinamente inglés, aquí, son
los trayectos históricos de los clubes y para fortalecer la competitividad ha
sido necesario importar los mejores recursos humanos posibles de afuera: United
colours of Premier League.
Las reglas del juego indican que
cada club debe registrar un mínimo de ocho futbolistas ingleses, lo que se
llama Home-grown (formados localmente). Tales futbolistas deben
completar tres temporadas antes de cumplir los 36 años. A esta modalidad
también pueden acogerse extranjeros como el francés William Saliba del Arsenal
y el brasileño Joao Pedro del Brighton que transcurrieron tres años, antes de
cumplir 21, en academias británicas, y por lo tanto puede acreditarse en cada
uno de ellos “formación futbolística inglesa”.
Para cumplir con el requisito de
los ocho con formación local, los clubes compran futbolistas que serán
suplentes y que no jugarán partidos oficiales casi nunca.
El Arsenal, campeón de la última
temporada, después de una sequía de 22 años, cuenta con cinco futbolistas
españoles, tres brasileños, un noruego, un francés, un alemán, un italiano, un
neerlandés, un belga, un danés, un polaco, un ucraniano y un ecuatoriano. Tiene
seis futbolistas ingleses, de los cuales tres llegaron de otros clubes, y tres
fueron formados en su propia cantera. La plurinacionalidad de los “gunners” se
extiende al cuerpo técnico: Cuatro españoles, un neerlandés, un francés y un
argentino.
La plantilla de este último
campeón de la Premier League y que perdió en la final de la Champions con el
PSG está avaluado en 1330 millones de dólares y sus ingresos en el último año
se han incrementado en un 12 por ciento por derechos de televisión, ingresos
comerciales y recaudaciones, sumando 880 millones de dólares.
La Inglaterra colonialista de ayer es en la actualidad, por lo menos en el fútbol, una realidad plurinacional extraordinaria, si además de todos los datos hasta aquí expuestos se considera que hay futbolistas ingleses de orígenes africanos.
En la Premier league se abrazan
para celebrar un gol, blancos, negros y amarillos con el compañerismo que debe
ser parte de un deporte en el que lo individual y colectivo se combinan en
función de las virtudes de funcionamiento en el juego y las características
personales de talento que distinguen o diferencian a los cracks, de los grandes
jugadores y de los muy buenos jugadores.
El fútbol inglés es hoy un lugar
de encuentro de continentes y naciones. Mientras tanto en países como Bolivia
todavía prevalecen discusiones de trasnoche: ¿El técnico de la selección tiene
que ser nacional o extranjero?
Originalmente publicado en la columna Tocaré madera - Urgente.bo el 11 de junio
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