Dicen que buscaban a Fariñas, un empresario nicaraguense establecido en Guatemala, amigo de Cabral, quien viajaba en su auto hacia el aeropuerto. Lo concreto es que en el país del racismo más violento de América Latina, los reaccionarios mataron a un progresista de la poesía y la música, una persona que siempre desafió guitarra en mano, las maneras convencionales y reglamentarias de vivir. Dolorosa y triste la muerte de Facundo, debería habernos sacudido de verdad, pero la muerte ya es una rutina a cierta altura de la vida.
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