Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y otras redes sociales han desmadrado los ambitos de la información y el buen decir. Las ordas de informadores oficiosos, operadores ideológicos e intrigantes profesionalizados en la propagacion de mentiras organizadas pululan por todos los poros de La Red en la que abundan las calumnias, las sindicaciones infamantes, los montajes fotográficos, la fabricación de escandaletes color rosa. Si el gran aparato de la información mundial estaba controlado a través de las agendas mediáticas de la televisión pagada, la radio, los diarios y sus versiones digitales, ahora, ese control, se ha personalizado de tal manera que los Big Brothers nos tienen cautivos en nuestras batallas verbales diarias, como si no fuera el gran imperio de la información y la opinón el que nos tiene auspiciados a conservadores, neoliberales, comunistas, socialistas, anarquistas, maricones, lesbianas, vegetarianos y carnívoros. Como nunca antes, estamos en sus manos, y nosotros ingenuos con aires de listos, creemos estar ejerciendo libertad de expresión pura y simple, cuando se trata mas bien de un pluralismo programado, de una ilusión combatiente, de una mentira masificada de la que a diario deben reirse a mandíbula batiente los banqueros y sus socios, esos que ejercen con la autoridad que les da el poder del dinero y se erigen en verdaderos dueños del planeta.
viernes, 12 de febrero de 2016
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