martes, 1 de marzo de 2016

Cerdo y mal nacido

He dicho en una comunicación privada, - a través de correo electrónico- que el redactor Wilson García es un cerdo y un mal nacido. He afirmado tal cosa porque ha llamado "operadora política de Juan Ramón Quintana" a la diputada Susana Rivero Guzmán, afirmación que no responde a la verdad, y el individuo ha salido a defenderse diciendo que no es pecado o delito ser operador político de alguien. En defensa propia, con las malas artes de quién pisotea los elementales códigos de ética periodística, ha hecho público mi mail para manosearlo y acomodarlo a la medida de su conveniencia e intereses.
En periodismo la peor falta es mentir y luego pretender con baratos juegos de palabras que no se mintió. Por todo eso le ofrecí llevarlo a un Tribunal de Imprenta y jamás incurrí en amenaza alguna como afirma en su letrina llamada Sol de Pando.
Me reafirmo: Wilson García es un cerdo y un mal nacido. Y un gigante de la mentira. Ha dicho barbaridades en contra de la honra de Susana. Las pruebas están debidamente guardadas en mis archivos.
Para justificar sus afiebradas afirmaciones revestidas de un falso periodismo de investigación, ha querido dorarnos la píldora, escribiendo tres párrafos laudatorios sobre la trayectoria de Susana y diciendo una sarta de sandeces y mentiras acerca de mí. 
Los mal nacidos no son ni hijos de puta ni mal paridos. Son simple y llanamente tipos a los que la vida ha ido frustrando sistematicamente y por eso actúan como el bicharraco en cuestión, con mala fe desde que aprendieron a caminar.
Ya veremos en quñe escenario institucional nos encontramos para que el repudiado García en cuestión se retracte de sus dichos o deba someterse a algún tipo de proceso legal a través del que acabaremos con su  impunidad verbal.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Evo estará siempre

Falso que ganó el No. Perdió el Sí y éste no es un tramposo juego de palabras. Son apenas dos puntos y medio los que dieron lugar a que se le pusiera fecha de caducidad al mandato de Evo Morales que deberá dejar la presidencia a quién resultare ganador de las próximas elecciones, el 22 de enero de 2020.
Si hay una razón fundamental para validar un referendo que pregunte por la reapertura de la Constitución es la que pasa por los premios y castigos de los que debe beneficiarse o ser pasible un gobernante y en este caso, por toda su obra gubernamental en una década de gestión contínua, Evo merecía recibir el respaldo mayoritario del electorado boliviano simple y llanamente por virtud, por merecimientos vinculados a la coincidencia entre promesas de campaña y gestión gubernamental.
No, eso  en Bolivia no sabemos hacerlo por completo, no sabemos reafirmar nuestra confianza cuantas veces fuera necesario al que hace las cosas bien, el que pone por encima de cualquier prioridad, el bien mayor que pasa por la equidad y la justicia social. Evo se merecía la oportunidad de concurrir a una nueva elección, pero el insuperable poder del voto en el país ha dictaminado lo contrario.
Evo ha hecho historia y ha sido, hasta hoy, el más significativo gobernante del que tenga memoria Bolivia desde 1825. Ha superado con creces la ilusión fundadora de Bolívar, el horizonte constitucional trazado por Santa Cruz y el populismo revolucionario de Paz Estenssoro. Ha demostrado que no son el pedigree académico, la pertenencia a ciertas castas privilegiadas o la sujeción a un orden establecido  --avejentado, decadente, insufrible--, las cartas que facilitan éxitos gubernamentales, sino que mandan la inteligencia y la conciencia histórica, el talento para interpretar las necesidades de una sociedad y un sentido innegociable de autodeterminación popular los que pueden conducir a esta Bolivia tachonada de diversidades étnicas y culturales hacia un derrotero estatal que permita una definitiva articulaciòn social entre los desfasados de la modernidad occidental y los mayoritarios mestizos con todos sus matices que siempre negarán reconocer que un país es diferente y atractivo a los ojos de los vecindarios, son sus orígenes indígenas sin parangón, ya que en los demás ordenes todos los pueblos de la humanidad nos vamos asemejando o estandarizando a partir de las fusiones interculturales que permiten los aviones, los celulares, internet y el mercado global que sigue reinando con sus banqueros manejando los hilos invisibles del gran poder mundial imperial.
Con todas sus luces y sus ya inocultables sombras, con sus gestos de espíritu grande y sus cerrazones circunstanciales, con una cierta benevolencia hacia unos y una injusta severidad con otros, Evo Morales Ayma ha dibujado la cartografía completa acerca de por dónde y hacia dónde debemos ir si nos queremos como un país mejor, más robusto, con cero pobreza, acceso de todas y todos a la formación y al conocimiento, competitividad productiva y calidad de vida para usar con imaginación y capacidad gratificadora nuestros tiempos de ocio, tan valiosos y necesarios para transferirlos como mejor herencia a nuestros hijos y nietos.
Hágase la voluntad de la Soberanía Popular y para ello a construír desde ahora, las bases conceptuales que nos aseguren que nuestra dignidad y nuestra identidad multiforme jamás volverán a ser negociadas por esos cipayos del imperalismo capitalista, esos que a lo largo y ancho de toda nuestra historia, hicieron de Bolivia un país saqueado y despojado de su propia base material, esa que ahora nos permite encontrarnos en las calles a todos y a todas, y sentirnos dueños de nosotr@s mism@s

viernes, 12 de febrero de 2016

Pececillos en La Red

Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y otras redes sociales han desmadrado los ambitos de la información y el buen decir. Las ordas de informadores oficiosos, operadores ideológicos e intrigantes profesionalizados en la propagacion de mentiras organizadas pululan por todos los poros de La Red en la que abundan las calumnias, las sindicaciones infamantes, los montajes fotográficos, la fabricación de escandaletes color rosa. Si el gran aparato de la información mundial estaba controlado a través de las agendas mediáticas de la televisión pagada, la radio, los diarios y sus versiones digitales, ahora, ese control, se ha personalizado de tal manera que los Big Brothers nos tienen cautivos en nuestras batallas verbales diarias, como si no fuera el gran imperio de la información y la opinón el que nos tiene auspiciados a conservadores, neoliberales, comunistas, socialistas, anarquistas, maricones, lesbianas, vegetarianos y carnívoros. Como nunca antes, estamos en sus manos, y nosotros ingenuos con aires de listos, creemos estar ejerciendo libertad de expresión pura y simple, cuando se trata mas bien de un pluralismo programado, de una ilusión combatiente, de una mentira masificada de la que a diario deben reirse a mandíbula batiente los banqueros y sus socios, esos que ejercen con la autoridad que les da el poder del dinero y se erigen en verdaderos dueños del planeta.