"¡Masista de mierda!" me dicen en las calles los que aborrecen mi trabajo y mi visión sobre lo que sucede en Bolivia. Supongo que "masista" es para quienes profieren con bronca este "adjetivo" sinónimo de comunista, indigenista, resentido social, desclasado, oportunista, o izquierdista de ocasión.
Para creer en lo que creo, debo decirlo con énfasis, no necesito ser masista. Es más no me interesa militar politicamente en lugar alguno porque para tener ciertas convicciones en la vida no se necesita membrete ni carnet partidario.
Los que me perciben obsecuente se equivocan radicalmente porque mi espíritu y mi formación me impiden la mínima posibilidad de convertirme en un fanático.El gobierno de Evo Morales tiene muchas carencias, muchas dificultades de gestión y unos cuantos traidores corruptos que gracias al sentido de anticipación política del Presidente no han logrado mellar su credibilidad y su indiscutible posición de ventaja, cara a las elecciones de diciembre.
El MAS tiene que cualificarse. Tiene que convertirse en un partido con organización institucional, con responsabilidades específicas y con la obligación ciudadana de formar cuadros para tener, cuando menos, una bancada más sólida y con competencias técnicas de modo que la Asamblea Legislativa Plurinacional inaugure su existencia, cambiando radicalmente el modo de funcionamiento del órgano legislativo.
Y aunque no lo crean los clasemedieros conservadores y prejuiciosos, el primero en irritarse por la falta de competencia profesional, la impericia, la ineficiencia, y la exasperante lentitud burocrática de muchas instancias gubernamentales es el mismísimo Evo.
Para creer en lo que creo, debo decirlo con énfasis, no necesito ser masista. Es más no me interesa militar politicamente en lugar alguno porque para tener ciertas convicciones en la vida no se necesita membrete ni carnet partidario.
Los que me perciben obsecuente se equivocan radicalmente porque mi espíritu y mi formación me impiden la mínima posibilidad de convertirme en un fanático.El gobierno de Evo Morales tiene muchas carencias, muchas dificultades de gestión y unos cuantos traidores corruptos que gracias al sentido de anticipación política del Presidente no han logrado mellar su credibilidad y su indiscutible posición de ventaja, cara a las elecciones de diciembre.
El MAS tiene que cualificarse. Tiene que convertirse en un partido con organización institucional, con responsabilidades específicas y con la obligación ciudadana de formar cuadros para tener, cuando menos, una bancada más sólida y con competencias técnicas de modo que la Asamblea Legislativa Plurinacional inaugure su existencia, cambiando radicalmente el modo de funcionamiento del órgano legislativo.
Y aunque no lo crean los clasemedieros conservadores y prejuiciosos, el primero en irritarse por la falta de competencia profesional, la impericia, la ineficiencia, y la exasperante lentitud burocrática de muchas instancias gubernamentales es el mismísimo Evo.
Cuando Evo deje el poder, cuando se hayan consolidado las bases de un nuevo Estado para generar las condiciones de una sociedad equitativa y el comunitarismo originario conviva civilizadamente con el mercantilismo occidental ,seguiré pensando lo mismo, y les aseguro que seguiré en la línea de no ser militante del MAS o de partido político alguno.