Es memorable la puesta en escena que hizo Carlos Mesa para renunciar y que el pueblo le "pidiera" quedarse. El pueblo fue en ese momento un conjunto de militantes de iglesias evangélicas que fueron a apostarse debajo del balcón del Palacio de Gobierno. Mesa salió a lo Perón --le faltaba Evita por cierto-- para conmoverse por semejante manifestación de espontaneidad popular.
A las pocas semanas, era nombrado presidente de Impuestos Nacionales, un militante de una de esas iglesias.
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Ha sucedido algo parecido en estas dos últimas semanas en La Paz: Un grupo que supuestamente apoya a la democracia incolora, inodora, sin sexo, salió a clamar por la paz. Masistas llegados de El Alto los hicieron corretear por la Plaza Avaroa. ¿Quiénes eran estos neutrales? Gente parecida a la que apoyó a Mesa en una de sus tantos amagues de renuncia. Gente bastante más cercana a los partidos tradicionales y de derecha que a otra cosa.
"¿Contra quién eres neutral?" preguntó alguna vez el escritor Mark Twain. Impostores, santitos, asexuados. Fogoneados por Tuto para clamar por la paz y victimizados por la televisión de la derecha en la que sólo faltó la palabra mágica de siempre en este nuestro país tan sentimental: "pobrecitos."
viernes, 21 de diciembre de 2007
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