domingo, 1 de marzo de 2026

A diez años del 21F

 Los gobiernos de Evo Morales con inicio en enero de 2006 deben diferenciarse nitidamente en dos tiempos. El primero desarrollado entre 2006 y 2016, período en que el MAS-IPSP gana tres elecciones (diciembre de 2005, diciembre de 2009 y octubre de 2014) y el segundo tiempo, de febrero de 2016 a noviembre de 2019 que termina con elecciones nacionales anuladas y con Morales dejando el poder, producto del golpe de Estado ampliamente analizado en estos últimos cinco años.

El primer tiempo del Movimiento al Socialismo – Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) que se extiende durante una década, es el tiempo de las transformaciones estructurales que comienzan a debatirse a partir de la Agenda de Octubre de 2003, que van desde la puesta en vigencia de una nueva Constitución Política del Estado, pasando por la llamada nacionalización de las empresas estratégicas que pasan a sujetarse a la gestión y a la administración estatal y configurando un país en el que se incorporan a su funcionamiento institucional a amplios colectivos indígenas y campesinos a través de un nervio motor que adquiere forma orgánica con el Pacto de Unidad que nuclea a las principales organizaciones sociales que estructuran un bloque nacional popular que en tiempos del neoliberalismo interpelaba al poder a través de grandes marchas por las carreteras y bloqueos de caminos para hacer escuchar su voz sobre la necesidad de transformaciones con mayorías nacionales accediendo a la vida pública y a los escenarios de decisión en materia de políticas de Estado.

El segundo tiempo del MAS – IPSP, cuando el país gozaba de una envidiable estabilidad económica con reglas de juego para la inversión extranjera favorables al interés nacional, se inaugura con la convocatoria a un referéndum marcado para el 21 de febrero de 2016 con el objetivo de plebiscitar la aceptación o rechazo a una tercera repostulación del presidente Evo Morales para las elecciones previstas para el año 2019. El resultado de dicha consulta popular no admite dudas: Los votos por el No suman algo más de un 51 por ciento y en principio el gobierno, admitiendo la derrota, comienza a pensar en el candidato que debería surgir de filas oficialistas para buscar la continuidad y la sostenibilidad del llamado Proceso de Cambio.

Transcurridos veinte meses de la realización del referéndum, el entorno de confianza de Evo Morales, se dedica a explorar los caminos –o subterfugios—jurídico constitucionales para insistir con la repostulación para una tercera reelección y un cuarto mandato, y producto de esa búsqueda es que luego de comunicarles la decisión al conjunto de parlamentarios masistas de más confianza, todos ellos pertenecientes a las clases medias urbanas que operan el funcionamiento de la Asamblea Legislativa Plurinacional , el 28 de noviembre de 2017 el Tribunal Constitucional dictamina carta blanca para la reelección a través de la utilización del Pacto de San José que “dicen que dice” que ser candidato a la presidencia es un derecho humano que ninguna estructura jurídico constitucional puede impedir. 

De esta manera, con el Tribunal Constitucional instrumentalizado, es la primera y hasta ahora única vez que se vulnera, desde 1979, en cuatro décadas de historia electoral boliviana, una decisión ciudadana producto de su pronunciamiento en las urnas a través de un referéndum. La sensación que empieza a expandirse y a cobrar fuerza interpeladora es que a través de una tramoya entre el poder gubernamental y la institución encargada del control constitucional, se le ha metido la mano al bolsillo a la gente y se le ha robado el voto, y consecuentemente la decisión de rechazar la búsqueda de prorroguismo de Evo Morales en el poder.

En este segundo tiempo de administración Evo-masista en el gobierno, 2016 se constituye en el año en que comienza el declive en lo concerniente a la potencia y a la eficacia gubernamental. Previa a la derrota sufrida por Evo Morales en el referéndum del 21 de febrero, se destapa el escándalo Zapata y en los pasillos de la política en los que manda el off the record, comienza a regarse información en sentido de que Evo Morales no sólo habría embarazado a Gabriela (Zapata) que por entonces sostenía vínculos laborales con la empresa china CAM-C, sino que también habría enredado a su círculo íntimo, a otra menor de edad procedente de la ciudad de Yacuiba a la que también habría embarazado. 

2016 es por tanto un año maldito para Evo Morales que busca remediar con la decisión de convertirse a la mala en candidato veinte meses después, para dos años más tarde ser acusado de haber montado un fraude electoral que precipita la anulación de las elecciones del 20 de octubre de 2019 y el golpe de Estado perpetrado entre el 10 y el 12 de noviembre, veinte días después de iniciada una movilización de ciudadanos de la clase media urbana que terminaría con amotinamientos policiales y las Fuerzas Armadas impugando al poder constituído, pidiendo la renuncia del Presidente del Estado.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 21 de febrero

¿En el camino se arreglará la carga?

 

Cuando un político que aspira a ser presidente no ha construido en su trayectoria un instrumento partidario y posee un limitado horizonte programático, pero está convencido que debe pelearla a brazo partido para conseguir su objetivo, se ve forzado a acudir al préstamo. Primero tiene que prestarse sigla o ser invitado por una tienda que no es la suya, simplemente porque con su agrupación ciudadana no alcanza. Si esa tienda no considera apoyarlo y proyectarlo para la próxima elección (Comunidad Ciudadana, hoy desaparecida), se ve obligado a buscar otra sigla-paraguas, en este caso la del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Si a continuación, cuando ya ha conseguido cómo inscribir su nombre en la papeleta electoral, el acompañante con el que decidieron conformar binomio lo manda a freír espárragos, no le queda otra que acudir presuroso a otro préstamo de emergencia para contar con un candidato a la vicepresidencia de última hora.

Con sigla prestada, y candidato a la vice a quién sólo conoce por el tik tok, sigue a continuación la búsqueda del voto y para ello surgirá la necesidad de aceptar el préstamo de ese electorado que en los cuatro últimos comicios dio su apoyo incondicional a ese líder carismático al que el candidato prestatario promotor del voto nulo primero y el voto anti Tuto en la segunda vuelta, dice combatir porque “en 20 años se robaron la plata”. Conclusión, Bolivia no es bicentenaria, es solamente veinteañera, porque todos sus males tendrían principio y fin con el MAS en el poder. Traducción: Los que le prestaron el voto al finalmente ganador son los cómplices de quienes se habrían robado todo en dos décadas de populismo.

 El prestamismo no acaba aquí. Una vez que el candidato al que sus pares del neoliberalismo subestimaron en campaña, dejándolo afuera de cuantos debates fuera posible, termina  obteniendo el triunfo en el primer balotaje de la historia electoral del país, razón por la que toca  enfrentar la cruda realidad y para ello convierte al candidato a Vicepresidente de los cien días carajo en su superministro de asuntos políticos y al responsable del área económica de la candidatura de los cien días carajo, lo nombra ministro de Economía.

Con partido prestado, votos prestados, candidato a Vicepresidente nostalgico policial prestado por el tik tok, ministros de áreas estratégicas prestados, plan de gobierno que según la campaña no pasaría por endeudamientos crediticios, pero que ya en la silla se convierte en lo contrario con la duplicación de la deuda externa en apenas sesenta días de ejercicio en el poder, tenemos que el presidente Rodrigo Paz Pereira ha contraído demasiados préstamos en tiempo récord. En este contexto, el padre ex Presidente del nuevo Presidente, a los cinco días de posesionado su hijo, dice que le preocupa que el nuevo gobierno no tenga estructura partidaria y a dos semanas de instalada la nueva administración gubernamental, se informa que el MIR-Nueva Mayoría, revive su personería jurídica a partir de una decisión controversial del Tribunal Supremo Electoral.

Con tan pintoresco panorama, el gobierno posesionado el 8 de noviembre de 2025 comprende que en una sola bolsa no pueden caber cebollas, tomates y autitos chocadores, razón por la que abroga el decretazo 5503, renunciando a reprimir, apresar y confinar como hiciera Paz Estenssoro con el 21060 en 1985, decidiendo patear para adelante el sensible asunto de la inversión extranjera que tantas masacres y muertes ha provocado a lo largo de nuestra historia contemporánea y que estaba contemplado en ocho artículos del megadecreto desechado, mientras se encuentra instalada una Asamblea Legislativa Plurinacional llena de floreros plásticos.

Una vez conseguido el consenso nacional para eliminar la subvención a los precios de los combustibles, primer logro significativo del gobierno de Paz, ya se tienen registrados algunos hechos llamativos en esta nueva gestión gubernamental, como el asesinato de un colaborador mano derecha del primer mandatario en Tarija con modus operandi ajuste de cuentas narco, y el protagonizado por una ex diputada cruceña a la que se le permite salir del país violando la ley que exige a parlamentarios salientes permanecer por lo menos tres meses en territorio nacional una vez fenecidos sus mandatos, y cuando esta retorna lo hace con 32 maletas en vuelo privado proveniente de los Estados Unidos y presentando un pasaporte diplomático caducado para evitar la requisa del equipaje que va a dar a un galpón de propiedad de un juez.

 Las últimas cerezas de este pastel se pueden encontrar en los tanques de gasolina de motorizados privados y del transporte público. Sucede que con el incremento del cien por ciento del litro, la gasolina se ha estado comercializando infectada de carbonilla, lo que provoca averías costosísimas de reparación. A pesar del absurdo, todavía hay coartada: La culpa la tiene el gobierno de Arce que contrató la compra de ese maldito combustible e instruyó la suspensión de los controles de calidad a cargo de la UMSA en noviembre de 2024.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el  07 de febrero

Entre el mundo y la comarca

 

Extraño a Mafalda. Hecho de menos a su inventor,  el fenomenal Quino. Si estuvieran vivos y por supuesto que activos, nos estarían pintando los sucesos planetarios con ese humor cáustico que aunque fuera de manera tenue, posibilita la mitigación del desconsuelo por todo cuanto viene aconteciendo en el planeta a la cabeza de un individuo de origen alemán, piel naranja producto de alguna hora de bronceado veraniego y grajeas de betacaroteno para no perder esa tonalidad que pretende combinar con esa cabellera dorada que encubre canas y tan descomunal miseria existencial.

Está claro que en castellano Trump se escribe con a de trampa. Todos los días. Una tras otra. Una bestia de producir disparates multilaterales y memes, da lo mismo, nada más que con muertos y heridos producto de su prepotencia armada si resulta necesario. La mismísima guerra unipolar aquí y allá para obtener el premio Nobel de la Paz, que si no se lo gana, la sumisión del conservadurismo femenino se lo obsequia en agradecimiento por haber azotado Caracas a punta de misiles y que la regalona María Corina recibe en retribución un entre líneas humillante: Trump es hoy más chavista que Diosdado Cabello, todo sea por el petróleo que se está llevando, pero no gratis, al punto que la mujer del poder real venezolano, Delcy Rodríguez, anuncia ajustes en las políticas exportadoras de su país, mientras el PSUV sigue monolíticamente intacto, pero masivamente amedrentado porque si algo sabe el pato Donald del Siglo XXI es meter miedo.

 Con Quino y Mafalda estaríamos asistiendo al registro agridulce del desorden mundial producto del aplastamiento del derecho internacional. Está claro, el mundo se lee pacificamente desde la estatura infantil de Mafalda, porque desde arriba, desde las fuerzas del cielo (textual Javier Milei), la opción es bombardear hospitales y viviendas pobladas por seres indefensos (niños, mujeres, ancianos en Gaza) y abrir paso a los comandos terrestres que acribillan y pulverizan soldados cubanos (Caracas) que velan por la seguridad de un presidente al que según el espectro mediático hegemónico, han extraído, y de ningún modo secuestrado.

Mientras tanto en las comarcas bolivianas de la política, cada quién anda en su mambo producto de un transtorno obsesivo compulsivo (toc). Digamos un toc clasemediero reaccionario color azul. Un diputado que fue candidato a la Vicepresidencia en 2002 (17.405 votos, 0,6 por ciento correspondiente al octavo lugar, fuente IA) está empeñado en la puesta en vigencia de una ley antibloqueos. Otro ex parlamentario y en la actualidad consultor de campañas, dice que deber imponerse la firmeza gubernamental contra las minorías eficaces que según su toc ahora están concentradas en la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB). El antibloqueador es de esos políticos que debido a su desconocimiento voluntario acerca de la pluralidad esencial del país, no entiende que el desafío histórico estructural pasa por inventar un método de diálogo que ponga en la mesa de las negociaciones a sentarse todos, todas y todes intercalados, no frente a frente, para conseguir una auténtica y sostenible complementariedad de los opuestos (¿recuerdan al converso Filemón?). El consultor de campañas, una suerte de mix que va por la vida de estratega-militante, no ha leído porque no quiere, qué ha hecho la más eficaz de las minorías del país, la minoría empresarial que jugó siempre a sus intereses de clase y sentido de acumulación del capital, haciéndose cómplice de dictaduras, partidos políticos en democracia y que denosta al Estado cuando este es reivindicado por las organizaciones populares, pero que se ha servido de el para salvar ineptitudes y corrupciones varias desde financieras especulativas, bancos  lavandería y en general, una vocación irrefrenable por la fuga de capitales.

A tono con el trampismo  planetario, desde la caverna política boliviana en la que habitan los operadores, fracasados y derrotados electorales especialistas en destrozos de los años 90, quieren sangre. ¡Qué mal el gobierno que se dejó doblar la mano por la dirigencia corrupta de la COB! Cuando lo que la nueva administración gubernamental decidió fue evitar nuevas represiones y detenciones, violencia y muerte, retrocediendo al abrogar el decreto 5503, para seguramente pensar en nuevos pasos desestimando el decretismo sistemático como forma de gobernar, en este nuevo tiempo que exige que el Estado de Derecho pase por leyes con potencia de legalidad y legitimidad.  

Ni corto, ni perezoso, el presidente Paz ha declarado que el proyecto de la ley antibloqueos “no es nuestro”. Pareciera, ojalá, que está comenzando a comprender que si hay un país inviable sin equilibrios y contrapesos es Bolivia, Bolivia, Bolivia. También sabe, muy en su fuero interno, que las criminalizadas minorías eficaces son las que le ayudaron a completar decisivamente los números para ganar la segunda vuelta que lo ha llevado al Palacio Quemado-Casa Grande del Pueblo. Esas minorías, que aunadas, hacen mayorías nacionales.




Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 24 de enero

Cipayos

 

Cipayo “es un soldado nativo de la India que servía a potencias coloniales europeas (británicas, francesas, portuguesas) y se usa despectivamente para referirse a un secuaz a sueldo o a alguien que sirve a intereses extranjeros en detrimento de los de su propio país. La palabra viene del persa "sepāhī", que significa soldado. Sentido histórico: Soldado colonial indio reclutado por la Compañía Británica de las Indias Orientales o potencias rivales en los siglos XVIII y XIX/…/ Colaboracionista: Se aplica a una persona que sirve a los intereses de un poder extranjero o de un régimen, traicionando a su propia gente o nación. Uso en Latinoamérica: Común para criticar a líderes o grupos que se perciben como sirvientes de potencias extranjeras, especialmente EE.UU. En resumen, un cipayo es tanto un soldado indio colonial como, metafóricamente, un traidor a los intereses de su propia nación por servir a extranjeros.” (Síntesis registrada en la IA)

Cuando a un dirigente del fútbol le preguntaron alguna vez por qué no decía con nombre y apellido quién era el adversario al que estaba aludiendo en una declaración, este contestó en clave rioplatense: “Porque no hago crecer giles.” Pues bien, cada vez que me forzaron a defenderme contra los cipayos que se la pasaron expectorando sus frustraciones en estas dos últimas décadas, a diferencia del mencionado dirigente deportivo, he demolido con nombres y apellidos, uno a uno, a enemigos de la Bolivia popular, diversa y plurinacional que se han metido de mala manera conmigo, desde mentir hasta fotografiarme con objetivos de persecución acosando incluso a mi familia (19 de noviembre de 2019, Brújula digital y Página Siete), sobre todo a aquellos que se autonombran periodistas y son apenas operadores de versiones con las que, por ejemplo, navegan en la falacia de que en el país no hubo un golpe de Estado en noviembre de 2019.

Ahora que uno de esos operadores se exhibe afín al oficialismo como lo fue al gobierno de Áñez, podría tacharselo de paraestatal como el hizo con periodistas que tuvimos identificación con el proceso político encabezado por Evo Morales, pero por razones de actualización, corresponde decir con todas las pruebas de obsecuencia y sumisión que ofrece con sus procedimientos informativos, que se trata de un cipayo en tiempos en que el poder planetario, por lo menos buena parte de él, ha sido capturado por un depredador de viril chequera y hoy declarado propietario del hemisferio occidental, luego de ejecutar el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a través de un operativo-bombardeo contra Caracas.

Fiel a su estilo, todo indica que descontrolado de impotencia, RaPU ha decidido perseguir nuevamente a un periodista (y politólogo) a quien tiene en la mira por resentimiento. Los antecedentes se encuentran en “Las hilachas de Peñaranda” (José Luis Exeni, Animal Político de La Razón, 28 de septiembre de 2024) y “Evidencia remota” (Exeni, Erbol, 19 de mayo de 2014). Por si esto no fuera suficiente, el periodista acosado fue presidente de la Corte Nacional Electoral (2008 – 2009), cargo al que RaPU no podrá acceder, luego de que su nombre fuera descartado de la lista de postulantes a vocales en la última recomposición del OEP.

Dice PU que como Exeni trabaja en una fundación alemana, no tiene derecho a ejercer su libertad de expresión para criticar y calificar al gobierno, y seguramente menos a tacharlo de cipayo. Si nos atenemos rigurosamente a la evolución histórica del cipayismo en América Latina, de lo que no puede haber duda es que operadores como PU se enlistaron en dicho ejército desde el día en que entablaron relaciones directas e indirectas con la estadounidense National Endowment for Democracy (NED) que dice financiar a organizaciones democráticas globales, pero que en realidad dedica sus desvelos a tareas de desestabilización de gobiernos no alineados a los intereses imperiales, digamos, según su enfoque reaccionario, gobiernos revoltosos y populistas que les cierran las puertas a la injerencia y al saqueo histórico de los recursos naturales de nuestra América del Sur. 

Sobre la trayectoria de PU, comisario persecutor de José Luis Exeni, se puede leer mi texto “¿Control remoto o persecución de un operador paraestatal?” publicado primero en La Razón (ver Hemeroteca 15 de agosto de 2021) y luego en mi libro “Democracia interrumpida, crisis de Estado y gobierno de facto en Bolivia” (dos ediciones, 2022 y 2023). Para ilustrar este trabajo, figura una infografía, producto de una investigación del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) a cargo de Silvina Romano, Tamara Lajtman, Anibal García y Arantxa Tirado, en la que el nombre de PU aparece en el centro formando parte de nexos y conexiones de agencias gubernamentales, fundaciones, medios de comunicación, redes sociodigitales y políticos con sintonía en Washington, que responden a directrices bajo bandera de barras y estrellas rojo, blanco y azul.



Originalmente publicada en la columna Contragolpe del diario La Razón el 10 de enero

La desaparición del asombro

 

La única celebridad planetaria que todavía repercute y gratifica con sus evoluciones cotidianas a los ilusionados seres de a pie, se llama Lionel Messi. Como no logramos explicarnos cómo hizo para la siguiente asistencia que se convertirá en gol o cómo, otra y otra vez hace goles de esa indiscutible calidad con la simplicidad con la que se toma un vaso de agua, este rosarino del mundo sigue siendo capaz de hacernos sentir que todavía la esperanza del asombro es posible.

Messi es el hombre increíble de estos tiempos de autoaniquilación diaria a título de voluntarismos egocéntricos. Está demostrando ser capaz de hacer goles entre los escombros: Alguien dijo que la madurez consiste en caminar por campos minados o devastados en equilibrio interior y este parece ser el caso de alguien que certifica todos los días que la genialidad puede ser asombrosamente normal, casi una rutina, una forma de ser que por supuesto su compañera y tres hijos, se toman con lúcida naturalidad.

 Messi no deja de sacarnos de la abulia, ahora que acaba de celebrar el primer título con la camiseta rosada del Inter de Miami y amenaza con perpetrar el record de convertirse en el único genio futbolistico que habrá participado de media docena de copas del mundo. Mientras siga siendo Peter Pan, ese niño-hombre que por decisión conciente se niega a convertirse en adulto y convencional, Manuel Castells nos advierte desde Barcelona que el mundo se encuentra en fase autodestructiva, asunto que por nuestros lares ha asumido alguien llamado Evo Morales que en su momento emergió como esperanza de los oprimidos y oriundos de estas tierras.

Mientras nuestro Peter Pan –es nuestro, porque el fútbol sigue siendo de todos a pesar de la codiciosa FIFA— se hace cada vez más nítidamente la excepción a la regla, los capitanes Garfios que pululan con su poder tecno político por continentes y mares, se cargan 70 mil muertos gazatíes, otros miles ucranianos y rusos se matan diariamente, el pato Donald bombardea Nigeria y destruye extrajudicialmente embarcaciones en el Caribe con el pretexto de que se trata de narcotraficantes, quiere la paz mundial a través de guerras de baja intensidad, va por las tierras raras de Ucrania, el petróleo de Venezuela, el litio argentino chileno boliviano, para felicidad de la Generala Laura Richardson, en su momento mandamás del imperial Comando Sur y hasta la academia sueca ingresa en zona de delirio, confiriéndole el Premio Nobel de la Paz a una señora que clama porque la potencia del norte invada su propio país, como si así se debieran resolver asuntos internos en naciones en que los unos  se llevan los millones y los otros manotean las monedas.

¿Quién se asombra? Nadie se asombra. Lo único masivamente asombroso desde la paz y la concordia es el juego futbolístico de Messi, mientras la geopolítica comunicada a través de los circuitos sociodigitales hace de las suyas y se erige de forma más evidente que las decisiones mundiales y mundanas están cada vez en menos cabezas y manos, y todo el resto van dejando de ser obreros, indios, campesinos y trabajadores, para convertirse en meros datos saqueados: En este tiempo, el ser humano es un recurso natural brutalmente violado en su privacidad, en su soberanía personal y comunitaria, en el contexto ensordecedor del triunfo de la impunidad de los pederastas que se fotografiaron alguna vez con Epstein, antes de proceder a ejecutar sexualmente menores de edad mujeres-varones en las iglesias, los salones de la opulencia y las playas donde se perpetran los infernales apetitos de los amantes del dinero y la acumulación del capital, las drogas más adictivas y enajenantes que haya podido elaborar la condición humana privilegiada y megamillonaria.

Los índices de igualación de lo medular con lo accesorio son pavorosos. La imbecilidad tiktokera es de mayorías abrumadoras y la muerte como producción de la política expansionista y de control social no inmuta y menos conmueve a nuestras cada vez más nefastas clases medias conservadoras que van por las vitrinas de las redes para contarnos sus pequeñas victorias diarias entre familiares y empresariales, mientras gran parte de los pobres del mundo igualmente acariciados por la manipulación de la conversación pública, depositan sus votos por artefactos humanos que quieren seguir usando el cebo propagandístico anticomunista como pretexto para defender una libertad exclusivamente economicista, proempresarial y consecuentemente sesgada.

El año nuevo al que ya llegamos, el del mundial México-Estados Unidos-Canadá, tendrá entretenida a las audiencias de todas partes. Existen nuevas probabilidades de que si Messi está, nos recuerde otra vez que el asombro es un privilegio de la conciencia y de la memoria y que la insensibilización a la que conduce la dominación de los unos sobre los otros, nos mantendrá indiferentes a que, por ejemplo, Bolivia voté en Naciones Unidas por la Israel del genocida Benjamín Netanyahu.  Repitamos: ¿Quién se asombra? Nadie se asombra. Asi lo certifica diariamente la recua del propagandismo periodístico “independiente”.



Originalmente publicado en la columna Contragolpe de La Razón el 27 de diciembre de 2025

 

 

A diez años del 21F

  Los gobiernos de Evo Morales con inicio en enero de 2006 deben diferenciarse nitidamente en dos tiempos. El primero desarrollado entre 200...